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Introducción
Aunque sus escritos datan de más de 100 años, sin embargo, a pesar de que sus
detractores han querido anular el impacto de sus declaraciones, científicamente
estuvo muy adelantada en sus días y en algunos respecto sigue hoy adelantada.
Cuando sus comentarios sobre el café salieron a la luz pública, muchos se reiron,
y todavía hoy -asombrosamente-, pues consideraron que su declarciones eran "locas"
o sin base científica.
Hoy la ciencia hace silencio al llegar a la misma conclusión que ella.
Sólo aquellos que desconocen la realidad científica moderna, todavía la siguen
condenando.

Espíritu de Profecía
 | "Los que han recibido instrucciones acerca de los peligros del consumo de
carne, té, café y alimentos demasiado condimentados o malsanos, y quieran
hacer un pacto con Dios por sacrificio, no continuarán satisfaciendo sus
apetitos con alimentos que saben son malsanos. Dios pide que los apetitos sean
purificados y que se renuncie a las cosas que no son buenas. Esta obra debe
ser hecha antes que su pueblo pueda estar delante de él como un pueblo
perfecto."
 | Consejos Sobre el Régimen Alimenticio pag 42 |
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 | "Les dije que la preparación de sus alimentos era errónea, y que viviendo
principalmente a base de sopas, café y pan no era una reforma saludable; que
tanto líquido tomado en el estómago no era benéfico; que todos los que vivían
a base de una dieta semejante sobrecargaban los riñones, y que tanta sustancia
líquida debilitaba al estómago."
 | Consejos Sobre el Régimen Alimenticio pg 125 |
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 | "Os ruego. . . que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el
alma" (1 Ped. 2: 11), es el lenguaje que usa el apóstol Pedro. Muchos consideran
esta advertencia aplicable sólo a la licencia; pero tiene un sentido más amplio.
Nos guarda contra toda complacencia perjudicial del apetito o la pasión. Es una
advertencia de las más fuertes contra el uso de estimulantes y narcóticos tales
como el té, el café, el tabaco, el alcohol y la morfina. Estas complacencias
pueden bien ser clasificadas entre la concupiscencia que ejerce una influencia
perniciosa sobre el carácter moral. Cuanto más temprano en la vida se formen
estos hábitos perjudiciales, más firmemente tomarán posesión de la víctima
convirtiéndola en un esclavo de la concupiscencia, y más ciertamente rebajarán
la norma de espiritualidad.
 | Consejos Sobre el Régimen Alimenticio, pág. 74 |
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 | El café proporciona una complacencia dañina. Si momentáneamente excita la
mente. . . el efecto posterior es agotamiento, postración, parálisis de las
facultades mentales, morales y físicas. La mente se enerva, y a menos que por un
esfuerzo determinado se venza el hábito, la actividad del cerebro disminuye en
forma permanente.
 | Consejos Sobre el Régimen Alimenticio 506 (1890) |
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 | La salud no mejora en ningún sentido por el uso de las cosas que estimulan por
un tiempo pero que después causan una reacción que deja el organismo humano más
deprimido que antes. El té y el café estimulan las energías que flaquean por el
momento, pero cuando ha pasado su influencia inmediata, sobreviene un estado de
depresión. Estas bebidas no tienen en absoluto ningún alimento en sí mismas. La
leche y el azúcar que contienen constituyen todo el alimento que proporciona una
taza de té o café.
 | Consejos Sobre el Régimen Alimenticio, pág. 510 |
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 | El beber té y café es un pecado, una complacencia dañina, que, a semejanza de
otros males, perjudica el alma. Estos ídolos acariciados crean una excitación,
una acción mórbida del sistema nervioso.
 | Consejos Sobre el Régimen Alimenticio,
pág. 511 |
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 | Todos deben presentar un claro testimonio contra el té y el café, al no usarlo
jamás. Son sustancias narcóticas, perjudiciales tanto para el cerebro como para
los otros órganos del cuerpo.
 | Consejos Sobre el Régimen Alimenticio, pág. 517 |
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 | Los que creen la verdad presente deben rehusar beber té o café, porque excitan
el deseo de estimulantes más fuertes. Deben rehusarse a comer carne, porque ésta
también excita el deseo de bebidas fuertes. Los alimentos sanos, preparados con
gusto y habilidad, deben ser actualmente nuestro régimen alimentarlo.
 | Evangelismo,
pág. 197 |
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 | La complacencia del apetito antinatural, ya sea por el té, el café, el tabaco o
el alcohol, es intemperancia, y se halla en guerra contra las leyes de la vida y
la salud. Usando estos artículos prohibidos, se crea una condición en el
sistema, que el Creador nunca se propuso que hubiera. Esta indulgencia en
cualquiera de los miembros de la familia humana es pecado. . . . El sufrimiento,
la enfermedad y la muerte, son la penalidad segura de la indulgencia.
 | Evangelismo,
pág. 198 |
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 | Satanás está esclavizando al mundo mediante el uso del licor y del tabaco, del
té y del café. La mente dada por Dios, que debiera ser conservada limpia, es
pervertida por el uso de los estupefacientes., El cerebro ya no está en
condiciones de distinguir correctamente. El enemigo tiene el dominio. El hombre
ha vendido su razón por aquello que lo enloquece. No tiene el sentido de lo
correcto
 | Evangelism, pág. 529 |
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 | ¿Qué poder tiene el adicto al tabaco para detener el avance de la intemperancia?
Debe realizarse una revolución sobre el problema del tabaco antes que pueda
ponerse el hacha a la raíz del árbol. El té, el café y el tabaco, así como las
bebidas alcohólicas, son diferentes grados en la escala de los estimulantes
artificiales
 | Christian Temperance and Bible Hygiene, pág. 34 |
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 | Beber café es una complacencia perjudicial. Por un tiempo excita la mente. . . .
pero el efecto posterior es el agotamiento, la postración, la parálisis de las
facultades mentales, morales y físicas. La mente se enerva, y a menos que el
hábito sea vencido mediante el esfuerzo decidido, la actividad del cerebro queda
permanentemente disminuida
 | Christian Temperance and Bible Hygiene, pág. 34 |
|
 | Los que consumen té, café, opio y alcohol pueden, a veces, alcanzar edad
avanzada, pero este hecho no es argumento en favor del uso de esos estimulantes.
Sólo el gran día de Dios revelará lo que esas personas podrían haber realizado,
pero no lo hicieron, debido a sus hábitos de intemperancia.
 | Christian Temperance
and Bible Hygiene, pág. 35 |
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 | El dinero gastado en té y café es peor que derrochado. Sólo hacen daño al que
los usa, y lo hacen en forma continua.
 | Christian Temperance and Bible Hygiene, pág. 35 |
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 | Cuando estos tomadores de té y de café se reúnen para una fiesta social, los
efectos de su pernicioso hábito se hacen manifiestos. Todos se sirven
abundantemente de sus bebidas favoritas, y al sentir la influencia estimulante,
sus lenguas se sueltan, y comienzan la impía tarea de hablar en contra de los
demás. Sus palabras no son pocas o bien escogidas. Los bocados del chismerío
pasan en la rueda, y demasiado a menudo también el veneno del escándalo. Esos
chismosos irreflexivos se olvidan que hay un testigo. Un Vigilante invisible
está escribiendo sus palabras en los libros del cielo. Jesús registra todas esas
críticas despiadadas, esos informes exagerados, esos sentimientos de envidia,
expresados bajo la excitación de la taza de té, como si fuesen dirigidos en
contra de él. "En cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños,
a mí lo hicisteis".
 | Christian Temperance and Bible Hygiene, pág. 36 |
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 | La influencia del café es hasta cierto punto la misma que la del té, pero su
efecto sobre el organismo es aún peor. Es excitante, y en la medida en que lo
eleve a uno por encima de lo normal, lo dejará finalmente agotado y postrado por
debajo de lo normal. A los que beben té y café, los denuncia su rostro. . . . No
se advierte en el rostro el resplandor de la salud
 | Joyas de los Testimonios,
tomo 1, págs. 195, 196 |
|
 | El té y el café no nutren el organismo. Alivian repentinamente, antes que el
estómago haya tenido tiempo de digerirlos. Esto demuestra que aquello que los
consumidores de estos estimulantes llaman fuerza proviene de la excitación de
los nervios del estómago, que transmiten la irritación al cerebro, y éste a su
vez es impedido a aumentar la actividad del corazón y a infundir una energía de
corta duración a todo el organismo. Todo esto es fuerza falsa, cuyos resultados
ulteriores dejan en peor condición, pues no imparten ni una sola partícula de
fuerza natural.
 | Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 196 |
|
 | La intemperancia comienza en nuestras mesas con el consumo de alimentos
malsanos. Después de un tiempo, por la complacencia continua del apetito, los
órganos digestivos se debilitan y el alimento ingerido no satisface. Se
establecen condiciones malsanas y se anhela ingerir alimentos más estimulantes.
El té, el café y la carne producen un efecto inmediato. Bajo la influencia de
estos venenos, el sistema nervioso se excita y, en algunos casos, el
intelecto parece vigorizado momentáneamente y la imaginación resulta más
vívida.
 | Joyas de los Testimonios, tomo 1, pgs 417, 418 (1875) |
|
 | Después de un tiempo, por la complacencia continua del apetito, los órganos
digestivos se debilitan y el alimento ingerido no satisface. Se establecen
condiciones malsanas y se anhela ingerir alimentos más estimulantes. El té, el
café y la carne producen un efecto inmediato. Bajo la influencia de estos
venenos, el sistema nervioso se excita y, en algunos casos, el intelecto parece
vigorizado momentáneamente y la imaginación resulta más vívida. Por el hecho de
que estos estimulantes producen resultados pasajeros tan agradables, muchos
piensan que los necesitan realmente y continúan consumiéndolos.... El apetito se
acostumbra a desear algo más fuerte, lo cual tenderá a aumentar la sensación
agradable, hasta que satisfacerlo llega a ser un hábito y de continuo se desean
estimulantes más fuertes, como el tabaco, los vinos y licores.
 | Joyas de los
Testimonios, tomo 1, págs. 417, 418 |
|
 | La única conducta segura consiste en no tocar ni probar té, café, vino, tabaco,
opio ni bebidas alcohólicas. La necesidad que tienen los hombres de esta
generación de invocar en su ayuda el poder de la voluntad fortalecida por la
gracia de Dios, a fin de no caer ante las tentaciones de Satanás, y resistir
hasta la menor complacencia del apetito pervertido, es dos veces mayor hoy que
hace algunas generaciones. Pero la actual tiene menos dominio propio que las
anteriores.
 | Joyas de los Testimonios, tomo 1, págs. 418, 419 |
|
 | Los alimentos a base de carne y altamente sazonados, y el té y café cuyo consumo
algunas madres fomentan en sus hijos, sus hijos, los preparan para desear
estimulantes más fuertes, como el tabaco. El uso de éste despierta el deseo de
ingerir bebidas alcohólicas
 | Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 419 |
|
 | Los que han recibido instrucciones acerca de los peligros del consumo de carne,
té, café y alimentos demasiado condimentados o malsanos, y quieran hacer un
pacto con Dios por sacrificio, no continuarán satisfaciendo sus apetitos con
alimentos que saben son malsanos. Dios pide que los apetitos sean purificados y
que se renuncie a las cosas que no son buenas. Esta obra debe ser hecha antes
que su pueblo pueda estar delante de él como un pueblo perfecto.
 | Joyas de los
Testimonios, tomo 3, pág. 354 |
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 | Por el uso del té y del café se forma un apetito por el tabaco
 | Testimonies,
tomo 3, pág. 563 |
|
 | Deben darse cursos sobre arte culinario. Se ha de enseñar a la gente cómo
preparar alimentos sanos. Se le debe mostrar la necesidad de descartar los
alimentos perjudiciales, Pero nunca debemos propiciar un régimen de hambre. Es
posible tener una alimentación sana y nutritiva sin el uso de té, café y carne.
La tarea de enseñar a la gente cómo preparar un régimen que sea a la vez sano y
apetitoso, es de la mayor importancia.
 | Testimonies, tomo 9. pág. 112 |
|

 | El estómago se enferma, entonces el apetito se hace mórbido y continuamente está
deseando algo que estimule, algo que satisfaga por completo. Algunos adquieren
el pernicioso hábito del té y del café, y van todavía más lejos hasta el extremo
de fumar, vicio que obnubila el estómago y los lleva a desear con vehemencia
algo más fuerte que el tabaco. Entonces siguen aun más hasta hacer uso de
bebidas alcohólicas.
 | Manuscrito 2, 1874 |
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 | No necesitamos ir a la China por nuestro té, o a Java por nuestro café. Algunos
han dicho: "La Hna. White usa té, y lo tiene en su casa"; y dicen también que lo
ha dado a beber a otros. No han dicho la verdad, porque yo no lo uso, ni tampoco
lo tengo en mi casa. Una vez que viajaba en barco enfermé y no podía retener
nada en mi estómago, de modo que tomé un poco de té simple como medicina, pero
no quiero que ninguno de Uds. vuelva a decir que "la Hna. White usa té". Si
vienen a mi casa les mostraré la bolsa que contiene las hierbas para preparar mi
infusión. Mandé en busca de trébol rojo a Míchigan, al otro lado de las
montañas. En cuanto al café, nunca podría beberlo, de modo que las personas que
informaron que la Hna. White bebe café cometieron un error.
 | Manuscrito 3,
1888 ; [Sermón predicado en Oakland, California] |
|
 | Nuestras instituciones están establecidas para que los enfermos puedan ser
tratados con métodos higiénicos, descartando casi enteramente el uso de las
drogas.... Tendrán que rendir una terrible cuenta a Dios los hombres que tienen tan poco respeto por la vida humana como para tratar tan cruelmente el
cuerpo al administrar sus drogas. . . . No tendremos disculpa si por ignorancia
destruimos el edificio de Dios, introduciendo en nuestro estómago drogas
venenosas bajo una variedad de nombres que no comprendemos. Es nuestro deber
rechazar todas las recetas de esta clase. Deseamos construir un sanatorio donde
puedan curarse las enfermedades mediante las provisiones de la misma naturaleza,
y donde pueda enseñarse a la gente cómo tratarse a sí misma cuando está enferma,
donde puedan aprender a comer con moderación alimentos saludables y se eduquen a
rechazar todos estos elementos dañinos: té, café, vinos y estimulantes de toda
clase, y a descartar la carne de animales muertos.
 | Manuscrito 44, 1896 |
|
 | Las disertaciones sobre temperancia llegarán a muchos. Se ha de prestar
cuidadosa atención para ayudar a los que están esclavizados por los malos
hábitos. Deben oír disertaciones de la Palabra de Dios en lo que concierne a la
temperancia. Debemos conducirlos a la cruz de Cristo. Personas que hacía
casi veinte años que no entraban en una iglesia han asistido a tales reuniones y
se han convertido. El resultado fue que desecharon el té y el café, el tabaco,
la cerveza y las bebidas embriagantes. En su carácter se produjeron cambios
extraordinarios. Muchos reciben así la luz, al paso que otros la rechazan, para
su propia pérdida eterna. Esta obra cuesta tiempo y esfuerzo agotador, y causa
mucha angustia de alma el ver a tantos oír y entender, pero, por causa de la
cruz, negarse a aceptar a Jesucristo.
 | Manuscrito 52, 1900 |
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 | El té y el café no son ni saludables ni necesarios. No tienen ninguna utilidad
en lo que respecta a la salud del cuerpo. Pero la práctica en el uso de estas
cosas se convierte en un hábito.
 | Manuscrito 86, 1897 |
|
 | Miles de personas afligidas por la enfermedad podrían recuperar su salud si, en
lugar de depender de la farmacia para conservar su vida, descartasen todas las
drogas, y viviesen con sencillez, sin utilizar té, café, licor ni especias, que
irritan el estómago y lo dejan débil e incapaz de digerir sin la ayuda de
estimulantes aun los alimentos más sencillos. El Señor quiere hacer brillar su
luz con toda claridad para todos los que son enfermizos y están débiles.
 | Manuscrito 115, 1903 [Manuscrito General concerniente a la obra de los
sanatorios] |
|

 | Si algo hace falta para apagar la sed, el agua pura tomada poco antes o después
de la comida es todo lo que la naturaleza requiere. Nunca té, café, cerveza,
vino o ninguna bebida alcohólica. El agua es el mejor líquido de que dispongamos
para limpiar los tejidos
 | Review and Herald 29-7- 1884 |
|
 | Nuestros antepasados nos han legado costumbres y apetitos que están llenando el
mundo con enfermedad. Los pecados de los padres, mediante el apetito pervertido,
están cayendo con terrible poder sobre los hijos hasta la tercera y cuarta
generaciones. La mala alimentación de muchas generaciones, los hábitos de
glotonería y desenfreno de la gente, están llenando nuestros asilos, nuestras
prisiones y nuestros manicomios. La intemperancia manifestada al beber te y
café, vino, cerveza, ron y aguardiente, y al usar tabaco, opio y otros
narcóticos ha producido gran degeneración mental y física, y esta degeneración
está en constante aumento.
 | RH, 29 de julio de 1884 |
|
 | Algunos han cedido y usualmente beben té y café. Los que violan las leyes de la
salud, se volverán mentalmente ciegos y violarán las leyes de Dios.
 | Review and Herald, 21-10-1884 |
|
 | Esperamos llevar a nuestros hermanos y hermanas a un nivel aún más alto
haciéndoles firmar el voto de abstenerse del café de Java [un tipo de café que
seguramente se usaba mucho en el año cuando la Sra. White escribió esto] y de la
hierba que viene de la China. Vemos que hay algunos que necesitan dar este paso
en la reforma.
 | Review and Herald, 19-4-1887 |
|
 | El régimen alimentario y las bebidas estimulantes de nuestros días no llevan al
mejor estado de salud. El té, el café y el tabaco, son todos estimulantes y
contienen venenos. No sólo no son necesarios, sino dañinos, y debieran ser
descartados si queremos añadir a la ciencia, templanza
 | Review and Herald, 21-2-1888 |
|

 | La medicación a base de drogas, tal como se la practica generalmente, es una
maldición. Enseñad a no utilizar las drogas. Úseselas cada vez menos y confíese
más en recursos de la higiene, porque entonces la naturaleza responderá a la
acción de los médicos de Dios: el aire puro, el agua pura, el ejercicio adecuado
y una conciencia limpia. Los que persisten en el uso del té, del café y de la
carne sentirán la necesidad de drogas; pero muchos podrían recuperar la salud
sin emplear la mínima cantidad de medicina si tan sólo obedeciesen las leyes de
la salud. Utilícense las drogas raramente.
 | Counsels on Health, pág. 261; 1890 |
|
 | |
 | En algunos casos es tan difícil renunciar a este hábito del té y del café como
lo es para el borracho dejar el uso del licor.
 | Counsels on Health pág. 442 |
|
 | Todos estos irritantes nerviosos están consumiendo las fuerzas vitales; y el
desasosiego, la impaciencia, la debilidad mental causados por los nervios
destrozados llegan a ser un elemento de lucha que está trabajando constantemente
contra el progreso espiritual. Los cristianos, ¿pondrán el apetito bajo el dominio de la razón, o seguirán complaciéndolo porque se sienten tan "abatidos"
al no hacerlo, como el borracho sin su estimulante? Los que abogan por la
reforma en la temperancia, ¿no se despertarán también en cuanto a estas cosas
perjudiciales? ¿No debiera abarcar el voto también el café y el té como
estimulantes dañinos?.
 | Counsels on Health, pág. 442 |
|

 | No puede culpárseme de beber té, a no ser té de flores de trébol rojo, y si me
gustara el vino, el té y el café, no utilizaría esos narcóticos destructores de
la salud, porque aprecio la salud y valoro un ejemplo saludable en todas estas
cosas. Quiero ser un ejemplo de temperancia y de buenas obras para los demás.
 | Carta 12, 1888 [A un ministro de la costa occidental de los EE. UU.]
|
|
 | El café como medicina.Que yo sepa, no he bebido una taza de café genuino durante veinte años;
solamente, como 348 he dicho, durante mi enfermedad bebí, como medicina, una
taza de café bien cargado y mezclado con un huevo crudo.
 | Carta 20, 1882 [A unos amigos] |
|

 | Parecida resulta también la acción del café y de muchas otras bebidas populares.
El primer efecto es agradable. Se excitan los nervios del estómago, y esta
excitación se transmite al cerebro, que, a su vez acelera la actividad del
corazón, y da al organismo entero cierta energía pasajera. No se hace caso del
cansancio, la fuerza parece haber aumentado. La inteligencia se despierta y
la imaginación se aviva.
 | El Ministerio de Curación, págs. 250, 251 |
|
 | El té estimula y hasta cierto punto embriaga. Parecida resulta también la acción
del café y de muchas otras bebidas populares. El primer efecto es agradable. Se
excitan los nervios del estómago, y esta excitación se transmite al cerebro,
que, a su vez acelera la actividad del corazón y da al organismo entero cierta
energía pasajera. No se hace caso del cansancio. La fuerza parece haber
aumentado, la inteligencia se despierta y la imaginación se aviva.
 | El Ministerio de Curación 250, 251(1905) |
|
 | |

 | Debiera proporcionárseles a los pacientes alimento bueno y saludable; debe
observarse una abstinencia total de todas las bebidas embriagantes; deben
descartarse las drogas y seguirse métodos racionales de tratamiento. No debe
dárseles alcohol, té, café o drogas a los pacientes, porque éstos siempre dejan
rastros. Al seguir estas reglas, muchos que han sido desahuciados por los
médicos pueden ser restaurados a la salud.
 | Medical Ministry, pág. 228 |
|
 | Miles de personas que están enfermas podrían recuperar la salud, si, en lugar de
hacer depender su vida de la farmacia, eliminaran todos las drogas y vivieran en
forma sencilla, sin usar té, café, alcohol o especias que irritan el estómago y
lo dejan débil, incapaz de digerir aun el alimento más simple sin un estímulo.
El Señor desea dejar brillar su luz en rayos claros y distintos para todos los
que están débiles y enfermizos.
 | Medical Ministry, pág. 229 |
|
 | |

 | No podemos colocar en el mismo plano la carne, los huevos, la
mantequilla, el queso y alimentos semejantes que se sirven sobre la mesa. Estas
cosas no deben destacarse como si fueran lo principal de nuestra obra. Las cosas
antes mencionadas -el té, el café, el tabaco, la cerveza, el vino y todas las
bebidas alcohólicas- no deben tomarse [ni] moderadamente, sino que deben ser
descartadas.-
 | 3MS 328 (1881). |
|
 | Cuando los que tienen el hábito de usar té, café, tabaco, opio, o licores
alcohólicos, son privados de esta complacencia habitual, encuentran que es
imposible participar con interés y con celo en el culto de Dios. La gracia de
Dios parece carente de poder para avivar o espiritualizar sus oraciones o sus
testimonios. Estos cristianos profesos deben considerar la fuente de su gozo.
¿Es de arriba o de abajo?.
 | La Edificación del Carácter y la Formación de la
Personalidad, pág. 41 |
|
 | "Debido a la intemperancia que comienza en el hogar, los órganos
digestivos primero se debilitan y pronto el alimento común no satisface el
apetito. Se crean condiciones malsanas y hay un anhelo de alimento más
estimulante. El té y el café producen un efecto inmediato. El sistema nervioso
se excita bajo la influencia de estos venenos y en algunos casos, por un
momento, el intelecto parece vigorizarse y la imaginación hacerse más vívida.
Debido a que estos estimulantes producen resultados tan agradables, muchos
llegan a la conclusión de que los necesitan realmente, pero hay siempre una
reacción. El sistema nervioso ha tomado prestada energía de sus recursos
futuros para usarla en el momento y todo ese vigor pasajero es seguido por una
depresión consiguiente. La rapidez del alivio obtenido por el té y el café es
una evidencia de que lo que parece ser energía es tan sólo excitación nerviosa
y, por lo tanto, debe ser un daño para el organismo."
 | Conducción
del Niño pag 389 (Christian Temperance and Bible Hygiene, pág. 31). |
|
 | El uso de licor embriagante destrona la razón y endurece el corazón contra toda
influencia pura y santa. La roca inanimada oirá antes los llamados de la verdad
y la justicia que el hombre cuya sensibilidad está paralizada por la
intemperancia. Los sentimientos más delicados del corazón no se embotan en
seguida. El cambio se opera gradualmente. Los que se aventuran a internarse en
la senda prohibida se desmoralizan y corrompen gradualmente. Y aunque en las
ciudades abundan los locales donde se expende licor, lo que hace más fácil la
complacencia, y aunque los jóvenes están rodeados por incitaciones que tientan
el apetito, el mal no siempre comienza con el uso de bebidas embriagantes. El
té, el café y el tabaco son estimulantes artificiales y su consumo provoca la
demanda de estímulos más fuertes, que se encuentran en las bebidas alcohólicas.
Y mientras los cristianos duermen, el gigantesco mal de la intemperancia gana en
fuerza y hace nuevas víctimas
 | Signs of the Times, 6-12-1910 |
|
 | El sistema nervioso ha tomado prestada energía de sus recursos futuros para
usarla en el momento y todo ese vigor pasajero es seguido por una depresión
consiguiente. La rapidez del alivio obtenido por el té y el café es una
evidencia de que lo que parece ser energía es tan sólo excitación nerviosa y,
por lo tanto, debe ser un daño para el organismo.
 | CN 379, 380 (1890) |
|
 | Queremos edificar un hospital [en Australia] donde las enfermedades puedan
curarse mediante las propias provisiones de la naturaleza, y donde la gente
pueda ser enseñada a tratarse a sí misma cuando está enferma; donde se aprenda a
comer con temperancia alimentos sanos, y donde se enseñe a rehusar toda clase de
narcóticos té, café, vino fermentado, y estimulantes de todo tipo y a
descartar la carne de animales muertos.
 | Temperance, págs. 88, 89 [Manuscrito General, 1896]
|
|
Hay muchas más citas que poco a poco se
irán podiendo. Revísela en forma regular para enterarte de las
declaraciones del Espíritude Profecía
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