
Cuando los párpados no acatan la orden de cerrarse y permanecen en una
sempiterna vigilia, entonces es señal de que el insomnio se ha posesionado de
nuestros sentidos. De hecho, cifras a nivel mundial indican que un 40% de los
adultos consulta al médico en algún momento de su vida por problemas
relacionados a los trastornos del sueño. Además, es una de las causas
principales de consumo farmacológico que puede originar dependencia a las
drogas.
Ante ello, la musicoterapia puede ser una alternativa que ayude a esa persona que
un día dejó de diferenciar el día de la noche y se convirtió en un esclavo de la
luna.
Según el doctor Daniel Jáuregui, para aplicar una adecuada terapia musical, que
busque contrarrestar los trastornos del sueño, se debe definir primero el tipo
de problema que lo está ocasionando. Precisa que las razones pueden ser físicas
(dolores recurrentes, picazón y apnea de sueño), psíquicas (depresión y
ansiedad) o externas (la incómoda cama, ruidos molestos, cambio de hábitos o
comida pesada), además del muy en boga estrés.
Dependiendo, entonces, de lo que arrojen las evaluaciones (tempo sonoro)se
concluirá en un diagnóstico determinado, para así prescribir la estructura
sonoro-musical a aplicar. No olvidemos que la música, al ser un agente
distractor por excelencia, si no es empleada con eficacia, podría ocasionar
efectos contraproducentes y perturbar el sueño en lugar de forjarlo.
El psicoterapeuta señala que para aquellas personas que experimentan
dificultades para conciliar el sueño debido a un marcado sentimiento depresivo,
ciertas interpretaciones orquestadas les pueden ayudar a sintonizar con
experiencias pasadas y gratas de su entorno, e inducir aspectos positivos para
que más adelante se puedan sentir mejor y dormir plácidamente.
Precisa, por ejemplo, que a aquellos con tendencias depresivas se les recomienda
escuchar sesiones de Bach y Vivaldi. A los varones que deseen reafirmarse
sexualmente, mostrando fuerza y virilidad, se recomienda, por ejemplo, música de
Bethoveen, especialmente los trozos musicales vibrantes y profundos.
Estas melodías, en su mayoría del género clásico, pueden ser escuchadas incluso
por aquellos que no han tenido experiencia previa con audiciones de estas
características.
El especialista agrega que en su trabajo aplica ciertos ritmos, no
necesariamente interpretaciones musicales, para lograr que la persona concilie
el sueño. Explica que una de estos es aquel que deviene producto del latido
cardíaco.
Por lo general, al tratar de conciliar el sueño, el individuo puede escuchar los
latidos cardíacos previamente registrados en una grabadora. Las pulsaciones de
estos latidos deben estar entre 60 y 70 por minuto, que corresponden a
naturalezas más calmadas y lentas. Este ritmo lo escuchará instantes antes de ir
a descansar y le inducirá, cual poder hipnótico, a obtener un trance muy
gratificante, a través del cual encontrará el descanso al máximo.
El doctor Jáuregui hace hincapié en que la música ayuda a manejar las emociones
y sentimientos. Si se quiere encontrar armonía y dejar de lado el estrés, se
debe abrir la mente a música que estimule la imaginación y fantasía, y marginar
la música popular cuyo contenido temático describe eventos dramáticos de la vida
diaria que podría generar mayor depresión en la gente.
Por Miguel Angel Mantilla