
¿Cómo puedo descubrir si mi hijo consumió drogas? ¿Cómo puedo detectar si las
emplea regularmente? ¿Qué síntomas delatan su uso? Estas y otras preguntas
similares son planteadas a diario por los padres de todo el mundo, pero algunos
especialistas consideran que si se llega a ellas, ya es tarde; que lo realmente
lo importante es cómo lograr que el hijo no consuma drogas.
Bernardo Ruiz, psicólogo clínico, experto en adicciones y director del Instituto
DeTox de la localidad malagueña de Marbella (España), sostiene que cualquier
padre que se plantee esas cuestiones en cierto modo “ya ha llegado tarde. Lo que
habría que plantearse desde que el niño nace es: ¿Qué tengo que hacer para
prevenir que mi hijo en un futuro consuma drogas?".
Ruiz considera que ”evitar el consumo de drogas es una enseñanza muy, muy básica
que hay que empezar desde que el niño es muy pequeño. Al igual que se le enseña
a no meter los dedos en los enchufes de la luz, a no beberse el líquido
lavavajillas o a cruzar bien la calle, por poner algunos ejemplos. Hay que
hacerle comprender que el consumo de drogas, sean legales o ilegales, compromete
la libertad del individuo”.
Este especialista defiende que la
familia es la base donde tienen que asentarse los principios de la prevención y
que ésta empieza con el uso de las drogas legales. “Explicar que fumar priva de
la libertad, que el consumo moderado de alcohol es beneficioso pero que las
borracheras son una conducta de riesgo o hacerle comprender que no hay ninguna
pastilla que solucione los problemas, es el primer paso para conseguir que el
adolescente no llegue al consumo de drogas.”
Sin embargo, Ruiz remarca que en este punto se falla “prácticamente en todos los
hogares. En la cultura latina, el alcohol va unido a diversión y las
borracheras, mientras no se tornen en violentas, se consideran algo divertido y
gracioso”.
Por eso, dice este experto, “determinar si un adolescente se droga no es
difícil. Basta con hacerle un análisis de orina o colocarle un parche de
detección de drogas. Lo realmente difícil es aunar las palabras con los hechos
porque no se puede lograr que los mensajes de prevención calen mientras se es
tolerante con ciertas conductas”.
Ruiz defiende que para un niño “que desde muy pequeño aúna la diversión con el
consumo de alcohol es muy difícil discernir, cuando llega a adolescente, que
pueda haber diversión sin alcohol o cualquier otro excitante”.
Este especialista también opina que
el consumo de medicamentos es otro punto importante que favorece el consumo de
drogas en los jóvenes. “Muchas veces, desde la misma familia, se transmite la
idea de que `tomar´ una pastilla ayuda a salir de malos momentos emocionales.”
Ruiz comenta que en muchos hogares es “casi una costumbre recurrir a un fármaco
que alivie el menor síntoma de ansiedad, nerviosismo o falta de sueño y que, si
se recurre a determinados fármacos, uno se siente mucho mejor”.
En su opinión este recurso “fija la idea de que se pueden superar estados de
ánimo negativos tan sólo con una píldora y que no hay ninguna necesidad de
pasarlo mal. Cuando el niño llega a adolescente, la idea ya está ahí y él no ve
ninguna diferencia entre un tranquilizante, una pastilla de éxtasis o una raya
de cocaína”.
Este experto insiste en que es muy importante que “las palabras y los hechos
vayan unidos. Se educa con el ejemplo, no con la palabra y si los niños ven que
existe una incongruencia entre lo que se hace y lo que se dice, se quedan con la
conducta, no con el discurso”.
Si las dudas o los temores surgen el
primer día que los padres se han enterado de que un amigo de su hijo se ha
emborrachado o fuma marihuana, Ruiz considera que tratar de averiguar si su hijo
también consume drogas es “ya un tanto tarde, porque si las consume significa
que la prevención ha fracasado y que la influencia le ha llegado de fuera e
inculcar los principios de rechazo va ser una tarea dura y complicada”.
Ahora bien, si las sospechas persisten, aunque no se confirmen, este experto
aconseja: “No ocultar el problema, acudir a un especialista y no echarse las
manos a la cabeza o reprochar a los hijos su comportamiento. Lo hecho, hecho
está y lo que se trata es de corregirlo lo antes posible”.
Una de las llaves que, entiende este especialista, no se utilizan adecuadamente
es el dinero. ”El consumo de drogas requiere dinero, que por lo general lo
proveen los padres. Hay que educar a los hijos en el manejo del dinero y
supervisar en qué lo gastan. Muchos padres, cuando se enteran de que sus hijos
consumen drogas les reprochan su comportamiento porque `les han dado todo´ y
para ellos ese `todo´ suele ser dinero y a veces es mejor dar menos en lo
material y más en lo afectivo”.
En cuanto a las pruebas comercializadas para determinar el consumo de drogas,
Ruiz estima que “si hay que recurrir a ellas, es que el diálogo y la principios
básicos de prevención, han fracasado. Me parecen bien como un instrumento
terapéutico, pero no como una medida preventiva”.
| Tendencia a estar mucho tiempo en el baño | |
| Tendencia a estar encerrado en la habitación | |
| Tendencia a dormir en horas no habituales | |
| Pasividad. Poco interés en hablar con la familia.Pérdida de interés por sus aficiones deportivas o culturales | |
| Mirada rara. Ojos brillantes | |
| Mienten en cuestiones en que antes no lo hacían | |
| Aumento inexplicable de sus gastos personales | |
| Desaparición de objetos o dinero de la casa |
| No actuar sin cambiar impresiones con los profesores, religiosos y educadores | |
| Pedir consejo a un especialista | |
| Acudir a un centro o a una organización especializada | |
| No hacer reproches | |
| Propiciar un clima afectivo y tratar de dialogar | |
| Seguir las recomendaciones de los especialistas | |
| Ponerlo todo en la mano de Dios y orar mucho |
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