Una Sorprendente Declaración

Pedro Martínez, M.D., C.M.C.M.

Artículo aparecido en la revista "El Centinela" del mes de Junio de este año (i.e., 2000)



La Historia de Andrés

Aquella noche será para mí una noche inolvidable, mientras jugábamos voley-ball, aquel sábado de noche, jamás soñé que su vida cambiaría para siempre.  Todavía recuerdo sus palabras “ayudame, Pedro” mientras se desplomaba al suelo mi querido hermano Andrés[i].  En medio del bullicio de la confusión que siguió, Andrés se quejaba “no puedo mover mi brazo” “ no siento la pierna”.  Los segundos y minutos que transcurrieron fueron para mi los más largos de mi vida.  Allí encima de la mesa de comer, donde le pusimos, contemplaba como lentamente su habla se transformaba de una fuerte voz juvenil, a palabras que no podíamos entender. 

Junto a los paramédicos que llegaron,  lo transportamos al hospital local.  Como era su médico de cabecera, pude facilitar la comunicación  entre los doctores de la sala de emergencia y los familiares de Andrés.

La tomografía axial computarizada que le hicieron de la cabeza, demostraba una área de infarto bastante extensa que abarcaba  varias partes (i.e.,  lóbulos) del cerebro, en el lado derecho.  Los minutos contaban.  Si queríamos hacer algo por Andrés, allí debíamos decidir si le administrabamos un anticoagulante especial cuya función era romper el coágulo y permitir que la sangre volviera a circular por el cerebro. Así podríamos prevenir que el daño a su cerebro se extendiera

Finalmente, después de una larga discusión,  se decidió que lo mejor era administrarle “la medicina” (i.e., trombolítico (TPA) por sus siglas en inglés). Así se hizo.

 La espera por los resultados sería larga y penosa.  Le tomaría a Andrés largos meses de rehabilitación y tratamiento para que al fin volviera a caminar.  Andrés continua en el presente con su programa de rehabilitación con muy buenos resultados. aunque su capacidad mental se recupera muy lentamente.  Periódicamente Andrés  me visita en la oficina, lo cual me alegra.  Sin embargo lo que me causa mayor satisfacción es verlo en la iglesia cantando y orando todos días de culto, algo que considero casi un milagro.

La Realidad

Cada minuto que pasa, una persona sufre de un accidente cerebro vascular,(es decir que la circulación que mantiene vivo al cerebro es abruptamente cortada). Esto representa unos 730,000 nuevos ataques al año.  Las embolias o accidentes cerebro vasculares son la causa de más de 160,000 muertes en los EE.UU. cada año.[ii]

Esto lo convierte así en la tercera causa de muerte en el territorio norteamericano y la número uno como causa de daño cerebral. El tipo más común de accidente cerebro vascular es el infarto cerebral(70%)[iii].  La mayoría de estos infartos están asociados con la arteriosclerosis.  Esta a su vez está asociada con los depósitos de grasas en las arterias.

En realidad en el curso de toda un vida, cuatro de cada cinco norteamericanos se verán afectados por esta enfermedad.  A pesar de todos los avances modernos el 33% de estos pacientes sufrirán otro ataque en un plazo de 5 años.  Aun más de los 570,000 norteamericanos que sobrevivan al primer ataque, un promedio de 10-18% tendrán el próximo en menos de un año. El costo total de esta enfermedad se aproxima en unos 30 billones de dólares anuales.

El análisis

Pero, ¿porque le ocurrió esto a Andrés?.  ¿Nos habla la Biblia acerca de este mal,  que junto con los ataque al corazón (infarto al miocardio) se han convertido en las amenazas más feroces de la sociedad moderna?.

Quizás la primera pregunta tengamos dificultad en entenderla.  Si creemos que Dios sigue en control, debemos de aceptar que todo lo que le sucede a los hijos de Dios tiene algún propósito.

En cuanto a la segunda pregunta, realmente hace más  3,000 años que  el Señor en sus instrucciones al pueblo de Israel, durante su estadía en el desierto,  les dijo :

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"Estatuto perpetuo será por vuestras edades, dondequiera que habitéis, que ninguna grasa ni ninguna sangre comeréis"[iv] ( el énfasis es nuestro)

Dios había prohibido al pueblo de Israel que consumiera el Cheleb (heb. bl,x, ) es decir la porción de la grasa animal. Esta palabra aparece 90 veces en el Antiguo Testamento.  En el libro de levítico aparece unas 45 veces,  refiriéndose generalmente a la grasa de los animales de sacrificio.  

A los hebreos se les prohibió comer la grasa/grosura o el sebo (Lev. 3:17; 7:23, 24).  La  grasa, en especial la que rodeaba los intestinos y los riñones, era quemada por los sacerdotes (Lev 3:3-4, 10,  14-16) como "aroma grato a Jehová" (Lev. 17:6).  Los hebreos creían que los riñones eran el asiento de los pensamientos, (es decir el cerebro).  Otros consideraban las grasas como símbolo de la fuerza humana.[v] 

La prevención es un “aroma agradable” a Dios.  El no se deleita en el sufrimiento humano, por eso exigía que se le sacrificase a él.  Su valor sacrificial era de un valor preventivo.  Desgraciadamente sus intenciones fueron y siguen siendo despreciadas por los seres humanos, que buscando cualquier excusa siguen ignorando las advertencias divinas, para luego echarle la culpa a él cuando sufren del mal que él quiso prevenirles.  ¿Que ironía, verdad?

Dios quería que ese  valor preventivo se preservara a través de las edades y las generaciones.  Por eso las frases: “Estatuto perpetuo” (heb.  :lw[ tqj),  “por todas tus generaciones” o  “por vuestras edades” (heb. :kytrdl)) y “donde quiera que habitéis” (heb. :kytbvwm lkb ) [vi] claramente reflejan, sin lugar a dudas, el mandato divino que establece no excepciones.

Sus implicaciones no deberían tener limitaciones geográficas ni raciales.  Ni siquiera el tiempo debería haber sido un factor.  A pesar que las instrucciones dadas por él estaban fuera del alcance científico de su época, no debían dudarlas.

Algunos han querido comentar que esto sólo se aplicaba a los animales sacrificiales. Por eso más adelante Dios declararía:

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"Di a los hijos de Israel: Ninguna grasa de buey ni de cordero ni de cabra comeréis. La grasa de un animal muerto, y la grasa del que fue despedazado por fieras, se dispondrá para cualquier otro uso, pero no la comeréis. Cualquiera que coma grasa de animal del que se ofrece a Jehová ofrenda quemada, la persona que la coma será eliminada de su pueblo.[vii] (El énfasis es nuestro)

Para poder impresionar al pueblo que acaba de salir de Egipto, Dios tuvo que usar un vocabulario aparentemente un poco fuerte. 

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Porque cualquiera que comiere grasa de animal, del cual se ofrece a Jehová ofrenda encendida, la persona que lo comiere será cortada de entre su pueblo.”[viii] 

Como estaba fuera del alcance de la medicina de esos días, en su misericordia Dios le dijo al pueblo que aquel que infringiera o violara esas leyes de salud sería cortado.  Hoy a pesar de los avances modernos no es muy raro que tanto los familiares como los pacientes que han sufrido los efectos devastadores de un accidente cerebro vascular isquémico (stroke por sus siglas en inglés) desearían haber muerto en ese instante, que tener que sufrir las consecuencias de las secuelas o cicatrices dejadas por el mismo.

Esa palabra “cortada” proviene del hebreo Karat  (Heb.  tr;K' ) que significa cortar o eliminar una parte del cuerpo.  Bueno,  eso es exactamente lo que hace una placa de colesterol (fomentado por el consumo de grasa, en especial las saturadas) cuando se rompe.  La exposición de este material a las defensas del cuerpo,  estimulan la formación de coágulos.  Estos a su vez,  impedirían parcial o totalmente la circulación cerebral, “cortando” así esa porción del cerebro de los nutrientes necesarios para funcionar normalmente..  Esto hace que esa parte literalmente se encuentre “cortada” del resto del cuerpo.  Por lo tanto es sinónimo de muerte y/o separación.  Un análisis más detallado de esta palabra nos lleva a la conclusión de que su raíz conlleva el mensaje de “terminar o llegar al final de algo”,  eliminar, remover y/o destruir 

Siglos más tarde (hace más de 113 años), el mismo Dios que instruyó al pueblo de Israel,  se revelaría de vuelta a sus hijos con el mismo mensaje.  Desgraciadamente la ciencia médica de esa época presto poca atención a esos consejos.

En 1868 Dios dijo a través de su sierva inspirada lo siguiente:

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Como familia, estáis lejos de hallaros libres de enfermedad.  Habéis usado el sebo de los animales que Dios en su Palabra prohíbe expresamente. "Estatuto perpetuo será por vuestras edades, dondequiera que habitéis, que ninguna grosura ni ninguna sangre comeréis"  (Lev.3:17)”[ix] [el énfasis es nuestro]

Más adelante ella diría:

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“La carne se sirve despidiendo un fuerte olor a grasa, porque conviene al gusto pervertido.  Tanto la sangre como la grasa de los animales son consumidas como manjares deliciosos.  Pero el Señor dio instrucciones especiales de que estas cosas no debían comerse. ¿Por qué?  Porque su uso produciría una corriente sanguínea enferma en el organismo humano.  El no prestar atención a las instrucciones especiales del Señor ha traído una variedad de dificultades y enfermedades a los seres humanos... Si éstos introducen en su organismo lo que no puede constituir buena carne y buena sangre, deben soportar los resultados de su falta de atención a la Palabra de Dios.”[x] (el énfasis es nuestro)

Para luego recomendar:

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“Las frutas y los granos y vegetales, preparados de una manera sencilla, sin especias ni grasa de ninguna clase, complementados con leche o crema, constituyen el régimen más saludable. Imparten alimento al cuerpo y proporcionan poder de resistencia y vigor del intelecto, no producidos por un régimen estimulante.”[xi] (El énfasis es nuestro)

¿Que podemos hacer?

Debemos recordar que las dietas bajas en grasas reducen los riesgos de enfermedades del corazón, bajan la presión arterial y protegen contra ciertos tipos de cáncer.  En los EE.UU. la reducción en el consumo de las grasas han contribuido a un 20-30% de disminución en la mortalidad debido a las enfermedades del corazón en los últimos 25 años

Un ejemplo de dieta saludable es la que llamamos “La dieta del mediterráneo”.  Esta dieta es rica en vegetales, frutas, granos, frijoles y pescado.  Hoy sabemos que puede reducir los riesgos de un segundo ataque cardíaco pen un 70%El Dr. Michael Longeril del “Explorations Fonctionnelles Cardiorespiratoires et Metaboliques” en Saint_Etienne, Francia, ha llegado a esa misma conclusión después de 4 años de intensa investigación científica[xii]

En conclusión

Muchas veces debido a nuestras diferencias teológicas nos tornamos ciegos a la realidad de los hecho bíblicos.  El valor de declaraciones tales como: "Estatuto perpetuo será por vuestras edades”[xiii] dada al pueblo de Israel, estaban destinada no sólo al pueblo judío sino a toda la humanidad.  La ciencia continúa confirmando todo lo establecido por Dios.  Ya es tiempo de prestar atención cuidadosa a estos consejos divinos.

Permítame, queridos lectores, recordarles que los mensajes bíblicos concerniente a la grasa sólo hace énfasis en la grasa animal.  La razón es que las grasas de origen vegetal son por lo general más saludables.  Las grasa y aceites que aumentan el colesterol y por lo tanto sus riesgos de una parálisis, al promover la obstrucción de la circulación son:

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Grasas Saturadas: Estas se encuentran en los productos derivados de la leche y la carne,  tales como la leche, el queso, los helados o nieve, las carnes de res y por supuesto de cerdos.  De las grasas vegetales cuyo consumo debiera ser muy limitado debemos incluir: las de coco y palmeras

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Grasas Trans: Estas se forman cuando al aceite vegetal se le endurece para mantener el sabor y que no se dañe.  Entre estas se encuentran la manteca vegetal, las margarinas y los productos tales como las papas fritas, el pollo frito, los pasteles las "doughnuts" y las galletas dulces

Por el otro lado las grasas que son consideradas más saludables son:

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Grasas mono-saturadas: Estas se encuentran en grandes cantidades en los aceites de oliva, maní y canola

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Las Grasas poli-insaturadas: Estas se encuentran en los aceites de la soya, el maíz y el girasol

En resumen recomendamos lo siguiente: Coma grasa lo menos posible.  En lo posible trate que la grasa que consuma sea de baja saturación (como en la de los vegetales).  Evite en lo posible la azúcar y los carbohidratos simples.  Enfoque sus energías en los carbohidratos más complejos (como los encontrados en las frutas) y en la fibras[xiv]

Pero sobre todo, prestemos atención a las advertencias divinas y creamos por fe, aunque no haya sido científicamente probado, porque así lo dice Jehová.



Endnotes:


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[i]Nombre ficticio para proteger la identidad del paciente

[ii]National Stroke Association, 1996

[iii]AHA Heart and Stroke Facts : 1996 Suplemento Estadístico

[iv]Levítico 3:17-- RVA95

[v]Heller, J., "Die Symbolik des Fettes im AT," VT  20:106-8.

[vi]Hartley, John E., Word Biblical Commentary, Volume 4: Leviticus, (Dallas, Texas: Word Books, Publisher) 1998.

[vii]Levítico 7:23 -25 (RV95)

[viii]Levítico 7:25 – RV95

[ix]2T 61 (1868)

[x]Carta 102, 1896

[xi]CG 380.2

[xii]Association.Circulation: Journal of the American Heart Association  1999;99:733_735, 779_785.           

[xiii]Levitico 3:17 - RV95

[xiv]The New England Journal of Medicine, August 21, 1997, Volume 337, Number 8:562_569

 

 

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