Una Preocupación

Por Shane Anderson

Cortesía del Lic. Lucas A. Parra  (A.V.C.O.)

 

Lo siguiente, fue presentado por primera vez en  “Connexions 99”, conferencia organizada por jóvenes adultos que se llevó a cabo en Silver Springs, Maryland. Hemos dejado intactos muchos de los elementos característicos de la presentación oral – Los Editores-

A medida que nos acercamos al fin de estas reuniones, debe confesar que estoy ¡completamente exhausto!   y mi cansancio me invita a reflexionar: ¿Será que Dios espera una generación que haya llegado al cansancio de tratar de hacer todo por sí misma, de tal manera que, finalmente, pueda rendirse completamente a él?. ¿Será que Dios espera que surja una generación tan necesitada de recursos, de modo que tenga que depender completamente de los tesoros celestiales, para terminar su misión? ¿Y no será que Dios ha estado esperando una generación que haya visto tantas disfunciones, de suerte que ya no se sienta atraída por lo que el mundo ofrece? Yo creo que sí. Es más, si alguna vez hubo una generación que estuviera predispuesta a terminar-¿captaron la expresión- la obra, es ésta.

“Terminar la obra”. Y ¿qué quiere decir eso, realmente?

Para descubrirlo, tal vez tengamos que formular y contestar sólo una pregunta. Ustedes emplearon días para planear el tipo de ministerio que desarrollarán cuando vuelvan a sus hogares. Están emocionados con Dios, listos a ir a trabajar por él. Pero, ¿saben la respuesta a la pregunta crucial: como joven adulto adventista del séptimo día, cuál es la meta de tu ministerio?

Llegan varias respuestas: “Glorificar a Dios”, “Conducir a las personas a Cristo”, “Ser oportunos”, “Representar a Cristo”, “Amar a los demás”, etc.

Estas son respuestas excelentes, y ciertamente deberían ser parte del propósito de nuestro ministerio. Pero déjenme preguntarles: ¿Ni diría cada una del resto de religiones cristianas, “¡Eh!, esos son también parte de nuestros propósitos”? Claro que lo dirían, y estarían en lo correcto.

Tal vez debería, entonces, cambiar le énfasis de mi pregunta: como joven adulto adventista del séptimo día, ¿cuál es el contenido de tu ministerio?

(Más respuestas, esta vez, “¿el mensaje de los tres ángeles!”)

Ah, sí, el mensaje de los tres ángeles. Déjenme decirles, ahora mismo, que estoy de acuerdo con ustedes. Sin embargo, ¿me pueden decir, en breves palabras, cuál s el mensaje de los tres ángeles? Démosle una mirada, para ver si podemos descubrirlo.

Mas allá de la postura protestante común.

En Apocalipsis 14, el primer ángel dice: “Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y  adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes  de las aguas”. Suena bastante sencillo, ¿no? Al fin y  al cabo, el objetivo de la adoración, y de ayudar a otros a convertirse en adoradores de Dios, no es notable para el adventismo. Pero como adventistas del séptimo día, no podemos decir con nuestros amigos protestantes que nuestra única misión es hacer adoradores de Dios., no es notable para el adventismo. Pero como adventista del séptimo día, no podemos decir con nuestros amigos protestantes que nuestra única misión es hacer adoradores de Dios.  Antes bien, debemos ser adoradores de Dios bajo condiciones singulares. Lean nuevamente el versículo: “¡Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado!”

Esta última frase es crucial. Porque si verdaderamente algo extraordinario aconteció en 1844, entonces el mensaje del primer ángel cobra un significado increíble. Es decir, estamos en los últimos días  de la historia de este mundo. No queda ninguna otra profecía de tiempo por cumplirse. Es ahora, verdaderamente el tiempo del fin. Y ése es el mensaje del primer ángel: ¡Adorad a  Dios! ¿Por qué? Porque la obra mediadora de Jesús en el cielo  ya llego a su fin. El tiempo se acaba.

¿Y qué del segundo ángel? ¡”Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho  beber a todas  las naciones del vino del furor  de su fornicación!” Ustedes lo han escuchado infinidad de veces, ¿no es cierto?

Quiero decir, todo siempre supimos que Babilonia es la Iglesia Católica, ¿verdad? “No me lo repitas, porque me lo sé de memoria”, añadirá alguien por ahí.

Pero me pregunto si no será ésa una interpretación un tanto limitada de lo que es Babilonia. Después de todo, Babilonia no se refiere a los católicos. Es más, yo lo he buscado, y no he podido encontrar la palabra “católico” en todo el libro de Apocalipsis,.  Pero sí, Babilonia se refiere, aunque pocas veces, en forma exclusiva al sistema de creencias que maneja el catolicismo. Por lo tanto, pensemos un momento: precisando, ¿qué hay de malo en el sistema de creencias de Babilonia? Hay,  por los menos dos cosas.

En primer lugar, la práctica de salvarse a sí mismo. Por ejemplo, el católico dice que eres salvo por la gracia de Jesús y por participar de los sacramentos (la misa, por ejemplo). Si no cumples con los  sacramentos, no te salvas. Eso es salvación  por obras. Pero curiosamente, el catolicismo no es el único sistema de creencias “babilónicas” que existe hoy en día. Elena de White señala cómo las religiones tribales y el ocultismo (y podríamos añadir el ateísmo y la Nueva Era) dependen de las propias obras para la salvación propia. Y me atrevo a afirmar, ¡los adventistas del séptimo día, también  pueden ser parte de Babilonia si dependen de cualquier cosa, que no sea la gracia de Jesús para salvarse!

Esa es la primera doctrina corrupta de Babilonia: te puedes salvar tú mismo. La segunda doctrina de Babilonia es aquella que puede abarcar una gran parte de las religiones protestantes. Es la opinión de que parte, o toda la ley, de Dios fue “clavada” en la cruz y por lo tanto ya no es vigente. ¡Qué error tan grande!. Si tan sólo el protestantismo pudiera ver que, cuando eliminan la ley de Dios de esa forma, se hacen daño a sí mismos. Al fin y al cabo, ¿cuál es uno de los propósitos primordiales de la ley? Conocer a Dios. Su ley es, esencia, lo que El es: leal (el primer mandamiento): todo abarcante (el segundo):respetuoso y honorable (el tercero):creador de todo (el cuarto), etc.

En pocas palabras, la ley de Dios revela que él es el fundamento y el protector de la integridad, de todo lo bueno y del amor. Y si eliminas parte de la ley de Dios, es como hacerle una especie de lobotomía a Dios: nunca llegarás a saber algunas cosas fundamentales acerca de él, ni podrás experimentar la increíble libertad de guardar su ley. Esta es la otra parte corrupta de Babilonia: arrancar parte del carácter de Dios mediante una ley distorsionada, de modo que la gente no puede conocer a Dios tal como es él, y como quiere profundamente que lo conozcan.

Así que, pongamos las dos mitades juntas. Si lo traducimos en una forma libre, el segundo ángel dice, Babilonia está liquidada, porque trató de salvarse a sí misma y alteró el carácter santo y perfecto de Dios: su santa ley”.

¡Vaya! ¿no es esto una exageración?

Y entonces aparece el tercer ángel. Podemos parafrasear su mensaje de la siguiente forma, “Malditos todos los que están marcados, por tratar de salvarse así mismos o alterar el carácter de Dios: su ley. Y todos los que estén marcados, serán atormentados con fuego y azufre en la presencia del Cordero y de los  santos ángeles; y el humo de su tormento se levanta por siempre y siempre, y no hay descanso para ellos ni de día ni de noche”, etc.¡Amén! ¡Aleluya!.

(Silencio completo en la congregación.)

¿Por qué soy la única que canta alabanzas al tercer ángel?

Les diré por qué. Porque el mensaje suena horrible. O sea, piénsenlo: tu vecino, de nombre Juan, que no pertenece a ninguna iglesia, se te acerca un sábado de tarde, y tu le dices:

-Oye Juan, ¿adivina qué aprendí en la iglesia hoy? Te vas a freír y quemar, ¿no es maravilloso? Podemos imaginar el entusiasmo de Juan por tomar estudios bíblicos contigo.

Por lo tanto la pregunta es: ¿Por qué es tan severo Dios en el mensaje del tercer ángel?

Véanlo de esta forma. Todo ser viviente es un hijo o hija especial de Dios. Ahora imaginen que tienen un hijo especial, completamente suyo. Un día están comiendo en un picnic junto a una autopista. Después del postre, el pequeño Juancito sale corriendo hacia la carretera, cuyo límite de velocidad es de 100 kilómetros por hora, y que está a tan sólo 15 metros de distancia desde donde se encuentran. ¿Qué haces? Te diré lo que haces:

Le susurras, - Juancito, oh  Juancito regresa. Regresa ahora Juancito. Entonces bajas la voz un poco más (para que los transeúntes no piensen que estás enojado). –Juancito, regresa acá, inmediatamente. Regresa al picnic”.

¿Será que eso harías?

(Del público alguien grita, “¡Detente!”)

¡Sí! ¡Eso es precisamente lo que harías! Pero ¿por qué? ¿Por qué odias a Juancito? No, porque ¡lo amas profundamente! De la misma manera, al acabarse el tiempo llega un momento en que ya Dios se dispone a poner fin a todo esto, y que él no puede tolerar más el estar separado de sus hijos. Y entonces él grita con toda su potencia, ¡Deténgase!, por favor ¡deténgase!”. Nunca sientan que deben disculparse por el tono de voz que usa  el tercer ángel. Es posible que éste sea estridente, pero será lo único que detendrá a algunas de tus amistades o familiares que van hacia el borde de la muerte, y los conduzcas a los brazos de Jesús.

Resumiendo, el primer ángel proclama: Adorad a Dios, porque el fin está cerca. El segundo ángel; Babilonia está perdida. Intentar salvarte a ti mismo, o tratar de alterar el carácter de Dios, o su santa ley, no funciona. Y el tercer ángel: Si obstinadamente insistes en tratar de salvarte a ti mismo o cambiar la ley de Dios, te perderás. He ahí, en síntesis, los mensajes de los tres ángeles.

Sin embargo, todo eso,  todavía no nos da la frase que buscamos. Porque hay una parte clave del mensaje  de los tres ángeles que todavía no hemos examinado: el contexto, dentro del cual  es proclamado.

Cada movimiento cristiano tiene un contexto específico que, o debilita, o intensifica el mensaje. Por ejemplo, un grupo de bomberos con su  “mensaje” de”portadores de agua”, sería bastante aburrido su fueras un pez y vivieras en el fondo del  Mar Adriático. Pero si eres humano, y tu casa está envuelta en llamas, ese mismo “mensaje” que anuncia agua, repentinamente, cobra un significado portentoso.

Sucede lo mismo con el adventismo. El contexto, dentro del cual se proclama el mensaje de los tres ángeles, le da una aplicación certera.

Y, ¿cuál es el contexto?

Considérenlo de esta forma. Si cada uno de ustedes fuera el diablo, y supiera quien 1844 el fin del tiempo (y tu fin, también, no olvides) comenzó, específicamente con la proclamación del mensaje de los tres ángeles, ¿a qué te dedicarías? ¿Te tomarías unas vacaciones? ¿Te darías por vencido, pensando que, al fin y al cabo, ya perdiste la guerra?  Lo dudo. Ciertamente, harías el mayor esfuerzo por engañar  a las personas para alejarlas, estratégicamente, como sea posible, del mensaje de los tres ángeles.

Para poder visualizar los engaños que Satanás está usando para opacar el mensaje de los tres ángeles, imaginen un pequeño tiro al blanco que  tiene un círculo exterior, otro interior, y en el centro de éste, el blanco propiamente dicho. Imaginen también, que el diablo está tratando de hacer todo lo posible por evitar que las personas sean atraídas hacia ese centro.

En el círculo exterior el diablo ha ideado engaños, para evitar que la gente entre al círculo del medio.

1.      Una falsa historia de la creación.  Noten otra vez, el mensaje del primer ángel: Adorar a Dios, el Creador. Como muchos de ustedes sabe, un hombre llamado Carlos Darwin publicó el primer bosquejo de su máxima obra titulada El origen de las especies en un tiempo bastante conocido. 1844. ¡Qué casualidad! ¡Al mismo tiempo que surge un mensaje que exalta a Dios como el Creador de todas las cosas, se levanta otro contrariando al primero! Y notemos que si bien un número relativo de personas cree en la evolución, y específicamente en lo que se refiere al origen de la vida, la gran mayoría ha adoptado en serio la teoría de la evolución social.

El humanismo, (en esencia, es la creencia de que el ser humano es su propio Dios) y el capitalismo (la supervivencia económica del más apto) dominan nuestra cultura, dejando a su paso corazones y vidas rotas tras haber sucumbido al consumo hedonista. Es cierto que Darwin está muerto, pero el diablo se ha asegurado de que su legado de mentira siga vigente.

2.      Una falta representación del carácter de Satanás.

Todos estamos familiarizados con el asunto del “vino” de Babilonia. Satanás trata de engatusarnos para que intercambiemos relaciones con Dios y el placer pecaminoso temporal, bajo el pretexto de que el pecado no es nocivo. Por supuesto, este engaño no es nuevo. Pero tenemos que enfatizarlo, para darle el contexto al tercer engaño, en el marco del tiro al blanco.

3.      Una falsa representación de Dios.

Una de sus armas  principales aquí es la doctrina del infierno y del tormento eterno. Cuando era niño, me preguntaba  por qué los adventistas hacían tanto énfasis en su escepticismo acerca del infierno. ¿Qué importa?, pensaba. Si estas muerto, no te quemas; que bueno!. Pero Elena de White señala en El Conflicto de los Siglos, Pág. 591:  que la doctrina del infierno ha hecho “miles y hasta millones de escépticos e incrédulos”. ¡La gente tiene miedo hasta de abrir la Biblia, por temor a descubrir que el infierno es una espantosa realidad! Y, por lo tanto, este engaño es aterradoramente efectivo.

Otros engaños

Bien. Ahora imaginemos que una persona es llevada más allá de los tres primeros engaños de Satanás, y atraída aún más cerca al círculo del medio  del tiro al blanco. Esa persona ahora ve el carácter de Dios como esencialmente bueno y el del diablo, como malvado; es más, es posible que quiera incluso rendirse a Dios. A  medida que trata de pasarle al círculo del medio, Satanás  la azota con uno de dos engaños:  la manera equivocada de alcanzar la salvación: por obras, o por la manera falsa de conocer a Dios: sin la ley ¿Les parece familiar?.  Claro que si: son las dos caras de la Babilonia del segundo ángel. Y estos dos engaños son muy, pero muy eficaces. Es más, creo que la mayoría de las veces, si alguien quiere “conectarse” a Dios, pero por alguna razón no puede, es porque uno de estos dos engaños de Babilonia tiene atrapado su corazón.

Seguidamente, digamos que esta persona logra sustraerse a estos dos engaños y dedica su vida a dios. ¿Se da por vencido el diablo? No, porque del círculo del medio hay cuatro engaños más, listos para dar sus zarpazos. El primero es un falso reavivamiento seguido de un falso período de paz; dos frutos directos del movimiento ecuménico. La idea básica es que, sin tan sólo todas las iglesias pudieran unir sus fuerzas, lograríamos juntar nuestros recursos y cantar “Kumbayá”, traeríamos un nuevo milenio de paz y seguridad.  De hecho, la Biblia es muy clara al decir que el mundo empeorará antes de que Cristo venga, nunca lo contrario. Desafortunadamente muchos, dentro de la comunidad cristiana, creen en el poder de una iglesia mundial unida.

Y de esta manera, nos encontramos frente al segundo engaño  dentro del círculo del medio, y es muy  siniestro, en verdad: los testigos falsos. Durante los últimos días Satanás ha personalizado aún más sus intentos por engañar. Quiere darnos duro en el círculo familiar. Así que él manda  a alguien a decirnos –escuchen esto-  lo bueno que es dios, que él tiene un plan para tu vida....y que su ley ha sido cancelada- ¿Y a quiénes envía para darte dicho mensaje?

¿Qué tal tu tía Betsy, la que murió en mayo del año pasado?

Los demonios, representando a los seres queridos muertos, vuelven para hablarles a las personas, cristianas y no cristianas, con más y más intensidad. Y si alguien no está bien fundamentado en la Biblia, e ignora acerca del estado de los muertos ¿a quién le creerá: a su vecino adventista del séptimo día, o a su bien recordada tía Betsy?.

Además, noten que ninguna generación anterior ha estado también predispuesta para este engaño de los testigos falsos. En los años sesenta se decía, “Si se siente bien, hazlo”. En los noventa dijimos, “si se siente bien, es la verdad”. De ahí que nuestra doctrina acerca del estado de los muertos bien podría ser una de las esenciales, porque los jóvenes adultos de hoy en día son víctimas fáciles de los de engaños demoníacos.

Preparándonos para lo máximo.

Arribamos a uno de los engaños capitales del diablo, y ciertamente es formidable: un falso segundo advenimiento. Esta farsa ocurrirá justo antes del fin del tiempo, cuando Jesús termine su obra mediadora en el santuario celestial. ¿Cuán real será la venida este pseudo Mesías?. Muy real. En la página 682 de El Conflicto de los Siglos, Elena de White, indica claramente que este evento será el más impresionante de todos cuantos haya contemplado jamás la humanidad. La gloria de este “angel de luz” será tan convincente que la mayoría de las personas de la iglesia, y todas las que no pertenecen a ella caerán, de hecho, que Cristo ha regresado.

¿Y te imaginas cuál será la reacción cuando “Jesús” ordene que todo se haga en delante de una forma contraria a la voluntad de Dios, expresada en las Escrituras? Porque ¡desobedecerle, sería odiar a Cristo!. Sólo aquellas personas que conozcan la verdad y estén inmersas en el verdadero Dios, verán claramente el astuto engaño del dios falso.

Inmediatamente después del segundo falso advenimiento, el diablo jugará su última carta engañosa: la marca de la bestia  . Este es el último, de una extensa lista de engaños; y aquellos que creyeron en el “segundo advenimiento” (de Satanás), será presa fácil de este fatal engaño. Pero notemos lo siguiente: respecto a este último engaño (y de todos los anteriores), nadie será extraviado, ni confundido, contra su voluntad. La Biblia y Elena de White aclaran este punto muy bien: las decisiones que se hagan en esos días, serán con conocimiento de causa.  Nadie podrá decir, “Ay, es que yo lo sabía”; o “¡esto no es justo!”.

Lejos de eso, la marca de la bestia será la gran oportunidad para que la gente, alrededor del mundo, sencillamente consolide la decisión voluntaria y bien pensada de transitar todo este tiempo por el camino equivocado. ¿La marca de la bestia, tiene que ver con el sábado, versus domingo?. Claro que sí. Pero es más que eso. El engaño de la marca de la bestia, en realidad, suscita un pregunta mucho más importante: ¿Quién mora en tu corazón? ¿Quién es el centro de tus afectos? ¿A quién adoras y sirves?

En el mismo centro

Éstas, y otras preguntas, nos conducen al mismo centro de nuestro tiro al blanco. Ya este  tiempo de que seamos atraídos hacia el centro. Pero antes de ver qué hay allí, miremos hacia atrás, a manera de repaso. Sutil engaño, ¿no es cierto? De hecho, Satanás tiene prácticamente cubierto todo el espectro de la experiencia humana: nuestro origen (la evolución), nuestro final (el infierno/o el tormento eterno)), y nuestra vida entre estos dos puntos (todos los demás engaños combinados). ¿De qué quiere alejarnos tanto, que decidió trabajar tan incansablemente?. Bueno, quiere alejarnos del centro: de nuestra relación amorosa con Jesucristo.

Qué lindo, ¿no? Aquí, en el mismo corazón del contexto, dentro del cual serán proclamados los mensajes de los tres ángeles, ¡está Jesús! Pero, bueno, ¿en qué otro lugar esperaríamos encontrarlo? ¿No es él, acaso, el corazón y el alma de los  mensajes de los tres ángeles?¿No es la razón total de la misión adventista del séptimo día? ¡Claro que sí! Y saberlo, nos permite, finalmente, concentrar la gran misión del adventismo – y por consiguiente del mensaje de los tres ángeles__ en una frase singular, llena de poder:  decirle al mundo que el engaño final ha comenzado, y que Jesús es el secreto para no ser entrampados.

De paso, esto también es parte de la respuesta a la pregunta que les planteé en cuanto a su ministerio inmediato: ¿Cuál es su propósito? Yo ruego que sus respuestas no sean tan sólo mejorar  la vida de los demás o traerlos un poco más cerca de Dios. Espero que sea, primordialmente, esparcir el evangelio sintetizado en el mensaje de los tres ángeles, a tantas personas como sea posible.

Esto nos confronta con un punto decisivo: ¿Por qué tú? ¿Por qué debes tú propagar le mensaje de los tres ángeles? Porque si tú no lo haces, no será proclamado. Sólo los adventistas – nadie más- hablan de estas cosas; y si nosotros nos cruzamos de brazos, las vidas de las personas correrán peligro frente a la eternidad. Así que, permítanme absolutamente ser franco:  La mayoría de las personas del mundo no verán el centro –Jesús –, a menos que nosotros les advirtamos acerca de los engaños que los separan de él.

Por lo tanto, ¡vayan, esparzan las buenas nuevas! ¡Esparzan el mensaje de los tres ángeles con verdadero celo.

Éste es el único mensaje que tiene a Jesús en el centro. Y mediante el poder del Espíritu Santo, unámonos, pongámonos a trabajar, acabemos la obra, y vayamos al hogar para estar con Jesús por siempre.  Amén.

(Shane Anderson es pastor de la iglesia adventista del  séptimo día de Forest Park en Everett, Wáshington)

 

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