 | Humildad
 | Gr. tapeinofrosúne, "humildad de corazón", y
"modestia". La idea de "humildad" no era tenida en gran
estima entre los pueblos no cristianos. En escritos seculares, tapeinofrosúne
y las palabras relacionadas con ella significaban degradación o
envilecimiento del espíritu; pero el cristiano ensalzó el sentido del
término haciéndolo significar humildad abnegada. El Maestro se describió
a sí mismo, en relación con el yugo que sus seguidores deben asumir, como "manso
y humilde de corazón" (Mat. 11: 29). La orden de andar en toda
humildad es dura para el corazón inconverso, pues está en contra de cada
impulso natural del espíritu humano |
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 | Mansedumbre
 | Gr. praót's (ver Gál. 5: 23; cf. com. Mat. 5: el adjetivo
afín praús). El que es humilde acepta ser perjudicado por
causa de otros y se somete a las dificultades de la vida con resignación
cristiana y esperanza. Sin esta cualidad tan esencial para la unidad de la
iglesia, pronto se producirán divisiones. Como la mansedumbre es la
negación de la agresividad aun ante la provocación, no puede existir sin
humildad. |
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 | Paciencia
 | Gr. makrothumía (Rom. 2: 4; Gál. 5: 22). La paciencia es
la esencia de la resignación en toda circunstancia y desde todo punto de
vista. La paciencia es una cualidad divina que Dios ha demostrado que posee
a través de los miles de años de pecaminosa rebelión de los ángeles y
los hombres. Se produce en el hombre como no fruto del Espíritu. Esta
palabra se usa frecuentemente para describir la paciencia divina (Rom. 2: 4;
1 Tim. l: 16; 2 Ped. 3: 15). |
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 | La unidad del Espíritu en el vínculo de la paz
 | un cuerpo |
 | un Espíritu |
 | una misma esperanza |
 | un Señor |
 | una fe |
 | un bautismo |
 | un Dios y Padre de todos |
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 | Un cuerpo
 | El artículo "un" o "una" se repite siete veces en
este pasaje (cap. 4: 4_6). El tema del apóstol en estos versículos es la
unidad. Hay muchos miembros, pero sólo un cuerpo. El cristiano no es un
peregrino solitario; pertenece a un organismo viviente, la familia de Dios.
Esta unidad reemplaza en el corazón del cristiano al Estado, al club y aun
a la familia, como el objeto supremo de su afecto. |
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 | Un Espíritu
 | A este Espíritu, el cual fue enaltecido ante Nicodemo como poder
regenerador (Juan 3: 5), se hizo referencia en el vers. 3. Todos los dones,
los frutos y las gracias de la vida del cristiano, provienen del Espíritu
que mora íntimamente en la vida personal de los creyentes, y de esta forma,
por extensión, en la iglesia. El Espíritu elimina las divisiones que hay
en todo ser humano, las desarmonías íntimas que convierten la vida de
muchos en verdaderos campos de batalla. La desunión es un indicio cierto de
la ausencia del Espíritu Santo. |
|
 | Una misma esperanza
 | La esperanza ante la exhortación de Dios al corazón humano: la
esperanza de salvación y de la manifestación de nuestro Señor (Tito 2:
13). El establecimiento final del reino es la esperanza que proporciona una
base firme para la paz, la alegría, el valor y el buen ánimo. El Espíritu
vivifica esta esperanza (cf. Efe. 1: 13_14), la cual, a su vez, unifica a
los creyentes y llega a ser verdaderamente una "esperanza viva" (1
Ped. 1: 3). Esta esperanza conduce necesariamente a un cambio total en la
vida del creyente, porque "todo aquel que tiene esta esperanza en él,
se purifica a sí mismo" (1 Juan 3: 3). |
|
 | Un Señor
 | Este es el supremo propósito de la lealtad. Quienes se someten plena y
fielmente al mismo Señor, no están enemistados el uno con el otro. Dios es
Señor por creación y por recreación. Toda autoridad se fundamenta sobre
él. 1, a entrega completa a Dios es un requisito; pero esta entrega puede
producir supremo gozo al cristiano. "Sabemos que nosotros le conocemos,
si guardamos sus mandamientos" (1 Juan 2: 3). |
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 | Una fe
 | Pablo parece referirse a la fe en Cristo como Salvador personal, y no a
la fe como credo o sistema doctrinal (cf. com. Rom. 1: 5). Hay sólo un
medio de salvación: la fe (ver com. Gál. 2: 16). Los judíos y los
gentiles entrarían en el "cuerpo" (Efe. 4: 4) por el mismo camino
(Rom. 3: 29_30). |
|
 | Un bautismo
 | El bautismo por inmersión simboliza adecuadamente la muerte y la
resurrección; además, significa purificación y separación, y un
testimonio público de la unión del creyente con el cuerpo de Cristo. Los
que son así iniciados en la iglesia visible crecen a la semejanza de la
muerte y resurrección de Cristo (Rom. 6: 3_5). |
|
 | Un Dios y Padre de todos
 | De nuestro Padre proviene toda unidad. El hecho supremo que puede
describir el corazón humano es que Dios es un padre en quien se puede
confiar, un verdadero amigo para el ser humano. Los hombres han clamado
siempre por alguien a quien dirigirse confiadamente en medio de un mundo
hostil. |
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 | Profetas
 | Los profetas exponían y explicaban la voluntad de Dios que les había
sido dada a conocer por medios sobrenaturales. Se los menciona juntamente
con los apóstoles en Efe. 2: 20; 3: 5. La predicción del futuro no es
tarea esencial del "profeta", ni es parte de todos los mensajes
impartidos por los profetas (Hech. 15: 32; 1 Cor. 14: 3). El don de
profecía fue indispensable para la fundación de la iglesia en los tiempos
del NT, y es el guía constituido para la iglesia remanente (Apoc. 19: 10). |
|
 | Evangelistas
 | Gr. euaggelistós, "predicador del Evangelio",
sustantivo relacionado con el verbo euaggelízo (ver com.
Hech.
8: 4). Un euaggelistós no estaba circunscrito a localidad
determinada, sino que pregonaba su testimonio en diferentes lugares.
Probablemente no ejercía la autoridad plena de los apóstoles (Hech. 21: 8;
2 Tiro. 4: 5). Parece que el ministerio de los evangelistas era
principalmente para los paganos, mientras que los pastores y maestros
servían a las congregaciones de cristianos. |
 | Quizá se pregunte por qué Pablo no menciona aquí la obra de los
obispos, diáconos y otros. Aparentemente Pablo se refiere a quienes
sobresalían por haber recibido dones del Espíritu con el propósito de
enseñar más que de administrar; pero esto no implica superioridad o
inferioridad en ningún sentido. Los diversos ministerios no se excluyen
entre sí |
|
 | Pastores y Maestros
 | La estructura de esta frase en griego sugiere que Pablo desea hablar de dos
fases de una misma función. Todo buen ministro es maestro. La
función pastoral del ministerio se presenta en Juan 21: 16; Hech. 20:
28_29; 1 Ped. 5: 2_3; etc., y la misión como docente en Hech. 13: l; Rom.
12: 7; 1 Tiro. 3: 2 y muchos otros pasajes. Cristo fue el gran
Pastor_Maestro que pastoreaba y enseñaba a su grey. |
|
 | Perfeccionar
 | Gr. katartismós, "habilitación", "perfeccionamiento".
El verbo katartízo se usa en Mat. 4: 21 en relación con el
remiendo de las redes, y en Gál. 6:1 para referirse a la restauración de
quienes habían sido sorprendidos en alguna falta. Los dones tenían el
propósito de "remendar" a los santos y unirlos
entre sí. El acto de "perfeccionar" implica, como el contexto lo
sugiere, un ministerio organizado y un gobierno eclesiástico. |
|
 | Conocimiento.
 | Gr. epígnosis, "conocimiento" espiritual
desarrollado (ver com. cap. l:17). "Conocimiento pleno" (BJ);
"pleno conocimiento" (BC). |
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 | Varón perfecto.
 | "hombre maduro". Se refiere no tanto al hombre individual
como a la iglesia, la cual debe llegar a un estado de unidad orgánica,
plenitud y madurez, en contraste con la pueril inmadurez que se sugiere en
el vers. 14. La semejanza a Cristo es la meta que debe alcanzar tanto el
individuo como la iglesia (Rom. 8: 29). Negarse a crecer es un pecado mayor
que la inmadurez; es el resultado del engreimiento y de ideales mezquinos. |
|
 | Niños
 | Gr. nepios, "niño", "infante", "párvulo".
Cuando Pablo utiliza esta palabra en sentido figurado casi siempre le da un
significado negativo (cf. 1 Cor. 3: l; 13: 11; Gál. 4: 1, 3; Heb. 5: 13),
aunque también puede tenerlo en forma positiva (cf. npiázo en
1 Cor. 14: 20). Pero para Pablo llegar a ser como niños no es la principal
característica, pues según el apóstol significa crecer y madurar como
cristianos. Debemos ser como niños (paidíon, Mat. 18: 2_4)
en humildad y disposición para creer, pero no en impulsividad ni
inmadurez. El propósito de los dones del Espíritu es que los hijos de
Dios puedan desarrollarse espiritualmente. No hay espectáculo más triste
que el de una persona mayor en la cual el crecimiento físico y mental se
haya detenido en la niñez. |
|
 | Fluctuantes
 | Literalmente "sacudidos por las olas". La falta de firmeza,
asociada muy a menudo con la juventud, no debe ser una característica del
creyente, sino la paciencia, la firmeza y la estabilidad (cf. Sant. 1: 6;
Heb. 13: 9). Los que siempre están buscando algo nuevo y son atraídos por
ideas sensacionalistas, ponen un fundamento débil para la vida de la
iglesia. Las especulaciones teológicas y filosóficas que se aventuran más
allá de los límites legítimos, también producen inestabilidad en la
convicción y en el carácter. |
|
 | Viento de doctrina
 | O "viento de enseñanza". Pablo no menosprecia la doctrina o la
teología como una expresión sistematizado de conocimiento acerca de Dios,
sino que advierte contra la indecisión, incertidumbre y vaguedad que tan a
menudo acompañan a la reflexión teológico. El apóstol también se
refiere sin duda a las vanas especulaciones que con frecuencia caracterizan
los debates religiosos. Ambas tendencias son elementos perturbadores en la
vida de la iglesia. |
|
 | Estratagema
 | Literalmente "juego de dados"; "azar"; "engaño";
"trampería" (BC). Los "vientos de doctrina" están
calculados para engañar como cuando un jugador novicio es víctima de un
astuto tahúr. Cuando los dados han sido cargados no es posible ganar;
muchas veces lo que parece ser la enseñanza de Cristo, en realidad no lo es.
En su exhortación final a los ancianos de Efeso, en Mileto, Pablo les
advirtió que entrarían en medio de ellos "lobos rapaces" (Hech.
20: 29), y parece que ese tiempo ya había llegado para la iglesia. La
integridad en la enseñanza de la verdad es tan esencial como la honradez en
la práctica de ella. |
|
 | Entendimiento entenebrecido
 | El apóstol se refiere a la ceguera del intelecto. La oscuridad a menudo
simboliza tinieblas espirituales (Juan 3: 19; Hech. 26: 18; Col. 1: 13; 1
Tes. 5: 4_5; 1 Juan 1: 5_6). La mente natural ha sido corrompida por el
pecado no sólo en su percepción moral sino en sus facultades racionales,
por lo tanto está incapacitada para comprender la verdad espiritual. La
razón por sí sola es completamente ineficaz para captar las verdades
espirituales que son necesarias a fin de que exista una relación salvadora
personal con Dios. |
|
 | Ignorancia
 | Su ignorancia no era el resultado de incapacidad intelectual, sino de un
carencia moral por la cual podían ser considerados responsables. La
ignorancia de la voluntad de Dios no es excusa cuando se ha tenido la
oportunidad de conocerla. Dios no pasa por alto una ignorancia
culpable (cf. Hech. 17: 30). |
|
 | Dureza
 | Gr. porosis, "ceguedad", "endurecimiento",
"dureza", "embotamiento". La idea principal es de
callosidad e insensibilidad espiritual (ver Rom. 11: 25). En Rom 1: 21 Pablo
describe cómo ocurre este endurecimiento. De este pasaje y del que come
tamos se deduce que el hombre se propina sí mismo esta situación
deplorable. |
|
 | Aprendido. . . a Cristo
 | Aquí se presenta un agudo contraste con la vida del pagano. Esta frase
no se usa en ninguna otra parte "Conocer a Cristo"
es una expresión más común (2 Cor. 5: 16; Fil. 3: 10; 1 Juan 4: 7). Aprender
"a Cristo" no es sólo saber algo acerca de él; es
relacionarse íntimamente con su ministerio y obra de Sacerdote, Profeta,
Rey, Abogado y Mediador, y haber incorporado en la vida cotidiana los
beneficios de su obra expiatorio. Cuando Jesús dijo "aprended de
mí" (Mat. 11: 29) se estaba presentando a sí mismo como el ejemplo,
no como el gran maestro, sino como el objeto único de nuestra fe y
conocimiento. |
|
 | El secreto de la santidad Efesios 4:20_24 (Heb. 12: 14)
 | Nadie recibe la santidad como un derecho al nacer, o como una dádiva de
algún otro ser humano. La santidad es la dádiva de Dios por medio de
Cristo. Los que reciben al Salvador, se convierten en hijos de Dios. Son sus
hijos espirituales, nacidos de nuevo, renovados en justicia y verdadera
santidad. Su mente se ha cambiado. Con visión más clara contemplan las
realidades eternas. Son adoptados en la familia de Dios, y se transforman
conforme a su imagen; son cambiados por el Espíritu de gloria en gloria.
Han cultivado un supremo amor por el yo, pero llegan a albergar un supremo
amor por Dios y por Cristo. . .Aceptar a Cristo como el Salvador personal y
seguir su ejemplo de abnegación: este es el secreto de la santidad (ST
17_12_ 1902). |
|
 | La gracia es esencial
 | La santificación del alma se realiza contemplándolo [a Cristo]
constantemente por fe como al unigénito Hijo de Dios, lleno de gracia y
de verdad. El poder de la verdad debe transformar el corazón y el
carácter Su efecto no es como una pincelada de color aquí, y otra allí
sobre la tela; todo el carácter debe ser transformado, la imagen de
Cristo debe revelarse en palabras y acciones. Se imparte una nueva
naturaleza. El hombre es renovado a semejanza de la imagen de Cristo en
justicia y verdadera santidad. . .(Carta 2a, 1892) |
 | La gracia de Cristo es esencial cada día, cada hora. A menos que esté
con nosotros continuamente, aparecerán las inconsecuencias del corazón
natural, y la vida rendirá un servicio dividido. El carácter debe estar
lleno de gracia y de verdad. Dondequiera que actúe la religión de Cristo,
iluminará y dulcificará cada detalle de la vida con un gozo que es más
que terrenal, y con una paz más elevada que la terrenal (Carta 2a, 1892) |
|
 | Airaos
 | Una cita de Sal. 4: 4, tomada de la LXX (vers. 5). Los comentadores
difieren en sus opiniones acerca de si el texto hebreo de Sal. 4: 4 debe
ser traducido "temblad" (RVR, BJ) o "airaos" (LXX, y
la cita de Pablo). En griego "airaos" y "no pequéis"
están en imperativo. Se han dado varias explicaciones para evitar las
implicaciones negativas que podría tener la orden a airarse; pero ninguna
de ellas es satisfactoria. La explicación más sencilla parece ser la de
considerar que la ira de la cual se habla en este pasaje es una justa
indignación. El cristiano que no se indigna frente a las injusticias y
los extravíos voluntarios, puede ser también insensible frente a algunas
otras situaciones que debieran incumbirle. |
 | El papel más importante de una justa indignación es estimular a los
hombres en su batalla contra el pecado. Jesús nunca se airó debido a
alguna ofensa personal, pero sí ante sutiles desafíos lanzados contra
Dios e injusticias cometidas contra seres humanos (ver Mar. 3: 5). La ira
es justificable cuando se dirige contra la conducta equivocada, pero sin
ninguna animosidad contra el culpable. Ser capaz de separar estos dos
elementos es un triunfo magnífico en la vida del cristiano |
|
 | No pequéis.
 | El griego claramente indica que estamos frente a una orden. Se da esta
advertencia para evitar que una ira justificable produzca reacciones de
resentimiento personal, venganza y pérdida de dominio propio. Se ha
comentado con razón que "a veces hacemos bien en airarnos, pero
hemos confundido esas veces". |
|
 | No se ponga el sol.
 | Se nos provee de una salvaguardia contra el abuso de la justa
indignación. Aun cuando el pecado debe producir siempre indignación, el
abrigar resentimientos destruye el alma. Una prueba razonable para
descubrir la verdadera naturaleza de la indignación que sentimos consiste
en comprobar si nos resulta fácil orar en favor de la persona cuyo mal
proceder ha causado nuestra ira. |
|
 | Corrompida
 | Gr. saprós, "podrido", "corrompido",
"pútrido". Saprós describe un árbol malo en Mat. 7: 17, y en
Mat. 13: 48 se aplica a los peces no aptos para la alimentación, y que
eran desechados. Las palabras impuras demuestran que el corazón está
corrompido, "porque de la abundancia del corazón habla la boca"
(Mat. 12: 34). Las groserías, las bromas y los cantos obscenos y aun la
conversación frívola e intrascendente, deben estar ausentes de la vida
del cristiano. La verdad es que indican que no se ha producido el proceso
de la regeneración. |
 | Se nos aconseja que no permitamos que ninguna palabra corrompida salga
de nuestra boca. Pero una palabra corrompida no es sencillamente algo vil
y vulgar; es cualquier palabra que eclipse de la mente la imagen de Cristo,
que elimine del alma la verdadera simpatía y el amor; es una palabra en
la cual no se expresa el amor de Cristo, sino más bien opiniones de un
carácter diferente al de Cristo (Carta 43, 1895). |
|
 | Para la necesaria edificación
 | Literalmente, para la "edificación de la necesidad".
Compárese con la traducción "para edificar según la necesidad"
(BJ). El lenguaje del cristiano no siempre debe ser de carácter severo o
serio, sino edificar en todo momento, ser constructivo, para que los
hombres sean mejores de lo que eran antes de que oyeran sus palabras. En
el vers. 28 se enseña que la obra del cristiano debe ser para el
beneficio de otros, y aquí se enseña que sus palabras deben ser
benéficas para sus prójimos. El lenguaje áspero no es el único que
corrompe, sino también las palabras que difunden egoísmo, malicia,
crítica o son de doble sentido. Nuevamente el apóstol parece tener en
cuenta el tema de su epístola: la unidad. Lo que no edifica, destruye;
por lo tanto, debe ser descartado. Cf. 1 Tes. 5: 11_ 14. |
|
 | Contristéis
 | Gr. lupéo, "causar dolor", "causar
tristeza". Este imperativo griego puede traducirse "no sigáis
contristando", o "dejad de contristar". La personalidad del
Espíritu Santo está aquí claramente definida: sólo las personas pueden
entristecerse. En cuanto a cómo el Espíritu Santo puede ser contristado,
ver com. Mat. 12: 3 l. |
|
 | Alcanzando la meta de la perfección (Col. 2: 10; Apoc. 7: 2_3; 14: 1_4)
 | El trascendental poder del Espíritu Santo realiza una completa
transformación en el carácter del ser humano, haciendo de él una nueva
criatura en Cristo Jesús. Cuando un hombre está lleno del Espíritu,
mientras más duramente es probado y examinado, más claramente demuestra
que es representante de Cristo. La paz que mora en el alma se ve en el
semblante. Las palabras y acciones expresan el amor del Salvador. No hay
una lucha por ocupar los lugares más encumbrados. Se renuncia al yo. El
nombre de Jesús está escrito en todo lo que se dice y hace. (RH 10_6_1902) |
 | Podemos hablar de las bendiciones del Espíritu Santo, pero a menos que
nos preparemos para su recepción, ¿de qué valen nuestras obras? ¿Nos
estamos esforzando con todas nuestras fuerzas para alcanzar la estatura de
hombres y mujeres en Cristo? ¿Estamos buscando su plenitud, avanzando
siempre hacia la meta puesta delante de nosotros: la perfección de su
carácter? Cuando el pueblo de Dios alcance esta meta, será sellado en
sus frentes. Lleno con el Espíritu, será completo en Cristo, y el ángel
anotador declarará: "Consumado es" (RH 10_6_1902). |
|
 | Sellados
 | En un pasaje anterior (cap. l: 12_13) se dice que los creyentes fueron
sellados "en Cristo"; aquí se afirma que son sellados por el
"Espíritu Santo" (cf. 2 Cor. 1: 22). Acerca del significado del
sello. La recepción del Espíritu Santo en la conversión es la
refrendación divina de que el creyente es aceptado, que la aprobación
celestial descansa sobre su elección y su vida cristiana |
|
 | Amargura
 | Gr. pikría, "amargura"; "acritud" (BJ).
En sentido metafórico puede referirse al temperamento, carácter o
disposición del ser humano. Una persona amargada siempre está
oponiéndose a sus prójimos, impidiendo así que haya unidad con ellos
(cf. Hech. 8: 23; Rom. 3: 14). Una enumeración de pecados semejantes se
presenta en Col. 3: 8. |
|
 | Enojo, e Ira
 | Gr. thumós kai orge. Thumós denota un estado
mental pasajero de exaltación y furia; orge, una condición
permanente de resentimiento y enemistad |
|
 | Gritería
 | Gr. krauge "grito", "clamor", "gritería".
La disputa entre fariseos y saduceos acerca de la doctrina de la
resurrección fue una krauge (Hech. 23: 9). |
|
 | Maledicencia
 | Gr. blasfemía, "blasfemia", "injuria",
"difamación". Los gritos y afirmaciones enfáticas pronto se
convierten en difamaciones que son un esfuerzo por arruinar la reputación
de otros. Todos los males mencionados en este pasaje tienden a perturbar
la unidad del conjunto de creyentes, pues crean barreras entre los que
deberían sentirse mutuamente atraídos en virtud de la ciudadanía
celestial que tienen en común. |
|
 | Malicia
 | Gr. kakía . Algunos perciben un orden natural en la
enumeración de Pablo: la amargura pronto se convierte en un enojo
explosivo y arrebatado; el enojo se transforma en una
persistente ira; la ira conduce a una vulgar gritería; la
gritería siempre está acompañada de injurias o difamaciones.
Todo esto se origina en una malignidad satánica albergada en el
corazón humano; por lo tanto debe ser completamente eliminado, pues forma
parte de las obras de la carne (Gál. 5: 19_2 l). |
|
 | Benignos
 | Gr. jrestós, "gentil", "bondadoso".
La sencilla amabilidad o gentileza (jrestót's) es una de
las características positiva más profundas que hablan en favor del
cristiano; es un fruto del Espíritu (Gál. 5: 22). benignidad es lo
opuesto de la malicia de Efe. 4: 3l. La conversión transforma la malicia
en benignidad mediante una alquimia espiritual. |
|
 | Misericordiosos
 | Gr. éusplagjnos, "misericordioso", "compasivo".
Esta palabra se traduce "compasivos" en 1 Ped. 3: 8. Compárese
con la expresión "entrañable misericordia" (Col. 3: 12), lo
cual equivale a considerar con ternura las debilidades y necesidades de
otros. Una actitud de insensibilidad e indiferencia ante el sufrimiento,
es completamente incompatible con el espíritu cristiano (cf. Luc. 6: 36;
Fil. 2: 4; 1 Ped. 3: 8). |
|
 | Perdonándoos
 | La benignidad y la misericordia son de poco beneficio a menos que sean
la expresión de un espíritu perdonador. La benignidad, si no produce
perdón puede ser sólo una especie de cortesía o urbanidad. El espíritu
perdonador es mucho más que un ideal o que una virtud; es una decidida
actitud del corazón y de la mente. |
|
 | Las palabras bondadosas
 | Nuestro propósito debiera ser infundir toda la amabilidad posible en
nuestra vida y hacer todos los favores posibles a los que nos rodean. Las
palabras bondadosas nunca se pierden. Jesús las registra como si hubieran
sido dirigidas a él mismo. Sembrad semillas de bondad, de amor y de
ternura, y darán fruto (MS 33, 1911). |
|