 | Aboliendo
 | Gr. katargéo, "cancelar", anular", "invalidar".
"Anulando" (BJ, BC, NC). Este verbo se utiliza para referirse a la
higuera estéril que "inutiliza" (katargéo) la tierra
(Luc. 13: 7), y también para la incredulidad que hace "nula" la
fidelidad de Dios (ver Rom. 3: 3). |
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 | Ley de los mandamientos
 | Se cree generalmente que esta es una referencia a la ley ceremonial. Es
cierto que ésta finalizó en la cruz del Calvario; pero debería notarse
que el sistema ceremonial, tal como Dios lo dio, no produjo la enemistad que
Pablo describe en este pasaje.
 | La interpretación judía de la ley ceremonial, las adiciones humanas
que se le hicieron y las actitudes exclusivistas y hostiles del pueblo
judío, pusieron la base para la enemistad con los gentiles. Las
reglamentaciones añadidas, más las correspondientes interpretaciones,
modificaron la fuerza y función de las ordenanzas originales, y en
algunos casos llegaron inclusive casi a anularlas. Todo gentil que deseaba
obtener la "ciudadanía de Israel" (vers. 12), tenía que
enfrentarse a un complicado sistema de requerimientos legales. Es fácil
comprender entonces por qué un sistema tal resultaba tan poco atractivo
para el gentil, así como el Dios que él creía que era 1008 el autor de
semejante enseñanza. De esta manera el sistema judío se convirtió en
una barrera infranqueable, una pared intermedia que impedía que los
gentiles aceptaran la adoración del verdadero Dios. Los judíos
abominaban y detestaban a sus vecinos gentiles, y éstos, a su vez,
odiaban y despreciaban a los judíos. |
 | Este proceso de transición _de judaísmo a cristianismo_ es el tema de
Pablo en este vers. 15. El judaísmo con su complicado sistema de
reglamentaciones y decretos, había perdido su eficacia. El derribamiento
de "la pared intermedia de separación" más la aceptación de
Cristo por parte de los gentiles, había hecho a éstos "cercanos" |
 | Sin embargo, la terminación del sistema ceremonial judío no significó
la abrogación de todas las leyes que Dios había dado al pueblo judío.
La ley ceremonial que prefiguraba a Cristo llegó, naturalmente, a su
conclusión cuando sus símbolos hallaron su pleno cumplimiento en él.
Las leyes civiles judías en gran medida habían quedado sin efecto con la
desaparición de la soberanía de la nación israelita. Pero los preceptos
morales, los Diez Mandamientos _un reflejo del carácter divino_, son tan
eternos como Dios; no pueden ser abrogados. Pablo dejó bien sentado en
todas sus enseñanzas referentes a la abrogación del sistema legal judío,
que la ley moral no ha sido abrogada (ver com. Rom. 3: 31). Al referirse
al fin de la circuncisión agregó muy significativamente: pero "el
guardar los mandamientos de Dios [es el todo]" (ver 1 Cor. 7: 19;
Gál. 2: 16). |
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