Dedico este proyecto a
Jesús, mi Cristo, por su apoyo e inspiración constante y a mis hijos Peter y Charlie por su perseverante y tierno
amor.
Con la realización de este proyecto mis sueños dorados
finalmente han llegado a ser una realidad. Una
puerta se ha abierto, la cual nunca cerraré, es decir, la
aportunidad de contribuir con mi voz a la progagación del
evangelio. Hoy puedo decir como el apóstol Pablo
"porque no me averguenzo del evangelio, porque es
potencia de Dios.
Marissa