
Dr Pedro Martinez, M.D. C.M.C.M.
¿Es esencial el uso del velo en la mujer en el templo? Esta pregunta se parece mucho a la que los miembros de la iglesia de Corinto le hicieron al apóstol Pablo hace cerca de 2,000 años. Esta es la pregunta que creemos que le hicieron:
Esta fue una
de las peticiones que los Corintios le hicieron a Pablo. la Iglesia de
Corintios se había caracterizado por la introducción de cosas extrañas en su
servicio de adoración, incluyendo la posibilidad de permitir cosas que
cuestionaban la moralidad de la iglesia y de las hermanas cristianas.
Si bien las
Escrituras hablan poco de las vestiduras de las mujeres, se sabe que tanto el
kuttôneth como el kethôneth eran prendas de vestir comunes para ambos sexos
(Gn. 37:3; 2 S. 13:18; etc.). La "capa" para ella también era la Ñimlâh;
en términos generales, el vestido femenino se denominaba simlâh 'ishshâh (Dt.
22:5). En Cnt. 7:1 se presupone la existencia de zapatos femeninos especiales
para la danza. Algunas usaban y/o tenían -a veces como adorno- un
"espejo" (heb. gilyônîm), y también se hacían "tocados"
(heb. tsenîfôth, "turbantes"; Is. 3:22). Dicho tocado a veces sólo
consistía en un velo o pañuelo. En Is. 3:18 se mencionan las
"redecillas" (heb. shâbîs) para la cabeza.
Por lo tanto el uso del velo como una preda de vestir para las mujeres
hebreas era desconocido a menos que se usara como una
prenda lujosa (Heb.
Tsammâh) como
nos lo dice Cantares 4:1.
Por otra
parte los griegos y los romanos consideraban como una buena costumbre de que las
mujeres usaran un velo en publico (Plutarch Quaest. Rom. xiv).
La ciudad de Tarso (de donde era originario el apóstol Pablo) se distinguió
como una ciudad donde se mantenía muy rígida esta norma pagana (Dio of Prusa,
Tarsica prior, section symbol 48).
La palabra velo en sentido genérico, algo que cubre, que envuelve; otras veces, una cortina. En la Biblia, en el Antiguo Testamento, es traducción del:
Heb. tsâ{îf (Gn. 24:64, 65).
En el Nuevo Testamento
1.
Griego
peribolaion
peribólaion; (1 Co. 11:1-16) una cobertura que cubría alrededor, un articulo de
vestimenta
2.
kavlumma
Velo
hecho de material fino que permitía a la persona ver hacia fuera pero hacia
difícil distinguir las características de la persona cuando alguien le miraba.
Este mismo material fuel el usado por Moisés cuando bajo del monte.
Aunque los documentos antiguos no nos dan un
testimonio inequívoco en cuanto a la costumbre de cubrirse la cabeza, sin
embargo, de acuerdo con las representaciones pictóricas, las mujeres de aquel
tiempo no se cubrían el rostro con un velo como las musulmanas de la
actualidad.
La costumbre
de usar una tela oscura que pende
de la cabeza y cuelga suelto sobre el busto, donde sólo los ojos y la frente
quedan al descubierto, no es de origen judío sino musulmán y nunca ha sido
aceptado por los judíos.
Podemos entonces entender que Pablo en 1 Cor. 11: 4-16 está razonando con los corintios en cuanto al principio de decencia y decoro religioso en términos de las costumbres peculiares de esos días.
Partiendo,
pues, de la deducción razonable de que Pablo se ocupa aquí de la aplicación
de un principio basado. en la costumbre de un país en determinado tiempo,
podemos aceptar sus palabras como literales y significativas, sin llegar a la
conclusión de que la aplicación específica que él hizo de ese principio en
ese momento, debe aplicarse hoy día de la misma manera.
Esta segunda
conclusión sería lógica, pues no tendría en cuenta la premisa de la cual
depende su argumento -la costumbre de ese tiempo-, sino que sería aplicar dicha
premisa como una conclusión. Eso sería como quitar el fundamento de un
edificio mientras se procura salvar y usar la superestructura suspendida en el
aire
Hay un punto más que puede ser importante para la consideración de todo este pasaje. Pablo proclamaba una nueva y gloriosa libertad en el Evangelio. Esa proclama tenía en sí la semilla del principio cristiano de la dignidad del sexo femenino y su liberación de la condición degradada en que eran tenidas las mujeres en los países paganos. El apóstol declaró: "No hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús" (Gál. 3: 28).
Sería fácil
ver cómo algunas mujeres convertidas al cristianismo podrían distorsionar y
usar mal su libertad en el Evangelio para causar descrédito a la iglesia. Una
de las difamatorias e infundadas acusaciones que se presentaron contra el
cristianismo a medida que éste se difundía y que despertaron el odio de
muchos, fue que los cristianos eran inmorales.
No hay duda de que esta acusación ya podía haberse esparcido en los días de Pablo. Por eso era muy necesario que los cristianos se abstuvieran "de toda especie de mal" (1 Tes. 5: 22) y que recordaran el consejo adicional de su maestro: que aunque cierto proceder sea lícito, puede ser no conveniente (1 Cor. 6: 12).
El aceptar
con buena voluntad esta costumbre era un privilegio honorable que indicaba que
una mujer ocupaba un lugar de respeto en la comunidad porque "pertenecía"
a alguien, y tenía derecho a pedir sostén y protección de aquel bajo cuya
"autoridad" vivía. Era una señal de que eran casadas, y también
como una demostración de pudor. Por otro lado el cabello corto en una
mujer era a veces señal de mala reputación, de ser esclava o de clase
inferior.
Las mujeres
no se presentaban en público con la cabeza descubierta, porque eso se habría
considerado como una deshonra para una mujer y para su esposo que se presentara
públicamente sin un, velo, especialmente al presidir un culto. Una mujer
de Corinto que tomara parte en los servicios públicos de la iglesia con la
cabeza descubierta, podría ser considerada como si se hubiera colocado en el
mismo nivel de una mujer vil, quizá impúdica.
El hecho de que una mujer de Corinto tomara parte en los servicios públicos de la iglesia con la cabeza descubierta, daría la impresión; de que se comportaba desvergonzada e indecorosamente por no llevar el adorno del pudor y la modestia (ver. 1 Tim. 2: 9). Parece que Pablo razonara que la mujer al eliminar el velo, emblema reconocido de su sexo y de su posición, demostraba una falta de respeto por el esposo, el padre, el sexo femenino en general, y por Cristo.
Todo este pasaje (cap. 11: 4-16) debe entenderse a la luz de esta afirmación general, para que no atemos a las mujeres de muchos países con pesadas cargas que no debieran llevar. Las instrucciones originales lograron un propósito específico que beneficio a la iglesia apostólica.
Con esta respuesta, el apóstol Pablo le dejó
claramente establecido el principio de que la opinión y la conducta de la
generalidad de los creyentes debían ser también respetadas por unos pocos
empecinados miembros de la iglesia de Corinto que se oponían a ellas.
Este es un buen principio: uno o unos pocos individuos no deben creer que sus ideas son superiores a la opinión general de la iglesia en conjunto, y no tienen por qué tratar de suponer sus ideas a la mayoría, sin tener en cuenta las enseñanzas de las Escrituras y el Espíritu de Profecía. La práctica aceptada por la iglesia de hoy debe seguir el mismo principio, que en resumen es: A la "Ley y el Testimonio", sino dijeren como eso, es porque no les ha amanecido.
En la
actualidad varios grupos han tratado de implantar el sombrero o la redecilla
como un sustituto del velo. Esta
practica no tiene bases bíblica. El
Espíritu de Profecía no le dió ningún valor.
La hermana White no hace
ningún
comentario al respecto en todos sus escritos.
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