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En ocasiones especiales
nuestro Señor Jesús ha instruidos a sus instrumentos humanos a que se utilizara
el diezmo en una forma especial o particular. Es importante hacer
notar que esto es la excepción a la regla y que bajo ningún pretexto
puede ser utilizado para determinar como debe administrarse los bienes
divinos.
Recordemos que la Biblia
esta llena de pedidos especiales a sus siervos en especial a sus
profetas. Recordemos el caso de Ezequiel que tuvo que meterse en un
hoyo a vivir, el caso de Oseas que fue enviado a casarse con un
prostituta, el caso de Juan que en visión se le mando a comerse un libro,
etc.
 | Casas de culto
 | "Hay casos excepcionales
donde la pobreza es tan extrema que para poder asegurar el lugar más humilde
de culto, podría ser necesario apropiarse de los diezmos. Pero este lugar no
es Battle Creek u Oakland. Que todos aquellos que se congregan para rendir culto
a Dios consideren la abnegación y desprendimiento de Jesucristo. Que aquellos
hermanos que profesan ser hijos de Dios estudien cómo pueden negarse a sí
mismos,
cómo pueden apartarse de algunos de sus ídolos, y economizar cuidadosamente
en cada línea." - Manuscrito 24, 15 de marzo de 1897 (MR, vol. 1, pág.
191). |
 | "Todos aquí (Petoskey, Mich.) son pobres, apenas capaces
de sostenerse a sí mismos. La petición que tengo para la
asociación es que compren este pequeño lugar para reuniones.
Queremos que todos consientan en esto y que la Asociación sea la
propietaria hasta que la iglesia aumente sus ingresos y pueda comprarla".
Carta 96, 1980 a O.A. Olsen, Presidente de la Asociación General. |
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C.F. McVagh, presidente de la Unión del Sur escribió a W.C. White el 24 de octubre de 1912.
 | "Los hermanos Nicola, Hart y otros de los hermanos de más
edad dijeron que recuerdan claramente que años atrás la hermana
White dijo que el tesorero y el secretario de la iglesia de Battle Creek
deberían ser pagados de los diezmos. Me parece que la iglesia de
Battle Creek pagó a su secretario y tesorero de los diezmos y entonces
enviaron el saldo a la asociación". |
En respuesta a la carta del pastor McVagh, W.C. White dijo que él
recordaba lo mismo que Nicola yHart:
 | Mi recuerdo de este asunto está en completa armonía con
las declaraciones de los hermanos Nicola, Hart y otros. En tiempos pasados,
cuando la iglesia de Battle Creek estaba creciendo, se vio que a menos
que el trabajo de recolectar los diezmos se llevara a cabo sistemáticamente,
la cantidad recibida sería mucho menos. También nos dimos
cuenta que el trabajo que este representaba era más de lo que se
podía esperar de dos o tres diáconos. Por lo tanto la junta
de iglesia consideró adecuado para el beneficio de los pagadores
del diezmo y para los mejores intereses de la asociación, emplear
a un buen recolector y pagarle una cantidad razonable por el tiempo que
empleara. |
Este plan, y las razones para hacerlo, se trajeron ante papá
y mamá, y recibió su sincera aprobación. No puedo
decir cuándo ni en que lugar, ni tampoco repetir sus palabras, pero
estoy seguro de que mamá dio su sincera aprobación a este
plan, y me parece que la sabiduría de este plan puede ser claramente
discernida desde el punto de vista comercial, y que debe ser mantenido
aún cuando no encontremos un testimonio escrito acerca de este asunto.
En años pasados no se hizo ningún esfuerzo en ocultar
de las otras iglesias el hecho de que en Battle Creek se manejó
este asunto de esta manera. Nuestros hermanos reconocieron ampliamente
que deben seguirse métodos diferentes en iglesias que tengan diferentes
circunstancias. Me alegro poder decirles que la iglesia el Sanatorio Santa
Elena emplea a un fiel recolector de diezmos y paga por ese trabajo realizado
de los mismos diezmos. Si este plan fuera discontinuado, creo que la asociación
perdería de 5 a 10 veces más de lo que se paga al recolector.
Pero no creemos que en nuestra iglesia pequeña se necesite seguir
este plan o que ellos estén confusos porque este plan haya sido
empleado en nuestras iglesias grandes". W.C. White carta a C.V. McVagh, 31 de octubre de 1912.
El 4 de mayo de 1898, la junta de la Asociación General autorizó
una fracción del diezmo para enviarla al Dr. Kellogg con fines misioneros.
Respecto a este fondo especial, el Dr. John Harvey Kellogg escribió
a Elena G. de White el 17 de marzo de 1901:
 | "Los diezmos pagados por nuestros empleados del Sanatorio son todos
entregados a la tesorería de la asociación al igual que
los demás diezmos. Pero a nuestra solicitud, y con su aprobación,
una suma igual es separada para ser usada en llevar adelante el trabajo
misionero relacionado con el sanatorio. Esta es la forma en que este asunto
ha sido manejado y nunca he solicitado algo diferente". |
La Sra. White aparentemente aprobó el uso de los fondos del diezmo
que el doctor Kellogg hizo para propósitos médico misioneros,
pues tres años antes ella había escrito a nuestros hermanos
dirigentes:
 | ¿Por qué -les pregunto- no se han hecho esfuerzos especiales
para emplear obreros médico misioneros en nuestras iglesias? El
Dr. Kellogg tomará algunas medidas que me dan tristeza que él
se vea obligado a tomar. Él dice que si no se asignan recursos
para llevar el mensaje por medio de los obreros médico misioneros
en las iglesias, él separará del diezmo que pagaban los obreros
del Sanatorio a la asociación para sostener el trabajo médico
misionero. Ustedes debieran llegar a un entendimiento y trabajar armoniosamente.
Que él retenga el diezmo que debería entregar a la tesorería
sería una medida a la que temo grandemente. Si este dinero del
diezmo es pagado por los obreros del Sanatorio a la tesorería, ¿por
qué -pregunto- no debería esa cantidad ser asignada para
llevar adelante el trabajo médico misionero? Carta 51a, 1898. |
 | Si los ministros y presidentes de nuestras asociaciones no dan ayuda
a los que están empeñados en esta clase de obra, el doctor
Kellogg no entregará más los diezmos de los empleados del
Sanatorio. Ellos se apropiarán de ese dinero para llevar adelante
la obra que está en armonía con la luz que debemos recibir
de parte de Dios... |
 | Cuando Dios impresiona a las iglesias, invitándolas a hacer cierto
trabajo y ellos rehúsan hacerlo, alguno otro se dispondrá a alcanzar
a los que se encuentran en el abismo de la calamidad y la miseria, y las
bendiciones de Dios descansarán sobre él". Carta 51,
1998. |
Elena G. de White advirtió que este tipo de trabajo, si bien
es importante, no debería absorber todas las energías de
la iglesia. Ella hace la siguiente queja:
 | "Si todos nos empeñáramos en la obra que el Dr. Kellogg
ha estado haciendo en favor de las clases más humildes, ¿qué
sería de la obra que tiene que ser hecha en los lugares donde el
mensaje del tercer ángel, la verdad acerca del sábado y la
segunda venida de nuestro Señor, nunca ha sido proclamada?".
Carta 28, 1900, p. 1. |
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Esposas
de Ministros y otras mujeres que ministran
 | "El ministro recibe paga
por su trabajo, y así debe ser. Y si el Señor da a la esposa, así como al esposo
la carga de trabajar, y ella dedica su tiempo y fuerza a visitar las familias
y abrirles las Escrituras, aunque las manos de la ordenación no le
hayan sido impuestas, ella está haciendo una obra que pertenece
al ministerio... El método de pagar a los obreros varones, y de no pagar a sus
esposas, no es un plan conforme al mandato del Señor. La injusticia se hace
así. Se comete un error. El Señor no favorece este plan." - Manuscrito
43a, 22 de marzo de 1898 (MR #267, págs. 1-2); parcialmente en Obreros
Evangélicos, págs. 467,468, y en El Evangelismo, p. 359. |
 | "Hay esposas de ministros...que
han sido obreras consagradas, serias y de todo corazón, que han dado lecturas
de la Biblia y orado con las familias, que han ayudado junto a sus esfuerzos
personales con el mismo éxito que sus esposos. Estas mujeres dan todo su
tiempo,
y se ha dicho que no reciben nada por sus labores debido a que sus esposos reciben
sus salarios. Les digo a ellas que continuen hacia adelante y que todas esas
decisiones se invertirán. La Palabra dice: 'El obrero es digno de su
salario.'
Cuando se toma cualquier decisión como ésta, yo quiero protestar en el nombre
del Señor. Yo sentiría que es mi deber crear un fondo con el dinero
de mi diezmo para pagar a estas mujeres que están realizando
el mismo trabajo esencial que hacen los ministros, y reservaré
este diezmo para la obra en la misma línea que la de los ministros,
para la búsqueda de almas...Todas estas cosas deben ajustarse y ponerse en
orden,
y hacerse justicia para todos." - Carta 137, 21 de abril de 1898 (Spalding-Magan
(SpM) Collection, pág. 117). |
 | "Algunos se han sentido
disgustados porque el hermano y la hermana ___ han estdo
cobrando sueldos de la conferencia. Pero esto está en armonía con la instrucción
que se me ha dado a menudo, que las mujeres que trabajan con sus esposos en
obra del evangelio deben recibir el pago por sus servicios." - Carta 48,
1 de feb. de 1907 (MR, vol. 1, pág. 263). |
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"Se necesitan tanto a
las mujeres como a los hombres en la obra que debe hacerse. Estas mujeres que
se entregan a sí mismas al servicio del Señor, que trabajan en la obra de casa
en casa para la salvación de los demás, que les impone una carga igual o mayor
que estar delante de una congregación, deben recibir el pago por su labor. Si
un hombre es digno de su salario, también lo es una mujer..."El diezmo debe ir para
los que trabajan en la palabra y doctrina, sean éstos hombres o mujeres."
- Manuscrito 149, 24 de oct. de 1899 (MR, vol. 1, pág. 263; también citado parcialmente
en El Evangelismo, p. 359).
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 | Las
instituciones de Dios
 | "Las instituciones
que son instrumentos de Dios para llevar a cabo su obra
en la tierra deben ser sostenidas. Deben erigirse iglesias, establecerse escuelas
y proporcionarse a las casas editoras las cosas necesarias para hacer una gran
obra en la publicación de la verdad que ha de ser proclamada a todas partes
del mundo. Estas instituciones son ordenadas por Dios y deben ser sostenidas
por los diezmos y ofrendas generosas." - Joyas de los Testimonios, tomo
1, pág. 544. |
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