EL MOVIMIENTO DE LA NUEVA ERA

Y LOS ADVENTISTAS DEL SÉPTIMO DIA

 

 

INDICE

Introducción

Movimiento de la Nueva Era
Algunas creencias

Antecedentes Bíblicos
La existencia de angeles malos

Entendiendo al mundo a través del concepto bíblico

Medicina Holística (Natural)
Salud y Bienestar

Liberando el potencial

Como enfrentar el estrés

Diagnostico y curación de la enfermedad

La Psicometría y la Radiónica / Radiestesia

Consejos Bíblicos

Enfasis de la filosofía medica de los adventistas del 7mo. día
El vegetarianismo y le tratamiento por medio de las hierbas

Conclusión

Da resultados

La técnica neutra

La complejidad


Artículos recomendados para leer

 

Preparado por el Instituto bíblico de Investigación de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo día

12501 Old Columbia Pike, Silver Spring, MD 20904  
Julio 1987  
Este Material es cortesía de Pastor Manuel Vázquez, Vice-presidente de la División Norteamérica

VII.       Enfasis de la Filosofía Medica de los Adventistas del 7o. Día

Elena de White advierte en sus comentarios sobre el pecado que cometió el rey Ocozías al buscar su sanidad en Baal Zebub, dios de Ecr6n (2 Reyes 1), que el espiritismo puede tomar diferentes formas:

bullet“Son muchos los que se horrorizan al pensar en consultar a los mediums espiritistas, pero se sienten atraídos por las formas más agradables del espiritismo. Otros son extraviados por las enseñanzas de la Ciencia Cristiana, y por el misticismo de la teosofía y otras religiones orientales” (Profetas y reyes, Pág.. 156. El énfasis es nuestro. Compárese con El evangelismo, Pág.. 440 para ver el fraseo diferente).

El sentido y fraseo implican que la Ciencia Cristiana, la teosofía, y las religiones orientales son formas “más agradables del espiritismo”. Es significativo notar que esta agrupación comprende las religiones que aceptan la filosofía de la realidad que es el panteísmo. En otras palabras, las religiones orientales panteístas comprenden algunas de las formas “más agradables del espiritismo”. Por lo tanto, esta advertencia se aplica especialmente a los adventistas del séptimo día que viven cerca del fin del siglo veinte y que enfrentan el desafío del movimiento de la Nueva Era -mezcla de ocultismo occidental y misticismo oriental, cuyo énfasis está puesto en la medicina holística (natural).

La sesión espiritista es sólo uno de los canales a través de los cuales los poderes de las tinieblas procuran promover el espiritismo. El énfasis en la salud holística (natural) del movimiento de la Nueva Era también parece promover una de las formas “más agradables del espiritismo”. Sus avances en la iglesia no pueden menos que preocuparnos.

Elena de White continua en el siguiente párrafo (después de la cita anterior) con una observación acerca del vínculo entre todas las “formas del espiritismo” y su “poder sanador”.

bullet“Los apóstoles de casi todas las formas de espiritismo aseveran tener el poder de curar. Atribuyen este poder a la electricidad, el magnetismo, los remedios que obran, dicen, por ‘simpatía’, o a fuerzas latentes en la mente humana. Y no son pocos, aun en esta era cristiana, los que se dirigen a tales curanderos en vez de confiar en el poder del Dios viviente y en la capacidad de médicos bien preparados. . . (Profetas y reyes, Pág.. 157. El énfasis es nuestro).

Es interesante notar que Elena de White reconoce una marcada diferencia entre los curanderos ocultistas o místicos, con sus afirmaciones en cuanto a sanar por la energía eléctrica, y los “medicos bien preparados” que han recibido instrucción en la medicina científica.

Desde los comienzos de nuestro movimiento, la salud y el saneamiento han sido importantes para nosotros como adventistas. La visión principal sobre salud que Elena de White recibió le fue dada en 1863, el mismo año en que se organizó la Asociación General. Su primera presentación escrita apareció en un artículo de 30 páginas titulado “Salud”, y publicado en Spiritual Gifts (Dones espirituales), tomo 4, en 1864. Allí ella amplió este material en seis artículos titulados “La enfermedad y sus causas”, escritos para publicarlos en una serie de folletos que fueron impresos en 1865 bajo el título general de  cómo Vivir” (véase Mensajes selectos, tomo 2, Pág.. 474. Si bien estos mensajes reconocían la unidad básica del ser humano (cuerpo, mente y espíritu), presentaban esta posición desde un punto de vista bíblico, y su punto de vista en cuanto a la salud y el saneamiento era eminentemente racional.

Los escritos de Elena de White sobre salud son voluminosos. Su obra abreviada, El ministerio de curación, fue publicada en 1905. Algunas recopilaciones bien conocidas incluyen Consejos sobre salud, Consejos sobre el régimen alimenticio, El ministerio medico, y La temperancia. Ninguna de estas obras dan el crédito más mínimo a las técnicas oculto místicas de diagnostico y saneamiento. Al contrario, enfatizan el concepto bíblico acerca de Dios, del hombre, de la naturaleza del pecado, y del plan divino para salvar a los pecadores. Presentan un enfoque sólido e inteligente que permite comprender las causas de la enfermedad y su tratamiento.

Desde el comienzo del movimiento adventista, el Señor guió a los pioneros a establecer una institución de salud. “Se me mostró -dijo Elena de White-, que deberíamos proveer un hogar para los afligidos y los que desean aprender cómo cuidar sus cuerpos para prevenir la enfermedad” (Testimonies, tomo 1, Pág.. 489). En 1866 se estableció en Battle Creek, Michigan, el Western Health Reform Institute (Instituto Occidental de Reforma pro Salud), más tarde conocido como el Sanatorio de Battle Creek, la primera de muchas instituciones medicas (clínicas, sanatorios, hospitales, dispensarios, etc.) que eventualmente circundarían el mundo entero.

En el ano 1895 se abrieron en Battle Creek las puertas del American Medical Missionary College (Colegio Americano de médicos Misioneros), institución que ofrecía un curso de cuatro anos para obtener el doctorado en medicina. En 1909 se obtuvo licencia bajo las leyes del Estado de California autorizando al College of Medical Evangelists (Colegio de médicos Evangelistas), que ahora se conoce como la Universidad de Loma Linda, a que concediera diplomas en artes liberales y ciencias, dentística y medicina. Por cuanto en las mentes de algunos persistía cierta confusión en cuanto a los planes que Dios pudiera tener para “una escuela de medicina”, los administradores dirigieron una carta a la Sra. Elena de White el 26 de enero de 1910, que en parte decía lo siguiente

bullet“Estamos muy ansiosos de preservar la unidad y la armonía de acción. Para lograrlo, debemos tener una comprensión clara de lo que se debe hacer.
bulletDebemos comprender, por lo que usted ha escrito en cuanto al establecimiento de una escuela de medicina en Loma Linda, que, según la luz que usted ha recibido del Señor, debemos establecer una escuela de medicina completamente equipada, de manera que los graduados puedan tomar sus exámenes estatales y llegar a ser médicos calificados y reconocidos?”

La respuesta de la Sra. de White fue recibida al día siguiente y dice en parte:

bullet“La luz que se me ha dado es que debemos proveer lo que sea esencial para preparar a nuestros jóvenes que deseen ser médicos, para que puedan tomar inteligentemente los exámenes que se requieren para probar su eficiencia como médicos...
bullet“La escuela de medicina de Loma Linda debe ser de alta categoría... Y para la preparación especial de los jóvenes que tienen convicciones claras de su deber de obtener una educación medica que los capacitará para pasar los exámenes que la ley requiere de todos los que practican la medicina, debemos proveer lo que sea necesario para evitar que nuestros jódddvenes busquen su educación en escuelas de medicina dirigidas por hombres que no son de nuestra fe”. . . (Review & Herald, 19 de mayo de 1910, ambas cartas citadas en el libro The Story of Our Health Message [La historia de nuestro mensaje de salud] de Dores E. Robinson, Southern Publishing Association, Nashville, TN, 1943, Págs.. 326-327).

La obra medica de la iglesia incluye no solamente la carrera de medicina sino otros aspectos de las ciencias de la salud, como enfermería, dentística, dietética y diversos campos vinculados con la medicina, además de educaci6n sobre salud. Los adventistas hacen énfasis en cinco aspectos específicos del cuidado de la salud:

bulletA.        Educación medica
bulletB.        educación sobre salud (evangelismo de salud)
bulletC.        Medicina clínica (que funciona a través de sanatorios, hospitales, clínicas, dispensarios, practica privada, asilos y hogares de ancianos)
bulletD.        La medicina preventiva
bulletE.        Ayuda medica (distribución de alimentos y medicinas)

Obedeciendo la luz dada a los adventistas del séptimo día mediante el don de profecía, hemos procedido a preparar personal medico proveyéndoles la mejor instrucción posible para que puedan cumplir todos los requisitos del gobierno. Esta preparación ha sido científica y racional, y se halla en armonía con la visión panorámica del mundo que presentan las Escrituras. No le hemos enseñado a nuestra juventud métodos espiritistas o “psíquicos” de tratamiento. A través de nuestra historia como denominación, hemos rechazado tanto la filosofía como las técnicas de saneamiento oculto-místico. Es la única posición consecuente con la fe cristiana.

El Vegetarianismo y el Tratamiento por Medio de Hierbas

Aunque el movimiento de salud holística (natural) hace cierto énfasis en estos puntos, realmente no le son distintivos. Desde un principio el Creador proveyó el régimen vegetariano para la humanidad (Gen. 1:29). El uso de las hierbas para ayudar a la curaci6n se ha desarrollado en forma natural. Elena de White dice: 

bullet “Los remedios más sencillos pueden ayudar a la naturaleza, sin dejar efectos malsanos después de usarlos” (Mensajes Selectos, tomo 2, Pág.. 295). Dice además:
bullet“Hay muchas hierbas sencillas que, si nuestras enfermeras aprendieran su valor, podrían usarlas en lugar de las drogas, y las hallarían muy efectivas. Muchas veces se me ha pedido consejo en cuanto a que hacer en caso de enfermedad o accidente; entonces he mencionado algunos de estos remedios sencillos, y han resultado beneficiosos” (Id., Pág.. 295).

Aunque en ciertas ocasiones se pueden usar algunas hierbas sencillas en forma adecuada e inteligente, nuestro pueblo debiera recibir orientaci6n en cuanto a los peligros que pueden surgir del uso indiscriminado de los remedios naturales, y de los consejos que dan algunas personas sin fundamento científico. Los tratamientos naturales que imparten individuos sin conocimiento de farmacología, pueden ser tan radicales y venenosos como lo era el uso de las drogas más peligrosas empleadas en el tiempo de Elena G. de White.

La preparación moderna de medicamentos para curar las enfermedades es un estudio científico. Requiere un conocimiento intimo de la fisiología, los procesos biológicos, la patología y la química, así como numerosos experimentos y pruebas de laboratorio. En este campo es imprescindible usar el método científico, si se quiere obtener un producto seguro y útil.

Por otro lado, la medicina popular a base de hierbas, como por ejemplo la que se encuentra en las publicaciones sobre cómo curarse con hierbas que abundan en las tiendas de salud y las librerías de los centros comerciales, por lo regular está basada en datos que no están al día, folklore, superstición y hasta fantasía. más importante que eso, el uso ignorante de tratamientos a base de hierbas puede conducir a enfermedades serias. Algunas hierbas son carcinógenas, algunas son toxicas al sistema humano, mientras que otras pueden producir efectos secundarios serios.

Nuevamente somos guiados por los consejos de Elena de White hacia la “medicina preventiva”, ese estilo de vivir que abarca un régimen nutritivo, abundancia de ejercicio, agua, sol, aire, y descanso; un estilo de vida temperante y confianza en Dios. Para tratar enfermedades sencillas, podemos usar remedios sencillos; para las enfermedades serias, “los conocimientos de médicos capacitados” (Profetas y Reyes, Pág.. 157). El personal médico capacitado tiene su lugar. “En los días de Cristo y de los apóstoles había médicos. A Lucas se lo llama el médico amado. El confiaba que el Señor le concedería la sabiduría necesaria para aplicar correctamente los remedios” (Mensajes Selectos, tomo 2, Pág.. 328).

 

 

 

Si tiene algún comentario o pregunta, favor de dirigirla a: Dr. Pedro Martínez (e-mail) pmarti007@prodigy.net

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Gracias

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