|
|
|
|
Domingo 5 de Enero |
|
EL "LEITMOTIV" DE LAS ESCRITURAS |
|
|
Maranata, 11 |
|
|
|
|
|
"Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo. " (Job. 19: 25) |
|
| Una de las verdades más solemnes y más gloriosas que revela la Biblia, es la de
la segunda venida de Cristo para completar la gran obra de la redención. Al
pueblo peregrino de Dios, que por tanto tiempo hubo de morar "en región y sombra
de muerte", le es dada una valiosa esperanza inspiradora de alegría en la
promesa de la venida de Aquel que es "la resurrección y la vida" para hacer
"volver al hogar a sus hijos exiliados". La doctrina del segundo advenimiento es
verdaderamente la nota tónica de las Sagradas Escrituras. Desde el día en que la
primera pareja se alejara apesadumbrada del Edén, los hijos de la fe han
esperado la venida del Prometido que había de aniquilar el poder destructor de
Satanás y volverlos a llevar al paraíso perdido. . . Enoc, que se contó entre la
séptima generación descendiente de los que moraran en el Edén y que por tres
siglos anduvo con Dios en la tierra, pudo contemplar desde lejos la venida del
Libertador. "He aquí que viene el Señor, con las huestes innumerables de sus
santos ángeles, para ejecutar juicio sobre todos" (Jud. 14, 15, VM). El
patriarca Job, en la lobreguez de su aflicción, exclamaba con confianza
inquebrantable: "Pues yo sé que mi Redentor vive, y que en lo venidero ha de
levantarse sobre la tierra. . . aun desde mi carne he de ver a Dios; a quien yo
tengo de ver por mí mismo, y mis ojos le mirarán; y ya no como a un extraño"
(Job 19: 25-27, VM). Quiera el Dios de toda gracia iluminar de tal manera vuestro entendimiento que podáis discernir las cosas eternas, para que por medio de la luz de la verdad vuestros propios errores, que son numerosos, puedan verse tales como son, para que podáis hacer los esfuerzos necesarios para abandonarlos, a fin de que en lugar de este fruto malo y amargo, podáis producir un fruto precioso para vida eterna. Humillad delante de Dios vuestro corazón pobre, orgulloso y lleno de justicia propia; humillaos muy profundamente a sus pies, plenamente quebrantados en vuestra pecaminosidad. Dedicaos a la obra de preparación. No descanséis hasta que podáis decir: Mi Redentor vive, y puesto que él vive, yo también viviré. Si perdéis el cielo, lo perdéis todo; si obtenéis el cielo, lo obtenéis todo. Os ruego que no os equivoquéis en esto. Hay intereses eternos en juego.
|
|
|
|
|
|
[Acerca de Nosotros] [Conozca a Marissa][Conozca al Dr. Martínez] [Teología] [Profecías] [ Apología] [Historia IASD] [Centro de investigación] [Iglesias ASD en la Red] [Centro White][Centro de Noticias MPM][Itinerario] [Diezmo] [La Leche] [El Tabaco] [El Café][Zacarías][Escríbenos][Foto-Album Familia Martínez] [Home]
|
|
|
Usted es el Visitante |
|