
La Naturaleza de Dios: la base de la expiación

Lección 1

Para el 4 de Octubre del 2008
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La Naturaleza de Dios - Introducción “Desde el principio anuncio lo por venir y desde la antigüedad, las cosas que aún no sucedieron; que digo: Mi consejo permanecerá en pie, y haré todo lo que deseo” – Isaías 46:10. INTRODUCCIÓN – Dios trae en su carácter un conjunto de atributos que lo identifican como la fuente de todo bien. No podemos afirmar que este o aquél atributo de carácter de Dios es más importante. Dios es una unidad perfecta y todos los atributos en Él se encuentran dispuestos de manera perfecta. Todos los atributos de su carácter actúan de manera unida y perfecta para la salvación del hombre, mediante el proceso de la expiación, como también actúan en la administración de todo el Universo. Como seres humanos tenemos la tendencia de exaltar este o aquel atributo, porque nos parece más atrayente y agrada más a nuestro modo de pensar y actuar. Sin embargo, los atributos del carácter de Dios son inseparables. Si uno de los atributos fuese mejor o superior a los otros, Él dejaría de ser Dios. Todos los atributos del carácter de Dios son parte integrante de su persona, de su naturaleza. Cuando nos referimos al amor de Dios, tenemos la tendencia de mentalizar la idea de que Dios tiene amor. Sin embargo, analizando el concepto de amor, según el pensamiento de Dios, expresado en su Palabra, comprendemos que “Dios es amor”. – I Juan 4:8. Del mismo modo Él es justicia, es perfección, es santidad, es pureza, es verdad, es perdón y todo lo demás que pudiéramos pensar a su respecto, así como Él es vida. Lo importante para el pecador que anhela la salvación, es comprender que Dios desea implantar los atributos de su carácter en cada vida que acepta a Jesús. “Por lo tanto, todos nosotros, con el rostro descubierto, reflejamos como un espejo la gloria del Señor. Aquella gloria viene del Señor, que es el Espíritu. Él nos torna parecidos con el Señor, y así nuestra gloria va siendo cada vez mayor”. - II Corintios 3:18 – BLH. Piense: “Visto como por su divino poder nos han sido dadas todas las cosas que conducen a la vida y a la piedad, por el conocimiento completo de Aquél que nos llamó para su propia gloria, por las cuales nos han sido dadas sus preciosas y muy grandísimas promesas para que por ellas os tornéis participantes de la naturaleza divina, librándoos de la corrupción de las pasiones que hay en el mundo”. – II Pedro 1:3 y 4 – ARA. Desafío: “La misericordia y la verdad se han encontrado, la justicia y la paz se han besado”. - Salmos 85:10 – BA.
El Dios Eterno Hablando por medio del profeta Isaías Dios hace algunas preguntas como quien está buscando alguien igual o semejante, para luego explicar a sí mismo. Él se presenta como el único e incomparable: “¿A quién habéis de asemejarme?, ¿a quién me igualaréis, y me compararéis, como si fuésemos semejantes? ... porque Yo Soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí”. – Isaías 45:5 y 9 – BJ. ¿Con quién comparar a Aquél que es el único? ¿Con quién comparar a Aquél que no tiene semejante? ¿Dónde encontrar parámetros para establecer semejanzas? ¡Él es simplemente incomparable!. “No hay quién sea igual a Mí”. ¿Quién osaría hacer esa declaración de semejanza con Él? Puede alguien hasta hacer, mas cuando su aliento de vida se le corta el cuerpo se deshace en el polvo de la tierra, se comprende que todos los seres humanos llegan al mismo fin. Son todos iguales. No importa si vivieron en palacios o en una choza, en la sepultura todos encuentran su igualdad. Todos vuelven al polvo y el polvo deshace todas las diferencias. Solamente el Dios Eterno que es el único, puede hacer esta declaración: “No hay quién sea igual a mí”. Aún por el profeta Isaías Dios hace esta declaración categórica e incuestionable: “Pues así dice el Señor, que creó los cielos, Él es Dios; que modeló la tierra y lo hizo, Él la fundó; ... Él dice: Yo Soy el Señor, y no hay ningún otro”. – Isaías 45:18 – NVI. Estas son declaraciones del propio Dios. Él es el Dios Creador del Universo, incluyendo el planeta tierra que Él la creó para ser habitada por seres humanos. Piense: “El Señor le respondió a Job desde la tempestad. Le dijo: ¿Quién es éste, que oscurece mi consejo con palabras carentes de sentido? Prepárate a hacerme frente; yo te cuestionaré, y tú me responderás. ¿Dónde estabas cuando puse las bases de la tierra? ¡Dímelo, si de veras sabes tanto! ¡Seguramente sabes quién estableció sus dimensiones y quién tendió sobre ella la cinta de medir!”. – Job 38: 1-5 - NVI. Desafío: “Desde antes que nacieran los montes y que crearas la tierra y el mundo, desde los tiempos antiguos y hasta los tiempos postreros, tú eres Dios. Tú haces que los hombres vuelvan al polvo, cuando dices: ¡Vuélvanse al polvo, mortales!”. – Salmos 90:2 y 3 - NVI.
Un Dios Amoroso Tres cuestiones muy importantes y decisivas para el Universo, están envueltas en el acto de Dios el no exterminar el pecado y pecadores, Lucifer y sus ángeles, en el momento en que fueron expulsados del ambiente celestial. Primero: Para cristalizar la grandeza de su amor y de su misericordia Dios enfrentó un segundo riesgo: Creo al hombre a su imagen y su semejanza y lo puso en este mundo siguiendo el Plan ya establecido en el cronograma divino desde la eternidad. Segundo: Adán y Eva fueron prevenidos de que estarían por un período de tiempo bajo prueba con relación a su lealtad. Recibieron total información de todo el problema surgido en el cielo y que comprometió a todo el Universo, y sabían que la Trinidad y los ángeles estarían a su lado para librarlos de las astutas celadas del enemigo. Terminado el período de prueba, con la victoria de Adán y Eva sobre el tentador, por la fe en la Palabra de Dios y en la asistencia de su poder, el engañador sería destruido para siempre junto con sus demonios, y el pecado no tendría la oportunidad de extenderse por seis mil años. (lea en “Piense”) Tercero: Por otro lado, la confirmación del amoroso carácter de Dios es demostrada en la manifestación de su Plan Redentor para el hombre si fuere vencido. Esta gloriosa y grandiosa revelación del amor nunca penetraron en la mente rebelde de Lucifer a pesar de haber sido el mismo el blanco y el empeño de este amor de Dios. No imaginemos que el surgimiento de la perversidad en la mente de Lucifer fue una actitud que no recibió la más profunda demostración de amor de parte del Padre, procurando disuadirlo a su más exaltada criatura de su peligroso camino. (lea en “Desafío”). Piense: “Aunque había abandonado su puesto de querubín cubridor, si hubiese querido volver a Dios, reconociendo la sabiduría del Creador y conformándose con ocupar el lugar que se le asignó en el gran plan de Dios, habría sido restablecido en su puesto... Un Creador compasivo, anhelante de manifestar piedad hacia Lucifer y sus seguidores, procuró hacerlos retroceder del abismo de la ruina al cual estaban a punto de lanzarse... Los ángeles leales volvieron a instar a Satanás y a sus simpatizantes a someterse a Dios”. PP. Págs. 39 y 40. Desafío: “Si Adán y Eva hubiesen vivido de toda Palabra procedente de la boca de Dios, no habrían caído jamás, jamás habrían perdido el derecho al árbol de la vida... Dios creó al hombre para su gloria, para que después de un período de prueba, la familia humana se tornase una con la familia celestial”. – Ellen G. White, MM. 2002, pág. 211 y SDABC, vol 1, pág. 1082.
Dios como Creador La fe comunica una primera certeza: Existe un Dios Eterno, Creador, Mantenedor y que habla a sus criaturas a través de la Revelación, por medio de mensajes confiadas a hombres escogidos por Él y que fueron perpetuadas en forma escrita, tornándose conocida como La Santa Biblia, Escritura Sagrada, o Revelación. La fe comunica también una segunda certeza: Este Dios Eterno, Todo Poderoso, Creador y Mantenedor del Universo, se revela también como Padre amoroso y amigo personal del hombre a quién creó para su gloria. “Todos los que son llamados por mi nombre, para gloria mía los he creado, los que formé y los hice”. – Isaías 43:7 – BJ. Hace cerca de dos mil años pasados, doce hombres estaban atravesando el mar de Galilea con el Creador presente en su barco, bajo la forma humana. Estos hombres clamaron al Creador: Maestro, ¿no te importa que perezcamos? – Marcos 4:37-41 – TEB. Aquél que por el poder de su palabra ordenó al viento y al mar para que se aquietasen, y tranquilizó a los amedrentados discípulos, es el mismo que sustenta y controla todo el Universo por el Poder de su Palabra. La Revelación declara a respecto de la fe: “Por la fe entendemos que los mundos fueron creados por la Palabra de Dios; de modo que lo visible no fue hecho de aquello que se ve”. – Hebreos 11:3 – IBB. Un grande problema del hombre es limitar la actuación de Dios, Todo-Poderoso, a los propios límites de su esfera. Ignorar que Dios hizo todo a partir de la nada y hace lo que quiere, como quiere y cuando quiere por el poder de su palabra. ¿Quién podrá cuestionar a las palabras, al discernimiento y a los Planes de Aquél cuya “sabiduría es insondable?”. – Isaías 40:28 – NVI. Piense: “Hay muchas cosas que los seres humanos pensamos que sabemos, mas en casi todos permanecemos inquietos por las dudas y conjeturas. En cambio, aquello que tú oh Dios, me revelas, yo lo sé. Yo lo sé de un modo diferente, mucho más simple que el saber de las cosas ideadas por el ser humano. No lo sé con teorías, ni lo sé con paradigmas. Yo lo sé por la fe... La fe me aproxima de ti, me pone al alcance de tu revelación, y sé... La duda me niega el saber de tu revelación y tú, Señor, no dudas nunca y ni dudosa es tu revelación. Yo solamente quiero tu certidumbre, tan clara como el alba, tan firme como firme es la roca de la montaña”. – Conversando con Dios, MM. 1997 pág. 10. Desafío: “No hay sabiduría alguna, ni discernimiento alguno, ni plan alguno que pueda oponerse al Señor”. – Proverbios 21:30 – NVI.
Dios Santo Declara el Señor: Sean ustedes santos, porque yo, el Señor, soy santo, y los he distinguido entre las demás naciones, para que sean míos”. – Levítico 20:26 – NVI. Todos los atributos de Dios están íntimamente entrelazados y todos actúan a favor del pecador. El amor de Dios atrae al pecador: “Los atraje con cuerdas humanas, con lazos de amor”, - Oseas 11:4 – ARA. Su justicia convence al pecador del pecado:”La bondad de Dios lo lleva al arrepentimiento”, - Romanos 2:4; Su Santidad lo transforma en santo: “El mismo Dios de paz os santifique en todo”, - I Tes. – 5:23 – ARA. Jesús enseñó el proceso divino de la santificación, es a través de la Palabra: Padre Santo,... santifícalos en tu verdad; tu Palabra es la verdad”. – Juan 17:11 y 17 – BJ. El apóstol Pedro, trasmite una idea ampliada de este proceso de santificación: “Antes, como es santo Aquél que os llamó, tornaos también santos en todo vuestro comportamiento, porque está escrito: Sed santos, porque Yo Soy santo... Por la obediencia a la verdad purificasteis a vuestras almas para que practicaseis un amor fraternal sin hipocresía”. – I Pedro 1:15, 16 y 22 – BJ. La santidad comunicada por Dios a través de la actuación del Espíritu Santo en la vida del pecador justificado, transforma todo su comportamiento. Es la santidad que comunica un amor sin hipocresía. Como Dios es santo, su amor es íntegro, no contaminado por cualquier mancha de maldad o hipocresía. Es a este estado de la experiencia cristiana que Dios quiere conducir a los salvos por la fe mediante la santidad. Es la santidad que regenera, por medio de la Palabra para el amor y la conducta incorruptible. Piense: Debemos cautelarnos de la pretendida santidad que permite la transgresión de la ley de Dios. Los que pisan con los pies esta ley no pueden ser santificados, y se juzgan por una norma de su propia idea”. – La Fe Por La Cual Vivo, pág. 314 Desafío: “Esfuércense para vivir en paz con todos y para ser santos; sin santidad nadie verá al Señor”. – Hebreos 12:14 – NVI
Dios Omnisciente Dios conoce y acompaña la vida personal de cada ser humano. Declara el salmista David: “Tú creaste mis entrañas; me formaste en el vientre de mi madre. ¡Te alabo porque soy una creación admirable! ¡Tus obras son maravillosas, y esto lo sé muy bien!”. – Salmos 139:13 y 14 – NVI. Dios, nuestro Padre, sabe donde nacimos y mantiene un registro de “cartorio”, con relación a sus hijos para que nadie ponga dudas sobre este hecho: “El Señor anotará en el libro de los pueblo: En este lugar nació tal hombre”. – Salmos 87:6 – TEB. Dios conoce con profundidad a más de conocer nuestra capacidad de imaginar todos nuestros caminos, nuestros pensamientos y nuestras palabras antes que las profiramos: “Señor, tu me sondas y me conoces. Sabes cuando me siento y cuando me levanto; de lejos percibes mis pensamientos. Sabes muy bien cuando trabajo y cuando descanso; todos mis caminos son muy conocidos por ti. Antes aún que la palabra llegue a mi lengua, tu ya la conoces enteramente, Señor. Tu me cercas, por detrás y por delante, y pones tu mano sobre mí. Tal conocimiento es maravilloso por demás y está muy lejos de mi alcance; es tan elevado que no puedo alcanzar”. – Salmos 139:1 al 6 – NVI. Cerca de doscientos años antes de nacer Ciro, Dios ya estaba seguro del nombre que tendría y de pleno conocimiento de lo que él haría: “Así dice el Señor a su ungido: a Ciro, cuya mano derecha yo le sostengo con firmeza para subyugar a las naciones delante de él y arrancar la armadura de sus reyes. Isaías 45:1 – NVI. Si Dios, como Padre, conoce todo a nuestro respecto, hasta la cantidad de cabellos que cubre nuestra cabeza, ¿cómo cuestionar que Él no se importe y no cuide de hecho lo más importante: nuestra salvación?. Piense: “¿No se venden dos pardales por una monedita? Con todo, ninguno de ellos cae al suelo sin el consentimiento del Padre de ustedes. Hasta los cabellos de la cabeza de ustedes están todos contados”. – Mateo 10:29 y 30 NVI. Desafío: “¿Para dónde podría yo escapar de tu Espíritu? ¿Para dónde huiría de tu presencia?”. Salmos 139:7 – NVI.
Estudio Adicional “El amor puede ser ejercido por Dios solamente cuando es amor íntegro. La santidad es el camino por el cual la máquina del amor precisa correr. El camino no puede ser la máquina. Si uno incluye al otro, entonces es la santidad que incluye al amor, pues la santidad es el soporte de la perfección de Dios, y la perfección envuelve al amor. El que es santo declara también a sí mismo como el perfecto amor. Si el amor fuese fundamental, no habría nada para dar, y así el amor sería vano y sin valor. No es posible darse a sí mismo sin una previa afirmación de sí mismo. Dios no es santo porque ama, mas ama porque es santo. El amor no puede direccionarse a sí mismo, está bajo los vínculos de la santidad... El amor requiere una norma o patrón para su reglamentación. Esta norma o patrón es la santidad de Dios”. – Sist. Teolg. Pág. 272 y 265. “Hay los que buscan conocimiento y felicidad, sin buscar santidad. Su tentativa no lleva en consideración una de las principales funciones del Espíritu Santo: La de regeneración y reconciliación”. – Lección de Esc. Sab. 3er. Trim. 1991, pág. 50. La santidad también involucra la comunicación de la justicia. Si Dios comunica amor por medio de la santidad, por ella también comunica justicia. Como el amor necesita ser íntegro o no es amor, la justicia de Dios también es íntegra y está en la base de la integridad de su amor. Esta es la razón por que el amor y la justicia de Dios están en la base de la integridad de su amor, del mismo modo, el amor de Dios es la corona de su justicia. Por lo tanto, la justicia de Dios nunca comete errores. Porque aún en la ejecución de la justicia, que es íntegra, se cristaliza la integridad de su amor: “...juzgará al mundo con justicia, y los pueblo con equidad”. – Salmos 98:9 Piense: “¿Quién no te temerá, Oh Señor? ¿Quién no glorificará tu nombre? Pues tú solamente eres santo. Todas las naciones vendrán a tu presencia y te adorarán, pues tus actos de justicia se tornará manifiestos”. – Apocalipsis 15:4 – NVI. Desafío: “Mas Dios nos disciplina para nuestro bien, para que participemos de su santidad”. – Hebreos 12:10 – NVI.
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Actualización y Corrección: Dr. Pedro J. Martínez, (drmartinez@pmministries.com)
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