
La Naturaleza de Dios: la base de la expiación

Lección 1

Para el 4 de Octubre del 2008
En un comentario crítico a la novela “La Expiación” del escritor británico Ian McEwan , Erasto Antonio Espino Barahona escribe que la Expiación “sugiere una posibilidad de redención (intraterrena), sin noticias visibles de Dios” y que varios de sus personajes “tratan de ajustar dignamente cuentas con su historia”. Y luego se pregunta: “¿Es posible expiar nuestras culpas mediante el sacrificio de una vida austera, como penitencia autoimpuesta por un fatal equívoco?”. (1) Por otro lado, desde su columna en el periódico La Vanguardia, Luis Bonet Mojica describe la Expiación como una Metáfora sobre la culpa histórica (2).
¿Podemos nosotros expiar nuestros pecados, solventarlos con actos de penitencia y sufrimientos? Un rotundo No es la respuesta. La expiación es un plan ejecutado por Dios como solución al problema del pecado. El hombre no determina la expiación, es un regalo divino.
Las Lecciones de este trimestre versan sobre el tema general de la Expiación. La palabra expiar proviene del latín expiare. El diccionario Larousse define así la acción de expiar: "1. Realizar un sacrificio o una penitencia, o sufrir un castigo, por una culpa o delito que se han cometido: expiar los pecados. 2. Purificar algo que ha sido profanado: expiar un templo." El Open Thesaurus propone como sinónimos de expiar los verbos "pagar, enmendar, purgar, reparar, purificar, limpiar". El Espasa Escalpe establece la expiación en términos de "Pago o reparación de las culpas mediante la realización de algún sacrificio".
En el contexto bíblico “Expiación proviene del "hebreo kippurîm, literalmente, "cubiertas" [de los verbos kâfar, "cubrir", "hacer Expiación", "reconciliar"; y kipper, "cubrir pecados"]; kappêr, "sustitución"; gr. katallague, "reconciliación". En el NT se describe esta obra de Expiación con la palabra "reconciliación". También se usan los vocablos gr. hilasterion (Ro. 3:25), hiláskomai (He. 2:17) e hilasmós (1 Jn. 2:2; 4:10), "propiciación", "ser propicio" o "expiar". (3).
El pecado aleja al hombre de Dios, establece una barrera entre su naturaleza santa y la actitud pecaminosa del hombre. Para proveer al hombre de un medio adecuado por el cual éste tenga acceso a la naturaleza divina, Dios proveyó un acto simbólico (Los ceremoniales del AT) y otro literal (El sacrificio sustitutivo de Cristo) de expiación.
Como bien propone Ángel Manuel Rodríguez, autor de la lección de este trimestre, la naturaleza misma de Dios es la base intrínseca del acto expiatorio. Repasemos algunos de los conceptos básicos de esa naturaleza divina que expresan y confirman esta verdad.
1. El origen del amor de Dios
El deseo de salvar al hombre es un deseo espontáneo de Dios, la manifestación y confirmación de su amor. Y ese amor existe, independientemente de como responde el hombre a ese amor.
2. El amor de un Dios eterno.
El concepto de "un principio y un fin", nacen con el surgimiento del pecado. La transgresión de la ley y de la palabra de Dios, transforma a las criaturas terrenales en seres finitos. La muerte es el sello de esa finitud.
Dios no tiene origen ni fin, el es una entidad eterna e imperecedera. La inmortalidad es la promesa de Dios al hombre pecador. El pecado provoca la mortalidad. Para restaurar en el hombre un cuerpo y una naturaleza inmortal, es necesaria la erradicación total del pecado y la transformación literal de su naturaleza corruptible a otra incorruptible.
El amor, es pues, la característica principal que define el carácter y la esencia de Dios. Ese amor no puede definirse ampliamente en términos humanos, porque lo humano es pecaminoso. Recordemos que el origen del pecado esta relacionado con un acto de egoísmo y de envidia, una rebelión hacia el amor, un intento de ciertas criaturas por anteponer sus propios deseos y desestimar el amor de Dios. El egoísmo, es la antitesis del amor de Dios, es rebelión (maldad premeditada y alevosa) contra el amor, por eso "el que no ama (el egoísta) no conoce a Dios, porque Dios es amor". (1 Juan 4:8, 9, 16)
El amor humano, lleva siempre condicionamientos, y etiquetas que lo delimitan. El amor de Dios se antepone a todo esto, porque es un amor santo, perfecto y de carácter ilimitado.
3. El amor de un Dios creador
“En la historia babilónica son los dioses, no los hombres quienes realmente son creados: estos dioses son la creación de un hombre caído. En vez de Dios hacer el hombre a su propia y santa imagen, los hombres hacen dioses corruptos a la medida de sus imágenes depravadas”. (4)
La Biblia establece firmemente la idea de un Dios creador de toda materia quien sustenta y mantiene equilibrio de toda la creación. "Dios cuida y sostiene todas las cosas que ha creado" (El Camino a Cristo, Pág. 85). El pecado es un desequilibrio de su creación. A medida que avanza la historia del hombre, las maravillas creadas originalmente por Dios, se van deteriorando más y más por el pecado.
Sin embargo, el amor de Dios ha provisto una RE-CREACIÓN de todo lo creado a su imagen y semejanza. Ese proceso de re-creación solo puede ser posible mediante el acto de salvación y de propiciación vicaria del mismo Dios, pero hecho hombre. En todo, prevalece la idea del amor como el motor que impulsa las acciones de Dios en beneficio de los pecadores. "Cada manifestación del poder creador es una expresión del amor infinito." (Patriarcas y Profetas Pág. 11) Y cada intervención de Dios, registrada en la Biblia, para entrar en contacto con el hombre así lo ratifica.
4. El amor de un Dios santo.
El autor de la lección nos sugiere que "La singularidad santa de Dios se revela en su espontánea disposición de morar con los humildes de espíritu". Nótese que la única manera mediante la cual el hombre se reconecta con Dios es revirtiendo de su ser, la idea egoísta que dio inicio al pecado original. La santidad de Dios es definida en términos de amor, de justicia y condescendencia hacia sus seres creados.
Siendo que Dios desea revestir al hombre de su propia santidad, elige la humillación de su naturaleza, se hace igual a sus criaturas, para redimirlas. No nos extraña entonces leer infinidad de veces en los evangelios el énfasis que el Hijo de Dios ponía en la exaltación de los mansos de espíritu, aquellos quienes desestiman el deseo de ser mayores entre sus hermanos. A quienes el salmista David identifica casi poéticamente: “¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en el lugar de su santidad? ,,, Los que no han elevado su alma a la vanidad..." (Salmos 24: 3-4)
5. El amor de un Dios omnisapiente.
"Solo Dios conoce todas las cosas desde todas las perspectivas posibles", nos dice elocuentemente el autor de la lección.
Nadie conoce mejor al hombre y el hábitat que lo rodea, como su creador. La omnisapiencia de Dios le permite PREVER ("Disponer o preparar medios contra futuras contingencias",- define el Larousse esa palabra) y anticipar los males que acarrearía el pecado en sus criaturas, y por amor a ellas idear un plan que las salve y libere de su completa autodestrucción. Ese preconocimiento no es predeterminismo per se, sino que Dios lo usa en función preventiva, demostración del infinito amor, la gracia y la misericordia que tiene hacia sus criaturas.
Conclusión
“El cristiano que acepta la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, observará la historia bíblica en su verdadera orientación. El pasado -la historia de la dispensación judaica desde el principio hasta el fin- en vez de ser calificado despectiva y burlonamente como la "edad oscura", revelará luz y más luz a medida que se lo estudie (Alza tus ojos, p. 94).
Cada detalle revelado en la Biblia tiene su fin. Todo lo que cuenta y especifica en sus páginas, apunta hacia el amor dispensado por Dios al hombre, a fin de rescatarlo de la maldición que el pecado le acarrea, del sufrimiento y la falta de esperanza que abruman su vida.
Dios mismo sirvió de cordero inmolado para hacer propicio al hombre la posibilidad de restaurar en su ser la santidad de su carácter. En la verdad de la expiación, se revela Dios y su amor incomparable. Y aunque esa revelación resulta inninteligible a la mente humana, y solo por fe puede aprehenderse, en ella se sustenta la esperanza de la redención y la única verdad que puede hacernos verdaderamente libres.
(1) Erasto Antonio Espino Barahona. “La Expiación”, http://www.ucm.es/info/especulo/numero27/mcewan.html
(2). Luis Manuel Mojica . La Vanguardia.es http://www.lavanguardia.es/lv24h/20080113/53433380990.html
(3) http://www.wikicristiano.org/diccionario-biblico-gratis/1942/definicion-de-expiación/
(4) Clifford Wilson. "Gods creating Gods"
EL licenciado Joel Regalado, a autorizado a Ministerios PM a publicar sus resúmenes de la lección de la Escuela Sabática, en el Centro Internacional para el Estudio de la Escuela Sabática de Ministerios PM
Joel Regalado.
Egresado de la Universidad Adventista Dominicana.
Licenciado en Educación, Concentración en Teología y Lingüística
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