
La expiación y la iniciativa divina

Lección 4

Para el 25 de Octubre del 2008
Saludos nuevamente, y bienvenidos a los comentarios arqueológicos de la lección de Escuela Sabática de este trimestre. En el análisis de esta semana voy a recurrir más a la historia del Antiguo Cercano Oriente (ACO) que en lecciones anteriores para darles un cuadro más amplio de esta lección.
Mientras estudiaba la lección de esta semana pensaba en cómo debería haberles sonado la expiación a las personas que lo escucharon por primera vez. La expiación bíblica chocaba con la forma en que pensaban los antiguos sobre los dioses en el Antiguo Cercano Oriente.
Pero chocaba en forma diferente a como lo hace a nuestra audiencias contemporáneas. En la sociedad occidental de hoy, se ha popularizado la idea del "destino" y Dios es adjudicado en muchas ocasiones como el autor de lo bueno o malo que nos sucede. Esa es una herencia del absolutismo medieval que fue transmitido a la religión. Los seres humanos tienden a interpretar la relación de Dios con los humanos a la luz de sus propios monarcas. Las tendencias individualistas del iluminismo han hecho que muchos hoy crean en un Dios más "democrático" y otros rayan en la anarquía. Pero, ¿cómo interpretaban el plan de la salvación los antiguos?
La revelación bíblica sobre el plan de la salvación era muy extraña y radical. Las tribus de la fértil creciente interpretaban a sus dioses como temperamentales y que actuaban sin tener planes concretos para el futuro. La "Épica de Gilgamesh," uno de los relatos del diluvio mesopotámico presenta a los dioses actuando con ira por el ruido excesivo de los humanos y actuando en forma caprichosa. El héroe principal de esa historia era Gilgamesh, rey de Uruk (en la Biblia se hace referencia a Erech, posiblemente origen del nombre Iraq). Esa epopeya es un reflejo de los déspotas reyes de la época, y los dioses cobraban esas características. Muchos críticos han asegurado que éste es el origen de los relatos bíblicos de la creación y el diluvio. La verdad es que hay muchas similitudes, pero las diferencias son mayores de lo que los lectores superficiales pueden reconocer. Las motivaciones de los dioses, la ausencia de un plan, y los propósitos de los humanos son radicalmente diferentes.
La religión bíblica reconoce la maldad, le llama pecado, pero lo presenta como algo extraño y que está ausente del carácter de Dios. Hay un plan para la salvación de los humanos, Dios no es un déspota que no valora sus súbditos. Eso hace que la religión de Israel sea única y diferente en el antiguo cercano oriente. Los cristianos, herederos de esa revelación bíblica predicaban un mensaje totalmente diferente al que estaba acostumbrados a escuchar en el mundo greco-romano. En el primer siglo, los mitos de los dioses explicaban la vida en términos de celos, envidia, y dioses temperamentales que eran muy promiscuos. Pero cosmovisión bíblica presenta el "misterio
de su voluntad" como un plan de amor de parte del Cielo. "Dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra" (Efe. 1:9, 10).
¿Un plan? Sí, esa libertad que hemos explicado en las lecciones anteriores, que fue usada incorrectamente por los humanos, ahora puede ser usada para aceptar la salvación que ha provisto el Creador para sus criaturas. En la Biblia, en vez de hacer los dioses como nosotros mismos, a nuestra imagen, se nos presenta que nosotros debemos ser restaurados a la imagen divina que es más que lo que somos nosotros.
Algo importante en la expiación bíblica es que Dios no tenía que salvar a la raza caída. No los necesitaba para arar la tierra, o como sus esclavos para otras funciones. Dios podía simplemente destruirnos, nos merecíamos la condenación por nuestras decisiones.
Pero eligió salvarnos, aunque no tenía que hacerlo. De eso se trata la "gracia," una demostración de amor inmerecido. La "gracia" no es amor, es una expresión del amor divino. Las dos expresiones mayores del amor divino son gracia y ley. Esto es muy diferente a los que tenemos en el resto del ACO. Ellos no tenían concepto de "gracia"
para ellos el relacionarse con los dioses era por medio de una transacción. El dios estaba enojado porque no obedecí su ley (que muchas veces era un capricho) y debo aplacar su ira para recibir perdón. En la Biblia, la Ley es amor, amamos a Dios sometiéndonos a su plan de salvación. Cuando eso es violado, hay que pagar por ese pecado, pero nosotros no tenemos forma de hacerlo, así que debemos aceptar el perdón que nos ofrece a través de la gracia. En la lección del martes se presenta en detalle ese plan de la salvación que proveyó expiación para nuestras equivocaciones.
Los cuatro relatos evangélicos nos presentan a Jesús tomando la decisión de salvarnos en el Getsemaní. Dios decidió salvarnos, a pesar de nosotros. ¡Que amor! Jesús es la revelación mayor del amor divino y nos hace entender el plan de la salvación. No es un plan, como muchos lo interpretan en occidente, donde no tenemos opciones.
Podemos aceptarlo o rechazarlo. Tú decides.
EL doctor Efraín Velazquez, a autorizado a Ministerios PM a publicar sus resúmenes de la lección de la Escuela Sabática en forma exclusiva, en el Centro Internacional para el Estudio de la Escuela Sabática de Ministerios PM
Doctor Efraín
Velazquez
Director del departamento de Teología de la
Universidad de las Antillas
Decano Académico del Seminario Teológico Adventista
Interamericano (SETAI)
El pastor Velazquez es un arqueólogo bíblico.
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