Versículo de estudio propuestos por el autor para esta semana:
Génesis 1-3; Romanos 3:9-18; 5:10-21; 6:16; 2 Pedro 2:19
1. La
rebelión
es esencialmente desobediencia
Aunque el término
rebelión
no aparece en
Génesis 1-3,
¿podemos afirmar que Adán y Eva se
rebelaron
contra Dios?
Sí.
Si analizamos lo que significa
rebelarse,
podremos ver que Adán y Eva ejercieron una clara rebelión
contra Dios. Para entenderlo, por tanto, primero veamos qué
significa rebelarse y cómo se utiliza en la Biblia.
Según el DRAE,
rebelión
es:
“REBELAR
1. tr.
Sublevar,
levantar a
alguien haciendo que falte a la obediencia debida.
U. m. c. prnl”. (destacado
nuestro)
Ya en la definición actual de “rebelión”, aparece su íntima y
directa relación con la DESOBEDIENCIA.
Pero además, el verbo “rebelar,
contender“, que en hebreo bíblico es
marah,
nos ofrece mayor información:
” (…)
Marah tiene que ver con el conflicto que
provoca la
arrogancia: `Si un hombre tiene un hijo
contumaz [`terco´ LBLA] y rebelde, que no obedece la voz de
su padre´ (Dt 21.18 RVA). Esta acepción se puede apreciar
con más claridad en Is 3:8: `Pues Jerusalén ha tropezado y Judá
a caído, porque su lengua y sus obras están contra el Señor,
rebelándose contra su gloriosa presencia´ (LBA).
Concretamente, el vocablo
connota casi
siempre una actitud de rebeldía contra Dios
(…)
La
acepción principal de marah es `desobedecer´.
Esto se puede constatar en varios pasajes: `Porque has sido
desobediente al dicho de Jehovah y no guardaste el mandamiento
que Jehovah tu Dios te había mandado´(1 R 13.21 RVA; `has sido
rebelde´RVR); cf. 1 R 13.26: `Él es el hombre de Dios que fue
desobediente [`rebelde´ RVR] al mandato de Jehovah´(RVA).
El Antiguo Testamento
especifica
que la `rebelión es contra Dios o bien en contra de la Palabra
de Dios (Sal 105.28); 107.11), o sea, en
oposición a la orden o mandato (RVR) de Dios
acto de desafiar la orden divina (cf. Nm
20.24, `voz´BJ; Dt 1.26, 43; 9.23; 1 S 12.14-15). El significado
hebraico señala el : `El Señor es justo, pues me he rebelado
contra su mandamiento [`palabra´RVR]´(Lm 1.18 LBA)” VINE
Diccionario expositivo de palabras del antiguo y del nuevo
testamento exhaustivo, W.E. Vine, pág.275-276 (término
“Rebeldía”) - Destacado nuestro.
Por tanto,
rebelarse
es: (1) un conflicto provocado por la arrogancia; (2)
desobedecer a Dios o a su Palabra; y/o (3) desafiar la orden
divina. Podríamos resumirlo como “desobedecer a Dios, o a su Palabra, en un acto de
arrogancia que desafía al orden o mandato divino“.
¿Fue esto lo que ocurrió en Adán y Eva? ¿Hubo
arrogancia,
desobediencia y/o
desafío al
orden divino? Efectivamente. Veamos cómo Adán y
Eva se rebelaron contra Dios:
ARROGANCIA EN QUERER SER COMO DIOS Y/O ALCANZAR SABIDURÍA
“(…)
Pues Dios
sabe que el día que de él comáis,
serán
abiertos vuestros ojos y seréis como Dios,
conociendo el bien y el mal. Cuando la mujer vio que el árbol
era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y que
el árbol era
deseable para alcanzar sabiduría,
tomó de su fruto y comió; y dio también a su marido que estaba
con ella, y él comió (…)
Entonces el
SEÑOR Dios dijo: He aquí, el hombre ha venido a ser como uno de
nosotros,
conociendo el
bien y el mal“. Génesis 3:4-6, 22 (LBLA
- destacado nuestro)
DESAFIANDO EL ORDEN DIVINO DE LA VIDA Y LA MUERTE
“pero del
árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el
día que de él comas, ciertamente morirás (…) Y la serpiente dijo
a la mujer:
Ciertamente
no moriréis
(…) Cuando la mujer vio que el árbol era bueno para comer, y que
era agradable a los ojos, y que el árbol era deseable para
alcanzar sabiduría, tomó de su fruto y comió; y dio también a su
marido que estaba con ella, y él comió.” Génesis
2:17; 3:4, 6 (LBLA - destacado nuestro)
DESOBEDIENCIA A DIOS Y SU PALABRA O MANDATO
“Y ordenó
el SEÑOR Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto
podrás comer, pero
del árbol del
conocimiento del bien y del mal no comerás,
porque el día que de él comas, ciertamente morirás (…)
tomó de su
fruto y comió; y dio también a su marido que estaba con ella, y
él comió
(…) Y Dios le dijo: ¿Quién te ha hecho saber que estabas
desnudo?
¿Has comido del árbol del cual te mandé que no
comieras?”
(…) Por cuanto has escuchado la voz de tu mujer y has comido del
árbol del cual te ordené, diciendo: `No comerás de él´”
Génesis 2:16-17; 3:6, 11, 17 (LBLA - destacado nuestro)
Adán y Eva, no solamente desobedecieron el mandato divino, sino
que tuvieron la arrogancia de procurar ser como Dios, y
desafiaron la orden de sentencia de muerte que Dios había
pronunciado sobre la desobediencia. Esto lo hicieron aceptando
las palabras de la serpiente “No
moriréis“, y comiendo del fruto prohibido.
2.
Las consecuencias de la desobediencia o
rebelión
de Adán y Eva
2.1. Las consecuencias inmediatas: La desnudez, vergüenza y
miedo
Las consecuencias inmediatas del pecado/rebelión de Adán y Eva
pueden comprenderse cuando nos detenemos a analizar el hecho de
que ambos descubrieron que estaban desnudos. Este hecho, se
tradujo en
VERGÜENZA
para con el prójimo, y
MIEDO
para con Dios. Es decir, que ya en los comienzos del pecado
humano, es posible percibir cómo la
RELACIÓN
con Dios y con el prójimo se vieron afectadas, quebradas y
perjudicadas.
RELACIÓN PARA CON EL PRÓJIMO
“Y estaban ambos desnudos, el hombre y su mujer,
y no se
avergonzaban (…) Entonces fueron abiertos
los ojos de ambos, y
conocieron
que estaban desnudos; y cosieron hojas de
higuera y se hicieron delantales (…) Génesis 2:25; 3:7 (LBLA -
destacado nuestro)
RELACIÓN PARA CON DIOS
“Y oyeron al SEÑOR Dios que se paseaba en el huerto al fresco
del día; y el hombre y su mujer
se
escondieron de la presencia del SEÑOR Dios
entre los árboles del huerto (…) Y él respondió: Te oí en el
huerto, y
tuve miedo
porque estaba desnudo, y me escondí” Génesis
3:8, 10 (LBLA - destacado nuestro)
La
vergüenza (en relación al prójimo) y el
miedo
(en relación a Dios) eran sentimientos y/o conocimientos que
Adán y Eva no conocían. En la perfección de la creación, Adán y
Eva tenían plena armonía entre ellos y para con Dios. Ahora,
después del pecado,
se introduce
un conocimiento (la desnudez)
que se
expresa en sentimientos o emociones (vergüenza y
miedo),
que quiebran
la armonía original. El pecado alteró las
RELACIONES (verticales y horizontales),
perturbando primeramente la psicología humana; pero no sólo
ello, el cuerpo se degradaría hasta morir (Génesis 3:19, 22), y
la naturaleza experimentaría también la muerte, y necesidad de
ser “libertada
de la esclavitud de corrupción” (Romanos 8:21-23).
2.2. El pecado, la muerte espiritual, y la esclavitud
Las palabras de Jesús respecto de la esclavitud del pecado son
clara:
“Entonces
Jesús decía a los judíos que habían creído en El: Si vosotros
permanecéis en mi palabra, verdaderamente sois mis discípulos; y
conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Ellos le
contestaron: Somos descendientes de Abraham y nunca hemos sido
esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: “Seréis libres”? Jesús les
respondió: En verdad, en verdad os digo que
todo el que
comete pecado es esclavo del pecado” Juan
8:31-34 (LBLA - destacado nuestro)
En relación al análisis realizado en el epígrafe anterior,
podemos decir que
el pecado nos
priva de la capacidad de vivir en armonía con Dios y los Hombres.
Nos hace esclavos de nuestra propia arrogancia, desnudez,
vergüenza y miedos. Por eso en
Tito 3:3
se reconoce que los creyentes eran
en otros
tiempo (antes de ser creyentes), “esclavos
de concupiscencias y deleites diversos” (recordad
que nuestra propia concupiscencia también nos tienta al pecado y
nos lleva a la muerte,
Santiago 1:15).
En 2
Pedro 2:19 se nos habla de “esclavos
de corrupción o muerte” porque somos esclavos de
aquello que “nos
vence” o a lo que nos sometemos voluntariamente (Romanos
6:16).
La
esclavitud del pecado, por tanto, es una
condición inmoral y espiritualmente dañada, a la que estamos
sometidos, que nos vence, y a la que voluntariamente
respondemos, manteniéndonos alejados de Dios, y en conflicto
permanente con nosotros mismos y con el prójimo. Esto equivale a
una “muerte
espiritual” del ser humano. Una condición natural de
enemistad con Dios (Gálatas 5:17-21; Romanos 8:7; Santiago 4:4;
Efesios 2:16) que necesita reparo o solución fuera de la
capacidad humana (Romanos 5:10).
3.
Muerte física y eterna Vs Vida eterna en Jesús
En las Escrituras existen numerosos versículos que relacionan
directamente el pecado con la muerte:
“Por tanto, tal como el pecado entró en el mundo por un hombre,
y
la muerte por el pecado, así también la
muerte se extendió a todos los hombres, porque todos pecaron;”
Romanos 5:12 (LBLA - destacado nuestro)
“¿No sabéis que cuando os presentáis a alguno como esclavos para
obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, ya sea
del pecado para muerte, o de la obediencia
para justicia?” Romanos 6:16 (LBLA - destacado nuestro)
“Porque
la paga del
pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es
vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” Romanos 6:23 (LBLA -
destacado nuestro)
“Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús te ha
libertado de la
ley del pecado y de la muerte”
Romanos 8:2 (LBLA - destacado nuestro)
“El
aguijón de la muerte es el pecado, y el
poder del pecado es la ley” 1 Corintios 15:56 (LBLA - destacado
nuestro)
“Después, cuando la pasión ha concebido, da a luz el pecado; y
cuando el pecado es consumado, engendra la muerte”
Santiago 1:15 (LBLA - destacado nuestro)
No hay duda,
la
consecuencia última del pecado es la muerte, física y espiritual
del hombre.
Sin embargo, como veremos la próxima semana (”La
expiación y la iniciativa divina“), Dios, por amor,
y en su absoluta y única voluntad, diseño un plan que permite
salvar al pecador, pero eliminar el pecado.
Por ello, “así
como el pecado reinó en la muerte“…
“…así también
la GRACIA
reine por medio de la justicia para VIDA ETERNA, mediante
JESUCRISTO nuestro Señor” Romanos 5:12 (LBLA
- destacado nuestro)