
|
Lección 3
Para el 19 de Abril del 2008 Programa No. 16 |
|
Patricia Márquez - Unión Colombiana |
|
|
|
Servicio de cantos Himno inicial "Cúmplase, oh Cristo, tu voluntad" (Himnario adventista, n° 260) o "Padre, a tus pies me postro" (Himnario adventista, n° 264). Lectura Bíblica Proverbios 16: 3 Oración inicial Bienvenida Es reconfortante reunirnos sábado tras sábado en esta casa de oración. Nuestro buen Jesús ha dirigido nuestros pasos hasta este lugar para encontrarse con nosotros y porque desea que tengamos descanso físico y espiritual en este día santo. Alabemos a Dios y pidámosle que llene nuestra mente de pensamientos puros que sean de beneficio para nuestra vida espiritual. Bienvenidos a esta escuela sabática. Prestemos mucha atención al interesante tema que viene a continuación. Informe de progreso Alabanza especial Relato misionero Sugerencias Escoja con anticipación a tres participantes a quienes se les pedirá que se vistan con atuendos de la época que representan (si es posible). Tema Introducción: Cada mañana cuando despertamos, generalmente tenemos planificado lo que vamos a hacer durante el día. De nuestros planes depende la felicidad que podamos experimentar en determinados momentos. Hoy estudiaremos a tres personajes que tenían propósitos especiales en sus mentes. Escuchémoslos. Isaac Merrit Singer: Nací en Pittstown, Nueva York, en 1811. Durante mi vida me desempeñé como mecánico e inventor; y aunque no recibí educación universitaria, patenté diversas máquinas como perforadoras, talladoras, etc. En 1851 diseñé y patenté la primera máquina de coser práctica, capaz de realizar costuras en línea recta y curva sobre una mesa horizontal. Me fue muy bien con mis inventos. Más tarde patenté otros dispositivos y mejoras, como un accesorio para la realización del punto cadeneta. Elías Howe había inventado un modelo anterior que no llegó a fabricarse, y en 1854 me demandó por infracción de patente. Yo me negué a llegar a un acuerdo con él, pues la verdad no me importaba el invento sino el dinero. El juez, no obstante, decidió que tenía que pagar derechos a Howe por cada máquina que vendiera la empresa que había fundado. Durante mucho tiempo dominé el mercado de las máquinas de coser. Lo que más deseaba era conseguir dinero y lo obtuve. (Basado en un artículo de la Enciclopedia grandes científicos de la humanidad, t. 2, p. 195.) Alejandro el Grande: Me paré junto a mi padre el rey Felipe de Macedonia, mientras los criadores reales de caballos inspeccionaban a un grupo de potros recién llegados. -Quiero ese potro negro -le dije a mi padre-o ¿Puedes verlo? El que tiene una mancha blanca en la frente y que parece un toro. -No sirve -contestó mi padre-o Es muy salvaje. ¡Ningún hombre podrá montarlo!" -¡Yo sí podré! -dije con decisión mientras me brillaban los ojos de sólo pensarlo. Le dije, además, que me dejara intentar, que esos hombres no sabían tratarlo. Mi padre me miró y sonrió. - ¿Así que crees poder hacerlo mejor que mis expertos en caballos? - Yo sé cuál es el problema -contesté-. Estoy seguro que podré controlarlo. -Muy bien, inténtalo -me dijo-o Si logras montarlo sin que te arroje al suelo, será tuyo. Me acerqué lentamente al potro, tomé las riendas del criado y moví lentamente la cabeza del animal hacia el sol, mientras le acariciaba el cuello y le susurraba al oído. Pronto el potrillo se había calmado. Entonces lo monté y regresé a donde me aguardaba mi padre. - Es tuyo -me dijo-o Pero dime, ¿cuál es tu secreto? -Me di cuenta que el sol proyecta sombras largas y oscuras a esta hora -contesté-. El potro tenía temor de esas formas. Lo hice mirar el sol y desapareció la causa de su temor. Fue así como me gané a Bucéfalo, el caballo que monté en las batallas en las que conquisté al mundo. Lo que tenía en mi corazón era ser un luchador, un triunfador, y lo logré. - Dorothy E. Watts, Peldaños de superación, p. 72 Sansón: Yo llegué a ser el hombre más fuerte que ha existido. En una ocasión, destrocé a un león con mis propias manos. Pero tarde reconocí que aunque era fuerte físicamente, también era un hombre desobediente y terco que di muchos dolores de cabeza a mis padres. Cuando crecí, comuniqué a mis padres mi intención de casarme con una joven filistea, pero ellos se opusieron y trataron de persuadirme diciéndome que ella pertenecía a nuestros enemigos. Así fue que decidí mi vida, proporcionándoles desdicha a mis padres. Luego, me enamoré de una mujer llamada Dalila, a quien le dije el secreto de mi fuerza. Mis enemigos me derrotaron, me sacaron los ojos y se burlaron. Mi vida había sido un fracaso por no prestar atención a mis padres y también por buscar amistad con jovencitas paganas. Tardé en reconocer que lo que anhelaba era satisfacer mi ego y que el don de mi fuerza provenía de Dios. - Basado en Jueces 13 Repaso de la lección Conclusión Apreciados hermanos y amigos, todo lo que pensamos y hacemos debe estar en armonía con los principios divinos. "La verdadera grandeza de un hombre se mide por el poder de las emociones que él domina, y no por las que le dominan a él" (Patriarcas y profetas, p. 612). Busquemos a Dios de todo corazón para que nuestra mente esté llena de pensamientos puros y buenos y podamos alcanzar nuestras metas de la manera correcta. Que Dios los acompañe y los bendiga es mi deseo para todos. Los esperamos el próximo sábado. Himno Final "Cerca, más cerca" (Himnario adventista, n° 419). Oración final
|
|
Usted es el Visitante |