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El verdadero atavío
Lección 1
Para el 5 de Abril del 2008 Programa No. 14 |
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Patricia Márquez - Unión Colombiana |
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Servicio de cantos Himno inicial "¡Despertad, despertad, oh cristianos!" (Himnario adventista, n° 381). Lectura bíblica Apocalipsis 21: 2 Oración inicial Sugerencias Elabore una figura humana femenina grande y divídala en piezas como si fuera un rompecabezas. Cada participante tendrá una parte de la figura, la cual colocará cuando le corresponda a fin de completar la figura. Bienvenida Nos alegra mucho que nos acompañen en esta mañana. Nuestro objetivo primordial es alabar a nuestro Dios, de modo que olvidemos todo lo que nos impida gozar de las bendiciones del Señor. Les damos una cordial bienvenida y esperamos que tengan un muy feliz sábado. Alabanza especial Tema Directora: Como cristianos debemos distinguimos de los demás, no solo por lo que afirmamos ser, sino por lo que verdaderamente representamos. Nuestro atavío habla mucho de lo que somos por dentro, por eso hoy aprenderemos cuál es el atavío apropiado que debemos usar. Participante: (Tiene la pieza que representa a la cabeza y pasa a colocarla en su lugar.) "Sabiduría ante todo; adquiere sabiduría; y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia [...] Adorno de gracia dará a tu cabeza, corona de hermosura te entregará" (Proverbios 4: 7, 9). "El bueno alcanzará favor de Jehová, mas él condenará al hombre de malos pensamientos" (Proverbios 12: 2). "Los pensamientos de los justos son rectitud" (Proverbios 12: 5). Participante: (Tiene la pieza que representa a los ojos y pasa a colocarla en su lugar.) "La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz; pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas" (Mateo 6: 22). Participante: (Tiene la pieza que representa a la boca y pasa a colocarla en su lugar.) "El que guarda su boca, guarda su alma; mas el que abre mucho sus labios tendrá calamidad" (Proverbios 13: 3). "Ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal. Con ella bendecimos a Dios y Padre y con ella maldecimos' a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios. De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así" (Santiago 3: 8-10). Participante: (Tiene la pieza que representa el oído y pasa a colocarla en su lugar.) "Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por él y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda" (Isaías 30: 21). Misionero Participante: (Tiene la pieza que representa a la nariz y pasa a colocarla en su lugar.) "¡Todo lo que respira alabe al Señor! ¡Alabad al Señor!" (Salmo 150: 6). Participante: (Tiene la pieza que representa el cabello y pasa a colocarla en su lugar.) "La misma naturaleza, ¿no os enseña que al varón le es deshonroso dejarse crecer el cabello? Por el contrario, a la mujer dejarse crecer el cabello le es honroso; porque en lugar de velo le es dado el cabello" (1 Corintios 11: 14, 15). Participante: (Tiene la pieza que representa los hombros y pasa a colocarla en su lugar.) "Y pondrás las dos piedras sobre las hombreras del efod, para piedras memoriales a los hijos de Israel; y Aarón llevará los nombres de ellos delante de Jehová sobre sus dos hombros por memorial" (Éxodo 28: 12). Relato Un día mi madre me preguntó cuál era la parte más importante del cuerpo. A través de los años, trataría de encontrar la respuesta correcta. Cuando era más joven, pensaba que el sonido era lo más importante para nosotros, por eso dije: "Mis oídos, mamá". Ella dijo: "No, muchas personas son sordas y pueden vivir sin problemas. Sigue pensando. Te preguntaré de nuevo". Pasaron años antes de que ella volviera a preguntar desde aquella primera vez. Yo había creído encontrar la respuesta correcta, así que le dije: "Mamá, la vista es lo más importante para todos, por lo que deben ser nuestros ojos". Ella me miró y me dijo, "Estás aprendiendo, pero la respuesta no es correcta porque hay muchas personas que son ciegas y pueden vivir sin sus ojos". Continué pensando cuál era la solución. Con el paso del tiempo, mi madre me preguntó un par de veces más, recibiendo siempre la misma respuesta: "No, pero estás poniéndote más inteligente con los años, pronto acertarás". El año pasado mi abuelo murió. Todos estábamos dolidos, lloramos. Incluso mi padre lloró. Recuerdo esto sobre todo porque fue la segunda vez que lo vi llorar. Mi madre me miraba en el momento de dar el último adiós al abuelo. Entonces me preguntó: "¿No sabes todavía cuál es la parte más importante del cuerpo, hijo?" Me asusté cuando me preguntó eso en ese momento. Yo siempre había creído que ése era un juego entre ella y yo. Pero ella vio la confusión en mi cara y me dijo: "Esta pregunta es muy importante. Para cada respuesta que me diste en el pasado te dije que estabas equivocado y te he dicho por qué. Pero hoy es el día en que necesitas saberlo". Ella me miraba como solo una madre puede hacerla. Vi sus ojos llenos de lágrimas y la abracé. Fue entonces cuando apoyada en mí, me dijo: "Hijo, la parte del cuerpo más importante es tu hombro". "¿Es porque sostiene mi cabeza?", le pregunté. Ella respondió: "No, sino porque puede sostener la cabeza de un ser amado o de un amigo cuando llora. Todos necesitamos un hombro donde llorar algún día en la vida, hijo mío. Yo solo espero que tengas amor y amigos, y así siempre tendrás un hombro para llorar cuando lo necesites, como yo ahora necesito el tuyo". -Anónimo Informe de progreso Presente un informe de las ofrendas de la Escuela Sabática. Diga para qué se utilizan y cuándo se recogen. Invite a apoyar cada una de estas ofrendas. Participante: (Tiene la pieza que representa al corazón y pasa a colocarla en su lugar.) "¿Quién subirá al monte de Jehová? [ ... ] el limpio de manos y puro de corazón [ ... ]" (Salmo 24: 3, 4). Participante: (Tiene la pieza que representa las manos y pasa a colocarla en su lugar.) "Alarga su mano al pobre y extiende sus manos al necesitado" (Proverbios 31: 20). Alabanza especial Participante: (Tiene la pieza que representa a los pies y pasa a colocarla en su lugar.) "Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sión: ¡Tu Dios reina!" (Isaías 52: 7). Participante: (Tiene la pieza que representa las vestiduras y pasa a colocarla en su lugar.) "El que venciere será vestido de vestiduras blancas y no borraré su nombre del libro de la vida" (Apocalipsis 3: 5). "Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos" (Apocalipsis 19: 8). Repaso de la lección Conclusión Hoy hemos visto que el verdadero atavío no es meramente externo. Al contrario; el atavío del corazón, el interno, es el más importante. Es nuestro deseo que el Señor Jesús nos ayude a ofrecer "nuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios que es nuestro culto racional" (Romanos 12: 1). Himno final "Marcharé en la divina luz" (Himnario adventista, n° 350). Oración final
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