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SOLO PARA LOS MAESTROS: USANDO JUAN 1:14, CONDUCE A TU CLASE A
CONSIDERAR LA PREGUNTA: ¡POR QUÉ ES IMPORTANTE LA HUMANIDAD DE
CRISTO EN NUESTRA COMPRENSIÓN DE LA PERSONA Y LA MISIÓN DE
CRISTO?
Juan 1:1 al 3 y 14 es fundamental para comprender la naturaleza
de Cristo y su importancia para el ministerio de Cristo. Este
pasaje nos enseña tres grandes verdades. Primero, juan, el
discípulo amado, presenta a Cristo como el Verbo, la Palabra.
Este Verbo existió desde el principio, junto con Dios, como
igual y coeterno con él. Segundo, siendo Dios, el Verbo tomó
sobre sí mismo la "carne" -es decir, la naturaleza humana- y
habitó como hombre sobre la tierra. Tercero, la razón de su
encarnación es que la raza humana pudiera ver su gloria,
conociera al Padre, y la plenitud de su gracia y verdad. Es por
medio de esta gracia que somos salvados (Juan 3:16; Efe. 2:5-8).
Considera:
¿Por qué fue necesario que Cristo llegara a ser humano para ser
nuestro Salvador? ¿Puede Cristo ser nuestro Salvador sin su
divinidad o sin su humanidad? Explícalo.
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Comentario de la Biblia
SOLO PARA LOS MAESTROS: "LA HUMANIDAD DEL HIJO DE
DIOS ES TODO PARA NOSOTROS. Es LA CADENA ÁUREA QUE
UNE NUESTRA ALMA CON CRISTO Y, MEDIANTE CRISTO, CON
DIOS. [...] CRISTO FUE UN VERDADERO HOMBRE. [ … ]
SIN EMBARGO, ERA DIOS EN LA CARNE" (1 MS 286). AL
ESTUDIAR LA HUMANIDAD DE CRISTO, CONSIDERA SU
MISTERIO, SU REALIDAD Y SU RELEVANCIA.
1. La humanidad de Cristo: su misterio
Dios encarnado. La palabra encarnación no se
encuentra en la Biblia, pero la doctrina de que Dios
en Cristo tomó la humanidad satura todo el Nuevo
Testamento. Cristo se llamó a sí mismo "Hijo del
Hombre" más de setenta veces. Él es el "segundo
hombre [...] del cielo", a diferencia de Adán, "el
primer hombre [...] de la tierra" (1 Coro 15:47).
¿Por qué la encarnación? Otras religiones enseñan la
encarnación, pero la diferencia clave entre ellas y
la Biblia es doble. Primero, la narración bíblica de
la encarnación tiene el propósito final de la
redención del pecado (Mar. 10:45); es que, al tomar
la naturaleza humana, "Dios estaba en Cristo
reconciliando consigo al mundo" (2 Coro 5:19). El
asumir la humanidad es la revelación máxima que dio
Dios de su amor hacia la raza humana pecadora (Juan
3 :16). Cristo tomó la naturaleza humana a fin de
llevar "nuestros pecados en su cuerpo sobre el
madero, para que nosotros, estando muertos a los
pecados, vivamos a la justicia" (1 Ped. 2:24).
Segundo, la Biblia nunca presenta la encarnación
como un mito o algo mágico, que algún ser divino
juega en el drama de la lucha humana. Más bien, la
Biblia revela la encarnación como un ingreso real de
Dios en el espacio y el tiempo, por medio del cual
el Hijo de Dios toma un cuerpo real y una naturaleza
humana real, y por medio de estos inaugura y
completa el plan de salvación (Gén. 3:15; He. 1
:7,8).
Considera:
¿De qué modo Dios llegó a ser hombre? ¿Cómo puede
Cristo ser Dios y hombre al mismo tiempo? La
respuesta bíblica es una invitación a una afirmación
de fe: "Grande es el misterio de la piedad: Dios fue
manifestado en carne" (1 Tim. 3:16).
II. La humanidad de Cristo: su realidad
El problema. Que Cristo haya sido realmente humano
difícilmente sería hoy un problema teológico. Pero,
en los primeros años de la iglesia era un problema
acaloradamente debatido. Al difundirse el evangelio
más allá de las fronteras de Judea, sus conversos
venían principalmente de una cosmovisión griega,
arraigada en el dualismo espíritu-materia, en el que
el espíritu es bueno y la materia es mala. Por eso
la pregunta planteada por los griegos: ¿Cómo puede
Dios, quien es bueno, encarnarse en la carne humana,
que es mala? Por lo tanto, para ellos, Cristo no
tuvo una naturaleza verdaderamente humana, sino una
apariencia, una ilusión, de un cuerpo humano. Contra
esta herejía gnóstica, Juan, cuyo Evangelio es el
más apremiante en su énfasis sobre la divinidad de
Cristo, no solo afirma que Cristo vino en la carne
(Juan 1 :1-3, 14) sino también declara que "todo
espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en
carne, no es de Dios; y este es el espíritu del
anticristo" (1 Juan 4:3).
Evidencia bíblica en favor de la humanidad de
Cristo. Jesús se llamó a sí mismo hombre (Juan 8:40)
y fue llamado hombre por otros:
Pedro (Hech. 2:22), Pablo (1 Cor. 15:21; 1 Tim.
2:5), Pilato (Juan 19:5), los escribas (Juan
7:46). Él tuvo una madre humana (Luc. 1 :26¬35;
Gál. 4:4), estuvo sujeto a las leyes normales
del desarrollo humano (Luc. 2 :40, 52), y tuvo
un cuerpo real y sangre verdadera (Mat. 26:26,
28; Heb. 2:14; 1 Juan 4:2). Él experimentó las
necesidades y las emociones comunes a los
hombres: hambre (Mat. 4:2), sed (Juan 19:28),
sueño (Mat. 8:24), cansancio (Juan 4:6), amor y
compasión (Mar. 10:21), ansiedad (Heb. 5:7),
necesidad de obedecer (Heb. 5:8) y dependencia
de Dios (Mat. 26:39-44).
Considera:
Lee Filipenses 2:5 al 8. ¿De qué manera Pablo se
relaciona con las dos naturalezas de Cristo?
Considera el uso que hace el apóstol: "forma de
Dios" y "forma de siervo". En ambos casos, "forma"
es la misma palabra griega, morfé. ¿Qué muestra esto
con respecto a la realidad de ambas naturalezas de
Cristo?
"Al tomar nuestra naturaleza, el Salvador se vinculó
con la humanidad por un vínculo que nunca se ha de
romper. A través de las edades eternas, queda ligado
con nosotros" DTG 17). ¿Qué significa este pasaje
para ti?
III. La humanidad de Cristo: su relevancia
¿Por qué Dios el Hijo tomó sobre sí la carne humana
y la retuvo como un vínculo eterno con la humanidad?
Puede notarse dos razones importantes:
Para revelar a Dios (Mat. 11:27; Juan 1 :14). Fuera
de Cristo tenemos conceptos incompletos o falsos de
Dios. Los griegos concebían a Dios como mente pura,
sabiduría o belleza. Algunas religiones orientales
conciben a Dios como la fuerza inmóvil e inmutable
que juega a las escondidas en la situación difícil
de la humanidad, y luego se retira a una
contemplación misteriosa de sí misma. Hay tribus que
consideran a Dios en términos de fuerzas sexuales.
Los humanistas interpretan a Dios en términos de
imperativos morales y justicia social. Contra estas
nociones, Cristo vino proclamando que "Dios es amor"
(1 Juan 4:8) y que él es nuestro Padre (Mat. 6:9).
"Cristo vino para revelar a Dios al mundo como un
Dios de amor, lleno de misericordia, ternura y
compasión" (2 JT 335).
Para tratar con el problema del pecado (Gén. 3:15;
Isa. 53:4-6; Juan 3:16; Rom. 5:6-11). El propósito
central de la encarnación es que Jesús salvara "a su
pueblo de sus pecados" (Mat. 1:21; comparar con 1
Juan 4:9). Por eso, el Hijo de Dios vino en la forma
de un bebé indefenso en Belén, y se permitió ser el
Hombre de la cruz. El apóstol dice: Dios "nos amó a
nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por
nuestros pecados" (1 Juan 4:10). Sin su divinidad,
Cristo no pondría haber estado calificado para ser
nuestro Salvador; sin su humanidad, él no habría
podido tomar la cruz en favor nuestro. Él es el
Dios-Hombre, Jesús el Cristo, quien nos salva del
pecado, y concluye el gran conflicto por medio de su
victoria sobre el pecado, la muerte y Satanás (Apoc.
11:15-18).
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