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Comentario de la Biblia
SOLO PARA LOS MAESTROS: CONDUCE A TU CLASE A
CENTRARSE EN LA DIVINIDAD DE CRISTO. CADA UNO DE LOS
66 LIBROS DE LA BIBLIA TESTIFICA DE LA NATURALEZA Y
LA MISIÓN DE CRISTO. EL ANTIGUO TESTAMENTO MIRABA
HACIA ADELANTE, A SU ENCARNACIÓN, Y EL NUEVO
TESTAMENTO MIRA HACIA ATRÁS, A SU VIDA Y SU
MINISTERIO, Y AMBOS TESTIFICAN DE LA DIVINIDAD Y LA
HUMANIDAD DE CRISTO. JUAN 3 :16 ES UN EXCELENTE
RESUMEN DE LA NATURALEZA DE CRISTO: ÉL ES EL HIJO DE
DIOS, COEXISTENTE Y CO-IGUAL, ENVIADO PARA PROVEER
VIDA ETERNA A TODOS LOS QUE CREEN EN ÉL.
Ni la inteligencia humana ni la percepción personal
pueden llegar a la verdad de que Cristo es Dios, así
como la razón no puede demostrar la existencia de
Dios. Esta es un área donde tenemos que depender de
la fe basada en la autorrevelación de Dios en su
Palabra (1 Tim. 3:16), y la fe revelada en su
Palabra nos proporciona una comprensión del misterio
que es Jesús. De allí viene la pregunta: ¿Qué dice
la Biblia acerca de la divinidad de Jesús? La
respuesta puede considerarse desde dos perspectivas:
la de él mismo y la de otros.
1. Cristo: sus afirmaciones
¿Sabía Jesús quién era él? ¿Era consciente de su
divinidad? Si no era consciente de su singularidad,
entonces no tenemos el derecho de atribuirle esa
característica de ser "especial".
Jesús afirmó que tenía una relación especial de
igualdad con Dios el Padre. "Yo y el Padre uno
somos" (Juan 10:30). "Yo soy en el Padre, y el Padre
en mí" (Juan 14:10). Tan íntima era su relación con
Dios que Jesús veía como equivalente la actitud de
una persona hacia él como la actitud de esa persona
hacia Dios. De este modo, conocer a Jesús es conocer
a Dios (Juan 12:44); el que lo aborrece a él,
aborrece a Dios (Juan 15:23); honrarlo a él es
honrar a Dios (Juan 5:23); creer en él era creer en
Dios (Juan 12:44); y verlo a él era ver a Dios (Juan
12:45; 14:9). Predicar el evangelio era predicar en
el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo,
pues los tres son Personas iguales y coeternas de la
Deidad (Mat. 28:19). Además, Jesús afirmó que él
compartía la gloria del Padre desde la eternidad
(Juan 17:5, 24). ¿Puede un hombre, por bueno y
grande que sea, hacer tales afirmaciones?
Jesús no solo llamó a Dios su Padre, sino también
aseveró su coeternidad con él. "Antes que Abraham
fuese, yo soy", declaró en un diálogo con los
dirigentes judíos (Juan 8:58). "YO SOY" es el nombre
por el cual Yahweh se reveló a Moisés (Éxo. 3:14).
Jesús se aplicó este título a sí mismo, reclamando
de este modo su perfecta igualdad con Dios. Y
algunas personas estuvieron muy airadas porque
entendían su afirmación, y estaban listas para
apedrearlo por blasfemia. ¿Podría Jesús haber
cometido el pecado de blasfemia? Cuando Tomás
exclamó: "¡Señor mío, y Dios mío!" (Juan 20:28),
Jesús no rehusó ninguna de esas designaciones. Él
sabía que era Dios.
Considera: ¿De qué modo las ocho grandes
afirmaciones "YO SOY" (Juan 6:35; 8:12,58; 10:7, 9,
11,14; 11:25; 14:6; 15:1, 5) refuerzan la divinidad
y la calidad de Mesías de Jesús? Sin la divinidad de
Cristo, no hay una plena revelación de Dios, no hay
salvación y no hay vida eterna.
Jesús realizó funciones que son prerrogativas solo
de Dios. Él perdonó pecados (Mar. 2:5; Luc. 7:48).
El declaró que es la vida (Juan 14:6; 11:25) y que
él tenía el derecho de otorgar vida (Juan 5:21;
10:10). Vino para ser el Salvador del mundo (Mar.
10:45) y juzgará al mundo al final de la historia
(Juan 8:15-17). Ninguna persona creada puede hacer
tales declaraciones.
II. Cristo: Testimonio bíblico acerca de su
divinidad
Cuatro testimonios bíblicos específicos son
ilustrativos.
Juan 1:1-3, 14. El texto destaca cuatro puntos. El
Verbo (la Palabra, es decir, Jesús, verso 14)
existió independiente y eternamente. La Palabra es
distinta del Padre pero igual a él. La Palabra
estaba con Dios y era Dios. El Verbo es el Creador.
El Verbo es Jesús.
Mat. 1:21-23. La entrada del Hijo en la historia de
Belén le dio dos nombres: Jesús, que significa
"Salvador", y denota la obra que solo Dios puede
hacer, y Emanuel, que significa "Dios con nosotros",
notificando la identificación de Dios con los seres
humanos.
Gál. 4:4. Si Cristo hubiese tenido su origen recién
en Belén, habría sido sencillamente un hombre común.
Pero la Biblia describe su nacimiento como una
intervención divina en la historia: "Pero cuando
vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su
Hijo" (Gál. 4:4). Es decir, Dios envió a su Hijo
desde el trono celestial para nacer como un bebé en
la tierra. Jesús se refirió a este estado
preexistente cuando oró: "Glorifícame tú aliado
tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que
el mundo fuese" (Juan 17:5).
Heb. 1:8. Dios dice del Hijo: "Tu trono, oh Dios,
por el siglo del siglo" (Heb. 1 :8). Dios el Padre
presenta a su Hijo como Dios, en su encarnación.
Considera:
Lee los siguientes textos y analiza de qué manera
testifican de la divinidad de Cristo: Juan 5:23;
Hech. 7:59, 60; Efe. 1:3,4; FiI.2:5, 6, 10,11;CoI.
1:15,16.
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