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Objetivos para la Enseñaza
a tu clase |
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Saber
que la vida y el ministerio de Jesús no fueron mitos, sino
que él fue realmente el Mesías, el Hijo del Dios viviente.
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Sentir
la necesidad de estar unido a Jesús, quien es un Salvador
muy personal para todo el que cree.
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Hacer
conocer a otros que Jesús vino a salvar de los efectos
desastrosos del pecado a un mundo caído.
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Bosquejo de la Lección |
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I.
¿Quién dicen los hombres que yo soy?
A.
La cuestión de la identidad de Jesús fue repetida a lo
largo de todo su ministerio sobre la tierra.
B.
Los discípulos estaban familiarizados con el tema
corriente en sus días acerca de quién era realmente Jesús.
C.
Jesús quería que los discípulos estuvieran seguros de
quién era él, a pesar de lo que los demás estuvieran diciendo.
II.
¿Un Salvador o un personaje importante de la historia?
A.
En los siglos XVII y XVIII se aplicaron nuevos criterios
científicos al estudio de la Biblia.
B.
El pensamiento racional reemplazó el concepto bíblico de
un ser divino que vino para rescatar del pecado a la humanidad.
C.
A Jesús ya no se lo presentaba como un Salvador, sino
como un personaje histórico, un buen hombre/maestro que vivió
hace mucho tiempo.
III.
Prevalece la fe bíblica
A.
En el siglo XX, el concepto científico de quién fue Jesús
comenzó a vacilar.
B.
Hoy, el punto de vista cristiano prevalece entre muchos:
sosteniendo a Jesús como el Salvador de un mundo pecaminoso.
C.
Nuestra fe en Jesús descansa sobre los informes de los
discípulos en el Nuevo Testamento, quienes presenciaron los
muchos milagros de Jesús y testificaron que él era el Mesías.
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Resumen |
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A
lo largo de los siglos ha habido mucho debate acerca de la
verdadera identidad de Jesús. Sin embargo, a pesar de las
aplicaciones científicas a las enseñanzas bíblicas, todavía
predomina la fe en Jesús como el Salvador del mundo.
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Motiva |
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Solo para los maestros:
Este trimestre nos concentramos en el regalo más importante que
el Cielo nos envió: ¡Jesús! Nada, en la historia, es tan grande
o tan importante como la Persona de Jesús, su vida y su
ministerio, sus enseñanzas y sus promesas, y su muerte,
resurrección y retorno. Cada lección, en este trimestre,
presenta una oportunidad de motivar a tu clase para descubrir de
nuevo la maravilla que es Jesús. Al fin de cada lección, se
debiera conducir a los miembros de la clase a tener una
experiencia fresca con él, que dé sustento a su vida.
Mil preguntas nos confrontan cada día, pero ninguna es tan vital
como la que Jesús mismo planteó: '¿Quién dicen los hombres que
es el Hijo del Hombre?' (Mat. 16:13). Una respuesta veraz
proporciona significado a nuestra vida en medio del caos, y
define nuestro destino en términos de vida eterna y de
compañerismo con Dios.
Analiza con la clase dos aspectos de esta pregunta. Primero,
¿quién dice la gente hoy que es Jesús? Considera a los ateos,
los hindúes, los musulmanes, los budistas, los científicos, los
filósofos y otros. ¿Qué dicen acerca de Jesús? Segundo, ¿qué
dices tú acerca de quién es Jesús? ¿De qué modo tu respuesta
afecta tu vida?
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¡Explora! |
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Comentario de la Biblia
Solo para los maestros:
¿Quién fue Alejandro Magno? ¿Quién fue Abraham
Lincoln? ¿Quién fue Mahatma Gandhi? ¿Quién fue
Martin Luther King? ¿Quién fue Carl Marx? Saber la
respuesta correcta a estas preguntas puede producir
alguna diferencia en la forma en que vives, o no.
Pero no es igual a la pregunta: ¿Quién es Jesús?
Analiza con tu clase la importancia de esta
pregunta.
Comentario de la Biblia
Mateo 16:13 al 17 es básico para la comprensión de
Cristo y su misión. Cuando Jesús hizo la pregunta:
'¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del
Hombre?', él estaba desafiando a cada generación y a
cada ser humano con la necesidad de enfrentar el
tema honesta y directamente. Surgen tres actitudes
comunes: indiferencia, admiración y aceptación.
I. Indiferencia
Nazaret es un ejemplo de indiferencia hacia Cristo,
y su rechazo: '¿No es éste el hijo del carpintero?'
(Mat. 13:55). Sí, Jesús era un carpintero, pero era
más que eso. Es esta dimensión adicional de la
naturaleza de Cristo Bque Jesús es Dios en la carneB
lo que ofende a muchos. Los de Nazaret estaban
ciegos e indiferentes a Cristo por la misma razón
que muchos hoy son indiferentes a él. Cristo aparece
no como un buen maestro, un obrador de milagros, un
difusor consumado de sabiduría, sino como alguien
que demanda una adhesión absoluta a él como Hijo de
Dios. Esa pretensión de divinidad es demasiado
amarga de tragar para los que están saturados de
importancia propia. Y el yo es lo primero que Cristo
nos ordena abandonar.
Nazaret vio a Jesús como un hijo de ellos, confinado
a una localidad geográfica e histórica. Pero Jesús
no puede ser confinado de ese modo. Él es el Creador
del mundo y el Señor de la historia. Y, lo que es
más, siempre debemos comprenderlo como la revelación
propia de Dios a una humanidad pecadora. Él es
Emanuel: Dios con nosotros (Mat. 1:23).
Considera:
¿Por qué la indiferencia hacia Jesús significa
negación y rechazo?
II. Admiración
La admiración a Cristo como un gran hombre, una
autoridad moral imponente, un maestro sin par, un
gran profeta, ha sido el veredicto común de la
historia. Los discípulos mismos respondieron la
pregunta de Cristo refiriéndose a lo que otros
decían acerca de él: que él era Juan el Bautista,
Elías, Jeremías, o uno de los profetas (Mat. 16:14).
Cada uno ofrecía un reconocimiento de dignidad y
autoridad. Cada uno era un símbolo de valor moral y
espiritual contra el mal de su tiempo. Cristo es más
grande que ellos. No obstante, )quién definió alguna
vez la ética, o la vivió, como lo hizo Jesús? )Quién
enseñó la magnificencia del amor como Jesús en la
parábola del buen samaritano, o del hijo perdido?
)Quién, en el drama sin fin de la historia del
mundo, habló y ejemplificó un reino de gracia como
él?
Sí, Jesús es una persona sin igual. Él es digno de
toda admiración. Pero esa no es la respuesta que
Cristo espera. Él demanda una respuesta u otra: O él
es Dios o no lo es.
Considera: ¿Por qué la admiración a Jesús Bcomo un
buen hombre, un maestro notable, o un mártir no es
una respuesta aceptable?
III. Aceptación
La respuesta de quién es Jesús varía. Sin embargo,
por loables que sean tales respuestas, Cristo no
está interesado en la adoración o la adulación. Lo
que otros dicen no importa. La decisión individual
no debe estar coloreada por una psicología de masas
o la percepción de otra persona. La demanda de Jesús
es personal e íntima: '¿)Qué dices tú, como
persona?' A esta pregunta específica vino la
respuesta profunda de Pedro: 'Tú eres el Cristo, el
Hijo del Dios viviente'. La confesión de Pedro
acepta inequívocamente que Cristo es Dios, y que él
es el Mesías. Esta confesión cristológica (Mat.
16:16) no puede proceder del descubrimiento humano,
y Jesús fue el primero en señalarlo: 'No te lo
reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en
los cielos' (Mat. 16:17, 18).
Para conocer a Cristo debemos volvernos a la
revelación de Dios. Solo los que aceptan su Palabra
revelada y la operación del Espíritu Santo podrán
decir que Cristo es 'Señor mío, y Dios mío' (Juan
20:28), o con Pablo: 'Dios [...] bendito por los
siglos' (Rom. 9:5). Tal confesión es el resultado de
no conocer acerca de Cristo, sino conocerlo a él: en
persona, con una aceptación fiel y una obediencia
leal.
Considera:
¿Por qué el ministerio de Cristo a menudo involucra
situaciones de relación uno a uno (Mat. 19:16-23;
Luc. 18:35-42; 19:1-10; Juan 1:43-49; 3:7; 4:21-24;
5:5-9)?
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¡Practica! |
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Preguntas para reflexionar:
1.
‘Nunca puede la humanidad de por sí alcanzar un conocimiento de
lo divino’ (DTG 380). ¿Por
qué?
2.
¿Cuál fue el motivo de Satanás en cada una de las tres
tentaciones que él usó contra Cristo (Mat. 4:1-11)? ¿Por qué fue
necesario que Cristo nunca tuviera dudas de su calidad de Hijo
de Dios? ¿Por qué es necesario que nosotros lo aceptemos como la
autorrevelación de Dios?
Preguntas de aplicación:
1.
‘Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con
nosotros’ (Mat. 1:23). ¿Qué significa Cristo como ‘Emanuel’ en
tu vida, en diversos aspectos: mental, físico, social,
comunitario, y espiritual?
2.
Cada religión tiene un mensaje básico que viene desde una
persona importante: el judaísmo, de Moisés; el Islam, de Mahoma,
el budismo, de Buda; el hinduismo, de Krishna. Pero, en el
cristianismo, no es meramente el mensaje de Jesús lo importante,
sino Jesús mismo. Comienza con él, y luego examina lo que él
dijo e hizo.
¿Por qué la persona de Jesús es tan importante?
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¡Aplica! |
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Solo para los maestros:
Esta semana aprendimos que Jesús es más que un gran
hombre: es un maravilloso maestro y un profundo
profeta. Él es el Hijo de Dios. Anima a tu clase a
compartir lo que ellos pueden hacer con esta gran
verdad.
Preguntas de aplicación:
1.
Jesús es el Hijo de Dios y a menudo habló de
Dios como su Padre. Jesús también nos enseñó a
dirigirnos a Dios como nuestro Padre. ¿Hay alguna
diferencia entre su afirmación y nuestra oración? Si
la hay, ¿de qué modo esa diferencia afecta nuestra
relación con la Trinidad?
2.
Como Hijo, Cristo vino para revelar al Padre
(Juan 14:9), para glorificarlo (Juan 14:13) y para
hacer las obras de Dios (Juan 4:34; 10:32). ¿De qué
modo el ser hijos de Dios impacta nuestra vida
práctica?
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