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Para el 10 de mayo de 2008 |
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Audio: Diálogo Bíblico |
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Audio: Unión Mexicana del Sur |
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Lectura Devocional: Pastor Israel Leito |
Notas de Elena White | |||
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Lectura para la Semana: |
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Mateo 5:48; 18:21, 22; 19:3-12; Lucas 12:32-34; Juan 19:25-27 |
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El desafío de sus dichos |
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VERSO DE MEMORIA |
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“¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre!” (Juan 7:46) |
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ALGUNOS
DE LOS DICHOS DE JESÚS
presentan todo un conjunto de valores radicalmente opuestos a los que, a
menudo, son considerados normales. Él dijo que debemos volver la otra
mejilla; es decir, no debemos resistir al mal. Por supuesto, casi todos
suponen que el mal debe ser resistido, a menudo por todos los medios
posibles. Y ¿amar a aquellos que son nuestros enemigos? ¿No deberían ser
odiados los enemigos? Debemos amar solo a los amigos y a los familiares,
¿verdad? No, de acuerdo con Jesús. Jesús dice que los bienaventurados son los que lloran, los misericordiosos, los que son puros de corazón. Pensábamos que los bienaventurados serían los ricos, los poderosos, los que tienen buena presencia y muchos amigos, ¿verdad? No obstante, aun estos dichos no fueron los más desafiantes que salieron de los labios de Jesús. Esta lección examinará unos pocos de los pronunciamientos de Jesús que caen en esta categoría de dichos, ya que no son enseñanzas en el sentido estricto del término. ¿Qué quiso indicar Jesús por medios de estos dichos? Y ¿cómo se espera que nosotros los apliquemos a nuestras vidas actuales?
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