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Para el 26 de abril de 2008 |
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Audio: Diálogo Bíblico |
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Audio: Unión Mexicana del Sur |
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| Notas de Elena White | ||||
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Lectura para la Semana: |
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La sabiduría de sus enseñanzas |
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VERSO DE MEMORIA |
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“Y se admiraban de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas” (Mar. 1:22). |
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“JESÚS PODRÍA HABER ARROJADO RAYOS DE LUZ sobre los misterios más oscuros de la ciencia, pero no quería quitarle un solo momento a su enseñanza del conocimiento de la ciencia de la salvación. Su tiempo, su conocimiento, sus facultades, su vida misma tenían valor solo como los medios para obrar la salvación de las almas de los hombres” (1 MCP 251). Hay peligro de que, al hablar acerca de la sabiduría de sus enseñanzas (como dice el título de esta lección), no hagamos una distinción entre Jesús y otros (así llamados) sabios maestros a lo largo de los siglos. Las enseñanzas de Jesús no eran sencillamente sabias. Contienen, además, un elemento de calidad que esencialmente las distinguen de todo lo que las precedió o lo que desde entonces las siguieron. Había en ellas cierta finalidad, cierta cualidad de ser decisivas, que no se encuentran en otras partes. En otras palabras, esto era Dios hablando en carne humana. Por más que las personas no conocieran la verdadera identidad de Cristo, podían darse cuenta de que había algo singular acerca de él y de lo que decía. “La gente se admiraba de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad” (Mat. 7:28, 29). Esta semana consideraremos algunas de estas doctrinas.
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