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Para el 26 de abril de 2008 |
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Audio: Diálogo Bíblico |
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Año Bíblico: Nehemías 13 |
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Audio: Unión Mexicana del Sur |
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| Notas de Elena White | ||||
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Lectura para la Semana: |
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La sabiduría de sus enseñanzas |
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VERSO DE MEMORIA |
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“Y se admiraban de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas” (Mar. 1:22). |
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De todas las palabras que podríamos asociar con Jesús, perdón tiene el derecho de estar al principio de la lista. Jesús y el perdón van juntos. En medio de la dolorosa agonía de la cruz, y cuando los soldados y la gente se burlaban y lo insultaban, las acongojadas palabras salieron tropezando de sus labios temblorosos: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Luc. 23:34). Y, en el Sermón del Monte, llegó a decir que si no perdonamos a quienes nos ofenden, no debemos esperar que Dios perdone nuestras ofensas contra él (Mat. 6:12, 14, 15). ¿Qué enseña Jesús acerca del perdón en cada uno de los siguientes pasajes? Marcos 2:5-12; Lucas 7:36-50; 17:3, 4; Juan 8:1-11. ___________________________________________________________________________________________ ___________________________________________________________________________________________ A pesar de las maravillosas declaraciones acerca del perdón, ¿qué factores preventivos y equilibradores encontramos en los siguientes pasajes? Mateo 12:31, 32; 18:6; Marcos 14:21. ___________________________________________________________________________________________ ___________________________________________________________________________________________ En Marcos 14:21, Jesús pronunció un ay sobre “el hombre por quien el Hijo del Hombre es entregado”. Pero, ¿qué pasaría si el hombre confesara y se arrepintiera? En conexión con esto, contrasta las acciones de Judas y de Pedro posteriores a sus traiciones separadas de Jesús. Después de presenciar la condenación de Jesús por quienes lo arrestaron, Judas “sintió remordimiento” y devolvió el dinero a las autoridades; y sus palabras parecen muy apropiadas: “He pecado [...] porque he entregado sangre inocente” (Mat. 27:3, 4, NVI). En contraste con la exhibición pública de su pesar, las lágrimas de penitencia de Pedro se derramaron en silencio; tampoco regresó a la sala del juicio de Caifás para reparar su vergonzosa traición. No obstante, uno fue condenado, el otro perdonado. ¿Cuál fue la diferencia fundamental? ¿Cómo debemos comprender el perdón en un sentido práctico? Por ejemplo, una esposa puede perdonar al esposo que la golpea, pero ese perdón ¿significa quedar lista para seguir recibiendo más abuso? ¿Cómo podemos perdonar y, al mismo tiempo, ser sabios y prudentes para protegernos a nosotros y a otros de los que han violado nuestra confianza?
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