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Para el 26 de abril de 2008 |
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Audio: Diálogo Bíblico |
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Audio: Unión Mexicana del Sur |
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| Notas de Elena White | ||||
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Lectura para la Semana: |
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La sabiduría de sus enseñanzas |
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VERSO DE MEMORIA |
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“Y se admiraban de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas” (Mar. 1:22). |
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“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras” (Efe. 2:8, 9). Las palabras son del apóstol Pablo cuando reflexionaba sobre el mensaje cristiano de salvación, que él expresó en forma diferente de lo que lo hizo Jesús. De hecho, podríamos ser tentados a preguntar si Jesús creía en la justificación por la fe. Pero, hacer esa pregunta es comprender muy mal tanto a Pablo como a Jesús. El enfoque de Jesús en relación con la enseñanza de la gracia parece a veces ir en una dirección diferente; una razón, de paso, por la que no deberíamos ser demasiado legalistas los unos con los otros sobre las fórmulas exactas que usamos para describir el maravilloso acto de gracia de Dios en Jesús y nuestra respuesta a él. Jesús vino como el compendio de la gracia. Él era la gracia personificada. Encontrarse con él era encontrarse con la gracia. Juan escribió: “(Y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad” (Juan 1:14). En los siguientes pasajes, ¿qué está enseñando Jesús acerca de la gracia y la fe? ___________________________________________________________________________________________ ___________________________________________________________________________________________ ___________________________________________________________________________________________ ___________________________________________________________________________________________ ___________________________________________________________________________________________ De estos pasajes, aprendemos algo de las muchas maneras en que Jesús enseñó acerca de la gracia, mediante sus parábolas y las lecciones objetivas de su propia vida. ¿Cómo podría Pedro olvidar su total impotencia frente a los elementos mortíferos que lo rodeaban aquella noche en el lago? Su único recurso era clamar a un Poder fuera de sí mismo. (E instantáneamente apareció la respuesta! Sin demoras. Sin necesidad de penitencias. Sin fórmulas o requisitos complicados. Solo dos palabras, que surgen naturalmente de su desesperación extrema: “¡Señor, sálvame!” (Mat. 14:30). E, inmediatamente, la mano de Jesús estaba sobre él. Eso es gracia. De los diversos registros enumerados arriba, ¿cuál te habla en forma más poderosa de la gracia de Dios? Habiendo recibido esa gracia tú mismo, ¿de qué modo puedes estar más dispuesto a darla a otros que son tan indignos como tú mismo?
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