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Para el 19 de abril de 2008 |
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Audio: Diálogo Bíblico |
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Audio: Unión Mexicana del Sur |
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| Notas de Elena White | ||||
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Lectura para la Semana: |
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Gálatas 4:4; 1 Timoteo 2:5; 3:16; Hebreos 4:15, 16; 1 Juan 4:1-3 |
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La realidad de su humanidad |
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VERSO DE MEMORIA |
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“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros” (Juan 1:14) |
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¿Por qué tuvo que venir Dios al mundo en carne humana? La pregunta es importante. Pero deberíamos alejarnos de las respuestas puramente racionales a ella. No es como si tuviéramos que encontrar una respuesta que tenga sentido para nosotros. No hay investigación independiente que podamos hacer, en filosofía, ciencia, sociología u otro estudio, que pueda llevarnos a una respuesta. Tampoco necesitamos fabricar nuestra propia respuesta. La forma más segura es escuchar cuidadosamente lo que la Biblia misma revela sobre este punto. Y, en el libro a los Hebreos encontramos algunas de las declaraciones más claras e intencionales sobre el tema. Además, ocurre que Hebreos es el libro que se concentra más directamente en el ministerio sumosacerdotal actual de Jesús en el Santuario Celestial. Cada uno de los siguientes pasajes destaca un aspecto específico de la venida de Jesús en carne humana. Luego de leerlos, responde a la pregunta implícita: ¿Por qué hizo eso? En cada caso se da una razón para ese aspecto específico de su humillación. ¿Cuáles son esas razones? ___________________________________________________________________________________________ ___________________________________________________________________________________________ ___________________________________________________________________________________________ ___________________________________________________________________________________________ ___________________________________________________________________________________________ ___________________________________________________________________________________________ Nota que, en cada caso, el foco está sobre Jesús; y, en todos ellos, el beneficio es para nosotros. Estas razones inspiradas dadas para la humanidad y el sufrimiento de Jesús deberían tomarse con total seriedad. Debería traernos gozo inmenso el saber que Jesús satisface nuestras necesidades; sus brazos están abiertos para recibirnos; él conoce nuestras luchas porque él ha estado aquí; él sintió nuestro dolor. ¿Podemos imaginarnos un Salvador más misericordioso, un Sumo Sacerdote más comprensivo y compasivo? Un gozo inmenso y una profunda gratitud surgen en las almas de quienes saben que él sufrió todo por nosotros. Animados de este modo, nos acercamos “confiadamente al trono de la gracia” (Heb. 4:16), entregándonos a él con abandono total. ¿Qué pruebas estás afrontando en este momento? ¿De qué modo te ayuda saber que Jesús siente y comprende tu dolor?
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