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Para el 19 de abril de 2008 |
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Audio: Diálogo Bíblico |
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Audio: Unión Mexicana del Sur |
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| Notas de Elena White | ||||
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Lectura para la Semana: |
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Gálatas 4:4; 1 Timoteo 2:5; 3:16; Hebreos 4:15, 16; 1 Juan 4:1-3 |
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La realidad de su humanidad |
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VERSO DE MEMORIA |
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“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros” (Juan 1:14) |
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Muchos de sus contemporáneos consideraban a Jesús como una persona poco común; no obstante, cada uno sabía que él era un ser humano, un hombre. Cuando la mujer samaritana corrió a su aldea para dar a conocer la noticia de este judío inusual que acababa de encontrar junto al pozo, el anuncio de ella fue directo: "Venid, ved a un hombre" (Juan 4:29). El testimonio de ella era el testimonio universal de los contemporáneos de Jesús. Aun después de que calmó la tormenta, la exclamación de quienes estaban más cerca de él fue: "¿Qué hombre es éste?" (Mat. 8:27). ¿De qué modo los siguientes textos apoyan el hecho de que Jesús fue un ser humano genuino, de carne y sangre? ___________________________________________________________________________________________ ___________________________________________________________________________________________ ___________________________________________________________________________________________ ___________________________________________________________________________________________ ___________________________________________________________________________________________ Mientras estuvo sobre la tierra, Jesús voluntariamente cedió el ejercicio independiente de los atributos divinos. Él los cedió, no renunció a ellos. Los atributos permanecieron en él, y él podría haberlos usado en cualquier momento para su propia ventaja, pero no lo hizo. La tentación de usar estos atributos para escapar de alguna dificultad (en formas que no están a nuestro alcance) era un ingrediente importante de sus pruebas diarias. Es útil recordar que las Escrituras no son definitivas en cada punto que despierta nuestro interés. No hacen ningún intento abierto, por ejemplo, para describir precisamente cómo los componentes humano y divino de la naturaleza de Cristo estaban relacionados. Pero aclaran muy bien que Cristo era una persona unificada. No discuten los aspectos técnicos de esta unión, limitándose, más bien, a una clara confesión de que esa unión ocurrió, que el Hijo hecho de mujer fue, realmente, el Hijo de Dios (Gál. 4:4). “Cristo no tomó la naturaleza humana como un disfraz; la adoptó de veras. En realidad, poseyó una naturaleza humana” (EJ 68). ¿Por qué la humanidad de Cristo es muy importante para nosotros? ¿Qué significa para nosotros saber que Jesús llegó a ser un ser humano? ¿De qué modo nos anima el saber que Jesús compartió nuestras limitaciones humanas?
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