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Para el 12 de abril de 2008 |
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Audio: Diálogo Bíblico |
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Audio: Unión Mexicana del Sur |
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Lectura Devocional: Pastor Israel Leito |
Notas de Elena White | |||
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Lectura para la Semana: |
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Isaías 9:6; Miqueas 5:2; Mateo 16:13-17; Juan 1:1, 14, 18; 8:58; 17:5; 20:28; 1 Corintios 1:3; 2 Corintios 13:14 |
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El misterio de su divinidad |
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VERSO DE MEMORIA |
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“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho” (Juan 1:1-3) |
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Existen otras evidencias, ahora en el Nuevo Testamento, que revelan la preexistencia de Jesús. Tal vez algunas de las más interesantes vienen de boca de Jesús mismo, cuando hace aclaraciones que implican que él mismo sabía de su preexistencia. Encontramos indicaciones directas e indirectas de que Jesús era consciente de su propia historia. Un ejemplo posible de una alusión indirecta a su preexistencia es cuando él dijo, en Lucas 19:10, que ‘el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido’. Por ejemplo, si alguien dice: ‘Yo vine a Londres para trabajar en la Cámara de los Comunes’, la persona implica que antes estaba en otra parte. La persona que ha estado viviendo en Londres todo el tiempo no usaría esa expresión. Una afirmación explícita de Jesús apareció en las palabras de la gran oración de la Semana de la Pasión, cuando le pidió al Padre que lo glorificara ‘con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese’ (Juan 17:5). ¿De qué modo los siguientes pasajes revelan no solo la preexistencia de Cristo sino también su propia percepción de esa preexistencia? ___________________________________________________________________________________________ ___________________________________________________________________________________________ ___________________________________________________________________________________________ ___________________________________________________________________________________________ ___________________________________________________________________________________________ ___________________________________________________________________________________________ ___________________________________________________________________________________________ ___________________________________________________________________________________________ ‘Antes que Abraham fuese, yo soy’ (Juan 8:58). La expresión ‘Yo soy’, en este texto y en otras partes, sugiere la idea de eternidad, de preexistencia eterna. La audiencia de Jesús, al comprender muy bien este punto, tomó piedras para matarlo, porque ellos veían eso como una blasfemia extrema (vers. 59). ‘Al hablar de su preexistencia, Cristo lleva la mente hacia atrás, hacia edades sin fecha. Él nos asegura que nunca hubo un tiempo cuando él no hubiera estado en íntimo compañerismo con el Dios eterno. Él, cuya voz estaban oyendo los judíos, había estado con Dios como uno que surgió con él’. E. G. de White, en Signs of the Times, 29 de agosto de 1900. ¿De qué modo la cita de Elena de White mencionada arriba, junto con los textos que acabamos de examinar, nos ayudan a entender mejor el increíble sacrificio hecho en nuestro favor en la cruz?
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