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Para el 12 de abril de 2008 |
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Audio: Diálogo Bíblico |
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Año Bíblico: : 1 Crónicas 29 |
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Audio: Unión Mexicana del Sur |
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Lectura Devocional: Pastor Israel Leito |
Notas de Elena White | |||
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Lectura para la Semana: |
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Isaías 9:6; Miqueas 5:2; Mateo 16:13-17; Juan 1:1, 14, 18; 8:58; 17:5; 20:28; 1 Corintios 1:3; 2 Corintios 13:14 |
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El misterio de su divinidad |
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VERSO DE MEMORIA |
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“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho” (Juan 1:1-3) |
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¿Por qué deberíamos estar interesados en la preexistencia de Cristo? ¿Qué tiene que ver con la salvación? ¿Qué indicios de la respuesta puedes encontrar en Hebreos 1:1 al 4 y en Colosenses 1:15 al 20? ___________________________________________________________________________________________ ___________________________________________________________________________________________ Para todos nosotros, nuestra existencia comenzó cuando nacimos (o, como dirán algunos, comenzó cuando fuimos concebidos). Cristo fue diferente. Él no llegó a existir en el vientre de María. Él existía antes de eso, es decir, eternamente. Esto es lo que queremos decir cuando hablamos de su preexistencia. Él estaba allí antes del tiempo. ¿De qué modo los siguientes textos nos dan indicios acerca de la preexistencia de Cristo? Isa. 9:6 ___________________________________________________________________________________________ ___________________________________________________________________________________________ Miqueas 5:2 (comparar con Mat. 2:1-6). ___________________________________________________________________________________________ ___________________________________________________________________________________________ La palabra mosa’ah (‘salidas’), en Miqueas 5:2, no es fácil de traducir. Pero la otra parte del versículo claramente se refiere no solo a la preexistencia del Gobernante futuro, sino también a su preexistencia eterna ‘desde los días de la eternidad’. (Ver 4 CBA, p. 1.048.) Isaías 9:6 enseña la preexistencia eterna de esta Persona especial que había de venir al mundo. Es una pretensión extraordinaria que esta persona fuera llamada, entre otros títulos, ‘Dios fuerte, Padre eterno’. Es de tanta más importancia cuando recordamos que la profecía fue dirigida a una audiencia decididamente monoteísta; y el hecho de que Isaías pudiera referirse a este Hijo como ‘Dios fuerte, Padre eterno’ no es nada menos que asombroso, nada menos que una revelación divina enviada por medio de la acostumbrada manera de pensar del profeta mismo. El Hijo ¿es el Padre, el ‘Padre eterno’? (Hablen de tener que vivir por fe! ¿Qué otros aspectos de nuestras creencias, contrariamente a las normas, costumbres y manera de pensar acostumbrados, tenemos que tomar por pura fe y nada más? ¿Hay algo malo en tener que hacer esto?
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