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Para el 5 de abril de 2008 |
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Audio: Diálogo Bíblico |
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Audio: Unión Mexicana del Sur |
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Lectura Devocional: Pastor Israel Leito |
Notas de Elena White | |||
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Lectura para la Semana: |
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¿Quién fue Jesús? |
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VERSO DE MEMORIA |
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“Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?” (Mat. 16:13) |
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Lee de
nuevo Mateo 16:14. Una cosa es que la gente confundiera a Jesús con Juan.
Pero ¿con Elías? ¿O Jeremías? ¿O con alguno de los otros profetas del
Antiguo Testamento? ¿De dónde salieron estas ideas? Jeremías 'el profeta llorón', que llegó a la escena en un momento de intensos fermento y crisis nacionales, trasmitió un mensaje a sus compatriotas que no podría haber sido menos bienvenido en el talante nacional, y él tuvo que pagar por ello (Jer. 20:1, 2, 7, 8). En cuanto al resto de los fieles profetas de Dios del Antiguo Testamento, Jesús, en sus severísimos ayes sobre los escribas y los fariseos, dejó el tratamiento de estos baluartes piadosos para el final, como para sugerir que era el punto central que quería establecer: 'Así que dais testimonio contra vosotros mismos, de que sois hijos de aquellos que mataron a los profetas' (Mat. 23:31). ¿Qué importancia ves en el hecho de que los contemporáneos de Jesús lo identificaron con estas personalidades específicas? __________________________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________________________ Ser confundido con cualquiera de estas personas incluidas en la respuesta de Pedro en Mateo 16:14 era claramente un cumplido notable. Estos fueron gigantes espirituales, cuyo carácter sólido resonaba profundamente en la sociedad judía. Pero, por aduladoras que fueran, tales comparaciones (como hemos llegado a saber) caían muy lejos de la verdad. Si Jeremías hubiese dicho, por ejemplo, que él era la luz del mundo, la historia lo hubiera considerado un demente. Y, por espectacular que haya sido la victoria en el Carmelo, si Jesús se hubiera acobardado frente a las amenazas, como lo hizo el antiguo héroe del Carmelo, no estaríamos ahora cayendo a sus pies en actitud de reverencia. Confundir a Jesús con estos antiguos valientes, por gratificante e intrigante que fuera, queda muy lejos de la realidad descrita en los evangelios. ¿Cuál es la diferencia principal entre Jesús y todos estos otros profetas, y por qué esa diferencia es tan importante para nosotros? (Ver Juan 1:1-5; 17:5; Hebreos 1:1-3.)
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