
|
Para el 5 de abril de 2008 |
||||
|
Audio: Diálogo Bíblico |
|
|||
|
Audio: Unión Mexicana del Sur |
||||
|
|
||||
|
Lectura Devocional: Pastor Israel Leito |
Notas de Elena White | |||
|
Lectura para la Semana: |
||||
¿Quién fue Jesús? |
||||
|
|
||||
VERSO DE MEMORIA |
||||
|
“Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?” (Mat. 16:13) |
||||
|
|
||||
|
La pregunta hecha por los propios vecinos de Jesús (Mat. 13:54, 55) surgió repetidamente durante su ministerio público, y de diversas maneras, cuando las personas de las diferentes regiones de Palestina se encontraron con él. Por eso, al pasar por la región de Cesarea de Filipo con sus discípulos, unos seis meses antes de la crisis final de su vida, él sintió la necesidad de obtener de sus discípulos la respuesta a la pregunta del momento: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? (Mat. 16:13). Lee la respuesta de los discípulos en Mateo 16:14. ¿Qué nos indica esto acerca de su familiaridad con las preguntas teológicas del momento? ¿Por qué crees que Jesús quería plantear este tema en este momento específico? __________________________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________________________ El informe de lo que la gente estaba diciendo acerca de Jesús probablemente proporciona vislumbres de cómo las diferentes personas y los diferentes grupos experimentaron su ministerio en su propio ambiente. ¿Cómo era posible que algunos pensaran que Jesús podría ser Juan el Bautista, cuando ambos eran contemporáneos? Y ¿qué aspectos del ministerio de Jesús pudieron haberse parecido a los del Bautista? Para obtener algunas respuestas posibles, considera los siguientes pasajes: Mateo 3:1-3; 4:12, 13, 17; 14:1, 2; Marcos 1:1-5. __________________________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________________________ Por supuesto, hoy difícilmente entendamos cómo era posible confundir a Jesús con Juan el Bautista. Pero, dadas la ausencia de comunicaciones masivas en el primer siglo, y la abundancia de información de segunda mano y de rumores, era fácil confundirse. Después de todo, los ministerios de Juan y de Jesús tenían algunas similitudes, como lo indican los pasajes recién citados. Pero, los que realmente se habían encontrado con Juan deberían haber quedado sin ninguna duda (Mat. 3:11, 12; Mar. 1:6-8). Es fácil mirar hacia atrás y ver los errores de otros, y preguntarnos cómo pudieron hacer lo que hicieron. ¿Qué lecciones podemos aprender al observar estos errores que pueden ayudar a protegernos de cometer la misma clase de equivocaciones?
|