Versículos de estudio propuestos para esta semana: Mateo 5-7;
20:25-28; Juan 4:22-24; 8:1-11
1. El
sermón más grande
El autor nos invita a reflexionar sobre las enseñanzas del
Sermón del Monte (Mateo
5-7)
El Sermón del Monte de
Mateo 5-7,
tienen su paralelo en
Lucas 6:20-49.
El versículo 1 y 2 del capítulo 5 comienza diciendo:
“Y
cuando vio las multitudes, subió al monte; y
después de sentarse,
sus discípulos se acercaron a El. Y
abriendo su boca, les enseñaba,
diciendo:”
Mateo 5:1-2 (LBLA - destacado nuestro)
Tal como dice el comentario de la VRV 95´, “la
actitud de “sentarse” era la que adoptaban los rabinos y
maestros religiosos cuando enseñaban“. Jesús habría
de enseñar a la multitud verdades que sólo son comprensibles a
través del Espíritu Santo. Las “bienaventuranzas“,
que significa “dichoso,
feliz o digno de ser felicitado“,
vienen a
enseñarnos básicamente que las apariencias engañan.
Que no todo lo que en el mundo parece “bueno”, lo es realmente.
Y que aquello que puede resultar o parecer “doloroso”, “malo” o
“no deseado” por nadie, por el contrario, puede formar parte de
las razones de felicidad o “mérito
de ser felicitado“. Por ello, si comprendes las
bienaventuranzas y las vives en tu diario existir, puedes
sentirte “felicitado por Dios”. Veamos a continuación las “paradojas”
que Jesús quiere que comprendamos:
1.1. Bienaventurados los pobres en espíritu, pues de ellos es el
reino de los cielos:
Si la pobreza es la cualidad de “pobre”, y “pobre” significa,
1.
adj.
Necesitado, que no tiene lo necesario para vivir.
U. t. c. s, podríamos decir que:
“pobres
de espíritu”
son aquellos que tienen un “espíritu” que no tiene lo necesario
para vivir. En otras
palabras, son personas que reconocen que su espíritu no puede
aferrarse a nada conocido, material o metafísico, para vivir.
Este es el principio de la humildad, y el único que deja lugar a
que sea Dios mismo quien colme al espíritu humano de lo que este
verdaderamente necesita… por esto,
de ellos es
el reino de los cielos.
1.2. Bienaventurados los que lloran, pues ellos serán consolados:
Sólo el necesitado puede recibir de Dios, lo que éste tiene para
ofrecerle.
El llanto, el
dolor y el sufrimiento no son cosas que Dios desee para los
seres humanos (recuerda que Él lo eliminará
definitivamente: “El
enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni
habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras
cosas han pasado” Apocalipsis 21:4 - LBLA), sin
embargo, muchas veces el
llanto, el
dolor o el sufrimiento en esta vida, es un signo o
síntoma de “impotencia humana”. De alguna manera, cuando los
hombres y las mujeres lloran, están diciendo “Ni
yo, ni nadie puede solucionarlo“. Normalmente son
llantos que “las circunstancias” que están fuera del dominio del
Hombre, le arrancan al espíritu humano. Es allí, cuando Dios
consuela, porque sólo Él puede hacerlo, y así, estas personas
llegan a ser “dichosos”
de comprobar la bondad y plenitud de Dios.
1.3. Bienaventurados los humildes/mansos, pues ellos heredarán
la tierra:
Recuerda lo que Dios le dijo al pueblo de Israel, respecto de la
herencia y su relación con la humildad: “Cuídate
de no olvidar al SEÑOR tu Dios dejando de guardar sus
mandamientos, sus ordenanzas y sus estatutos que yo te ordeno
hoy; no sea que cuando hayas comido y te hayas saciado, y
hayas construido buenas casas y habitado en ellas, y cuando tus
vacas y tus ovejas se multipliquen, y tu plata y oro se
multipliquen, y todo lo que tengas se multiplique, entonces
tu corazón se enorgullezca, y te olvides del SEÑOR tu Dios que
te sacó de la tierra de Egipto de la casa de servidumbre”
(Deuteronomio 8:11-20 - LBLA - destacado nuestro). Existe sólo
un camino a la herencia de la tierra (nueva), y consiste
básicamente en reconocer que NO SOMOS DIGNOS DE ELLA. “Dichosos”
o “felicitaciones”
a todos aquellos que no creen que son dignos de heredar la
“tierra”.
“Dichosos”
o “felicitaciones”
a todos aquellos que saben que no hay nada en ellos que los hace
dignos delante de Dios.
1.4. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia,
pues ellos serán saciados:
Cuando el Hombre siente que algo le falta, se manifiesta en una
NECESIDAD. Esa “necesidad”, inmediatamente se transforma en un
DESEO. Y el “deseo” finalmente moviliza todos los recursos al
alcance del Hombre para conseguir SACIAR dicha carencia. La
justicia
debe percibirse como una carencia Humana. Debe manifestarse en
una NECESIDAD que se transforme en un DESEO, y que a su vez
movilice al Hombre en la búsqueda de todo recurso para SACIARLA.
Entonces, y sólo entonces, la verdadera “Justicia” se presenta
en la propia mano de Dios.
1.5. Bienaventurados los misericordiosos, pues ellos recibirán
misericordia:
Según el DRAE “misericordioso”
significa “
1.
adj.
Que se conduele de los trabajos y miserias ajenos. U. t. c. s.“.
La misericordia humana, no es una “ayuda desde una posición de
superioridad”, sino más bien “desde una posición de igualdad”.
El hombre misericordioso, es aquel que ofrece amor, perdón y
bondad, porque reconoce que él también la necesita. Así, el
“misericordioso” recibe misericordia eterna.
1.6. Bienaventurados los de limpio corazón, pues ellos verán a
Dios:
¿Existe algún ser humano que tenga un verdadero corazón limpio?
No. El corazón humano no estará “verdaderamente limpio” hasta
que Jesús vuelva y transforme el alma humana.
Salmos 24:3-4
nos ayuda a comprender el significado de “limpio
corazón“. “¿Quién
subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su
Lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón;
el que no ha elevado su alma a cosas vanas ni ha jurado con
engaño” (LBLA - destacado nuestro). Es decir, es
“limpio de corazón” aquel que no ha inclinado su “alma
a cosas vanas” (dioses ajenos y vacíos. Ver Salmos
115:4-8), y quienes no tienen espíritu de “engaño” (dicen una
cosa y hacen otra). La VRV 95`dice: “Los de limpio corazón: es decir, los que son
sinceros, sin malicia ni doblez en su actitud para con Dios y
con el prójimo. Cf. Sal 24.3-4“.
1.7. Bienaventurados los que procuran la paz/pacificadores, pues
ellos serán llamados hijos de Dios:
Salmos 34:14 dice: “Apártate
del mal y haz el bien, busca la paz y síguela“; y
Proverbios 12:20, “Hay
engaño en el corazón de los que traman el mal, y gozo en los
consejeros de paz“.
Quienes
procuran la paz, según hemos visto en los
versículos de Salmos,
deben hacerlo, necesariamente, apartándose del mal y
haciendo el bien. Es por ello que serán llamados
“hijos de
Dios“, porque nadie que no sea “hijo
de Dios” puede hacer bien.
Después de haber comentado estas “bienaventuranzas“,
a continuación lee la última de la lista, y percibe cómo son “dichosos”
y “felicitados”
los perseguidos que creer en Jesús:
“Bienaventurados
aquellos que han sido perseguidos por causa de la justicia,
pues de ellos es el reino de los cielos.
Bienaventurados seréis
cuando os
insulten y persigan, y digan todo género de mal contra vosotros
falsamente, por causa de mí.
Regocijaos y
alegraos, porque vuestra recompensa en los cielos es grande,
porque así persiguieron a los profetas que fueron antes que
vosotros” Mateo 5:10-12 (LBLA - destacado nuestro)
Los “pobre
en espíritu“, “los
que lloran“, “los
humildes y mansos“, “los
que tienen hambre y sed de justicia“, “los misericordiosos“, “los limpios de corazón“, “los
pacificadores” y “los
perseguidos por su nombre” tienen un común
denominador,
todos son “dichosos”
o “felicitados”
por reconocer que no hay nada en el hombre que pueda saciar la
verdadera necesidad de la vida humana, salvo en Dios.
Y esto sólo se consigue por medio de la fe.
2. Lo
que Jesús enseño acerca de Dios, el perdón y la humildad en la
GRACIA por medio de la FE
La FE es el común denominador de las “bienaventuranzas“.
Por medio de la FE, a través de la GRACIA divina, el hombre
consigue SALVACIÓN. Jesús enseñó que Dios dejó en sus manos la
salvación del hombre (Juan 10:27-30) y que a su vez los
reconoce, a todos ellos, como sus hijos (Mateo 5:8-9). También
enseñó que busca ser adorado por los adoradores de espíritu
(Juan 4:22-24), y que ofrece el reino de los cielos, incluso, a
los niños (Mateo 18:5, 6, 10; 19:13, 14). Todo esto queda
perfectamente resumido y contenido en el conocido versículo de
Juan
3:16-17:
“Porque
de tal manera amó Dios al mundo, que
dio a su Hijo unigénito,
para que todo aquel
que cree en El, no se pierda, mas tenga vida eterna.
Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo,
sino
para que el mundo sea salvo por El”
Juan 3:16-17 (LBLA - destacado nuestro)
Si Dios te amó, ofreció a su Hijo, dejó en sus manos tu
salvación, te perdona y pide sólo que creas en Él para recuperar
(re-ligar / religión) una relación perfecta con tu Padre,
¿Cuánto menos que responder con humildad a este llamado,
perdonando y actuando de la misma manera con el prójimo,
no para la gloria de uno mismo, sino
por y para
la suya?
ÉSTA Y NO OTRA, ES LA SABIDURÍA MÁS IMPORTANTE DE LAS ENSEÑANZAS
DE JESÚS. ¿Y PORQUÉ ES ÚNICA Y ESPECIAL?,
Hechos 4:11-13 lo explica claramente:
“Y en
ningún otro hay salvación,
porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los
hombres, en el cual podamos ser salvos”
Hechos 4:11-13 (LBLA - destacado nuestro)
Que Dios los bendiga, y Jesús sea vuestro salvador todos los
días.