Versículos de estudio para esta semana: Gálatas
4:4; 1 Timoteo 2:5; 3:16; Hebreos 4:15,16; 1 Juan 4:1-3
1. Introducción
Esta semana ofrecemos un comentario genérico
sobre la lección. Nos resulta imprescindible clarificar el
problema actual de quienes entienden que existe un “misterio”
sobre la naturaleza de Cristo, y en base a ella especulan sobre
sus consecuencias teológicas.
La semana pasada hemos estudiado la
preexistencia del Hijo
de Dios, Jesús (el Cristo)
y su divinidad.
Hoy estudiaremos que Jesús
también era HUMANO.
¿Significa esto que existe una contradicción en las Escrituras,
al describir a Jesús como divino y humano a la vez?
Tal como avanzamos la semana pasada, el problema
sobre la naturaleza de Cristo es aún un problema actual. Dentro
de la Iglesia existen hermanos que parecen tener como centro del
evangelio la “naturaleza de Cristo”. Creen que sólo
comprendiendo correctamente este misterio (es decir,
desvelándolo) es posible comprender la esencia del evangelio.
Veremos cómo estos problemas sólo surgen cuando
intentamos ir más allá
de lo que nos ofrecen las Escrituras. Por tanto,
hoy veremos cómo las Escrituras afirman innegablemente que Jesús
era un hombre como tu y como yo, y cómo sin embargo, esto no
supone ningún problema a la vida cristiana y a nuestra
salvación.
2. ¿De qué tipo de misterio estamos hablando?
Para comprender mejor qué hacer y cómo
interpretar los “misterios”
derivado de las Escrituras, que acechan a la mente humana, es
conveniente identificar EL TIPO DE MISTERIO del que estamos
hablando. Básicamente, existen
DOS TIPOS O CLASES DE
MISTERIOS:
A) Misterio
reconocido por la Biblia
y que cumple una función dentro del contexto bíblico.
B) Misterio no
reconocido por la Biblia y que no cumple ninguna
función dentro del contexto bíblico.
Por ejemplo, A) existe el “misterio
de la iniquidad” (o del mal), pero se nos dice
explícitamente que esto es un “misterio“,
y que tiene solución (ver. 2 Tesalonicenses 2:7). Es decir, es
un misterio bíblico, que la mente humana no comprende, pero que
tiene un sentido dentro del contexto bíblico (o historia de la
salvación). Sin embargo, B) existe el misterio del “sexo
de los ángeles“, que no está reconocido como tal
en la Biblia, y que no cumple ninguna función en el contexto
Bíblico, y no tienen ninguna relación con la historia de la
salvación humana.
En otras palabras, existen
verdaderos “misterios”
en la Biblia, que el hombre no puede comprender,
pero que son reconocidos como tales, y que tienen una función o
contexto bíblico muy claro. Mientras que existen
otros “misterios” que no
están explicitados en la Biblia, sino que son
ESPECULACIONES HUMANAS, y por tanto sin función ninguna. Esta
segunda clase de “misterios” (B), es tremendamente dañina y
peligrosa, dado que la especulación humana sobre estos asuntos
derivan, tarde o temprano, en doctrinas o creencias
EXTRA-BÍBLICAS que terminan afectando al día a día del cristiano
que se adhiere a ellas.
El
misterio bíblico,
o verdad
conocida (pero no explicada), respecto de Jesús,
radica en la idea de que Dios se ha encarnado haciéndose
semejante a nosotros, para sufrir nuestro merecido, y así salvar
a la humanidad. Es decir,
existe un misterio que
la Biblia llama “misterio de piedad“,
que consiste en la PREOCUPACIÓN DE DIOS POR CADA UNO DE LOS
SERES HUMANOS al punto de hacerse como nosotros para SALVARNOS.
Así lo dicen las Escrituras:
“Y el
Verbo se hizo carne, y
habitó entre nosotros,
y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de
gracia y de verdad” Juan 1:14 (LBLA - destacado
nuestro)
“E
indiscutiblemente, grande es el
misterio de la piedad:
El fue
manifestado en la carne,
vindicado en el Espíritu, contemplado por ángeles, proclamado
entre las naciones, creído en el mundo, recibido arriba en
gloria” 1 Timoteo 3:16 (LBLA - destacado nuestro)
“Y
dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús,
porque El salvará a su pueblo de sus pecados”
Mateo 1:21 (LBLA - destacado nuestro)
“aguardando
la esperanza bienaventurada y la manifestación de la gloria de
nuestro gran Dios y Salvador Cristo Jesús, quien
se dio a sí
mismo por nosotros, para REDIMIRNOS DE TODA INIQUIDAD
y PURIFICAR PARA SI UN PUEBLO PARA POSESIÓN SUYA, celoso de
buenas obras” Tito 2:13-14 (LBLA - destacado
nuestro)
Por tanto el “misterio
de la piedad”, relacionada íntimamente con
el misterio de la
“encarnación“
es un misterio
bíblico,
pero se nos dice
claramente que dicho suceso tiene un sentido
sotereológico o salvífico. Nadie
puede dudar, Biblia en mano, que el “Hijo de Dios” se encarnó
para salvar al hombre, a pesar de que no podamos comprenderlo
racionalmente.
Sin embargo, y en contraste, cuando los críticos
discuten sobre la “naturaleza
de Cristo“, estamos frente a un problema muy
diferente. El misterio de la “naturaleza
de Cristo“, NO ES BÍBLICO, no está relacionado
con el contexto bíblico, y no tiene ninguna importancia para la
salvación del hombre. A continuación explicamos dichas
afirmaciones.
3. El “misterio de la naturaleza de Cristo” no
tiene ninguna relevancia bíblica
A.
No es bíblico:
El misterio de la “naturaleza
de Cristo” no es bíblico, porque no se explicita en
ningún sitio de las Escrituras que dicha naturaleza sea un
misterio, y qué función tendría para nosotros. Evidentemente
existían, básicamente, dos grupos de personas 1) quienes creían
que Jesús era el Hijo de Dios, y 2) quienes creían que era un
simple hombre que se hacía pasar por el “Hijo de Dios”.
Pero esto no tiene nada
que ver con la NATURALEZA de Cristo (sino más
bien con la FE, y con la interpretación profética de las
Escrituras). Es decir, en la Biblia, los CREYENTES simplemente
creían que Jesús era el Hijo de Dios, pero no existe una
controversia bíblica sobre su “naturaleza“.
No existe un cuestionamiento bíblico sobre si Jesús era divino
100% o humano 100%, o divino/humano en 50%, o divino/humano
100%, etc. Todas estas conjeturas, que llegaron hasta nuestros
días, surgieron por meras especulaciones humanas, extrabíblica.
B. No está relacionada con el contexto bíblico:
El contexto bíblico nos dice explícitamente que
Dios enviaría al Mesías para salvación de la humanidad. Los
Judíos esperaban la llegada del Mesías que traería paz, libertad
y salvación al hombre (pero nunca se cuestionaron cómo sería
su naturaleza). Los primeros cristianos (en su mayoría
judíos) comprendieron que dicho Mesías era Jesús, el Cristo, y
tampoco se cuestionaron cómo era su naturaleza. Por
tanto,
¿porqué debemos nosotros cuestionar el tipo de
naturaleza que tenía Jesús, cuando ésta ni fue revelada, ni
juega ningún papel bíblico para nuestra salvación?
C. No tiene ninguna importancia para la salvación
del hombre:
En un intento de querer “defender”
a Jesús, algunos teólogos (como el autor de Escuela Sabática)
arguyen que Jesús “cedió
sus atributos divinos” y que dichos atributos
divinos “permanecieron
en Él, pero no los uso” (ver página 24 del folleto).
Lamentablemente cae en el mismo error de quienes pretenden
explicar porqué Jesús era “Dios
con apariencia de hombre, pero sin ser hombre realmente“,
o quienes dicen que era un
“hombre sin divinidad”. La reflexión que debemos
hacernos es,
¿debemos buscar explicaciones al problema de la “naturaleza
de Cristo“,
aún cuando éstas no están reveladas en las Escrituras?
LA RESPUESTA ES NO. No importa si la argumentación es para
“defender” a Jesús, un cristiano debe comprender que NUNCA debe
responder con ESPECULACIONES (aún con las mejores intenciones).
Sencillamente no
encontramos en las Escrituras, ninguna justificación para
empeñarnos en conocer cómo era la naturaleza de Cristo, y
además, desconocer este “misterio”, no afecta en absoluto a
nuestra salvación (aunque algunos se empeñen en
decir lo contrario).
4. ¿Cómo debemos comprender y abordar el tema de
la “naturaleza de Cristo”?
Para abordar correctamente este asunto, debemos
pensar en dos términos (que son los utilizados por quienes
entienden que la correcta comprensión de la naturaleza de Cristo
determina o afecta a nuestra salvación).
A) ¿Qué dice la Biblia sobre la salvación del
hombre?
B) ¿Qué dice la Biblia sobre la divinidad y humanidad de Jesús?
A) Sobre el primer punto tenemos que
Romanos 10:9
y 1
Juan 4:15 dicen que,
“si
confiesas con tu boca a
Jesús por Señor,
y crees en tu corazón que Dios le resucitó de entre los muertos,
serás salvo” Romanos 10:9 (LBLA-destacado
nuestro
“Todo
aquel que
confiese que Jesús es
el Hijo de Dios,
Dios permanece en él, y él en Dios” 1 Juan
4:15 (LBLA-destacado nuestro)
La salvación radica en confesar que Jesús es el
SEÑOR y/o HIJO DE DIOS. En ningún momento se nos dice en la
Biblia que la salvación radique en confesar que “Jesús
es Señor y/o Hijo de Dios bajo una naturaleza X“
B) Sobre el segundo punto, la Biblia dice que,
“En
el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y
el Verbo era Dios”
Juan 1:1 (LBLA-destacado nuestro) -
ver comentario de la semana pasada (El misterio de su
Divinidad)
“Porque
no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de
nuestras flaquezas, sino uno que
ha sido tentado en todo
como nosotros
, pero sin pecado. Por tanto, acerquémonos con confianza al
trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos
gracia para la ayuda oportuna” Hebreos 4:15-16 (LBLA
- destacado nuestro)
La Biblia dice que Jesús era el SEÑOR y/o el HIJO
DE DIOS, y que era HOMBRE
(al punto de haber sido tentado en todo como
nosotros).
El aspecto más importante de la humanidad de
Jesús, radica en el hecho de haber sido tentado de la misma
manera que hoy lo somos nosotros. En otras palabras, que en
cuanto a lo relativo a nuestra salvación, Él vivió y fue
tentado, exactamente como nosotros.
Por tanto, y concluyendo, la Biblia nos dice
sencillamente, y así debemos aceptarlo, que:
A) Jesús era Dios (Juan 1:1)
B) Jesús era Hombre (Hebreos 4:15-16)
C) Que la salvación consiste, precisamente, en reconocer a Jesús
como Señor y/o Hijo de Dios (Romanos 10:9 y Juan 4:15)
No existe ninguna evidencia bíblica para
justificar que Jesús era 100% humano, 100% divino, 100%
humano/divino, 50% humano y 50% divino, o cualquier otra fórmula
humana. Tampoco existe justificación bíblica para decir que
Jesús cedió sus atributos divinos, o que los poseía pero no los
usaba. Fuere como fuere su naturaleza, NO AFECTA EN ABSOLUTO LA
VERDAD DEL EVANGELIO NI ES IMPRESCINDIBLE PARA LA SALVACIÓN (por
el contrario, este “misterio
especulativo humano” sigue minando la fe y la verdad
elemental del evangelio
5. Conclusión final
La Biblia deja bien claro que
existe el “misterio
de la piedad“
que está íntimamente relacionada con la
encarnación
(1 Timoteo 3:16) para salvación del hombre. Esto es un misterio
bíblico no revelado, pero cierto, y con sentido salvífico. Pero
la Biblia no dice nada sobre la “naturaleza
de Cristo“. No se cuestiona en qué
proporción Jesús es humano o divino, y si es uno u otro, y qué
implicancias tiene esto para nuestra salvación. Toda esta
cuestión es un MISTERIO INVENTADO POR EL HOMBRE. Una
especulación sin sentido salvífico y tremendamente peligrosa, en
cuanto son necesarios métodos y fuentes EXTRABÍBLICAS para
derivar aglún tipo de conclusión. Por tanto, la discusión sobre
la “naturaleza de
Cristo” es exactamente la misma que podíamos tener
sobre el “sexo de
los ángeles (y ésta no es preocupación de ningún
cristiano)”