Introducción
Antes de pasar al estudio de la semana, comentamos el texto de
la introducción al trimestre, que generalmente pasamos por alto,
y que nos orienta sobre el objetivo principal que autor ha
buscado con el desarrollo de las próximas lecciones.
Una esperanza llena de inmortalidad
El objetivo de este trimestre lo expresa el autor bajo las
siguientes preguntas:
1. ¿Quién fue este asombroso Jesús?
2. ¿Cómo era?
3. ¿Qué hizo mientras estuvo aquí?
4. ¿Qué está haciendo, realmente, ahora por nosotros?
5. ¿Por qué debería ser él un motivo de preocupación para la
gente del siglo XXI?
Roy Adams, reconoce que la influencia de Jesús al paso
por la vida humana impactó de tal manera sobre la sociedad que
ni Sócrates, Platón y Aristóteles juntos pueden siquiera
acercarse al mismo. En sólo tres años y medio de ministerio,
Jesús “partió” la historia de la humanidad en dos. ¿Qué otro
ser humano ha conseguido semejante impacto sobre la sociedad y
civilización humana?.
Jesús es mucho más que un mero “ser especial” que hace milagros
por la gente. No sólo atendió toda necesidad física, sino
también intelectual, emocional, y sobre todo espiritual. Jesús
se enfrentó al establishment o statu quo de la
época, dejando en evidencia los errores, falacias y engaños de
los políticos, sacerdotes y personas que se aprovechaban de
otros, incluso en nombre de la religión. Jesús fue al corazón
del problema humano: el pecado.
La “Maravilla de Jesús” radicaba, llana y sencillamente, en que
era “Dios con nosotros“. Y como tal, el único capaz de
solventar el Gran Problema humano.
Nota sobre el autor
El autor de las lecciones de este trimestre titulado “Jesús es
maravilloso”, es Roy Adams. Para aquellos que no lo conocen, Roy
nació en el Caribe, y es editor asociado de la Adventist Review
(Revista Adventista internacional de la IASD). Está casado con
Celia Wilson, y tiene dos hijos adultos, Dwayne y Kimberly.
Fue autor de los siguientes libros:
1. “From the Heart,
Questions Facing the Church, Society and You”
2. “Crossing Jordan: Joshua, Holy War, and
God’s Unfailing Promises”
3. “El Santuario”
4.
“La naturaleza de Cristo: su relación con el
pecado, la justicia y la perfección”
Versículo propuestos por el autor para el estudio de esta
semana:
Mateo 16:13-16; Juan 20:26-28; 1 Corintios 1:18-27; 15:3-7
1. No el Bautista, No Elías, No Jeremías, y No algún otro
profeta
En unas lecciones pasadas hemos comentado parte del tema que
toca Roy Adams en la lección de esta semana. Concretamente
explicábamos cómo y porqué la gente podía confundir a Jesús con
Juan el Bautista y con Elías (específicamente los epígrafes 1.2,
y 1.3).
El texto que presenta el autor de escuela sabática es:
“Cuando
llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus
discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo
del Hombre? Y ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; y
otros, Elías; pero otros, Jeremías o uno de los
profetas”
Mateo 16:13-14 (LBLA - destacado nuestro)
1.1. ¿Por qué creían que podía ser Juan el Bautista?
Existen dos razones que podrían explicar esta confusión.
A. Contemporáneos: Los cuatro evangelios coinciden en
relacionar el comienzo de la actividad de Jesús con la actividad
de Juan el Bautista (cf. Mc 1.1-14; Lc 3.1-22; Jn 1.19-36).
B. Mismo mensaje: Existe un registro donde se muestra que
ambos predicaban un mismo mensaje:
“En
aquellos días llegó Juan el Bautista predicando en el
desierto de Judea, diciendo: Arrepentíos, porque el reino de
los cielos se ha acercado”
Mateo 3:1-2 (LBLA- destacado nuestro)
“Desde
entonces Jesús comenzó a predicar y a decir:
Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”
Mateo 4:17 (LBLA - destacado nuestro)
La contemporaneidad y el mensaje estrechamente
relacionado de ambos (no olvidemos que Juan el Bautista
debía preparar el “terreno” para la venida del Mesías - Marcos
1:1-5), podrían explicar la confusión que algunos discipulos
tenían respecto de la identidad de Jesús.
1.2. ¿Por qué creían que podía ser Elías?
La confusión de Elías con Jesús está estrechamente relacionada
con la confusión del punto anterior (es decir, con Juan el
Bautista). Elías, tal como comenta el autor de escuela sabática,
fue un profeta que vivió en tiempos del rey Acab (1 R
17-2 R 2). La creencia judía de la época consistía en esperar su
regreso, que anunciaría la llegada del día del Señor (Mal
4.5-6).
Esta idea judía era correcta, sin embargo fue mal interpretada
en la persona de Jesús. Es decir, el “Elías” que anunciaría la
llegada del “día del Señor”, se cumplió en la persona de Juan el
Bautista. Este hecho queda registrado en las Escrituras por las
propias palabras de Jesús, quien clarifica toda esta confusión:
“Y
sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Por qué, pues,
dicen los escribas que Elías debe venir primero? Y
respondiendo El, dijo: Elías ciertamente viene, y restaurará
todas las cosas; pero yo os digo que Elías ya vino y no lo
reconocieron, sino que le hicieron todo lo que
quisieron. Así también el Hijo del Hombre va a padecer a manos
de ellos. Entonces los discípulos comprendieron que les había
hablado de Juan el Bautista.”
Mateo 17:10-12 (LBLA - destacado nuestro)
Jesús está identificando a Elías (aquel Profeta esperado por los
Judías antes de la venida del Mesías) con Juan el Bautista.
Mientras que Juan el Bautista anunciaba la venida del
Hijo de Dios, los judíos rechazarían a uno y a otro. Sin
embargo, seguía latente tanto la esperanza de aquel “Profeta”
que vendría antes del Mesías como la del Mesías propiamente
dicho, dado que para ellos ninguno se había cumplido hasta la
fecha.
1.3. ¿Por qué creían que podía ser Jeremías o uno de los
profetas?
Así como la confusión de identificar a Elías con Jesús estaba
estrechamente relacionada con la identidad de Juan el Bautista,
la confusa identidad de Jesús con Jeremías o cualquier otro
profeta estaba estrechamente relacionada con la identidad de
Elías.
Este versículo nos ayuda a comprender la relación:
“Herodes
el tetrarca se enteró de todo lo que estaba pasando, y estaba
muy perplejo, porque algunos decían que Juan había
resucitado de entre los muertos, otros, que Elías había
aparecido, y otros, que algún profeta de los antiguos
había resucitado”
Lucas 9:7-8 (LBLA - destacado nuestro)
Dada la creencia de que Elías (profeta), habría de resucitar
para anunciar el día del Señor, los judíos no dudaron en pensar
que así como éste, cualquier otro antiguo profeta podría
resucitar y tener una misión entre ellos.
1.4. Conclusión sobre la confusión de identidad del Mesías
Evidentemente todas estas confusiones prioritariamente judías (o
de los primeros cristianos judíos), no tienen base bíblica.
Sencillamente se basaban en especulaciones humanas sobre algunos
datos o evidencias bíblicas sacadas de contexto.
La enseñanza principal de estas confusiones radica en
autoexaminar nuestras creencias a la luz de la Biblia.
¿Podríamos, nosotros, tener alguna idea equivocada, basada en la
tradición o en textos bíblicos fuera de contexto? Si los
primeros cristianos o judíos de la época hubieran “autoexaminado”
sus creencias a la luz de los acontecimientos que sucedían a su
alrededor, se hubiesen evitado confusiones, prejuicios y mucho
dolor.
2. Continúa la fascinación - 1 y 2
El autor de escuela sabática presenta muy resumidamente, pero
con acierto, el proceso a través del cual se ha pasado a
estudiar del “Jesús bíblico” al “Jesús histórico“.
Las Escrituras son muy claras y explícitas sobre la identidad de
Jesús. Así, tenemos cientos de títulos que hacen referencia a
él, como por ejemplo:
Creador, Libertador, Rey, Reconstructor, Maestro, Emmanuel,
Pastor, Príncipe de Paz, La única esperanza, Esposo fiel,
Fundamento firme, Altísimo, Misericordia de Dios, Verbo hecho
carne, Victoria, Mediador, Testigo fiel, Salvador, Justo, Amor
eterno, Verdad, Camino, Poder, Majestad,
Ungido, Hijo de Dios, Primogénito, Salvador del mundo, Alfo y
Omega, etc.
Fuera de las Escrituras Jesús, el Mesías, se transforma en
cualquier cosa o persona imaginable para la especulación de la
mente humana. Tal como comenta el autor de escuela sabática,
el “Jesús histórico” no es más que un movimiento “no
científico y subjetivo“ (pág. 11, día Miércoles, 2do
párrafo).
3. Mesías, el hijo de Dios
Esto es lo que dicen las Escrituras.
“Y
esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios
verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado”
Juan 17:3 (LBLA - destacado nuestro)
“Todo
esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había hablado
por medio del profeta, diciendo: HE AQUI, LA VIRGEN CONCEBIRA Y
DARA A LUZ UN HIJO, Y LE PONDRAN POR NOMBRE EMMANUEL, que
traducido significa: DIOS CON NOSOTROS”
Mateo 1:22-23 (LBLA - destacado nuestro)
“Mas
El callaba y nada respondía. Le volvió a preguntar el sumo
sacerdote, diciéndole: ¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito?
Jesús dijo: Yo soy; y veréis al HIJO DEL HOMBRE SENTADO A LA
DIESTRA DEL PODER y VINIENDO CON LAS NUBES DEL CIELO.
Entonces el sumo sacerdote, rasgando sus ropas, dijo: ¿Qué
necesidad tenemos de más testigos? Habéis oído la blasfemia;
¿qué os parece? Y todos le condenaron, diciendo que era reo de
muerte”
Marcos 14:61-64 (LBLA - destacado nuestro)
“Luego
dijo* a Tomás: Acerca aquí tu dedo, y mira mis manos; extiende
aquí tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino
creyente. Respondió Tomás y le dijo: ¡Señor mío y Dios
mío!”
Juan 20:27-28 (LBLA - destacado nuestro)
Reproduzco para finalizar, la reflexión que el autor de escuela
sabática cita de Lewis, en el día viernes:
“Un hombre que era meramente un hombre y decía esa clase de
cosas que Jesús decía no sería un gran maestro moral. O era un
lunático (…) o, si no, sería el Diablo del Infierno. Cada uno
debe hacer su elección. O este hombre era, y es, el Hijo de
Dios; o si no, es un loco o algo peor. Lo pueden descartar como
un necio, pueden escupir sobre él y matarlo como un demonio; o
pueden caer a sus pies, y llamarle Señor y Dios. Pero no vayamos
a favorecer la insensatez de que él fue un gran maestro humano.
Él no dejó eso abierto ante nosotros. No tuvo la intención de
hacerlo“.- C.S. Lewis, “The Shocking Alternative, p. 56