
El Desafío de sus Dichos

Lección 6

Para el 10 de Mayo del 2008
Lee: Mateo 5:48; 18:21, 22; 19:3-12; Lucas 12:32-34; Juan 19:25-27.
Descubre: ¿De qué manera se puede aplicar los dichos o enseñanzas de Jesús en nuestras vidas? ¿Qué nos enseñan cada dicho de Jesús? ¿Por qué el Señor Jesús pronunció palabras que muchas veces están fuera de nuestro alcance para practicarlo? ¿Cuál es el propósito de cada una de esas enseñanzas? ¿Cuántos de los dichos de Jesús son realmente un desafío para nosotros? De todas las enseñanzas de Jesús, ¿Cuáles son de mayor desafío para llevarlos a la práctica? ¿Cuáles de sus dichos son fáciles de llevarlos a la práctica?
Memoriza y considera: “(Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre)” (Juan 7:46).
Pensamiento clave: Aunque algunos dichos de Jesús son difíciles de entender, se pueden aplicar en nuestras vidas, dentro de nuestras limitaciones. Sus enseñanzas y sus dichos a lo largo de la historia siempre han causado impacto a la humanidad. Muchos de esos dichos son enigmáticos y/o hasta contradictorios y a veces imposibles de ser cumplidas.
Cristo no permite que permanezcamos en la duda con respecto a los rasgos de carácter que él siempre reconoce y bendice. Apartándose de los ambiciosos y favoritos del mundo, se dirige a quienes ellos desprecian, y llama bienaventurados a quienes reciben su luz y su vida. Abre sus brazos acogedores a los pobres de espíritu, a los mansos, a los humildes, a los acongojados, a los despreciados, a los perseguidos, y les dice: "Venid a mí y yo os haré descansar".
Cristo puede mirar la miseria del mundo sin una sombra de pesar por haber creado al hombre. Ve en el corazón humano más que el pecado y la miseria. En su sabiduría y amor infinitos, ve las posibilidades del hombre, las que puede alcanzar. Sabe que aunque los seres humanos hayan abusado de sus misericordias y hayan destruido la dignidad que Dios les concediera, el Creador será glorificado con su redención.
A través de los tiempos, las palabras dichas por Jesús desde la cumbre del monte de las Bienaventuranzas conservarán su poder. Cada frase es una joya de verdad. Los principios enunciados en este discurso se aplican a todas las edades a todas las clases sociales. Con energía divina, Cristo expresó su fe y esperanza, al señalar como bienaventurados a un grupo tras otro por haber desarrollado un carácter justo. Al vivir la vida del Dador de toda existencia mediante la fe en él, todos los hombres pueden alcanzar la norma establecida en sus palabras (DMJ 7).
PROPÓSITOS DE LA LECCIÓN DE ESTA SEMANA
• Saber que muchas de las cosas que Jesús dijo no estaban en armonía con las normas de su tiempo.
• Sentir que la necesidad de aplicar los principios encerrados en las palabras de Jesús a nuestra vida diaria.
• Hacer que sigamos los dichos y las enseñanzas de Jesús, aun los que no son tradicionales.
I. LOS DICHOS DE JESÚS ACERCA DEL MATRIMONIO Y EL DIVORCIO
1. Lee el siguiente texto y contesta:
“Entonces vinieron a él los fariseos, tentándole y diciéndole: ¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa? El, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre. Le dijeron: ¿Por qué, pues, mandó Moisés dar carta de divorcio, y repudiarla? El les dijo: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; mas al principio no fue así. Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera. Le dijeron sus discípulos: Si así es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse. Entonces él les dijo: No todos son capaces de recibir esto, sino aquellos a quienes es dado. Pues hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre, y hay eunucos que son hechos eunucos por los hombres, y hay eunucos que a sí mismos se hicieron eunucos por causa del reino de los cielos. El que sea capaz de recibir esto, que lo reciba” (Mat. 19:3-12).
2. ¿De qué trata el texto? ¿Por qué se divorcian los cónyuges? ¿Cuál es la causa principal de divorcio? ¿Dinero? ¿Infidelidad? ¿Borrachera? ¿Obligaciones nulas?
“También fue dicho: Cualquiera que repudie a su mujer, dele carta de divorcio. Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio” (Mat. 5:31,32).
Como en los tiempos de Moisés, tal parece que las mujeres son las que sufren más. En nuestros días, una mujer es impulsada a plantear una demanda de divorcio. Una de ellas sería huir de un marido que maltrata, o de uno que es adúltero o violento. Sin embargo, no todos los países se presentan el mismo fenómeno, se han estudiado casos de lugares donde la mujer es más infiel que el hombre. Algunas mujeres piden el divorcio porque han sido explotadas en el curso de matrimonios desgraciados, otras porque tienen la creencia de que tu pareja ya no es lo suficientemente buena. Muchas veces una mujer puede estar tentada a abandonar a su marido si él tiene menos éxito en la vida que ella, en la carrera profesional o el mundo de los negocios.
El divorcio es la segunda causa más dolorosa después de la muerte. Todos sabemos que somos mortales y que algún día, lo deseemos o no, vamos a tener que partir de este mundo. En cambio el divorcio es una decisión voluntaria. Nadie está obligado a divorciarse, pues la mayoría de los matrimonios se forman con las intenciones que duren una vida entera. ¿Cómo nace entonces esa determinación de romper un hogar? He aquí algunas causas mas comunes:
· Si la pareja, o uno de sus miembros no tiene claro lo que significa formar una familia que cumpla con los votos hechos delante de Dios de permanecer fielmente en el hogar, el resultado será una familia tambaleante que difícilmente será estable. Si el comienzo de aquel matrimonio fue poco promisorio, el futuro del mismo no puede ser mejor.
· Cuando alguien viene de un hogar derrumbado va a tener la tendencia a continuar con el modelo de vida que causó el daño en el hogar de sus padres. Eso es lo único que esa persona conoce, lo cual llega a parecerle normal, y si ese estilo de vida no se corrige a tiempo, seguirá destrozando nuevas vidas en el futuro. Eso es lo que el Señor identificó como la dureza del corazón.
· Cuando la pareja se casa por un motivo equivocado. Por ejemplo, porque viene un hijo en camino, por interés a una herencia sustancial, por no quedarse solo (a), por atracción física, entre otros.
· Por una conducta infiel.
· Por alguna adicción incontrolable.
· Por mantener discordias permanentes.
· Derroche del dinero, por mal manejo del mismo y por negocios mal hechos.
· Excesiva intervención o control por parte de los suegros.
3. ¿Cuáles son las consecuencias de un divorcio? ¿Quiénes son los más afectados?
Las consecuencias de un divorcio por lo general son devastadoras y de larga duración, sin tomar en cuenta la calidad de vida que se tuvo durante ese matrimonio. Si el matrimonio se caracterizó por haber sido estable y bueno, va a dejar un dolor muy difícil de erradicar, a causa de los recuerdos imborrables que quedaron en todos los miembros de la familia envuelta, y en el resto de los familiares de la pareja. Los más afectados son siempre los hijos, porque ellos no entienden ni aceptan las razones de una separación. Ellos se niegan a mirar que una desgracia de esta clase pudiera llamar a la puerta de su hogar algún día. Si el matrimonio se caracterizó por ser inestable, con muchos malos entendidos y discordias que hicieron la vida insoportable, igualmente dejará mucho dolor y resentimiento por el hecho de haber confiado en alguien que no llenó las expectativas y por el mejor tiempo de la juventud que se fue sin haber sido aprovechado. Es una tarea imposible para un niño tener que digerir la amarga realidad de que uno de sus padres ya no está más en casa, y que el único tiempo que tienen para compartir con el padre ausente es limitado y en un lugar neutral, porque el padre que se fue ya no pertenece a esa casa a la cual entraba y salía con toda libertad durante todos los años que vivieron juntos como una familia. Ahora en cambio, si quiere ver a sus hijos tiene que tocar la bocina de su auto frente a aquella casa que un día fue su hogar.
Esa visita, aunque trae felicidad a los hijos, es incompleta, porque siempre habrá un asiento vacío, ya sea en el auto, o en el parque de recreaciones, o en aquel restaurante que frecuentaban cuando el grupo familiar estaba completo. En todo divorcio, siempre los más afectados son los hijos, no importa la edad que tengan, porque para todo hijo es vital la unidad entre sus padres. Si el niño está en edad escolar le va a afectar mucho en su rendimiento académico. Y el hecho de verse siempre con uno de sus padres mientras que la mayoría de sus compañeros andan y viven con ambos padres, hace que su amor propio se desvalorice demasiado. Además de confundirse, su mente se va a saturar de incógnitas cuyas explicaciones jamás lograrán satisfacer su alma infantil.
La separación de los padres hace que sus niños crezcan con temor; se les hace más difícil poder establecer amistades de larga duración. Se han vuelto desconfiados y creen que en cualquier momento y por cualquier causa van a ser puestos a un lado de su círculo social. De modo que se les hace más fácil permanecer lo suficientemente distantes como para que no los consideren como antisociales, ni tan envueltos, para que el posible rechazo tan temido no les resulte tan cruel. Cuando esos niños llegan a la juventud siguen teniendo problemas de adaptación en el medio ambiente donde se encuentren; ya sea el colegio o su lugar de trabajo. Ellos sienten que han sido en parte responsables del divorcio de sus padres, y eso hace que se sientan perseguidos por un sentimiento de culpabilidad que los obliga a vivir a la defensiva...siempre huyendo de un fantasma inexistente que los induce a pensar en la adversidad antes de que los hechos se encajen en su lugar.
Ese sentimiento de fracaso les impide levantar vuelo en todas sus actividades.
La frase: “Y SI ME VA MAL” les acompaña al comenzar todas sus empresas, por lo
tanto, piensan que sería más prudente no iniciar nada que conlleve cierto
riesgo, pero, la verdad es que toda empresa conlleva un grado de riesgos. Por
otro lado, como estas personas magnifican esos riesgos, la lógica les dice que
es mejor no despegar. Los comentarios emitidos no incluyen a todas aquellas
personas que han logrado sobreponerse a los efectos negativos que un divorcio
deja en las familias. Cuando estas personas forman sus propios hogares, les
acompaña el trauma que su matrimonio se puede derrumbar cada vez que entre ellos
se presenta un problema igual o similar al que ellos acostumbraban ver entre sus
padres. En estos casos, la pareja que está en ventaja por no acarrear ningún
trauma, tiene el deber sagrado de darle a su cónyuge el respaldo emocional que
le asegure una vida unida y armoniosa.
4. ¿Cuál es la clave para restaurar un matrimonio en crisis?
Ningún divorcio es justificable cuando hay hijos de por medio, a menos que exista violencia doméstica. En ese caso, la víctima tiene que armarse de valor y abandonar el hogar inmediatamente después del primer incidente de abuso, y regresar si lo desea una vez que el victimario dé señales convincentes y permanentes de una total recuperación. Esa es la única circunstancia en que los hijos aprueban una separación, más aún, ellos aplauden la dignidad de la persona que no se prestó para esa deshonra tan ruin. Ese sería el único caso que no deja huellas dolorosas en los hijos.
La unidad matrimonial es
algo que debiera cultivarse y mantenerse tan saludable como sea posible con tal
de evitar su vulnerabilidad, sabiendo que su deterioro envuelve a muchas
personas en un dolor innecesario, y que puede evitarse si el círculo familiar se
atiende a tiempo y a plenitud.
Cuando una pareja lleva una vida demasiado turbulenta, se piensa que lo más
recomendable sería terminar con esa relación. Pero eso no mitiga el dolor porque
se sufre por el tiempo y oportunidades desperdiciadas. Por ende, siempre
existirá la auto recriminación: “¡por qué no hice esto, o aquello, cuando aún
estaba a tiempo para hacerlo, pero...no lo hice!
Al no existir violencia doméstica, la pareja tiene que pedir la ayuda divina
para que sus emociones maduren y así impedir que brote la violencia y vuelvan a
tener un nuevo amor. Son muchas las parejas que descubren sus virtudes y gozan
en esa base, en lugar de sacar a relucir solamente los puntos negativos.
No se logra ningún
progreso cuando se trata de reformar a la otra persona. Ella o él pueden asumir
una conducta que agrade a su cónyuge demandante pero ese cambio, por no ser
genuino sino forzado, no va a durar más de uno o dos meses. Saldrá otra vez a
relucir la verdadera personalidad de ese individuo.
Dios no nos ha dado la tarea de reformadores, sino de aceptarnos recíproca-mente
tal como somos. Con una actitud positiva vamos a descubrir que aún los defectos
de nuestra pareja nos pueden resultar divertidos. Recordemos que nadie es mejor
o peor que el otro. Somos diferentes, y esa diferencia es lo que le da el sabor
y la variedad a la vida matrimonial. Como parejas, tenemos que amarnos así como
Cristo amó a la iglesia, Él nos acepta incondicionalmente, tal cual somos, y
cuando voluntariamente nos dejamos guiar por su Espíritu nos vamos asemejando
más al verdadero modelo. Nosotros no cambiamos por someternos a un proceso
riguroso de reforma. Recordemos que nuestra personalidad nunca cambia. Con la
personalidad que hemos nacido vamos a vivir toda nuestra vida. Lo único que se
puede eliminar son los malos hábitos, eso es posible no por fuerza de voluntad,
sino por la presencia de Jesús quien dijo “Sin mi nada podéis hacer”. Tan solo
así gozaremos de una reforma genuina, completa y permanente.
Otro dato conveniente recordar es que cuando se produce una ruptura, el que se
queda en casa demuestra más sabiduría. Con esa actitud está manifestando que no
tiene razón para huir, y que seguirá siendo el soporte necesario para todos sus
hijos especialmente para los que están en mayor desventaja. En cambio, el que se
va de su lugar, es como el ave que abandona su nido. Es capaz de dejarlo a la
intemperie, a su suerte, sin importarle el depredador, ni cómo queda cada uno de
los polluelos.
5. ¿Sabes algo…? ¿Qué es el divorcio? ¿Has visto algún caso de divorcio? ¿Por qué se divorcio la pareja? ¿”Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa”?
La Carta de divorcio, del griego apostásion, "certificado de separación". Esta palabra viene del verbo afist'mi, "separar", "abandonar". La palabra "apostasía" procede de la misma raíz. Como Cristo lo hizo resaltar más tarde, el divorcio no fue parte del plan original de Dios sino que fue aprobado transitoriamente en la ley de Moisés debido a la "dureza" del corazón de los hombres (Mat. 19: 7-8). Los fariseos conocían muy bien la naturaleza y el propósito de la ley de Moisés respecto al divorcio y por supuesto lo citaron, que dice: “Cuando alguno tomare mujer y se casare con ella, si no le agradare por haber hallado en ella alguna cosa indecente, le escribirá carta de divorcio, y se la entregará en su mano, y la despedirá de su casa. Y salida de su casa, podrá ir y casarse con otro hombre. Pero si la aborreciera este último, y le escribiera carta de divorcio, y se la entregare en su mano, y la despidiera de su casa; o si hubiere muerto el postrer hombre que la tomó por mujer, no podrá su primer marido, que la despidió, volverla a tomar para que sea su mujer, después que fue envilecida; porque es abominación delante de Jehová, y no has de pervertir la tierra que Jehová tu Dios te da por heredad”(Deut. 24: 1-4).
Cosa indecente, literalmente, "desnudez"; figuradamente, como aquí: "algo vergonzoso", "una deshonra". No podía tratarse de adulterio, porque eso debía ser castigado con la muerte (Deut. 22: 22; Mat. 19: 9). Debía tratarse de alguna manera de actuar considerada impropia por el marido. Los judíos entendían que este precepto mosaico le permitía a un hombre divorciarse de su mujer casi por cualquier motivo (Mat. 19: 3, 7). Sin embargo, Cristo explicó que no era la voluntad de Dios que se obtuviese tan fácilmente el divorcio (Mat. 19: 4-6), y que esta legislación sólo había sido dada por causa de la "dureza" de los corazones de ellos (Mat. 19: 8).
6. ¿Por qué se permitió la Carta de divorcio en los tiempos de Moisés? ¿Cómo era consideraba la mujer, él que la tomaba como esposa? ¿Cuál debe ser la posición de los cristianos en nuestros con respecto el matrimonio y el divorcio?
La Carta de divorcio, literalmente, "una nota de separación". Esto debía hacerse formalmente, quizá ante testigos, a fin de que tuviese validez legal y fuese incontestable. Nuevamente un acto formal. Quizá el esposo estaba obligado a despedirla provista, por lo menos, con los medios suficientes como para llegar bien hasta la casa de su padre (Gén. 21: 14; Deut. 15: 13).
Su partida formal era un anuncio público de que ya no era más la esposa de ese hombre y que por lo tanto estaba libre para casarse de nuevo. La "nota de separación" o "nota de corte" disolvía por completo el matrimonio. La consumación del matrimonio con un segundo marido la tornaba "vil" para el primero. Si alguna vez él la volvía a tomar por mujer, cometía adulterio. Ella le era ilícita como esposa (Jer. 3: 1).
Se entiende, por haberse permitido la depravación moral. Aunque Dios toleró algunas cosas a las cuales ciertamente no podía dar su aprobación (Deut. 14: 26), había límites más allá de los cuales el hombre no podía pasar. Muchas veces la "tierra" aparece personificada, como si pudiese actuar y sentir (Lev. 18: 25; Isa.24:5).
Algunas personas hoy se refieren a Deut. 24:1-4 como base de lo que llaman "divorcio cristiano". Pero en realidad, estos versículos nos revelan la vida hogareña de los judíos, en la cual el tomar una esposa equivalía a adquirir una propiedad. La autoridad del esposo sobre su mujer era casi absoluta. El propósito de la ley aquí enunciada era mejorar la suerte de la mujer hebrea. Esta ley, lejos de establecer una baja norma moral, o de aprobar una norma tal, representaba una norma mucho más elevada que la reconocida por las crueles costumbres de aquel tiempo. La ley le garantizaba a la mujer divorciada ciertos derechos, y en realidad la protegía de ser considerada adúltera o proscrita por la sociedad. Dejaba la casa de su primer marido como mujer libre y respetada por la sociedad, apta para contraer un matrimonio honroso. La carta de divorcio establecía que su primer esposo ya no tenía más jurisdicción legal sobre ella y que ella no tenía ningún tipo de obligación para con él, sino que estaba libre para ser esposa de otro hombre. Al volverse a casar, no se hacía culpable de adulterio, ni se violaban los derechos de su primer marido.
La ley mosaica sobre el divorcio no fue dada para anular los ideales del matrimonio instituido por Dios en la creación, sino a causa de la "dureza" de los corazones humanos (Mat. 19: 8). La suerte de una mujer sola y desechada era deplorable. La carta de divorcio aliviaba su infortunio. Esta ley sencillamente reconocía la situación existente y buscaba mejorarla. Esta era una ley de permisión, y no de obligación. Estas mismísimas restricciones tenían por objeto eliminar el fácil proceso de divorcio que evidentemente los hebreos habían aprendido en su asociación con los pueblos paganos.
Cristo habló enfáticamente contra el concepto de tener una esposa como propiedad (Mat. 5: 27-32; 19: 3-9). Esa práctica había acarreado mucha desgracia e injusticia a las mujeres judías. La escuela de Hillel, que sustentaba la filosofía religiosa popular judía en tiempos de Cristo, interpretaba "cosa indecente" (Deut. 24: 1) como cualquier cosa que le resultara desagradable al marido. La escuela de Shammai, más estricta y menos popular, definía la "cosa indecente" como algún acto comprobado de falta de pudor o adulterio. En tiempos de Cristo, la escuela de Hillel permitía el divorcio por tales pequeñeces como la exhibición del brazo de la mujer en público, el que la esposa quemase la comida de su marido, o cuando el esposo encontraba otra mujer más atrayente. De esta actitud laxa escribió Josefo: "El que desea divorciarse de su mujer por cualquier causa (y muchas causas tales se dan entre los hombres), que dé por escrito la certeza de que nunca más la usará como su mujer, porque así ella estará libre de casarse con otro marido, aunque antes de darse esta carta de divorcio, no debe permitírsele hacerlo" (Antigüedades, iv. 8. 23).
· La ley de Deut. 24: 1-4 no instituyó el divorcio, sino que lo toleró en vista de las imperfecciones de la naturaleza humana y los bajos conceptos morales del pueblo de Dios en ese tiempo.
· Para conocer la opinión de Dios respecto del matrimonio es preciso no detenerse en Deut. 24: 1-4, sino que, como lo hiciera Jesús, hay que remontarse a Gén. 1: 27 y 2: 24 (Mat. 5: 27-32; 19: 3-9).
· El consejo escrito por Moisés para la gente de sus días debe interpretarse a la luz de las costumbres de su época, y no de la nuestra, y siempre teniendo en vista el ideal divino.
· Una vez más Cristo elevó la vista de los hombres hacia ese divino ideal ordenado en el Edén. Ese primer matrimonio nos proporciona el modelo dado por Dios para su pueblo de hoy.
· Debería destacarse que la ley de Moisés no instituyó el divorcio. Por orden divina, Moisés toleró el divorcio y lo reguló a fin de evitar abusos. El matrimonio cristiano debería basarse en Gén. 2: 24 y no en Deut. 24: 1.
La palabra fornicación, proviene del griego pornéia, término genérico que se emplea para designar las relaciones sexuales ilícitas. La escuela liberal de Hillel enseñaba que un hombre podía divorciarse por las causas más triviales, por ejemplo, si su esposa le arruinaba un plato de comida (DMJ 56). Por otra parte, la escuela de Shammai, más conservadora, interpretaba que "alguna cosa indecente" (Deut. 24: 1) significaba "falta de castidad". Pero Jesús especificó que no debía haber divorcio salvo en el caso de infidelidad conyugal. La relación matrimonial había sido pervertida por el pecado, y Jesús vino a restaurarla a la pureza y la hermosura que originalmente le había dado el Creador (Deut. 14: 26).
· En su providencia, Dios quiso que el matrimonio fuera una bendición que elevara a la humanidad.
· El compañerismo entre marido y mujer fue ordenado por Dios como el ambiente ideal dentro del cual podría madurarse un carácter cristiano.
· La mayor parte de los ajustes de personalidad en el matrimonio y las dificultades que muchos tienen para hacer estos ajustes demandan dominio propio y algunas veces significan abnegación y sacrificio.
· El verdadero amor es "sufrido, es benigno", "no busca lo suyo", "todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta" (1 Cor. 13: 4 -7).
· Cuando los cristianos comienzan su relación matrimonial, deberían aceptar la responsabilidad de aplicar los principios aquí enunciados.
· Los cónyuges que apliquen estos principios y que estén dispuestos a que la gracia de Cristo obre en sus vidas, encontrarán que por más grande que parezca, no hay ninguna dificultad que no pueda resolverse.
· Cuando los caracteres de los esposos son incompatibles, la solución cristiana es modificar el carácter y no cambiar de cónyuge.
· Una esposa repudiada naturalmente procuraría encontrarse un nuevo hogar. Pero al casarse de nuevo, cometería adulterio porque su matrimonio anterior no había sido disuelto a la vista de Dios (Mar. 10: 11-12).
· Cristo desechó con toda claridad la tradición rabínica de sus días, especialmente la de la escuela de Hillel, la cual permitía el divorcio por cualquier causa. Al parecer, era relativamente fácil que el esposo se librara de los vínculos matrimoniales en forma legal.
· Jesús hizo resaltar que el matrimonio había sido divinamente instituido, y que recibía la aprobación divina cuando se entraba debidamente en ese estado. Lo que Dios había unido, ninguna práctica ni tradición rabínica podía separar.
7. ¿Las enseñanzas de Jesús, al considerar el tema del matrimonio y el divorcio , es difícil de ser aceptada, en nuestros días?¿Sí’¿No?¿Por qué?
· “El matrimonio fue establecido por Dios en el Edén y confirmado por Jesús, para que fuera una unión por toda la vida entre un hombre y una mujer en amante compañerismo.
· Para el cristiano el matrimonio es un compromiso a la vez con Dios y con su cónyuge, y este paso debieran darlo sólo personas que participan de la misma fe.
· El amor mutuo, el honor, el respeto y la responsabilidad, son la trama y la urdimbre de esta relación, que debiera reflejar el amor, la santidad, la intimidad y la perdurabilidad de la relación que existen entre Cristo y su iglesia.
· Con respecto al divorcio, Jesús enseñó que la persona que se divorcia, a menos que sea por causa de fornicación, y se casa con otra, comete adulterio.
· Aunque algunas relaciones familiares estén lejos de ser ideales, los socios en la relación matrimonial que se consagran plenamente el uno al otro en Cristo pueden lograr una amorosa unidad gracias a la dirección del Espíritu y al amante cuidado de la Iglesia.
· Dios bendice la familia y es su propósito que sus miembros se ayuden mutuamente hasta alcanzar la plena madurez.
· Los padres deben criar a sus hijos para que amen y obedezcan al Señor. Mediante el precepto y el ejemplo debieran enseñarles que Cristo disciplina amorosamente, que siempre es tierno y que se preocupa por sus criaturas, y que quiere que lleguen a ser miembros de su cuerpo, la familia de Dios.
· Una creciente intimidad familiar es uno de los rasgos característicos del último mensaje evangélico” (CASD No. 23)
8. ¿Estas de acuerdo con las siguientes afirmaciones?
· Cuando Jesús dijo: “No lo separe el hombre”, estableció una norma de comportamiento para la Iglesia bajo la dispensación de la gracia, que debe trascender todas las leyes y promulgaciones civiles que vayan más allá de la interpretación de la ley de Dios que gobierna la relación conyugal.
· Aquí el señor da a sus seguidores una regla a la que deben adherirse, independientemente de si el Estado, o las costumbres en boga, permiten, o no, mayores libertades.
· “En el sermón del Monte, Jesús indicó claramente que el casamiento no podía disolverse, excepto por infidelidad a los votos matrimoniales” (DMJ 56).
· Se ha considerado por lo general, que la infidelidad al voto matrimonial se refiere al adulterio y a la fornicación. Sin embargo, la palabra que en el Nuevo Testamento se traduce como “fornicación” incluye también otras irregularidades sexuales (1Cor. 6:9; 1 Tim. 1:9,10; Rom. 1:24-27). Por lo tanto, las perversiones sexuales, incluyendo el incesto, el abuso sexual de menores y las prácticas homosexuales se consideran así mismo como un mal uso de las facultades sexuales, y son una violación de la intensión divina del matrimonio. Como tales, son causa justa de separación o divorcio.
· Aunque las Escrituras permiten el divorcio, por las razones anteriores mencionadas, o por el abandono del cónyuge incrédulo (1 Cor. 7:10-15), la Iglesia y los afectados deben hacer esfuerzos diligentes para lograr una reconciliación, instando a los cónyuges a manifestar mutuamente un espíritu cristiano de perdón y restauración.
· Se insta a la iglesia a tener una actitud amorosa y redentora con la pareja con el fin de apoyarlos en el proceso de reconciliación.
· “En el caso de que la reconciliación no se produzca, la parte que permaneció fiel a los votos matrimoniales tiene el derecho bíblico de obtener el divorcio, así mismo como volverse a casar”.(MI 263)
· “El cónyuge que violó el voto matrimonial y se divorcia no tiene el derecho moral de volverse a casarse mientras el cónyuge que fue fiel a dicho voto se mantenga con vida y permanecerá sin casarse y casto”.(MI 263)
II. LOS DICHOS DE JESÚS ACERCA DEL PERDÓN
1. Lee el siguiente texto y contesta las siguientes preguntas.
“Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete” (Mat. 18:21, 22).
2. ¿Sabes algo…? ¿Qué es el perdón divino? ¿Cómo se manifiesta el perdón divino en la humanidad? ¿Cómo seres humanos realmente podemos perdonar nuestros prójimos? ¿Cuál es el contaste entre el perdón divino y el humano? ¿Cuál es la clave para poder perdonar a los demás?
La palabra perdón en la Biblia, viene de la traducción de varias palabras hebreas y griegas que tienen en común la idea de liberar a un ofensor de la culpa y restaurar la relación personal que existía ante de la ofensa. El perdón implica siempre una ofensa cometida contra la persona que extiende el perdón, y debería estar precedida por el arrepentimiento del ofensor.
· Todos los hombres han pecado contra Dios (Rom. 3:23) y están condenados a la muerte eterna (Rom. 6:23), a menos que se arrepientan de sus pecados (Luc. 13:3, 5; Hech. 3:19) y con ello obtengan el perdón (1 Juan. 1:9), con lo que se restaura una relación correcta con él (Rom. 5:1).
· Dios no está obligado a perdonar al pecador culpable, pero su carácter bondadoso lo impulsa a hacerlo cada vez que se desea o se pide perdón (Exo. 34:6, 7; Lam. 3:42).
· El pedido debe hacerse, sin embargo, con toda sinceridad y con la intención de no aprovecharse de la gracia libremente otorgada.
· Cuando Dios perdona lo hace completamente y sin reservas, restaura al pecador al mismo estado de favor que antes gozaba, y elimina toda alienación y separación.
3. ¿Existe algún ser humano, que puede perdonar por lo menos una vez, sin la gracia de Cristo? ¿Quiénes pueden perdonar realmente setenta veces siete? ¿Existe el perdón en serie? ¿Sí? ¿No? ¿Por qué? ¿Que quiso decir Jesús con esa expresión? ¿Es un lenguaje metafórico o literal? ¿Por qué?
En las Escrituras se usan diversas expresiones en un esfuerzo por transmitir a las mentes humanas la plenitud del perdón divino. El arroja, por así decirlo, los pecados de los hombres a lo profundo del mar (Miq. 7:19); los aleja de sí y de ellos "cuanto está lejos el oriente del occidente" (Sal. 103:12); tras sus espaldas (lsa. 38:17); y promete borrarlos y olvidarlos (lsa. 43:25; Jer. 31:34).
· El perdón de Dios es perfecto, así como Dios es perfecto.
· El cristiano, dentro de lo que le permiten sus limitaciones finitas, debería imitar la forma perfecta y completa del modo como Dios perdona cuando alguien lo ofende.
· El espíritu de perdón debe acompañar al acto de perdón.
· Además, puesto que el cristiano ha recibido una medida plena del perdón divino, está bajo la obligación más estricta de perdonar a sus semejantes, cuando se presenta la ocasión de hacerlo, con la misma medida conque él fue perdonado. En realidad, el cristiano que rehúsa perdonar a otros está renunciando al perdón de Dios para sí mismo (Mt. 6:12-15), y un espíritu no perdonador es un pecado horrible ante Dios.
· El aborrecimiento total con que Dios considera un espíritu no perdonador fue ilustrado por Jesús en la parábola del siervo que no perdonó (Mat. 18:23-35).
· Quien rehúsa perdonar no puede, por la misma naturaleza de las cosas, ser perdonado mientras conserve ese espíritu no perdonador.
· Como le explicó Cristo a Pedro, para los cristianos no hay un límite en la extensión del perdón ni número de veces que se haya de perdonar cuando alguien venga a pedirlo (Mat. 18:21, 22).
· El cristiano siempre debe mantener el espíritu de perdón, aun antes de tener la oportunidad de perdonar.
· No sólo será así, sino que también tomará la iniciativa en hacer todo esfuerzo razonable para ganar a quien lo ofendió y facilitarle la posibilidad de pedir perdón (Mat. 18:15-17).
III. LOS DICHOS DE JESÚS ACERCA DE LA RIQUEZA Y LA DADIVOSIDAD
· ¿Cómo reaccionarías, si el Señor Jesús te dijera en esta mañana, “vende todo lo que tienes y dalo a los pobres”? ¿Qué significado tiene para ti esta expresión? ¿Qué cosas no te permiten disfrutar de las bendiciones de la salvac