Ing. D. Jarquín López

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La sabiduría de sus enseñanzas

Lección 4

Para el 26 de abril de 2008


Lee: Mateo 5-7; 20:25-28; Juan 4:22-24; 8:1-11.

Descubre: ¿Qué es la sabiduría? ¿Qué es la felicidad? ¿De qué trata la mayor parte las enseñanzas de Jesús en el Sermón de la Montaña? ¿Por qué las enseñanzas de Jesús son para todos los tiempos y para  todos los niveles sociales? ¿Sabes algo…? ¿Existen temas que el Señor Jesús no dijo nada? ¿Si? ¿No? ¿Por qué? ¿Qué otros temas expuso el Señor Jesús?

Memoriza y considera: “Y se admiraban de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas” (Mar. 1:22).

Pensamiento clave: En las enseñanzas de Jesús fueron variados, pero principalmente trato de cómo una persona puede ser transformada por su gracia a una nueva criatura y heredar la vida eterna. En sus enseñanzas utilizó ilustraciones de la vida cotidiana: la luz, la sal, las aves, los lirios del campo. Enseño acerca de la confianza, lo horrible del pecado, la oración, el perdón, de la humildad, de la gracia y la fe, entre otros temas de gran interés para todos los tiempos, épocas  y generaciones.

Tal vez algunos dirán que la felicidad consiste en obtener todo lo que deseamos. Alguien desea un coche, lo obtiene y es feliz. Otros desean lograr una carrera, el éxito de un negocio, lograr una cadena de tiendas en todo un país o una empresa trasnacional,  y si lo consiguen son felices, y si no la consiguen son desdichados. Así es, lo que muchos llaman felicidad es obtener lo que desean. Tal parece que la felicidad  se encuentra por medio de cosas, de pensamientos e ideas, a través de la relación. Se persigue la felicidad por medio de algo, ese algo adquiere un valor mayor que la felicidad misma. Buscamos la felicidad en la familia, en la propiedad, en el nombre, entonces, adquieren una extrema importancia, y entonces la felicidad se pierde en medios de esas cosas. ¿Podrás atrapar el agua en un río que mojó tus pies? ¿Qué es lo que buscamos la mayoría de nosotros? ¿Qué es lo que deseamos? ¿Es la felicidad, o buscamos alguna clase de satisfacción, comodidad o conformismo? ¿Puede uno encontrar  la felicidad en este mundo? ¿Existe la posibilidad de encontrar la felicidad en alguna parte? ¿Es felicidad ser conscientes de que somos felices? ¿Podemos hallar la felicidad por medio de cosas? ¿Cómo puede llegar a nosotros la felicidad? Entonces, es bueno hacernos una pregunta en el fondo de nuestro ser, ¿Felicidad en qué o en Quién? ¿Quién es la fuente de la felicidad?  Evidentemente es Jesús.

PROPÓSITOS DE LA LECCIÓN DE ESTA SEMANA

·                     Saber reconocer que Jesús mostró compasión por la gente común, incluyendo a los más débiles de la sociedad.

·                     Sentir un deseo de ministrar a la gente en forma personal, como lo hizo Jesús, y alimentar ese deseo.

·                     Hacer que nuestra vida sea de humildad, al perdonar a otros como nosotros hemos sido perdonados.

I. LA SABIDURIA DIVINA

1. Desde un enfoque bíblico, ¿Qué es la sabiduría?

Del griego sofía significa, "sabiduría", "sagacidad", "prudencia" (Luc. 2:52; 1 Cor. 1: 17).  La verdadera sabiduría proviene de Dios. El Señor promete dárselo  a todos los que sinceramente la piden (Sant. 1:5).

            El simple conocimiento no garantiza un proceder correcto ni siquiera el razonamiento correcto.

            La sabiduría nos ayuda a dar el verdadero valor a todo lo que exige nuestra atención, y nos asegura el debido uso del conocimiento cuando nos esforzamos por proceder con rectitud.

            La sabiduría debe buscarse constantemente para poder enfrentar con éxito cada nueva prueba de fe y resistencia.

            Muchos problemas de la vida son desconcertantes para el que no sabe hacerles frente dándoles un enfoque cristiano.

            Para ver la vida como Dios quiere que la veamos, diariamente necesitamos asegurarnos de que nuestros ojos han sido ungidos con el óleo de la sabiduría celestial (Mat. 7: 1 l; Luc. 18: 1-18)

2. ¿Quién es la fuente de la sabiduría? ¿Por qué?

“Porque Jehová da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia” (Prov. 2:6). 

Jehová es la fuente de la sabiduría, y su gran amor lo mueve a recompensar a todos los que le buscan. Salomón presenta las razones por las cuales el ferviente buscador de la verdad siempre puede estar seguro de que encontrará sabiduría. 

            Mediante su Santa Palabra Dios nos reanima en medio de las complejas y difíciles pruebas, y debido al enfoque celestial que esa sabiduría nos proporciona podemos tener "por sumo gozo" cuando los problemas de la vida nos abruman.

            Nuestro Dios es uno que "da" y también un Dios "justo" y "amante".  En Sal. 145:17-19 se sugiere que debido a que el Señor es "justo", siempre está dispuesto a cumplir "el deseo de los que le temen".  Dios es generoso por naturaleza (Juan 3:16), y no podemos atribuirle mayor honor que buscar con humildad sus dádivas de sabiduría y fortaleza día tras día.

            Cuando un hombre busca sabiduría, Dios responde su pedido sin vacilación y con buena voluntad.  Dios no da con mezquindad ni parcialidad. 

            Dios no nos censura por nuestros muchos fracasos, ni nos recuerda constantemente las continuas mercedes que ya nos ha concedido. Debemos ir a él como hijos que buscan el amor y la ayuda de un Padre solícito (Heb. 4:16; Mat. 7:11).

3. ¿Cuál es el requisito para recibir sabiduría de Dios?

“Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” (Sant. 1:5).

El requisito para recibir sabiduría de Dios es pedirla con sinceridad.  Para el mejor beneficio del hombre, Dios no concede todo pedido; pero si con sinceridad buscamos sabiduría, nos será dada.

Dios puede dar sabiduría al hombre de varias maneras:

            Podría aumentar la comprensión que tenemos de su Palabra, de modo que discernamos claramente su voluntad para nosotros.

            Podría impresionar nuestro corazón mediante su Espíritu Santo en cuanto al curso de acción que es mejor para nosotros (Isa. 30:2 l).

            Dios nos ha dado inteligencia y lo honramos cuando la usamos para resolver los problemas de la vida bajo la conducción del Espíritu Santo.  No sería sabio que él hiciera por nosotros lo que él quiere que hagamos nosotros mismos bajo su conducción. 

4. ¿Qué características  presenta la persona que tiene la verdadera sabiduría?

 “Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable,  benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía.  (Sant. 3:17).

1. La sabiduría que proviene de Dios es pura, del griego hagnós, "sin contaminación".  Esta cualidad es la primera porque las siguientes proceden de la filosofía de una vida incontaminada, dada por Dios.  Esta sabiduría está libre de principios, propósitos y metas "terrenales".

2. La segunda cualidad es pacífica, en el sermón de la montaña, Jesús dijo: “Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios” (Mat. 5:9). Como cristianos hemos de  orar por la paz, trabajar por la paz e interesarse en forma constructiva en las actividades que contribuyan a la paz de la sociedad. El que es verdaderamente sabio procura evitar luchas y contiendas; pero su deseo de paz no le impedirá presentar la verdad aunque eso le acarree dificultades. Jesús predijo que la proclamación de la verdad causaría luchas en el mundo (Mat. 10:34); pero esas contiendas son producidas por los que se oponen a la verdad, no por los que la presentan sabiamente.  La pureza de vida y de doctrina jamás se debe sacrificar en un esfuerzo por asegurar la paz.

3. La tercera cualidad tiene que ver con la palabra amable, que proviene de la palabra griega epieikes, que significa: "razonable", "moderado"; "complaciente" (1 Tim. 3:3; Tito 3:2).  La verdadera sabiduría es suave, perdonadora ante la afrenta y comprensiva con los errores ajenos.  Hace que un hombre se convierta en un caballero cristiano y una dama se convierta en una hermosa flor en medio del rosal.

4. La cuarta cualidad es benigna. Uno de los valores  universales  que debe ser es practicando en el remanente, es la benignidad,  los que pretenden tener la sabiduría divina deben ser benignos en todo el sentido de la palabra, practicando el eupeithes, "dócil", "fácil de persuadir", es decir, no es obstinada ni difícil de manejar. Una persona afable es de temperamento suave, tranquilo y apacible.  Un cristiano nunca debe ser áspero ni hosco o grosero, sino siempre alegre, considerado y cortés.

5. Quien haga un acto de misericordia habrá pasado la prueba de fuego de una vida pura, pacífica, amable y benigna. Es muy fácil mencionar la palabra misericordia, del griego. éleos, "compasión", "piedad", "misericordia", pero, ¿Realmente hacemos los actos de misericordia?, si lo hacemos, ¿Por qué los hacemos? ¿Cómo lo hacemos?

6. Los buenos frutos provienen de vidas consagradas entregadas al servicio de Dios. El Jesús dijo:Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos” (Mat. 7:17; 21:34) y el apóstol Pablo, refiriéndose de aquellos que tienen una relación continua con Jesús, en sus vidas es simple producirán los frutos del Espíritu (Gál. 5:22-23). Los verdaderos cristianos reconcilian las diferencias en la familia y en la iglesia (Mat. 5:9).  El que siembra semillas de paz se goza en los frutos de la paz en esta vida, y los disfrutará plenamente en la vida venidera, en el reino del "Dios de paz" (1 Tes. 5:23).

Tal vez podríamos hablar demasiado, sobre la sabiduría, en los dos enfoques: la humana y la divina, sin embargo, es necesario hacernos algunas preguntas, ¿Hemos permitido que el Espíritu Santo obre nuestras vidas para experimentar las características de una persona sabia? ¿Cuál es tu actitud como padre, como madre, como hijo, como hija en tu familia? ¿Has tratado con humildad a los que te rodean?

  

II. LAS ENSEÑANZAS DE JESÚS  Y LA FELICIDAD

1. Realmente, ¿No hay esperanza de una verdadera felicidad? ¿No hay esperanza de felicidad para los hijos, para la esposa, para el esposo? ¿Quién no ha tenido un momento de alegría y repente viene un estado de tristeza? ¿Por qué? Como cristianos, ¿Cómo definimos la felicidad? ¿Cómo define el mundo,  el término “felicidad”? ¿Por qué esa felicidad es temporaria e inestable? ¿Qué medios nos ha dado Dios para alcanzar el gozo aún en un mundo pecaminoso? ¿Por qué las cosas  celestiales nos deben dar gozo y alegría?

Los que han estudiado el estado anímico de las personas; representan en  una gráfica el estado anímico (alegría o tristeza) frente al tiempo, se tiene que cumplir que la suma de las áreas bajo la curva en la zona positiva sea igual a la suma de las áreas sobre la curva en la zona negativa (resolviendo por integración). Esto se cumple precisamente porque dichas áreas representan la felicidad de cada individuo que se contrarresta con la propia infelicidad de tal manera que al final todo queda cero.

 

felicidad = ( estado anímico de la persona)( tiempo)

 

felicidad = ∫ estado anímico . dt = 0

Por tanto, la felicidad puede ser expresada mediante una serie de ecuaciones que expliquen las reacciones físico-químicas que producen en las personas el estado psíquico. La definición de estado anímico vendría ser dada como una variación de felicidad con respecto al tiempo (derivando).

              estadoanimico = d(felicidad)/ dt

Diríamos la ecuación mencionada anteriormente, se cumple en función de las situaciones físicas y reacciones químicas de la persona, así lo define el mundo. Esos parámetros nos dicen que la persona tiene un estado anímico positivo (felicidad) y estado anímico negativo (infelicidad). Así, es la felicidad que ofrece este mundo, es pasajera y efímera.

2. Considera las enseñanzas de Jesús en el Sermón de la Montaña, que se encuentra en Mateo 5-7 y contesta las siguientes preguntas.  ¿Sabes algo…? ¿Qué es el Sermón del monte? ¿Para quién o quiénes fueron dirigidos estas enseñanzas? (Mat. 5-7).

En el sermón de la montaña, el Señor Jesús cita a menudo "la ley y los profetas" (Mat. 5:17-22, 27, 38; Exo. 21:24; de este modo, enriquece la comprensión espiritual de sus oyentes y aplica en forma práctica los principios del Antiguo Testamento a su reino de justicia.  La verdadera religión, afirma, controla los motivos y las actitudes, como asimismo las palabras y los hechos que se derivan de ellos, puesto que es posible tener la forma de la religión y la apariencia del recto vivir sin que el corazón y la vida estén sinceramente dedicados a Dios, o sin tener un verdadero y cordial interés en el prójimo.

·                     Mateo 5 presenta el carácter motivado por el amor al prójimo como el objetivo final de la ciudadanía en el reino, y alcanza su culminación mediante una invitación a ser "perfectos", así como Dios es perfecto (Mat. 5:48). 

·                     Mateo 6 se refiere a los incentivos para la vida recta, y se cierra con un desafío a hacer del reino de los cielos el supremo blanco de la vida.

·                     El capitulo 7 de Mateo se dedica a ciertos privilegios y responsabilidades específicos del cristiano, y termina con un llamamiento a una acción decisiva para lograrlos y cumplirlas (Mat. 7: 24-27).

3. ¿Para qué nos sirve estas enseñanzas que pronunció el Señor Jesús? ¿Cuáles son los aspectos más significativos para nuestra experiencia que este mismo momento estamos viviendo? ¿Por qué estos mensajes son únicos, con respecto a las enseñanzas de otros maestros que han existido en la historia y de aun de los mejores maestros, filósofos, doctores, psicólogos, entre otros,  que se encuentran  en el siglo XXI? ¿Cuál es el meollo de estas enseñanzas? (Mat. 5:3-12).

La palabra griega de la que deriva es makários, que significa "dichoso", "feliz", "afortunado", "bendito".  Las bienaventuranzas (de "buena aventura", "buen futuro") registradas por Mateo son bendiciones sobre quienes:

1. Reconocen su pobreza espiritual.

2. Lloran.

3. Son mansos.

4. Desean la justicia así como un hombre sediento y hambriento quiere agua y comida. 

5. Son misericordiosos.

6. Son de "limpio corazón", cuyos pensamientos y motivos están dirigidos hacia el cielo. 

7. Promueven la paz. 

8. Son perseguidos y maltratados por causa de Cristo.

 En las bienaventuranzas Cristo anunció que los objetivos de su ministerio y de su reino eran traer la felicidad a la humanidad.  Los principios enunciados destruyen el concepto de que la felicidad verdadera se encuentra en los niveles materiales o carnales.

§            El comienzo de su discurso inaugural como Rey del reino de la gracia divina, Cristo proclama que el principal propósito del reino es el de restaurar en el corazón de los hombres la felicidad perdida en el Edén y que los que escojan entrar por la "puerta estrecha" y el camino "angosto" (Mat. 7: 13-14) encontrarán la verdadera felicidad. 

§            En las bienaventuranzas Cristo anunció que los objetivos de su ministerio y de su reino eran traer la felicidad a la humanidad.  Los principios enunciados destruyen el concepto de que la felicidad verdadera se encuentra en los niveles materiales o carnales.

§            En las primeras palabras del Sermón del Monte, Cristo se dirige al deseo supremo de todo corazón humano: el de la felicidad. 

§            Ese deseo fue implantado en el hombre por el Creador mismo, y originalmente tenía el propósito de llevarlo a encontrar la verdadera felicidad mediante la cooperación con Dios que lo creó.

§            Se incurre en pecado cuando el hombre intenta encontrar la felicidad como un fin en sí misma, pasando por alto la obediencia a los requerimientos divinos.

§            Hallarán paz y gozo interiores, satisfacción verdadera y durable para el corazón y el alma, que sólo se logran cuando la "paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento" está presente para guardar el corazón y el pensamiento (Fil. 4: 7). 

§            Cuando Cristo volvió al Padre, dejó con sus seguidores esa paz que el mundo no puede dar (Juan 14: 27). 

§            Sólo pueden ser felices los que tienen paz con Dios (Rom. 5: 1)   y con sus semejantes (Miq. 6: 8), que caminan conforme a los dos grandes mandamientos de la ley de amor (Mat. 22: 37-40).

§             Sólo los que son verdaderos súbditos del reino de la gracia alcanzan esa disposición de la mente y del corazón.

1. Reconocen su pobreza espiritual.

“Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos” (Mat. 5:3)

·    Sólo los "pobres en espíritu" entrarán en el reino de la gracia divina.  Los demás no anhelan las riquezas del cielo y se niegan a aceptar sus bendiciones.

·  La comprensión de la necesidad propia es la primera condición para entrar en el reino de la gracia de Dios (DMJ 13). 

·   En el reino de los cielos no hay lugar para los orgullosos, los que están satisfechos de sí mismos, los que dependen de su justicia propia. 

·    Cristo invita a los pobres en espíritu a que cambien su pobreza por las riquezas de su gracia.

2. Lloran.

“Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación” (Mat. 5:4)

·    Este es un mensaje de consuelo para quienes lloran debido a desengaños, luto, o algún otro dolor (DMJ 15-17).

·   Pero más que un consuelo para el enlutado, Dios satisface la necesidad espiritual con las riquezas de la gracia del cielo. El responde al llanto por el pecado con el consuelo de los pecados perdonados.

·   Si no se experimenta primero una sensación de necesidad, no se puede lamentar por lo que falta, en este caso la rectitud de carácter.  Lamentarse por el pecado es, pues, el segundo requisito para los que se presentan como candidatos para el reino de los cielos, y su secuencia, en forma natural, es después del primer paso.

3. Son mansos.

“Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad” (Mat. 5:5)

·    La mansedumbre es una actitud del corazón, de la mente y de la vida, que prepara el camino para la santificación. 

·   La "mansedumbre" en relación con Dios significa que habremos de aceptar su voluntad y la forma en que nos trata, que nos someteremos a él en todas las cosas sin vacilación (DMJ 18). 

·   Una persona "mansa" domina perfectamente su yo.  Debido al enaltecimiento del yo, nuestros primeros padres perdieron el reino que les había sido confiado.  Por medio de la mansedumbre éste puede ser recuperado (DMJ 20; Miq. 6: 8).

4. Desean la justicia así como un hombre sediento y hambriento quiere agua y comida. 

“Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados” (Mat. 5:6)

·    Sólo los que anhelan justicia con la apremiante ansiedad del que se muere por falta de alimento o de agua, la encontrarán. 

·    Ningún recurso terrenal puede satisfacer el hambre y la sed del alma.

·    No son suficientes ni riquezas materiales, ni profundas filosofías, ni la satisfacción de los apetitos físicos, ni el honor, ni el poder.  Después de probar todas esas cosas, Salomón llegó a la conclusión de que "todo es vanidad" (Ecl. 1: 2, 14; 3: 19; 11: 8; 12: 8;  2: 1, 15, 19).

·      Nada produce la satisfacción y la felicidad que el corazón humano anhela.  La conclusión del sabio fue que reconocer al Creador y cooperar con él proporcionan la única satisfacción duradera (Ecl. 12: 1, 13).

·    Jesús es el Pan de vida (Juan 6:26-59), es el  "pan" del cual los hombres deben tener hambre, y participando de ese "pan" pueden mantener la vida espiritual y satisfacer el hambre de su alma (Juan 6: 35, 48, 58). 

·     Se invita bondadosamente a los que tienen hambre y sed que vayan al Proveedor celestial y reciban alimento y bebida "sin dinero y sin precio" (Isa. 55: 1-2). 

·   El hecho de que el corazón anhele justicia demuestra que Cristo ya ha comenzado allí su obra (DMJ 2l).

·   La justicia de Cristo es tanto imputada como impartida. La justicia imputada produce justificación; pero el alma justificada crece en la gracia.  Por medio del poder de Cristo que vive en el alma, el cristiano conforma su vida con los requisitos de la ley moral tal como fue expuesta por precepto y ejemplo por Jesús.  Esta es la justicia impartida (PVGM 251-253).  Esto es lo que Cristo quería decir cuando animó a sus oyentes a que pensaran en ser "perfectos" así como su Padre celestial es perfecto (Mat. 5: 48).  Pablo dice que la vida perfecta de Jesús ha hecho que sea posible que "La justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu" (Rom. 8: 4).

5. Son misericordiosos.

“Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia” (Mat. 5:7)

·                     La misericordia de la cual habla Cristo aquí es una virtud activa que se proyecta hacia los seres humanos.  Tiene poco valor mientras no se convierta en obras de misericordia.

·                     En Mat. 25: 31-46 se presentan las obras de misericordia como el elemento decisivo para la admisión en el reino de la gloria. 

·                     Santiago incluye los actos de misericordia en su definición de la "religión pura" (Sant. 1: 27).  Miqueas resume la obligación del hombre para con Dios y sus prójimos: "hacer, justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios"(Miq 6:8).

·                     Miqueas, al igual que Cristo, menciona tanto la humildad ante Dios como la misericordia para con los hombres.  Estos dos procederes pueden compararse con los dos mandamientos, de los cuales "depende toda la ley y los profetas" (Mat. 22: 40).

·                     La persona cruel, de corazón duro y espíritu desconsiderado, rara vez recibe un trato bondadoso y misericordioso de parte de su prójimo.  Pero muchas veces los que son bondadosos y considerados con las necesidades y los sentimientos ajenos, encuentran que el mundo les paga con la misma moneda.

6. Son de "limpio corazón", cuyos pensamientos y motivos están dirigidos hacia el cielo. 

“Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios” (Mat. 5:8)

·                     El ser de "limpio corazón" equivale a estar revestido con el manto de justicia de Cristo (Mat. 22: 11-12), el "lino fino" del cual están ataviados los santos (Apoc. 19: 8; 3: 18-19), es decir, la perfección del carácter.

·                     Los de corazón limpio han abandonado el pecado como principio gobernante de la vida, y su existencia está enteramente consagrada a Dios (Rom. 6: 14-16; 8: 14-17).

·                     El tener "limpio corazón" no significa que la persona no tenga ningún pecado, pero sí significa que sus motivos son correctos, que por la gracia de Cristo se ha apartado de sus errores pasados y que prosigue hacia la meta de perfección en Cristo Jesús (Fil. 3: 13-15).

·                     Sólo aquellos cuyo corazón es limpio y sincero "verán a Dios".

·                     Si el "ojo es bueno", toda la vida estará llena de "luz" (Mat. 6: 22-23).

·                     Muchos cristianos sufren de estrabismo espiritual por intentar tener un ojo fijo en la Canaán celestial y el otro en los "deleites temporales del pecado" (Heb. 11: 25) y las "ollas de carne" de Egipto (Exo. 16: 3).

·                     Nuestra única seguridad está en vivir según los principios y colocar a Dios en primer lugar en nuestra vida. 

·                     Quienes hoy vean que las cosas de este mundo son "deseables" y cuya atención está fija en las relucientes baratijas de la tierra que Satanás les muestra, nunca considerarán como de mayor valor el obedecer a Dios.  Si queremos ver a Dios, debemos mantener limpia la ventana del alma.

7. Promueven la paz. 

“Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios” (Mat. 5:9)

·                     Cristo es el "Príncipe de paz" (Isa. 9: 6-7; Miq. 5: 5).  Fue el mensajero de paz de Dios ante el hombre,"justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios" por medio de Jesús (Rom. 5: 1). 

·                     Cuando Jesús hubo cumplido con la tarea que le fue asignada y volvió al Padre, pudo decir: "La paz os dejo, mi paz os doy" (Juan 14: 27; 2 Tes. 3: 16).

·                     Los cristianos han de estar en paz los unos con los otros (1 Tes. 5: 13) y deben seguir "la paz con todos" (Heb. 12: 14). 

·                     Han de orar por la paz, trabajar por la paz e interesarse en forma constructiva en las actividades que contribuyan a la paz de la sociedad.

·                     Los judíos se consideraban "hijos de Dios" (Deut. 14: 1; Ose. 1: 10), concepto que también comparten los cristianos (1 Juan 3: 1). 

·                     El ser hijo de Dios significa parecerse a él en carácter  (1 Juan 3: 2; Juan 8: 44).

·                     Los "pacificadores" son "hijos de Dios" porque ellos mismos están en paz con Dios, y están dedicados a la tarea de inducir a sus prójimos a que estén en paz con él.

8. Son perseguidos y maltratados por causa de Cristo.

 “Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos” (Mat. 5:10)