
La realidad de su humanidad

Lección 3

Para el 19 de abril de 2008
TEXTO CENTRAL
“Y aquél Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros” (Juan 1:14) .
OBJETIVOS:
1. Conocer que Cristo asumió la condición humana en la integralidad trascendente de sus implicaciones, como garante eterno, por su compromiso salvífico, fiel y amante.
2. Entender que solo en Cristo se fusionan misteriosamente las dos naturalezas divino-humanas, que vinculan el cielo y la tierra en interrelaciones trascendentales; y en beneficio eterno de nuestra salvación.
3. Aceptar la humanidad de Cristo como garante personal, viviendo su estilo de vida en una experiencia constante de plena certeza de fe y esperanza.
VERDAD CENTRAL:
La humanidad de Cristo es tan legítima como su divinidad. Pablo, como todos los apóstoles, deja clara su convicción evidente respecto a esto, cuando dice que no hay discusión alguna de ello: "Y sin contradicción, grande es el misterio de la piedad: Dios ha sido manifestado en carne; ha sido justificado con el Espíritu; ha sido visto de los ángeles; ha sido predicado a los gentiles; ha sido creído en el mundo; ha sido recibido en gloria" (1 Timoteo 3:16). Y que “Por la gracia de Dios, gustó la muerte por todos”. (Hebreos 2:9). A fin de que por su muerte todos nosotros; no solo tengamos esperanza, sino la certeza confiada de la eterna salvación y en esa convicción un estilo de vida verdaderamente trascendente.
ENSEÑANZAS:
1. Un misterio de fe: ¿Por qué es tan incomprensible que Jesús sea Divino-humano? Pese a las pretensiones filosóficas e históricas de la identidad de Jesús que buscan competir comparativamente en su verdad, la fusión de la divinidad y la humanidad en Cristo, evidentemente expuesta en la Biblia, sigue siendo el “gran misterio de la piedad”. Este es el vínculo eterno que, solo por la fe, se hace garante de nuestra redención. “La humanidad del Hijo de Dios es todo para nosotros. Es la cadena áurea que une nuestra alma con Cristo y, mediante Cristo, con Dios. [...] Cristo fue un verdadero hombre. [...] Sin embargo, era Dios en la carne” ( Mensajes selectos, tomo1, p. 286).
& Mateo 1:18-24; Lucas 1:26-35; Juan 1:1-3, 14; 1Timoteo 3:16; Gálatas 4:4; Filipenses 2:5-11 .
2. U na naturaleza de esperanza : ¿Por qué fue necesario que Cristo llegara a ser humano para ser nuestro Salvador? Los conflictos sociales, las torturas mentales, las crisis emocionales, son solo parte de lo que Cristo tuvo que padecer en su humana naturaleza. En su justicia, Dios quería probar que su ley solo era para nuestra felicidad; que en obediencia, nada era contrario a ella . Y siendo que por la desobediencia había entrado el pecado y con él la muerte; asumió Él, en Cristo, tal condición para derrotar a la muerte y con ella a su causante, es a saber: a Satanás. Así, Cristo llegó a ser nuestro Salvador; y su naturaleza nuestra esperanza de fe.
& Marcos 10:45; 1 Corintios 15:47; 2 Corintios 5:19; 1Juan 4:1- 3; 5:1-5.
3. Humilde benefactor : ¿Podemos imaginarnos un Salvador más misericordioso, un Sumo Sacerdote más comprensivo y compasivo que Cristo? “Cristo no tomó la naturaleza humana como un disfraz; la adoptó de veras. En realidad, poseyó una naturaleza humana”, la misma que usó humildemente para beneficiar a la humanidad con sus atributos divinos . Al perdonar pecados, sanar enfermos, resucitar muertos, la misericordia divina actuaba en amante compasión; desapareciendo a su paso, la tristeza y el dolor. Mientras que en su naturaleza humana, se aferraba en oración a las promesas divinas para su dirección, en cumplimiento fiel de su misión.
& Lucas 19:10; Hebreos 2:9,14-18; 4:14-16; 5:8, 9 .
4. U na identidad compartida : ¿De qué modo nos anima el saber que Jesús compartió nuestras limitaciones humanas? Con la naturaleza caída, con más de cuatro mil años de degeneración, Cristo comparte nuestras limitaciones, a fin de proveernos su victoria. Padeciendo en su naturaleza humana, las necesidades comunes, (hambre, sed, cansancio), tanto como las no comunes, hasta el dolor de la muerte y muerte de cruz. Obediente a los mandatos divinos, mantuvo su singular identidad de Hijo, como de Hermano mayor; en integra relación con el Padre, como con la humanidad. Fue tan misericordiosamente divino, tan comprensiblemente humano, su identidad compartida íntegramente, que aun en nuestros días sigue causando gran sorpresa; ¿Quién es este hombre?
& Mateo 8:24, 27; 21:18; Juan 4:5-7, 29; 11:33-35; 19:28; Gálatas 4:4 .
5. U na identidad trascendente: ¿ Qué nos dice esto acerca del amor de Dios por la humanidad? “Porque de tal manera amo, Dios al mundo; que dio a su hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda mas tenga vida eterna” ¡Alabado y Glorificado sea Dios el Padre, en Jesucristo hombre! “Cristo ascendió al cielo llevando una humanidad santificada y sagrada. Llevó esa humanidad consigo a las cortes celestiales, y a través de los siglos eternos la retendrá, como aquel que redimió a cada ser humano que está en la ciudad de Dios” ( Comentario bíblico adventista, tomo 6, p. 1.054). ¿Estaremos allí?
& Juan 3:16; Apocalipsis 20:6; Apocalipsis 22:3.
APLICACIÓN PERSONAL:
“Por su vida y su muerte, Cristo logró aun más que restaurar lo que el pecado había arruinado. Era el propósito de Satanás conseguir una eterna separación entre Dios y el hombre; pero en Cristo llegamos a estar más íntimamente unidos a Dios que si nunca hubiésemos pecado. Al tomar nuestra naturaleza, el Salvador se vinculó con la humanidad por un vínculo que nunca se ha de romper. A través de las edades eternas, queda ligado con nosotros. ‘Porque de tal manera amó Dios al mundo' [...]. Lo dio no solo para que llevase nuestros pecados y muriese como sacrificio nuestro; lo dio a la especie caída. Para asegurarnos los beneficios de su inmutable consejo de paz, Dios dio a su Hijo unigénito para que llegase a ser miembro de la familia humana, y retuviese para siempre su naturaleza... Es ‘el Hijo del Hombre' quien comparte el trono del universo” ( El Deseado de todas las gentes , p. 17). Sin más palabras.
Preparado por
© Cora Duma de Villarreal
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