Misión y comisión
Semana 12
16 al 22 de Marzo
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Domingo 16 de marzo. Acuérdate de tu Dios continuamente "Y el maná cesad día siguiente, desde que comenzaron a comer del fruto de la tierra; y los hijos de Israel nunca más tuvieron maná, sino que comieron de los frutos de la tierra de Canaán aquel año." Josué 5:12. El trajín tortuoso de Israel llegó a su fin. ¡Qué alegría y qué felicidad! Significaba que ya no habría más necesidad de desarmar y armar tiendas, ya no más miedo de serpientes venenosas, ya no más batallas con los amalecitas, no más incertidumbres en el desierto. El peregrinar había llegado a su fin. Al fin habían llegado a la tierra que fluye leche y miel y tenían la comida de la tierra para satisfacer sus necesidades. Esto implicaba que ya no necesitaban más maná y podían sembrar, cosechar, y comer de la tierra. Al fin, el inicio de un periodo de paz, un año en el que podían disfrutar de las bendiciones del cielo. Esto es lo que no se debe olvidar. El final del peregrinar tiende a causar el olvido de las promesas hechas. Es algo similar con el año: se observa que apenas transcurridas unas semanas del año, tendemos a olvidar las promesas y los propósitos del año nuevo. Comer "del producto de la tierra de Canaán" puede causar el olvido de las promesas y las bendiciones recibidas en el desierto. Pasadas ya varias semanas desde el inicio del año, es importante recordar las promesas y propósitos del año nuevo. Recordar que, aunque se está disfrutando de las bendiciones del nuevo año, no hay que olvidar que "hasta aquí nos ayudó Jehová". Las bendiciones experimentadas a lo largo del año pasado debieran ser un recordatorio de cómo el Señor nos ha guía do por el desierto, y ello constituye la mejor certeza de que él estará con nosotros también para el resto del año y por siempre. Establecerse en la tierra que fluye leche y miel hizo que el pueblo se olvidara de la forma en que el Señor lo había guiado en el desierto, de cómo la columna de humo y fuego los había dirigido, de cómo el maná los había alimentado durante tanto tiempo, de cómo el agua fluyó de la roca para saciar la sed, de cómo el mar se había partido en dos para dejar pasar al pueblo y guardarlo del peligro. El pueblo de Dios jamás debería olvidar cómo el Señor lo ha guiado en el pasado. _______________________________ Josué 5:1-6:27: Lucas 14:1-15:32 84
Lunes 17 de marzo. La presunción es costosa "Señor ¿Qué diré, ya que Israel ha vuelto la espalda delante de sus enemigos?" Josué7:8. La presunción siempre ha sido uno de los más grandes motivos de derrota en la vida de muchos cristianos, sobre todo en el ámbito espiritual. No debemos creer que nuestra aparente firmeza vaya a evitarnos una posible caída. Por eso la Biblia está repleta de invitaciones a siempre manifestar un espíritu humilde en todas las cosas. El presumido, quien, lleno de confianza en sí mismo, cree no necesitar nada es el candidato número uno para el fracaso. El pecador es atrevido y piensa que nada le va a ocurrir. Nadie se encamina al mal con el pensamiento que en el camino algo le impedirá pecar o que después su pecado será descubierto y castigado. El pecador habitual está convencido de que puede hacer lo que le dé la gana y salirse siempre con la suya. En cambio, la humildad hace que uno siempre viva pensando en su relación con Dios, en la consecuencia de los propios actos y en su efecto sobre los demás. Cuando Acán decidió tomar los artículos prohibidos, actuó con sumo egoísmo. No consideró el daño que haría al pueblo de Dios. Sin embargo, el pecado no fue solo de Acán, porque el pueblo actuó con presunción al dar por sentado que, tras la toma de Jericó, la conquista de Hai sería empresa fácil. "La gran victoria que Dios había ganado por ellos había llenado de confianza propia a los israelitas. Por el hecho de que les había prometido la tierra de Canaán, se sentían seguros y perdieron de vista que solo la divina ayuda podía darles éxito... Los israelitas habían comenzado a ensalzar su propia fuerza y a mirar despectivamente a sus enemigos. Esperaban obtener la victoria con facilidad, y creyeron que bastarían tres mil hombres para tomar el lugar" (PP 527). La derrota en Hai ya se había producido antes de encaminarse al poblado. Si no hubiese sido por el pecado de Acán y la presunción del pueblo y sus líderes, las cosas habrían salido de otra manera. Cuando el pecado reina, afecta la forma de pensar y de decidir, lo que finalmente llevará a la derrota no solo en el momento de la batalla, sino en la propia toma de decisiones. La mente acostumbrada a hacer el mal y "triunfar" no podrá discernir entre el bien y el mal. La presunción lleva a la derrota final desde el primer paso que se dé, porque no lleva la bendición del Señor. Que el Señor colme el corazón de humildad para evitar la presunción que lleva a la derrota. __________________________ Josué 7:1-8:35; Lucas 16:1-17:37
Martes 18 de Marzo. Líbranos del mal "Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?" Lucas 18:8 A menudo Jesús enseñó sobre la necesidad de estar * * listo para su venida. También enseñó a sus seguidores a pedir liberación y protección del mal. Esto, en el contexto de su venida, es esencial, pues nadie que haya sucumbido al pecado tendrá parte en su reino. Los hijos de Dios han de vigilar en oración, pidiendo protección y ayuda para resistir el mal y estar listos para la venida del Señor. La pregunta de Jesús de si hallaría fe en la tierra en su venida nos en seña que estar en la fe es importante para vivir con él. La fe persistente que se niega a rendirse al mal, que sigue confiando a pesar de las circunstancias adversas, es la que el Señor busca y desea en los suyos. Como casi todas las parábolas son tomadas de vivencias cotidianas, es posible que él estuviese haciendo referencia a un problema que los judíos enfrentaban en sus días: la indiferencia de los romanos de cara a resolver los problemas de los judíos. Algunos comentaristas opinan que la mujer no buscaba venganza, sino más bien protección. Aunque el juez no mostraba interés en ella, la mujer no se desanimó, e insistió hasta conseguir lo deseado. Su fe insistente en que el sistema de justicia tenía que protegerla fue recompensada. Habrá veces que no entendamos las respuestas del cielo, pero no por eso hemos de dejar de orar. La fe nos ayudará en los tiempos difíciles, cuando equivocadamente nos parezca que Dios no contesta. La fe nos ayudará a sostenernos, aunque no entendamos los silencios de Dios, y nos llevará al encuentro de nuestro Salvador. "Cuando nos parezca que nuestras oraciones no son contestadas, debemos aferramos a la promesa; porque el tiempo de recibir contestación seguramente vendrá y recibiremos las bendiciones que más necesitamos. Por supuesto, pretender que nuestras oraciones sean siempre contestadas en la misma forma y según la cosa particular que pidamos, es presunción. Dios es demasiado sabio para equivocarse y demasiado bueno para negar un bien a los que andan en integridad. Así que no temáis confiar en él, aunque no veáis la inmediata respuesta de vuestras oraciones. Confiad en la seguridad de su promesa: 'Pedid, y se os dará' " (CC 96). __________________________________ Josué 9:1-10:43; Lucas 18:1-43
Miércoles 19 de marzo. En paz y armonía "Reparte, pues, ahora esta tierra en heredad a las nueve tribus, y la media tribu de Manases." Josué 13:7 Hay tareas cuyo mero ejercicio trae unidad, pero hay otras cuyo resultado puede ser una separación muy difícil de remediar, especialmente cuando de bienes se trata. Por cristianas que sean las personas, casi siempre hay dificultades cuando se trata de ver con qué se queda cada cual. ¡Cuántos hermanos que han vivido en paz y tranquilidad se separan por el reparto de una herencia! En un reparto de bienes, lo que preocupa no es saber con qué se queda cada cual, sino asegurarse de que no se aprovechen de uno, y de defender nuestros derechos. No fue tarea fácil dividir la tierra conquistada. De hecho, los planes para el reparto del territorio se hicieron mucho antes de que toda la tierra fuese conquistada. Se cree que llevó muchas décadas colonizar ciertas regiones: "Siendo Josué ya viejo y de edad avanzada, le dijo Jehová: Tú eres ya viejo, de edad avanzada, y queda aún mucha tierra por poseer'" (Jos. 13:1). Lo importante es que el reparto de la tierra no llevó a una guerra civil entre los hebreos. Cada cual aceptó lo que se le había asignado, y no hubo pleitos porque alguien se llevase un territorio mayor, más fértil o más estratégicamente situado. Hubo paz y armonía en el reparto de la tierra, pues consideraron que ello tenía más valor que poseer bienes raíces. La paz y la armonía entre el pueblo de Dios son de tan gran estima para Jesús que oró por los fieles pidiendo "para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste" (Juan 17:21). Es importante seguir el principio de Cristo, y procurar siempre la paz y la armonía entre el pueblo de Dios. La paz y la armonía se buscan en uno mismo, en su relación con el Señor. Se persiguen activamente en el hogar, con perdón, tolerancia y reconocimiento de los demás. Se mantienen en la iglesia, reconociendo que esto es del Señor y sometiéndonos humildemente a ser guiados por su Espíritu. "Mis hermanos y hermanas: ¿No quisieran ser colaboradores de Dios para trabajar por la paz y la armonía? Oren por la dulce y modeladora influencia del Espíritu Santo. Sean gobernados los labios de ustedes por la ley de la bondad. No sean agrios, descorteses ni duros. Sean fieles a su profesión de fe..." (CDD 112). _____________________________ Josué 11:1-13:33; Lucas 19:1-48
Jueves 20 de marzo. ¿Para qué lo quieres saber? "Y le hablaron diciendo: "Dinas, ¿con qué autoridad haces estas cosas? ¿o quién es el que te ha dado esta autoridad?" Lucas 20:2. El conocimiento es un regalo que se debe atesorar con mucho cuidado, porque de él puede depender la vida. Una persona que sabe que algo le puede causar daño, lo evitará a toda costa, a menos que tenga tendencias suicidas. El conocimiento y la experiencia combinados pueden ser el elemento más poderoso para la autopreservación. Muy a menudo se asume la posición de que hay que experimentar las cosas por uno mismo para estar seguro de los resultados. Esto, sin embargo, no tiene por qué ser así, pues se sabe, por ejemplo, que un tiro en la cabeza, en la mayoría de los casos, causa la muerte, de modo que no hace falta que haga experimentos de tal cosa para saber que no es bueno. La experiencia de otros me basta para tener el conocimiento para cuidarme. El interrogatorio de los rabinos a Jesús no era algo inocente que buscase aprender algo nuevo para seguirlo. Ellos eran los que podían certificar la idoneidad de una persona para enseñar en los asuntos religiosos, médicos, científicos o en cualquier otra cosa de la vida. La certificación rabínica era de gran valor, pero, con el correr de los años y sus prácticas no siempre transparentes, fue cayendo en el descrédito. El asunto había llegado a tal punto de corrupción que se hablaba de establecer procesos paralelos para garantizar la pureza de la práctica. Esta circunstancia es la que los impulsó a interrogar a Jesús. No querían adquirir conocimiento, sino desacreditarlo para impedir su misión. "Los dirigentes judíos habían exigido que Jesús realizara una señal como prueba de su autoridad para enseñar (Juan 2:18). En este momento, con esta pregunta, los dirigentes judíos buscaban alguna evidencia para incriminar a Jesús" (Comentario bíblico adventista, tomo 5, p. 462). Su aparente búsqueda de conocimiento no era sincera: no tenían interés en aprender para ser mejores personas, sino para seguir con su labor de obstrucción. La sinceridad en todos los asuntos es de suma importancia, porque solamente así se puede llegar al conocimiento que lleva a la vida eterna. El Señor espera de sus hijos actuaciones sin doblez, con toda sinceridad, demostrando en la vida la realidad de una relación permanente con nuestro Salvador. __________________________ Josué 14:1-17:18; Lucas 20:1-47
Viernes 21 de marzo. Posponer es cancelar "Porque habían quedado de los hijos de Israel siete tribus a las cuales aún no habían repartido su posesión." Josué 18:2. Un dicho popular holandés dice que "posponer es cancelar" y hay verdad en ello, pues cuanto más se postergan las cosas, más interés se pierde en lograrlas. Una de las armas más eficaces del enemigo es promover la cultura de dejar las cosas para mañana. Tal cultura hace que siempre se crea que habrá tiempo y que no hay por qué agitarse. Hasta hay quien cita aquello de "cada día trae su propio afán" para justificar una cultura de negligencia y abandono del deber. Es muy peligroso creer que todo se puede dejar para después. La lectura de hoy indica que las siete tribus estaban cómodas con los logros obtenidos y que esperaban compartir el terreno ya conquistado sin esforzarse en colonizar la parte que les tocaba. Josué tuvo que tomar medidas drásticas e inusuales para impedir que la conquista se detuviera. Posponer el asunto llevó a sentir que ya no había necesidad, que era posible compartir lo que ya tenían los demás y dejar las cosas como estaban. El Señor había dado indicaciones claras, pero la naturaleza humana no se sentía inclinada a seguir los planes de Dios. Posponer las cosas puede hasta afectar la urgente necesidad de ocuparnos en nuestra "salvación con temor y temblor" (FU. 2:12). Hay cosas urgentes que no se pueden dejar para mañana, y la salvación es la más urgente de ellas. Jugar con la decisión apremiante de una dedicación completa por el Señor es ponernos en la coyuntura de llegar a sentirnos tan cómodos, tan satisfechos, tan sin necesidad de nada, que caigamos en la condición de las siete tribus de decir: "Quedémonos aquí; no nos arriesguemos en la conquista" El cristiano jamás debiera sentirse tan cómodo a este lado de la Canaán celestial como para decir, como los de las siete tribus, "No hay problema; estamos bien" Todo ello puede derivarse del simple hecho de haber cultivado una cultura de posponer las cosas. Aquel que es negligente en las cosas pequeñas de la vida puede llegar al peligro de querer cancelar el privilegio de entrar en la Tierra Prometida. Si hay algo hoy que hay que lograr, que no se posponga, porque posponer puede suponer la cancelación. Seamos diligentes en todo, especialmente en los asuntos que tienen que ver con nuestra salvación. ____________________________ Josué 18:1-19:51; Lucas 21:1-38
Sábado 22 de marzo. Cosas fuera de lo común "Él les dijo: "He aquí, al entrar en la ciudad, os saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidle hasta la casa donde entrare". Lucas 22:10. Hay muchas cosas que sucedieron durante los días anteriores a la crucifixión de Cristo. La Biblia menciona unas cuantas que tienen un elemento en común. Todas fueron extraordinarias, cosas que no eran habituales, cosas que desafiaban toda lógica y forma normal de actuar y de pensar. Lo inusual de estas cosas era para llamar la atención a lo que estaba a punto de ocurrir. Debemos recordar que cada vez que Dios interviene en los asuntos de los hombres, lo hace de tal manera que al hombre no le queda otra alternativa sino la de inclinar la cabeza y reconocer la grandeza de Dios. En la historia de hoy, Jesús da instrucciones inusitadas: "Os saldrá al encuentro un hombre llevando un cántaro de agua" Esta frase parece no decir mucho, pero contiene un mundo de información al que debemos prestar atención. No era la costumbre ni la práctica que los hombres estuvieran cargando agua; en los días de Jesús esto era para las mujeres. Los acontecimientos eran también desacostumbrados. La Pascua era para ser celebrada en familia, y había que invitar a los que no tenían dónde celebrarla. En esta ocasión sin embargo, Jesús deseaba estar a solas con sus discípulos, porque era la última ocasión que tenía para acabar de enseñarles la importancia y el carácter de la misión que vino a cumplir. De la comprensión correcta de ellos dependía el futuro de su iglesia y hasta la salvación de la humanidad. Usó métodos inusuales para enseñar lecciones extraordinarias que llevarían a resultados asombrosos. Era importante despertar el interés de sus discípulos, porque esta Pascua sería como ninguna otra. "En esta última noche con sus discípulos, Jesús tenía mucho que decirles. Si hubiesen estado preparados para recibir lo que anhelaba impartirles, se habrían ahorrado una angustia desgarradora, desaliento e incredulidad. Pero Jesús vio que no podían soportar lo que él tenía que decirles. Al mirar sus rostros, las palabras de amonestación y consuelo se detuvieron en sus labios... La simpatía y ternura despertadas por el pesar de Cristo parecían haberse desvanecido. Sus entristecidas palabras, que señalaban su propio sufrimiento, habían hecho poca impresión. Las miradas que se dirigían unos a otros hablaban de celos y rencillas" (DTG 599). _________________________________ Josué 20:1-22:34; Lucas 22:1-71
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