|
|
Objetivos para la Enseñaza
a tu clase |
|
-
Saber
identificar cómo los amigos del paralítico demostraron la fe
en acción.
-
Sentir
la necesidad de ayudar a eliminar obstáculos que impiden a
otros llegar a Jesús.
-
Hacer
intercesión por aquellos cuyos pecados los han paralizado
con dudas o temor.
|
|
Bosquejo de la Lección |
|
I.
Saber: Fe en acción
A.
¿Qué vislumbres nos enseña la historia del paralítico
sobre el discipulado en acción?
B.
Jesús perdonó al paralítico como resultado de la fe de
sus amigos. ¿Qué nos dice esto acerca del poder de nuestra
intercesión en favor de otros?
C.
Después de que Jesús sanó al paralítico, este se fue
glorificando a Dios. ¿De qué modo su cuerpo y sus palabras
sirvieron como herramientas poderosas para la testificación y el
discipulado?
II.
Sentir: La fe que mueve el corazón de Dios
A.
Incapaces de atravesar la multitud, los amigos
recurrieron a otros medios. ¿De qué modo esto muestra que
debemos persistir, no dejando nada sin hacer en favor de los que
estamos llevando a Jesús?
B.
¿Qué seguridad podemos ofrecer a aquellos cuyos pecados
pasados los paralizan?
III.
Hacer: Llevar a otros a Jesús
A.
Los amigos tuvieron que atravesar el techo antes de bajar
al paralítico. ¿Qué barreras podemos derribar para que otros
puedan alcanzar a Jesús?
B.
Los amigos bajaron a su amigo enfermo ante la presencia
de Jesús. ¿Cómo podemos ayudar a elevar a Jesús a aquellos que
no se pueden elevar por sí solos?
|
|
Resumen |
|
|
|
Motiva |
|
Después de que Jesús hubo sido arrestado en Getsemaní, fue
llevado delante del concilio del sumo sacerdote para ser
interrogado. Pedro esperó afuera, en el patio del sumo
sacerdote, confiando en que nadie lo notara. Un par de personas
lo señalaron, pero Pedro negó tener ninguna relación con Jesús.
Entonces, alguien dijo al asustado discípulo: “Verdaderamente
también tú eres de ellos, porque aun tu manera de hablar te
descubre” (Mat. 26:73). Aquí está Pedro tratando de negar al
Señor, pero sus esfuerzos son arruinados por su propia manera de
hablar.
Los discípulos de Cristo son un reflejo de él. Ellos caminan
como él caminó, hablan como él habló y hacen como él hizo. Él
enseñó, predicó, sanó, alimentó, consoló, perdonó. Jesús era un
hombre de acción. Y sus seguidores también serán hombres y
mujeres de acción. (Ver Mat. 4:23.)
Considera:
Como seguidor de Jesús, “¿qué debo hacer?” Juan 8:31; 15:4, 5,
8; 1 Cor. 13:4-7; Gál. 5:22, 23.
De acuerdo con los versículos indicados arriba, los que
permanecen en Cristo son sus discípulos. Nosotros permanecemos
en Cristo por la obra del Espíritu que mora en nosotros. Y
permanecer en él produce ciertas acciones. En la Biblia, estas
acciones son llamadas frutos. Son acciones impulsadas por el
amor. Este amor puede existir en nuestros corazones solo gracias
a la presencia del Espíritu Santo.
|
|
¡Explora! |
|
Comentario de la Biblia
I. “Si me amáis”
A.
Juan 14:15 está expresado del siguiente modo
en la Nueva Versión Internacional: “Si ustedes me
aman, obedecerán mis mandamientos”. Los que eligen
seguir a Cristo lo hacen porque lo aman. Y, si
realmente lo amamos, guardaremos sus mandamientos.
Es automático. Las cosas que hacemos serán conductas
inducidas por el amor al Señor que tenemos en
nuestros corazones.
B.
En Romanos 13:9, los Mandamientos están
resumidos con la expresión “Amarás a tu prójimo como
a ti mismo”. Cuando amamos a otros en la forma en
que Jesús quiere que los amemos, el amor en nosotros
nos moverá a la acción. Lo que hacemos a los demás
será porque los amamos, del mismo modo que
obedecemos al Señor porque lo amamos.
II. Cualidades del amor
A.
Los atributos del amor, o los frutos
(acciones) del Espíritu que mora en nosotros, se
muestran en 1 Corintios 13:4 al 7 y Gálatas 5:22 y
23. Estos dos pasajes son paralelos entre sí. Las
cualidades que se mencionan en estos versículos son
reflejos del carácter de Cristo.
B.
Expresar las características de Cristo
requiere alguna acción o acciones de los que lo
siguen. Debes hacer algo para ser paciente,
bondadoso o para resistir la tentación al ser
provocado fácilmente. Expresar bondad involucra
algunas clases de acciones, aun si es sencillamente
una sonrisa o una mirada. Jesús a menudo expresó
bondad con un sencillo toque.
C.
Las acciones de amor –de amor divino– no son
siempre fáciles para el hombre o la mujer. Nuestros
cuerpos humanos, mentes y espíritus están
debilitados por el pecado. Por esto, Jesús prometió
enviarnos un ayudador (ver Juan 14:16). El Espíritu
Santo provee el deseo y el poder para hacer el bien.
Considera: En muchos casos, el Espíritu Santo espera
que le pidamos que nos ayude en tiempos de necesidad
(ver Luc. 5:18, 19; Juan 15:7). ¿Puedes pensar en
una ocasión, en tu experiencia personal, en la que
podrías haber pedido la ayuda del Espíritu Santo?
|
|
¡Practica! |
|
Preguntas para reflexionar:
1.
Hay muchas “obras” o acciones con las que estamos familiarizados
como discípulos, tales como: visitar a los enfermos, alimentar a
los hambrientos o ayudar a los que tienen necesidad. ¿De qué
modo los atributos del amor se aplican a estos ministerios?
(Ver 1 Cor. 13:4-7; Gál. 5:22, 23).
2.
¿Es posible hacer las “acciones” de un discípulo sin
estar motivados por el amor?
Preguntas de aplicación:
1.
El amor “no se goza de la injusticia, mas se goza de la
verdad” (1 Cor. 13:6). ¿Cómo puedes aplicar esto a tu estilo de
vida personal?
2.
¿Qué acciones, en tu vida diaria, muestran que eres un
discípulo?
Testificación
Las impresiones que deja una persona cuando se ha ido pueden
tener una gran influencia sobre las personas que deja atrás. A
menudo reflejamos las actitudes y las acciones de personas que
hemos conocido o con las que entramos en contacto cuando ya no
estamos con ellos. Por esto, es muy importante para nosotros
vivir una vida como testimonio en favor de Cristo en cada
palabra y acto. Una vez que nos fuimos, sea en vida o en muerte,
cualquier cosa que se haya hecho, queda hecha. ¿Qué clase de
impresiones deberíamos dejarles a los demás?
|
|
¡Aplica! |
|
Hemos hablado de amar a los prójimos como a nosotros
mismos (Rom. 13:9). Este es un versículo muy
familiar, pero ¿cómo aplicamos esto a nuestra vida
personal? La primera pregunta que deberíamos
hacernos –como alguien le preguntó a Jesús una vez–
es: ¿Quién es mi prójimo?
Prójimo, en este contexto, se refiere a cualquier
persona con quien entramos en contacto: un pariente,
un amigo, un compañero de trabajo, un miembro de
nuestra iglesia, la persona que vive en la casa de
al lado, un extraño a quien cruzamos en la calle.
La siguiente pregunta es: ¿Cómo puedo amar a otra
persona como yo me amo a mí mismo?
Considera:
Algunas de las definiciones de la expresión “como a
ti mismo”, que da un diccionario, son: “en el mismo
grado o extensión”, o “igualmente” o “de la misma
manera o forma”.
Sustituyamos la palabra que figura en Romanos 13:9
con estas definiciones:
1.
“Amarás a tu prójimo en el mismo grado o
extensión con que te amas a ti mismo”.
2.
“Amarás a tu prójimo igualmente que a ti mismo”.
3.
“Amarás a tu prójimo de la misma manera o
forma en que te amas a ti mismo”.
La verdad de este versículo es que nos dice que
deberíamos tratar a los otros tan bien como nos
tratamos a nosotros mismos. Y, en la mayoría de los
casos, yo me aseguro que todas mis necesidades estén
atendidas. Y yo quiero lo mejor para mí. Otra forma
de decirlo es: “Me daré a mí mismo lo mejor”. O
bien: “Yo debería darme a mí mismo lo mejor”.
No es malo tratarse bien a uno mismo. De hecho, eso
es lo que Dios espera de nosotros. No ser centrado
en uno mismo, o absorbido por uno mismo, sino que en
el proceso natural de la vida, debemos cuidar de
nosotros mismos. Y debemos hacer eso de la mejor
manera posible. Y así es como debemos tratar (amar)
a otros: de la mejor manera posible.
Si no nos tratamos bien a nosotros mismos, no
trataremos bien a los otros. Si no nos amamos a
nosotros mismos, no podemos amar a otros. Y si no
pensamos bien de nosotros mismos, tendremos muchas
dificultades para tener buenos pensamientos de los
demás.
Considera:
¿Cómo podemos pensar bien de nosotros mismos, pero
no pensar demasiado elevadamente de nosotros mismos?
¿Cómo puedes amarte a ti mismo y todavía poner a los
demás en primer lugar?
¿Qué acciones muestras hacia tus enemigos o hacia
aquellos que no son bondadosos contigo?
Invita a un miembro de tu clase a concluir con una
oración.
|
| |
|