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Concepto clave:
Debemos pasar tiempo con Jesús y tener una relación estrecha con
él a fin de ser sus discípulos.
¿No es curioso que, en muchas culturas, la palabra tocar se use
para expresar no solo el contacto físico sino también nuestras
emociones? Podemos decir: “Lo que dijiste me tocó
profundamente”, para decir que nos emocionó. Las compañías
utilizan esto en sus propagandas y sus frases publicitarias; la
compañía AT&T con su campaña de “Extiéndete y toca a alguien”, y
la frase de Johnson & Johnson para sus productos para bebés:
“Toca el presente de ellos. Toca su futuro”. Estas consignas son
muy efectivas porque, de los cinco sentidos, el tocar es el más
próximo a representar nuestras relaciones.
Pero tocar es aún más crítico para nuestro bienestar emocional
de lo que uno pensaría. Los estudios muestran que sin ello
moriríamos. Esta verdad se demostró palpablemente en la vida de
los monos bonobos del Congo. Los bebés bonobos son criaturas muy
delicadas. En la vida libre, se aferran estrechamente a sus
madres por casi cinco años. Los monitos que quedan huérfanos
necesitan amor y atención constantes o mueren. Solo una “madre
sustituta” –un hombre o una mujer–, que pueda darle ese cuidado
durante ocho a diez horas por día, puede evitar que el monito
bonobo abandone la lucha por su vida. Durante la década de los
años setenta, el científico Dr. Harry Harlow confirmó este
hallazgo con sus estudios de los monos rhesus: El hambre de ser
tocado es aún más importante para los bebés que el hambre de
comida. Sin toques, nosotros moriríamos.
Considera:
La lección de esta semana habla acerca de mujeres que estuvieron
en contacto con Jesús, mujeres que lo tocaron, que hablaron con
él, que se sentaron a sus pies y que oyeron sus palabras. ¿Qué
nos indica esto acerca de nuestra necesidad de tener una
relación estrecha con Jesús? ¿Qué significa extenderse y tocarlo
a él?
Los monitos bonobos rescatados morirían sin una “madre
sustituta”. ¿De qué maneras Jesús es nuestro sustituto parental
cuando nacemos de nuevo? Comparando la suerte de los monitos
bonobos huérfanos con nuestras vidas, ¿qué nos ocurrirá si nos
privamos del amor y del cuidado que Jesús nos da?
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Comentario de la Biblia
I. “He aquí la sierva del Señor”
(Lee Lucas 1:26-38 con tu clase.)
Los hombres pudieron haber estado contentos de no
haber nacido mujer en los días de Jesús. La actitud
de la sociedad, en los días del Maestro, hacia las
mujeres no era muy saludable. Tal vez un dicho
encontrado en el libro deuterocanónico de
Eclesiástico (del siglo II a.C.) lo dice de un modo
muy claro: “Vale más maldad de hombre que bondad de
mujer” (42:14, Biblia de Jerusalén). La Mishnah
declara: ‘Que se quemen las palabras de la Torah,
pero que no sean entregadas a las mujeres’ (Sota, 10
a).
(Mark McFall, Women in Biblical Times,
www.frontline-apologetics.com/womeninbiblicaltimes.htm)
No obstante, a fin de que Jesús viniera a esta
tierra, esto es exactamente lo que sucedió: Jesús,
la Palabra viviente, fue “entregado”, en la forma de
un embrión que fue implantado por el Espíritu Santo
en el cuerpo de una mujer. Agustín dijo que María
concibió primero a Cristo en su corazón antes de que
lo concibiera en su vientre. De la misma manera,
nosotros debemos ser el recipiente. Así como ella
ofreció su vida en cuerpo y alma –“He aquí la sierva
del Señor”– para dar a luz a Jesús, nosotros debemos
ofrecer nuestras vidas en cuerpo y alma a Jesús,
para dar a luz su carácter justo mediante nuestras
vidas.
Pero ¿de qué manera María hizo eso? ¿Cuál fue su
secreto? Ella no era la hija de Herodes, el rey, o
de un sacerdote importante, sino una mujer común.
Aun el significado de su nombre parece no ser el de
una candidata para ser la madre de Jesús. Pero, en
esto reside la maravilla, y nos sugiere esperanza
para nosotros. Así como su nombre significa
“rebelión, amargura, dificultades, desobediencia”,
nosotros somos desobedientes, difíciles y rebeldes.
Fue únicamente su sumisión a la voluntad de Dios,
por medio de la fe, lo que logró que concibiera al
Niño Jesús en ella, así como nuestra sumisión a él
concebirá su voluntad en nuestras vidas. Cuando
sometemos nuestras naturalezas rebeldes a Dios, él
produce el milagro del nuevo nacimiento en nosotros:
“Emanuel”, Dios con nosotros. Nos maravillamos por
el milagro biológico del nacimiento virginal. Pero
¿es menos un milagro para nosotros, que estamos
muertos, experimentar el nuevo nacimiento en Cristo?
Considera:
¿Por qué Dios habrá elegido a María? ¿De qué manera
habría sido diferente la vida de Jesús si María
hubiese sido la hija de Herodes? ¿De qué modo ella
preparó a Jesús para el trabajo de su vida? ¿Qué
sugiere la sumisión de María acerca de la
importancia de la paternidad como una forma de
discipulado?
Aun en los días de María, la noticia que le dio
Gabriel fue dura de aceptar. No obstante, ella se
sometió por fe. ¿Qué lección hay en esto para
nosotros acerca de tener una relación íntima con
Jesús? María se ofreció a sí misma a Jesús, en
cuerpo y alma. ¿De qué modo es esto un componente
del verdadero discipulado?
II. La mujer que siguió a Jesús
(Lee Luc. 8:1-3 con tu clase.)
María Magdalena pudo haber recibido su nombre del
pueblo costero de Magdala, que significa torre o
castillo. Y, si su pasado indica algo, habría sido
una torre o castillo “encantado”. Y ¿es sorprendente
que proceda de un pueblo como Magdala? El Talmud
dice que tenía una reputación desagradable de
prostitución. También era un pueblo conocido por su
trabajo con colorantes y tenían fábricas textiles
primitivas. María tal vez pudo haber sido una
tintorera. Aunque no sabemos con seguridad cuál era
su profesión, sabemos que Jesús echó fuera de ella
demonios no solo una vez sino siete veces. Por
supuesto, siete es un número que representa algo
completo. Y esto sugiere que ella estaba
completamente bajo el control de Satanás o bajo su
poder antes de que Cristo la hiciera completamente
suya. ¡Qué esperanza debería darnos esto, de que
ninguna alma –ni siquiera alguno que esté tan
completamente vendido al diablo– dejará de poder ser
liberada por Jesús. Y, aunque su pasado era oscuro y
terrible, su vida como una dedicada seguidora de
Cristo llegó a estar llena de luz y esperanza.
María no fue la única cuyo pasado fue algo oscuro y
terrible. Lucas nos cuenta que había otras mujeres
–Juana y Susana– de quienes Jesús expulsó demonios o
sanó de enfermedades. Y, a su vez, ellas sostuvieron
el ministerio de Jesús, atendiendo específicamente
sus necesidades y las de los Doce. Piensa ahora en
lo que esto abarcaba. Como evangelistas que viajaban
con frecuencia, Jesús y su equipo tenían muchos
gastos: agua para beber, para lavarse, para lavar la
ropa, los gastos de ropa y su reparación. El dinero
y los esfuerzos de Juana se habrán ocupado de estas
necesidades. Sabemos que el esposo de Juana, Chuza,
era el principal funcionario financiero de Herodes.
Ese era un cargo de cierta importancia. Seguramente,
el hecho de que la esposa de Chuza estaba dando algo
de su dinero para sostener a este “Galileo viajero”
no pasaba inadvertido para un gobernante poderoso
como Herodes. Imagínate el valor que le requería a
Juana, una mujer de la corte, el contribuir a una
causa de tan poca reputación cuando los ojos de la
corte observaban todo movimiento de ella.
Sabemos menos todavía de Susana. Solo su nombre.
Pero, el significado del nombre, “un lirio blanco”,
nos recuerda las palabras de Cristo de que los
lirios del campo, sin ningún esfuerzo, eran más
gloriosos que Salomón. También hay en esto una
lección para nosotros. Cualquier belleza, cualquier
pureza que tengamos, es de Cristo; y cualquier
bondad que haya en nosotros no se obtiene por medio
de nuestros propios esfuerzos. Susana había sido
sanada tanto espiritual como físicamente por Cristo,
y ella reveló su gratitud atendiendo la comodidad y
el bienestar de Jesús, y de sus otros discípulos.
Considera:
María Magdalena, Juana y Susana atendieron las
necesidades de Jesús con sus propios recursos. ¿Qué
precedente establece esto para nosotros hoy? ¿De qué
modos podemos apoyar la obra de la iglesia con
nuestro tiempo?
III. El toque de la fe
(Lee con tu clase Mar. 5:25-34.)
¿No puedes detener una hemorragia? Lleva un huevo de
avestruz envuelto en un trapo de lino en el verano,
y uno de algodón en el invierno. Si eso no basta,
lleva un grano de cebada que hayas encontrado en las
heces de un burro. Pero, debes asegurarte que sea el
estiércol de una burra blanca o estarás perdiendo tu
dinero. Estos son unos pocos ejemplos de los once
remedios populares para las hemorragias crónicas que
se dan en el Talmud. Sin duda, esa mujer no
identificada, que tuvo hemorragias durante doce
años, había probado todos esos remedios. No es
extraño que no le quedara más dinero, ya que lo
había gastado todo en ingredientes exóticos. A
diferencia del acné, o del hipo o del mal aliento
crónico, su enfermedad la transformaba en una
“leprosa” social. Era considerada impura. Durante
doce años estuvo ausente de la adoración a Dios.
Durante doce años, ella estuvo alejada de la
compañía de su familia y de sus amigos. Toda cosa
que la tocaba o que ella tocaba era impura, y por
eso ella no podía tocar a nadie. Imagínate, no tocar
a nadie durante doce años. Hasta llegar a Jesús.
Al tocar a Jesús, ella estaba haciendo que Jesús
estuviera ceremonialmente impuro. Esto significaría
que él tendría que ir al Templo y comprar animales
para los sacrificios, que le devolverían la
limpieza. No solo la enfermedad de esta mujer le
resultaba muy costosa, sino también le costaba mucho
a otros. Sin duda, ella estaba débil por haber
perdido mucha sangre por tanto tiempo, y tenía pocas
fuerzas. Además, tenía vergüenza de pedirle ayuda a
Jesús. Pero, sus manos podían alcanzar lo que su
boca no podía pedir, si él pasaba lo suficientemente
cerca de ella.
Considera:
Esta mujer estuvo en contacto directo con Jesús, y
fue sanada. ¿Qué significa tocar a Jesús como lo
hizo ella? Hay muchos que sufren en silencio, que
están demasiado avergonzados para pedir ayuda, que
pasan junto a nosotros cada día. ¿Cómo podríamos
alcanzarlos?
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