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Lecciones de los candidatos a discípulos

Lección 4

Para el 26 de Enero del 2008

Mateo 8:21, 22


 

Objetivos para la Enseñaza a tu clase

 

  • Saber que ser un discípulo involucra el corazón entero.

  • Sentir el deseo de poner a Jesús primero, y mantenerlo siempre así.

  • Hacer la decisión de arrancar todo lo que nos aleja de Jesús.

 

Bosquejo de la Lección

                            

                             I.               Saber: El candidato a discípulo

                                                   A.               No sabemos su nombre. O si era un pastor de cabras de Nazaret o un carnicero de Betsaida. Pero Mateo dice que era un “discípulo” de Jesús. De este modo, él no discutió la importancia del llamado de Jesús, sino solo la ocasión. ¿Por qué no era suficiente con llamarlo?

                                                    B.               La respuesta de Jesús, de permitir que los muertos entierren a sus muertos, sugiere que si este discípulo no se comprometía plenamente ahora, nunca lo haría. ¿Cuál es el peligro de la postergación?

                           II.               Sentir: Un amor a Dios que está por encima de todo

                                                   A.               No todo lo que este hombre valoraba estaba mal: sentía el deber filial, el honor. ¿Cuándo lo que es bueno llega a ser tu enemigo?

                                                    B.               La respuesta de Jesús a este discípulo no identificado parece desanimadora. ¿Era esa la intención? ¿Cómo deberíamos entenderla?

                                                   C.               ¿De qué manera nosotros, como este hombre, racionalizamos nuestra falta de interés en arreglar nuestras prioridades adecuadamente? (Después de todo, honrar al padre está en la ley de Dios.)

                         III.               Hacer: Eliminar los estorbos

                                                   A.               Jesús reveló la duplicidad de este hombre, para que todos la vieran. ¿De qué manera tus elecciones revelan tu verdadero centro de pensamiento?

                                                    B.               Considera a este hombre a la luz de la parábola del sembrador. ¿A cuál de los terrenos se parecía más este hombre? ¿Cómo podemos evitar ser ahogados por las malezas de los cuidados de este mundo?

 

Resumen

 

  • No es suficiente querer ser discípulos de Jesús; debemos quererlo más que a ninguna otra cosa.

 

Motiva

 

Concepto clave: Los verdaderos discípulos responden inmediatamente al llamado de Jesús, sin demoras, excusas ni vacilación.

¿Te has encontrado alguna vez en una situación en la que tenías que hacer una decisión para vida o para muerte? El capitán marino holandés Johan Lindeman tuvo que hacer eso. Todo el verano, el capitán Lindeman había llevado su barco, lleno con turistas europeos ricos, a una isla no habitada para experimentar todo el alboroto de un volcán activo. El 26 de agosto de 1883 la islita, demasiado pequeña para incluir su nombre en un mapa, estalló.

El capitán Lindeman estaba en el estrecho de Sonda en el momento en que el volcán Krakatoa entró en erupción. Mucha ceniza y piedra pómez cayó sobre el barco. Las aguas turbulentas hacían imposible llegar a algún puerto. Temprano, a la mañana siguiente, el capitán observó una ola que arrastró a los que se habían reunido en el muelle de Telok Betong y vio cómo se depositó, en una playa cercana, un barco en medio de los cocoteros. Para salvar su barco, él arrojó ambas anclas, con la proa directamente enfrentando las olas.

La tripulación, los pasajeros y el barco eran sacudidos violentamente. El ácido sulfuroso quemaba el aire. En diez minutos, la cubierta del barco estuvo tapada por unos 45 cm de polvo de piedra pómez. El mar se agitaba convulsivamente, mientras trataban desesperadamente de limpiar la cubierta. Parecía una batalla perdida. Una muralla gigantesca de agua venía hacia ellos.

El capitán Lindeman se lanzó precipitadamente a la sala de máquinas. Cuando la ola monstruosa los golpeó, la tripulación fue arrojada de un lado al otro, en la sala de máquinas. El barco trepó la ola hasta estar en posición casi vertical y bajó del otro lado. La tripulación y los pasajeros se dieron por muertos. Cuando el viento dejó de soplar cerca de mediodía, siguió una calma mortal que era más temible que la tormenta. Ningún pasajero perdió la vida gracias a la decisión del capitán, que echó las anclas y enfiló directamente hacia las mortales olas.

Considera: En lugar de escapar de las olas, el capitán Lindeman echó anclas y afrontó directamente las olas. ¿De qué manera su rapidez de pensamiento y de acción salvó la vida de su tripulación y de sus pasajeros? Algunas veces, la acción correcta involucra un riesgo considerable. ¿En qué sentido nuestro llamamiento de seguir a Jesús es una situación de vida o muerte, aun si no amenaza nuestra vida terrenal?


 

¡Explora!

 

Comentario de la Biblia

I. El escriba

(Repasa Mat. 8:19, 20 con tu clase.)

Muchas personas llamaban a Jesús didáskalos, o rabí (maestro), pero pocos de ellos eran escribas. No sorprende que cuando uno lo hizo, en Mateo 8:19 y 20, haya sido lo suficientemente notable para que Mateo lo registrara. Jesús estaba en favor de la destrucción del poder de ellos. Y, sin embargo, este hombre fue atraído al mismo ser que amenazaba ese poder. ¿Cómo es que ocurrió esto?

Obviamente, Jesús había producido un impacto sobre este hombre. Mateo nos dice, unos pocos versículos antes, que Jesús acababa de sanar al enfermo con solo una palabra y que luego sanó a un endemoniado. Tal vez este hombre había presenciado a Jesús en acción. Este hombre no solo estaba escuchando hablar a Jesús; lo observó actuar. Fue confrontado no solo con la idea de Jesús, sino también con quién era Jesús. Y su corazón fue tocado para seguir al mismo hombre que su propia organización estaba procurando matar.

Tal vez, esto estaba en la mente de Jesús cuando le dijo al escriba que contara el costo antes de seguirlo. Jesús no estaba tratando de debilitar su ardor, o entusiasmo, sino hacer que concentrara y probarlo. El camino cristiano nunca es fácil. Hay una cruz que llevar antes de que haya una corona. Hay un yo que debe morir y la necesidad de poner a Jesús por sobre toda consideración u obligación terrenal.

Considera: ¿Qué significa contar el costo de seguir a Jesús? ¿Cuál es la diferencia entre una respuesta emocional y un compromiso de todo corazón con Cristo? ¿Cómo podemos saberlo?

II. Aprovecha el momento

 (Repasa Mat. 8:21, 22 con tu clase.)

No sabemos el nombre de este hombre, pero sí sabemos que ya era un discípulo, lo que significa que ya había aceptado el llamamiento de Jesús. Pero, le resultaba difícil comprometerse. Sus palabras a Jesús demuestran que tenía un corazón atormentado por el deseo de servir a Jesús completamente y mismo tiempo quería cumplir sus otras obligaciones.

William Barclay explica el significado detrás de la expresión oriental “Tengo que sepultar a mi padre”. Cuando el candidato a discípulo dijo esto a Jesús, realmente estaba diciendo: “No puedo dejar mi hogar para seguirte, Jesús, hasta después de la muerte de mi padre, que puede no ocurrir hasta dentro de muchos años. Entretanto, necesito cumplir mis deberes hacia mis padres y familiares antes de que pueda dejarlos”. Esta costumbre era considerada un deber sagrado de parte de un hijo.

La respuesta de Jesús desnuda el problema y da la solución con mucha claridad. La lealtad al Señor sobrepasa las expectativas culturales. “Deja que los muertos entierren a sus muertos” es la forma de Jesús de decir: “Capto que tú tienes una obligación importante hacia tus padres, pero tu obligación hacia mí necesita venir primero. Sal ahora o nunca saldrás para seguirme”.

Considera: Contrasta el consejo que Jesús le dio al escriba, en Mateo 8:19 y 20, con el consejo que Jesús le dio a un candidato a discípulo, no identificado. ¿Por qué Jesús recomienda precaución en un momento y luego sugiere apresurarse en el siguiente? ¿Por qué crees que estos dos escenarios fueron puestos uno junto al otro? ¿De qué modo se equilibran el uno con el otro?

III. El joven rico

 (Repasa Mar. 10:17 al 23 con tu clase.)

La historia del joven rico termina en un llamado personal y directo al discipulado. Antes de esto, Jesús enumeró los Mandamientos: No robes, no mientas o no cometas adulterio. Los Diez Mandamientos estaban expresados en un lenguaje que daba prohibiciones (negativas) acerca de lo que no había que hacer. Allí estaba el foco del problema del joven rico, y su falla fatal. Él estaba tan concentrado en evitar el mal que se olvidó de hacer el bien. Por eso, la declaración de Jesús: “Una cosa te falta” realmente hace la pregunta: Has pasado toda tu vida evitando el mal y procurando no hacer daño a otros, pero ¿qué bien les has hecho? Esa era la manera en que Jesús le decía al joven rico, y también a nosotros, que no es suficiente evitar las cosas malas; debemos también hacer cosas buenas.

El joven rico tenía una excelente reputación, pero le faltaba tener a Dios dentro de sí, brillando a través de sus acciones. Y esa cosa era todo. Sin ella, no tenía nada, no importaba cuánto tuviera. Él quería el cielo, pero no lo suficiente como para renunciar a todo y obtenerlo.

La Biblia dice que Jesús lo miró y lo amó. Esto fue después de que Jesús lo vio por lo que era: defectuoso, egoísta. Pero él lo vio como podría ser. Esa es la forma en que los ojos que todo lo penetran consideran las cosas. Él vio la sinceridad de este joven: él corrió hacia Jesús. Se arrodilló. Admiraba grandemente al Salvador. Y la pregunta de Jesús: ¿Por qué me llamas bueno? no era tanto una reprensión sino un intento de extraer de este joven una profesión de fe más profunda. Al procurar que el joven rico clarificara por qué lo había llamado a Jesús bueno, Jesús quería ayudarlo a probar su sinceridad y a ver su falta. En esa prueba había una invitación no solo a considerar su propia debilidad, sino también a servir al Único que podía salvarlo de sus debilidades. El joven rico tenía suficiente sentido común para captar lo que Jesús quería decir. Pero él se apartó, porque el costo de la vida eterna le pareció demasiado inconveniente.

Considera: A menudo, el llamado a rendir el yo se presenta en un lenguaje que parece severo, pero es que no hay otra manera de salvarnos sino cortando lo que nos mataría si nos aferramos a ello. ¿De qué modo esto explica por qué Jesús le pidió al joven rico que se deshiciera de sus riquezas?

IV. Mentalidad de masa

 (Repasa Luc. 4:16-30 con tu clase.)

La gente del pueblo propio puede ser la más difícil de agradar, como Jesús lo descubrió muy pronto cuando se levantó para leer. Él escogió las siguientes palabras del profeta Isaías: “Porque Dios me ha ungido (jrío)”, lo que puede ser traducido libremente como “Dios me ha hecho el Cristo (el ungido)”. No era posible entender mal lo que Jesús quería decir.

Es interesante que Jesús no leyó el clímax del pasaje final de Isaías 61:1 y 2. Era la parte que prometía “el día de venganza del Dios nuestro”, que los judíos interpretaban como la salvación para ellos y la retribución para sus enemigos. Que Jesús reclamara ser el Mesías y luego dejara afuera el pasaje acerca de la venganza de sus enemigos desafiaba seriamente su concepto del Mesías y de su obra. Si el Mesías no vendría para castigar a los enemigos de ellos, entonces, ¿por qué se molestaría en venir, y qué planes tenía en cambio? Peor aún, Jesús se atrevió a implicar que, en lugar de destruir a sus enemigos, el Mesías les ofrecería la salvación en vez de castigo.

Esto era demasiado para esta multitud. Su fiero orgullo nacional se oponía a la idea de que las bendiciones del evangelio estuvieran disponibles para los paganos. Se levantaron contra él aun antes de que terminara de hablar y lo echaron fuera, hacia un precipicio, en el borde de aquel pueblo. Si no hubiera sido por los ángeles, que ocultaron a Jesús y lo condujeron a un lugar seguro, Jesús habría muerto en un precipicio y no en una cruz.

Considera: ¿Cuán importante es nuestra influencia? ¿Qué diferencia habría producido si un Nicodemo o un Gamaliel (Hech. 5) se hubieran levantado en protesta contra el populacho? ¿Qué nos dice esto acerca de la influencia y el poder de una voz solitaria?

 

¡Practica!

 

Preguntas para reflexionar:

1.         ¿Cuál es el peligro de que nuestra fe establezca falsas expectativas acerca de Dios? ¿Cómo puede esto constituir un riesgo para apartarnos de él si las expectativas no se cumplen? ¿Qué tenemos derecho de esperar de Dios?

2.         El joven rico se entristeció porque existían condiciones que no le permitían tener ambas cosas: sus riquezas y el cielo. ¿De qué modo esta historia define lo que son ídolos? ¿Qué ídolos nos tientan hoy a renunciar al cielo?

Preguntas de aplicación:

1.         ¿Qué significa poner primero a Jesús? ¿Cómo sabemos que realmente estamos aprovechando el momento para servirlo plenamente?

2.         ¿Qué nos enseña la historia del joven rico acerca de cuál es la única manera de estar a salvo de los ídolos? ¿Cómo podemos aplicar esto a nuestras vidas? ¿De qué modo convertimos la convicción en acción?

 

¡Aplica!

 

Así como el candidato a discípulo que le suplicó a Jesús que le dejara cuidar de sus obligaciones familiares primero, encontramos personas cuyas manos parecen estar demasiado llenas para aferrarse de Jesús y seguirlo. Identifica a algunas de estas personas tan ocupadas. ¿Cómo puedes ser las manos de Dios para ellos, y liberar las de ellos para ayudarlos a aferrarse de Jesús?

Durante tu clase, canta algunos himnos elegidos de antemano que reflejen esos elementos importantes: contar el costo, no postergar las cosas, servir con todo el corazón, no seguir a la muchedumbre, mirar únicamente a Jesús, para vivir.

 

 

 

 

Compilador: Dr. Pedro Martínez

 

 

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