Maestro Español

Up Misionero Misionero Niños Misionero Inglés Misio Niños Inglés Misionero Francés Misio Niños Francés Misionero Alemán Misio Niños Alemán Cuna Cuna Maestro Cuna Inglés Cuna Maestro Inglés Cuna Francés Jardín Infantes Infantes Maestro Infantes Inglés Infa Maestro Inglés Primarios Primarios Maestro Primarios Inglés Prim Maestro Inglés Primarios Francés Prim Maestro Francés Menores Menores Maestro Menores Inglés Men Maestro Inglés Menores Francés Men Maestro Francés Intermediario Inglés Inter Maestro Inglés Jóvenes Jóvenes Inglés Joven Maestro Inglés Universitarios Universitarios Inglés Univer Maestro Inglés Sábado 12 Domingo 13 Lunes 14 Martes 15 Miércoles 16 Jueves 17 Viernes 18 Lección PDF Lección Francés Lección Inglés Inglés Maestro Maestro Español Maestro PDF Maestro Word Notas de Elena White White PDF White Word Bertram Melbourne LC PDF LC Word ESN Audio Diálogo Bíblico Pine Knoll Audio Audio USM Audio Bullón PowerPoint Pr Eguiluz PowerPoint TWP PowerPoint TWP Inglés Pr Javier Velázquez PowerPoint Dr Castro Audio Inglés Univer Video Inglés Univer Misión Africana ESW Ing. D. Jarquín López Pr Israel Leito Pr Walther Ruiz Audio Pr Walther Ruiz Inglés: J. Gallagher Inglés: M. Fracker PowerPoint Italiano

 


Jesús nos llama al discipulado

Lección 3

Para el 19 de Enero del 2008

Lucas 5:1-11


 

Objetivos para la Enseñaza a tu clase

 

  • Saber lo que Jesús espera de sus discípulos y lo que podemos esperar de él.

  • Sentir el deseo de permanecer en la presencia de Dios.

  • Hacer la decisión de poner a Jesús en primer lugar

 

Bosquejo de la Lección

                            

                             I.               Saber: El llamado

                                                   A.               ¿Qué sugiere la pesca acerca de la obra que Jesús quiere que hagan sus discípulos?

                                                    B.               ¿De qué modo la respuesta de los primeros discípulos requirió un compromiso completo?

                                                   C.               ¿Qué seguridad dio Jesús a Pedro en la pesca milagrosa?

                                                   D.               ¿Por qué Pedro le dijo a Jesús que se apartara, si él tenía la intención de abandonar todo para seguirlo? ¿De qué era eso un reconocimiento?

                           II.               Sentir: El llamamiento

                                                   A.               ¿Cómo nos llama Jesús a abandonar nuestra vida antigua? ¿Qué desafíos podemos afrontar?

                                                    B.               ¿Qué nos permite a nosotros, que como Pedro hemos caído, permanecer en la presencia divina?

                                                   C.               La red de Pedro era tan pesada que él llamó refuerzos para evitar hundirse. ¿De qué modo esto ilustra la importancia del trabajo en equipo, en el evangelio?

                         III.               Hacer: Responder

                                                   A.               Pedro pasó, de no tener ninguna carga en su bote, a tener una carga de peces tan pesada que comenzó a hundirse. ¿De qué modo, como discípulos, evitamos hundirnos bajo el peso del éxito?

                                                    B.               ¿Por qué le habrá dado Jesús tanto éxito a Pedro solamente para pedirle que abandonara todo? ¿Por qué es necesaria la disposición de dejar todo por Jesús? ¿Cuál es el secreto de hacer esto?

 

Resumen

 

  • Así como Jesús se dio enteramente por nosotros, él no acepta nada menos que nuestro yo completo para él.

 

Motiva

 

Concepto clave: El llamado al discipulado involucra un compromiso de toda la vida a Jesús y el deseo de compartir a Jesús con otros.

¿Has comprometido todo a una causa cuando toda esperanza de un resultado favorable parecía perdido? Desafiar obstáculos insalvables requiere un compromiso heroico de fe que pocos alcanzan. Y, cuando lo hacen, los recordamos.

Corría el año 1570, el 15 de marzo. Dos poderosos ejércitos chocaron en el campo de Jarnac. El ejército de Catalina de Médici destruyó los regimientos hugonotes. El comandante hugonote, el Príncipe de Condé, cayó. Herido y sin caballo, peleó sobre sus rodillas hasta que fue asesinado. El ejército hugonote se retiró de la matanza, derrotado en la batalla y en espíritu.

Poco después, una mujer entró en sus filas. A su lado cabalgaba su hijo. En el otro lado cabalgaba su sobrino, el hijo del príncipe caído. Los ojos de todos los soldados observaron en silencio cómo Jeanne D’Albret, reina de Navarra, cabalgaba entre sus soldados derrotados. En 1560, ella había profesado abiertamente la fe protestante. En 1563, ella proclamó un edicto que abolía los impuestos papales en Bearn. Su esposo la abandonó. El Papa dictó la excomunión contra ella, mientras los poderosos reyes de España y de Francia complotaban para arrancar del mapa de Europa su pequeño reino. Pero ella no abandonó su fe. Ahora, cabalgando por entre los restos maltrechos de su ejército, su voz resonó: “Les ofrezco todo lo que puedo entregar: mis dominios, mis tesoros, mi vida y, lo que es más querido que todo, mis hijos. Juro defender hasta mi último suspiro la santa causa que ahora nos une a todos”. En la hora de la derrota, cuando los corazones de los hombres habían perdido el valor, el compromiso de ella les dio esperanza”.–Adaptado de J. A. Wylie, The History of Protestantism, t. 3, p. 1.333.

Considera: Basado en lo que la reina de Navarra estaba dispuesta a sacrificar, ¿cómo definirías compromiso? ¿De qué modo el compromiso de ella a la causa le dio una poderosa verdad que compartir con esos hombres que parecían haber perdido todo? ¿Qué nos dice, su disposición a sacrificar todo por la causa de la Reforma, acerca de lo que significa el discipulado?


 

¡Explora!

 

Comentario de la Biblia

I. “Ven y ve”

(Repasa con tu clase Juan 1:35-51.)

Un delegado de los fariseos había ido con toda su pompa y esplendor a Juan el Bautista, para preguntarle a quemarropa si él era Moisés que había vuelto de los muertos. Juan asombró a la multitud que se había reunido allí anunciando que había Uno, en medio de la multitud, que era mayor que todos los profetas muertos o vivientes. Las cabezas debieron haber girado a un lado y al otro, estirándose por sobre la multitud, para descubrir a aquel de quien Juan hablaba. Pero solo vieron a obreros, pescadores y agricultores como ellos mismos. Algunos habrán pensado que tal vez Juan estaba sufriendo un golpe de calor, por todo el tiempo que había estado en el desierto. O bien que la dieta estricta de langostas y miel había perjudicado su juicio.

Dos días más tarde, Juan vio otra vez entre la multitud a aquel mayor que todos. Esta vez lo señaló directamente: “Miren, allí está el Cordero de Dios”. Seguramente el tiempo estaba maduro para que llegara el prometido Libertador para sacar a Israel de la esclavitud, de modo que el anuncio de Juan no debería haber sacudido a la gente. Después de todo, ¿no estaban a punto de terminar las setenta semanas de Daniel? Pero, mientras los que estaban en la multitud movieron los ojos en la dirección que señalaba el Bautista, probablemente las esperanzas despertadas se transformaron en incredulidad. ¿Sería ese hombre el que quebraría el yugo de los romanos? ¿Él? Tal vez, ellos tenían en mente a alguien que se pareciera un poco más a un rey como Herodes o a alguien con músculos como los de un gladiador romano. Tal vez, eso explica por qué nadie fue corriendo adonde estaba Jesús como lo hicieron los magos o los pastores, y cubriéndolo de regalos o inclinádose ante él, aun cuando Dios mismo descendió sobre él como una paloma y declaró, con voz de trueno, que era su Hijo. Es una maravilla que solo dos de toda esa multitud lo hayan seguido.

Jesús no se dirigió a ellos al principio. Los dejó seguirlo por un trecho, tal vez para probar su resolución. Y, cuando se volvió a ellos, les preguntó algo muy sencillo: “¿Qué buscáis?” Era una pregunta que requería que explicaran lo que había en sus corazones. Pero, como era una pregunta, también permitía que Andrés y Juan se volvieran, si así lo deseaban. De modo que siempre es así con los que van a Jesús. Él nunca fuerza a los que atrae. Pero, en algún momento se vuelve a quienes lo siguen y pide una respuesta a su atracción: una respuesta a la pregunta: ¿Qué buscáis?

Considera: ¿Qué revela la respuesta de Andrés y Juan, a la pregunta de Jesús, acerca de lo que había en sus corazones? ¿Por qué eran tan buenos candidatos para ser discípulos?
La respuesta de Jesús a la pregunta de ellos, acerca de dónde moraba, fue contestada con la invitación: “Venid y ved”. ¿De qué modo Jesús todavía nos invita hoy a “venir y ver” donde él mora? ¿Dónde están los lugares en los que mora Jesús y qué significa “permanecer” en él?

III. Leví Mateo

(Repasa con tu clase Luc. 5:27, 28.)

Cuando Mateo se levantó y se vistió para trabajar en la oficina de rentas en Capernaum, pareció ser otro día típico haciendo el trabajo más despreciado y odiado en Judea. Felizmente para él, finalmente había alguien más odiado en el pueblo que él mismo: ese nuevo Maestro llamado Jesús, de quien se hablaba mucho. Pero ¿qué era lo que hacía que los cobradores de impuestos fueran tan universalmente despreciados?

Primero, había un impuesto de censo y un impuesto de tierra. El impuesto de censo debía ser pagado por los varones (de 14 a 65 años) y las mujeres (de 12 a 65 años) sencillamente por el privilegio de respirar. Les recordaba a los judíos que eran esclavos del gobierno romano. El impuesto territorial era una abominación para los judíos, que veían a Dios como el propietario de la tierra. Y, no olviden que había también un impuesto a los ingresos.

Pero el dinero que extraían los romanos de los judíos no terminaba allí. También había que pagar aduanas. ¿Necesitaban usar el camino principal? No podían hacerlo hasta haber pagado el impuesto al camino. ¿Viajar por el puerto? También había un impuesto para esto. Y uno para el mercado. Los carros debían pagar impuestos. Y había un impuesto por cada rueda, y por el animal que tiraba del carro. Estos impuestos dejaban mucho espacio para abusos y extorsiones.

Un cobrador de impuestos podía detener a un viajero, hacerle desempacar sus bienes y cobrarle lo que le pareciera bien. El resultado era revueltas contra los romanos, tales como la que el gobernador romano Quirinius sofocó ferozmente. Los romanos vendían el derecho de cobrar impuestos a los contratistas. Mientras el contratista reunía la cantidad estimada al final del año, y la entregaba al gobierno romano, él estaba libre para guardar todo lo que había extorsionado más allá de lo que entregaba. Y, por cuanto esto ocurría con demasiada frecuencia, los cobradores de impuestos eran detestados universalmente. Eran desechados, “leprosos” sociales. Lo único peor que un cobrador de impuestos era un cobrador de impuestos que fuera judío. Ser miembro de esta profesión era considerado como la mayor traición a la nación judía. No solo un cobrador de impuestos era desechado, se lo consideraba un apóstata, alguien que estaba separado de Dios, sin esperanza de salvación.

Así que, cuando consideramos el llamamiento que le hizo Jesús a Mateo, comprendemos la furia y el enojo de muchos del pueblo, no solo de los escribas, sino también del común del pueblo. ¿Estaba Jesús fuera de sí? No solo le pide a Mateo que se una con él; Jesús va y come alimentos pagados con el dinero de los que pagaban impuestos en la casa de Mateo. Jesús no necesitaba resucitar muertos para que las lenguas se agitaran; sencillamente tenía que aceptar invitaciones a comer con los “intocables” que vivían como Mateo.

Considera: Mateo había estado observando a Jesús. Podemos suponer esto por la respuesta de Mateo a Jesús. Inmediatamente dejó un negocio muy lucrativo para seguirlo. Él no lo habría hecho si Jesús hubiera sido un desconocido para él, o un extraño. Pero Jesús también había estado observando a Mateo. La Biblia dice que Jesús “vio” a Mateo. La palabra “vio” significa más que poner la mirada sobre alguien. Viene de la palabra griega théaomai, “contemplar” o “mirar con atención”. Jesús estaba mirando, por debajo de la etiqueta “extorsionador”, el corazón del hombre mismo. ¿Qué nos enseña esto acerca de la forma en que Jesús nos ve?

¿De qué modo el llamamiento de Leví Mateo revela cuán abarcante es el evangelio? ¿Qué nos enseña esto acerca de no juzgar a otros?

 

¡Practica!

 

Preguntas para reflexionar:

1.         Lo primero que hizo Andrés, después de pasar un tiempo con Jesús, fue buscar a su hermano y contarle que había encontrado a Jesús. ¿Qué principio hay aquí para nosotros acerca del discipulado? ¿Por qué contar a otros es una de las primeras cosas que hace un discípulo?

2.         Jesús estaba en la multitud, pero ninguno lo vio sino Juan. ¿Qué nos indica esto acerca de los lugares en los que habita Jesús? ¿Por qué nadie lo discernió?

3.         Andrés trajo a su hermano a Jesús, y Jesús lo “miró”. Juan, discerniendo el verdadero carácter de Cristo, dijo lo mismo que había dicho de Jesús antes: “He aquí el Cordero de Dios”. ¿Por qué es esto más que meramente mirar a alguien; una mirada dentro del alma? ¿Qué vio Jesús allí? ¿Tres cantos del gallo y tres negaciones? Y, no obstante, todavía le dijo a Pedro que lo siguiera. ¿Qué nos enseña esto acerca de la aceptación que Jesús hace de cada uno de nosotros?

Preguntas de aplicación:

1.         Pedro le dijo a Jesús que se apartara de él porque era pecador. No obstante, se aferró a los pies de Jesús. ¿Por qué las palabras de Pedro a Jesús demuestran un sentido de su propia pecaminosidad y no un deseo de separarse de Jesús?

2.         Nota lo primero que Jesús le dice a Pedro después de que este se arrojó a los pies de Jesús. No fue: “Te haré un pescador de hombres”, sino más bien fue “No temas”. ¿Por qué diría Jesús primero esto? ¿De qué tenía miedo Pedro?

3.         Antes de pedirles que dejaran sus redes, Jesús les dio la seguridad de que Dios supliría todas sus necesidades. ¿Qué promesa hay aquí para nosotros al comprometernos a la causa de Jesús como sus discípulos?

4.         Pedro le proporcionó a Jesús el uso de su barca, para predicar el evangelio. Jesús le devolvió el regalo llenándola con peces. ¿Qué nos dice esto acerca de cómo recompensa Jesús cualquier sacrificio hecho por el evangelio?

 

¡Aplica!

 

Actividad de discipulado

Así como Andrés llamó a Pedro a ver a Jesús, y Felipe llamó a Natanael para que “viniera y viera”, Mateo respondió a la invitación de Jesús llamando a cobradores de impuestos, y presumiblemente a otros desechados sociales, para que vinieran a ver a Jesús en una fiesta dada en su honor. ¿Qué nos revela esto acerca del discipulado y de nuestra tarea como discípulos? Realiza tu propia fiesta “ágape” (de amor) en tu iglesia. Sé como Mateo. Invita a quienes conoces, y que no conocen a Jesús, a venir a comer contigo. Pide que cada alumno traiga a una persona que no es miembro de la iglesia

 

 

 

 

Compilador: Dr. Pedro Martínez

 

 

[Acerca de Nosotros]  [Centro Internacional de la Escuela Sabática]  [Ministerios de Iglesia][Ministerio de la Salud] [Ministerio de la Palabra]  [Ministerio Profético] [ Ministerios Apologético] [Ministerios de Música]  [Ministerios Audio-Visual [Centro White MPM]  [Centro de investigación]  [Centro de Noticias MPM] [Historia IASD]  [Iglesias ASD en la Red]  [Escríbenos]  [Conozca a Marissa]  [Conozca al Dr. Martínez]  [Foto-Album  Familia Martínez]   [Home]

 

Usted es el Visitante FastCounter by LinkExchange