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El discipulado, entonces y ahora

Lección 2

Para el 12 de Enero del 2008

Marcos 16:19, 20


 

Objetivos para la Enseñaza a tu clase

 

  • Saber y comprender cómo Jesús confirmó su palabra mediante sus discípulos con señales y milagros.

  • Sentir el deseo de trabajar estrechamente para Jesús y con él.

  • Hacer de los lugares adonde van cada día su campo misionero.

 

Bosquejo de la Lección

                            

 I.               Saber: Jesús confirma su Palabra

                                                   A.               Marcos sugiere la idea de que la acción de los discípulos, en Marcos 16:20, es una respuesta directa e inmediata a lo que sucedió con Jesús en el versículo 19. ¿Qué fue eso? ¿Qué nos enseña su respuesta acerca de nuestra propia respuesta a la palabra de Jesús?

                                                    B.               ¿Qué revela el hecho de que los discípulos predicaron “en todas partes” acerca de cuánto es el alcance del evangelio?

                                                   C.               ¿Cómo debemos entender las palabras de Marcos de que el Señor confirmaba “la palabra con las señales que la seguían”? ¿Qué clase de milagros podría incluir esto? ¿Por qué eran importantes las señales?

II.               Sentir: Su palabra en nosotros

                                                   A.               ¿Realiza Jesús maravillas en nuestras vidas? Explica. ¿Cuáles son las señales y los milagros que vemos? ¿Cómo los definimos?

                                                    B.               ¿Qué “palabras” o verdades quisiera Jesús confirmar en nosotros? ¿De qué otro modo podría Jesús hacer eso fuera de las señales y los milagros?

III.               Hacer: Trabajar con Jesús

                                                   A.               El discipulado, para Jesús y para otros personajes de su tiempo, incluía a menudo contar a otros las maravillas realizadas por su maestro. ¿De qué modo podemos nosotros, como discípulos de Jesús, hacer lo mismo?

                                                    B.               Los discípulos predicaron “en todas partes”. ¿De qué modo tu hogar, tu escuela o tu trabajo pueden ser un campo misionero?

 

Resumen

 

  • Como discípulos de Jesús, podemos obtener lecciones de las vidas de los primeros discípulos.

 

Motiva

 

Concepto clave: Jesús espera de nosotros el mismo compromiso, con la tarea del discipulado, que esperó de los primeros discípulos.

¿Qué deuda tienen los muertos con los que viven? ¿De qué modo el legado de ellos modela las tareas de quienes somos llamados a trabajar? Preguntas como estas surgían en la mente de un hombre que viajaba en tren a un lugar en el que los muertos eran más numerosos que los vivos.

La cantidad de muertos no era centenares, sino miles. Siete mil quinientos muertos era el número de cadáveres humanos. Varios miles de caballos muertos añadían su olor, haciendo que casi fuera suicida respirar allí. Se eligió rápidamente un sitio para enterrarlos, y se llamó a dos funcionarios del gobierno a dar discursos. El primer orador presentó una elegía de dos horas de duración. El segundo orador, el hombre del tren, debía dedicar el sitio donde estaba la tumba de los que habían luchado allí. Su papel era más bien cortar la cinta en una ceremonia oficial: su parte en la dedicación era secundaria y trivial. Cuando se levantó para hablar, la audiencia se abanicaba por el calor insoportable del día y se preparaba para otro largo discurso. Pero, su discurso pareció terminar antes de comenzar. Es que realmente no se necesitan dos horas para pronunciar menos de trescientas palabras. Esas 273 palabras (en inglés) predijeron que “nadie recordará lo que decimos aquí”. Aunque estas palabras fueron exactamente ciertas acerca del discurso de dos horas de Edward Everett, no lo fueron en el caso de las palabras de Abraham Lincoln. Su humilde discurso, que pasaría a ser uno de los más grandes en la historia de los Estados Unidos de Norteamérica, se cerraron con estas palabras:

“Es mejor que nosotros, estando aquí, nos dediquemos a la gran tarea que queda delante de nosotros –de que de estos honorables muertos tomemos una devoción mayor a la causa por la que ellos dieron la máxima medida plena de la devoción–; que aquí resolvamos seriamente que estos muertos no hayan muerto en vano...”

Considera: Abraham Lincoln habló de la dedicación a la “gran tarea” que había delante de ellos. Así como los primeros discípulos tenían una tarea, Jesús nos llama a dedicarnos a las tareas del discipulado que están delante de nosotros. ¿Cuáles son estas tareas? ¿Qué obras hicieron los discípulos que vivieron antes que nosotros, y cómo las cumplieron?


 

¡Explora!

 

Comentario de la Biblia

I. “Quisiéramos ver a Jesús”

(Repasa Juan 12:20-26 con tu clase.)

¿Quiénes fueron exactamente los griegos que le dijeron a Felipe que querían ver a Jesús? No sabemos sus nombres, sus profesiones, si vivían en la ciudad o habían viajado de Atenas o de Éfeso. Pero podemos considerar el trasfondo de la escena: venían buscando a Jesús, y eso nos da a entender mejor lo que ellos deseaban.

Era la Pascua en Jerusalén. Jesús acababa de hacer una entrada muy pública y regia montado en un pollino (asno), en la ciudad, en cuyas calles había hojas de palmera, y delante de él ponían sus mantos. Su entrada provocó temores y ambiciones. Alarmados por la creciente popularidad de Jesús, los fariseos hicieron correr la voz de que si alguien sabía dónde se encontraba Jesús se los hicieran saber. Seis días antes de esto, Jesús estuvo en una cena con Lázaro, a quien había resucitado de los muertos, y a quien los fariseos querían eliminar para aquietar el alboroto acerca de Jesús. Entretanto, los judíos venían en cantidad a la ciudad, a purificarse para la fiesta. Algunos tenían curiosidad por ver a Lázaro y querían contemplar a quien hacía caminar a los muertos. Muchos esperaban que la entrada de Jesús a la ciudad fuera la señal de que él tomaría el trono de David, quitándoselo a Herodes, e incitaría una revuelta contra Roma. En este caldo de intrigas, chismes y casi derramamiento de sangre, entraron los griegos.

No sabemos cuántos eran: dos, cinco o diez. Pero sabemos que no vinieron para quedarse boquiabiertos. Estaban buscando a Jesús, y el Espíritu de Dios los impulsaba. Centenares de años antes, otro griego, Herodoto, había peregrinado por la tierra buscando la verdad y para descubrir cosas. En esta tradición de búsqueda de conocimiento, estos hombres querían “ver”, o contemplar, a Jesús. Y, por la respuesta, de Jesús, podemos deducir que ellos querían comprender sus propósitos. Pero Jesús les dijo la cosa más extraña. Si ellos deseaban servirlo, debían caer como granos a la tierra y morir.

Considera: Imagínate viajar desde lejos para escuchar a un gran maestro, y él te dice que la respuesta a la vida es la muerte. ¿Qué quiso decir Jesús con las palabras de Juan 12:24: “Que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto”. ¿De qué manera la muerte de Lázaro nos ayuda a comprender lo que significa esta ilustración? ¿Qué nos dice esto hoy, como discípulos, acerca de nuestro compromiso con Jesús? ¿Qué nos pide él que hagamos?

II. Agua en vino

(Repasa con tu clase Juan 1:35-40.)

Jesús involucraba a sus discípulos en cada aspecto de su ministerio. Cuando los envió a predicar y a enseñar, lo hicieron con confianza, por causa de lo que habían visto que él hacía, comenzando con el milagro en Caná.

Antes de Caná, Jesús no había realizado milagros. Solo su predicación y sus enseñanzas, y el respaldo de Juan el Bautista, le ganaron sus seguidores escogidos. Juan el Bautista había señalado a Jesús como el Cordero de Dios, y dos de sus discípulos, Andrés y Juan, lo dejaron para seguir a Jesús. Jesús también llamó a Simón Pedro, a Natanael y a Felipe antes de que ocurriera la boda de Caná. Estos cinco fueron muy probablemente los que asistieron a la boda con Jesús.

Así que, tuvieron que haber oído a la madre de Jesús dirigirse a él para decirle que no había más vino. Ellos la escucharon decir a los siervos que hicieran lo que su hijo les dijera. Debieron haber mirado con curiosidad cuando Jesús dijo a los siervos que llenaran las seis tinajas de vino con agua, y luego con asombro creciente, cuando Jesús les dijo que llevaran las tinajas al que estaba a cargo de la fiesta. Con qué asombro, seguramente, escucharon al mayordomo declarar que este vino tenía mejor gusto que el primero que habían servido. Los discípulos debieron haber mirado a Jesús con asombro. Habían visto lo que había entrado en las tinajas. Sabían que era solo agua.

Considera: ¿Qué nos dice el esfuerzo que hizo Jesús para tomarse el tiempo de asistir a la boda acerca de cómo las actividades sociales de la vida pueden ser parte de nuestra misión de servirlo? ¿Por qué es importante que este haya sido el primer milagro de Jesús? A cambio de nuestro compromiso con él, ¿qué nos dice esta historia que Cristo se compromete a hacer por nosotros como sus discípulos?

 

¡Practica!

 

Preguntas para reflexionar:

1.         ¿Qué quiso decir Jesús con las expresiones “si algo pidieres en mi nombre” y se hará “conforme a vuestra fe”, en Juan 14:13 y 14 y Mateo 9:29? ¿Qué nos promete esto? ¿Con qué propósito? ¿Qué no nos promete esto?

2.         ¿Qué nos muestra la comisión evangélica de Mateo 28:19 y 20 que Jesús espera que nosotros hagamos hoy? A la luz de estos textos, ¿cómo podemos comprometernos a estas tareas, como discípulos de Jesús? ¿De qué modo nos está llamando él para servirlo en nuestra esfera? ¿De que manera estos textos nos ayudan a conocer su voluntad en nuestras vidas, como sus discípulos, y a seguirlo a él?

Preguntas de aplicación:

1.         En la sección del domingo se encuentra la declaración: “Dios usa lo que conocemos para enseñarnos lo que necesitamos conocer”. Pide a tus alumnos que compartan de qué manera Dios hizo esto en favor de ellos. ¿Qué aprendieron? ¿Qué usó Dios para enseñarles?

2.         Al transformar el agua en vino, Jesús tenía un propósito más profundo, y usó esta experiencia para enseñar a sus discípulos una lección de fe. ¿De qué modo este primer milagro en Caná ilustra los métodos de enseñanza de Cristo? ¿De qué modo captó la atención de sus discípulos? ¿Cómo convenció sus corazones? ¿Cómo podemos usar estos métodos para alcanzar a otros?

Testificación

Es muy posible que cuando eras niño haya salido una nochecita de verano con un frasco vacío, para cazar bichitos de luz o luciérnagas. Las luciérnagas son insectos muy románticos, porque toda su vida de adultos la pasan cortejando. Pero, si tú fueras una luciérnaga toda tu vida adulta, vivirías solamente una o dos semanas. Eso no deja mucho tiempo libre para ninguna otra cosa fuera que el cortejar, para que la especie sobreviva.

Para atraer a una hembra, la luciérnaga macho enciende y apaga la luz que tiene en el vientre. Este fuego frío, esa luz amarillo-verdosa intermitente, es el mismo producto químico que ayuda a regular los latidos del corazón de los seres humanos. La mayoría de las luciérnagas hembras no tienen alas. El macho usa su luminiscencia para hacer señales, con intricados modos de emitir la luz a las hembras que están en el suelo. Aunque hay más de doscientas clases de luciérnagas, los esquemas de luz intermitentes ayudan a las luciérnagas a encontrarse con las de su propia especie. Una vez que encuentra una pareja, el macho aterriza cerca de la hembra, para consumar la fertilización. La hembra deposita entonces los huevos fertilizados bajo tierra, en suelo húmedo. Hay una especie de luciérnaga que brilla en cada etapa de su vida, incluso sus huevos. Después de tres semanas, nacen las larvas, viven uno o dos años, hasta que se transforman en crisálidas, y más tarde en las luciérnagas que vemos en las noches de verano.

Considera: Somos tan impotentes para ir a Jesús como las luciérnagas sin alas en el suelo, incapaces de volar. Cuando los griegos salieron para buscar a Jesús, tuvieron que esperar que Jesús se acercara a ellos. Pero Jesús, la luz del mundo, estaba atrayendo a los griegos hacia él, por medio de su Espíritu. Su deseo de buscarlo era una respuesta a la búsqueda de Jesús primero. ¿De qué modo es esto una respuesta a su búsqueda de nosotros?

Jesús les dijo a los buscadores griegos que si un hombre quiere servirlo primero debe caer al suelo como un grano y morir. Las luciérnagas también ilustran esta verdad al enterrar sus huevos bajo tierra. Solo entonces, después de estar escondidos, pueden surgir, llegando a ser lo que era el plan que fueran. Como cristianos, ¿por qué debe el yo esconderse en Cristo para que lleguemos a ser sus discípulos?

 

¡Aplica!

 

Analiza formas en que los miembros de tu clase pueden profundizar su compromiso con la tarea del discipulado. Usa las siguientes actividades para ayudar a alcanzar esta meta:

1.         Jesús usó la lección objetiva del grano para ilustrar la idea de que un verdadero discípulo debe morir al yo a fin de vivir para Jesús. ¿En qué ejemplos de la naturaleza o de tu cultura puedes pensar para ayudarte a ilustrar esta idea? ¿Cómo puedes compartirla?

2.         Encuentra a alguien que necesita tus habilidades. Tal vez sepas de carpintería o de plomería y sabes de alguien que necesita que se arregle su baño, pero que no puede pagar el gasto de contratar a uno. O, tal vez, puedes ser tutor de alguien en matemáticas. Recuerda la fiesta de boda de Caná. Encuentra a alguien que tiene “tinajas para agua” que están vacías, y llénalas. ¿Cómo puedes usar esta oportunidad para atender necesidades tanto temporales como espirituales?

 

 

 

 

Compilador: Dr. Pedro Martínez

 

 

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