|
|
Objetivos para la Enseñaza
a tu clase |
|
-
Saber
y comprender cómo Jesús confirmó su palabra mediante sus
discípulos con señales y milagros.
-
Sentir
el deseo de trabajar estrechamente para Jesús y con él.
-
Hacer
de los lugares adonde van cada día su campo misionero.
|
|
Bosquejo de la Lección |
|
I.
Saber: Jesús confirma su Palabra
A.
Marcos sugiere la idea de que la acción de los
discípulos, en Marcos 16:20, es una respuesta directa e
inmediata a lo que sucedió con Jesús en el versículo 19. ¿Qué
fue eso? ¿Qué nos enseña su respuesta acerca de nuestra propia
respuesta a la palabra de Jesús?
B.
¿Qué revela el hecho de que los discípulos predicaron “en
todas partes” acerca de cuánto es el alcance del evangelio?
C.
¿Cómo debemos entender las palabras de Marcos de que el
Señor confirmaba “la palabra con las señales que la seguían”?
¿Qué clase de milagros podría incluir esto? ¿Por qué eran
importantes las señales?
II.
Sentir: Su palabra en nosotros
A.
¿Realiza Jesús maravillas en nuestras vidas? Explica. ¿Cuáles
son las señales y los milagros que vemos?
¿Cómo los definimos?
B.
¿Qué “palabras” o verdades quisiera Jesús confirmar en
nosotros? ¿De qué otro modo podría Jesús hacer eso fuera de las
señales y los milagros?
III.
Hacer: Trabajar con Jesús
A.
El discipulado, para Jesús y para otros personajes de su
tiempo, incluía a menudo contar a otros las maravillas
realizadas por su maestro. ¿De qué modo podemos nosotros, como
discípulos de Jesús, hacer lo mismo?
B.
Los discípulos predicaron “en todas partes”. ¿De qué modo
tu hogar, tu escuela o tu trabajo pueden ser un campo misionero?
|
|
Resumen |
|
|
|
Motiva |
|
Concepto clave: Jesús espera de nosotros el mismo
compromiso, con la tarea del discipulado, que esperó de los
primeros discípulos.
¿Qué deuda tienen los muertos con los que viven? ¿De qué modo el
legado de ellos modela las tareas de quienes somos llamados a
trabajar? Preguntas como estas surgían en la mente de un hombre
que viajaba en tren a un lugar en el que los muertos eran más
numerosos que los vivos.
La cantidad de muertos no era centenares, sino miles. Siete mil
quinientos muertos era el número de cadáveres humanos. Varios
miles de caballos muertos añadían su olor, haciendo que casi
fuera suicida respirar allí. Se eligió rápidamente un sitio para
enterrarlos, y se llamó a dos funcionarios del gobierno a dar
discursos. El primer orador presentó una elegía de dos horas de
duración. El segundo orador, el hombre del tren, debía dedicar
el sitio donde estaba la tumba de los que habían luchado allí.
Su papel era más bien cortar la cinta en una ceremonia oficial:
su parte en la dedicación era secundaria y trivial. Cuando se
levantó para hablar, la audiencia se abanicaba por el calor
insoportable del día y se preparaba para otro largo discurso.
Pero, su discurso pareció terminar antes de comenzar. Es que
realmente no se necesitan dos horas para pronunciar menos de
trescientas palabras. Esas 273 palabras (en inglés) predijeron
que “nadie recordará lo que decimos aquí”. Aunque estas palabras
fueron exactamente ciertas acerca del discurso de dos horas de
Edward Everett, no lo fueron en el caso de las palabras de
Abraham Lincoln. Su humilde discurso, que pasaría a ser uno de
los más grandes en la historia de los Estados Unidos de
Norteamérica, se cerraron con estas palabras:
“Es mejor que nosotros, estando aquí, nos dediquemos a la gran
tarea que queda delante de nosotros –de que de estos honorables
muertos tomemos una devoción mayor a la causa por la que ellos
dieron la máxima medida plena de la devoción–; que aquí
resolvamos seriamente que estos muertos no hayan muerto en
vano...”
Considera:
Abraham Lincoln habló de la dedicación a la “gran tarea” que
había delante de ellos. Así como los primeros discípulos tenían
una tarea, Jesús nos llama a dedicarnos a las tareas del
discipulado que están delante de nosotros. ¿Cuáles son estas
tareas? ¿Qué obras hicieron los discípulos que vivieron antes
que nosotros, y cómo las cumplieron?
|
|
¡Explora! |
|
Comentario de la Biblia
I. “Quisiéramos ver a Jesús”
(Repasa Juan 12:20-26 con tu clase.)
¿Quiénes fueron exactamente los griegos que le
dijeron a Felipe que querían ver a Jesús? No sabemos
sus nombres, sus profesiones, si vivían en la ciudad
o habían viajado de Atenas o de Éfeso. Pero podemos
considerar el trasfondo de la escena: venían
buscando a Jesús, y eso nos da a entender mejor lo
que ellos deseaban.
Era la Pascua en Jerusalén. Jesús acababa de hacer
una entrada muy pública y regia montado en un
pollino (asno), en la ciudad, en cuyas calles había
hojas de palmera, y delante de él ponían sus mantos.
Su entrada provocó temores y ambiciones. Alarmados
por la creciente popularidad de Jesús, los fariseos
hicieron correr la voz de que si alguien sabía dónde
se encontraba Jesús se los hicieran saber. Seis días
antes de esto, Jesús estuvo en una cena con Lázaro,
a quien había resucitado de los muertos, y a quien
los fariseos querían eliminar para aquietar el
alboroto acerca de Jesús. Entretanto, los judíos
venían en cantidad a la ciudad, a purificarse para
la fiesta. Algunos tenían curiosidad por ver a
Lázaro y querían contemplar a quien hacía caminar a
los muertos. Muchos esperaban que la entrada de
Jesús a la ciudad fuera la señal de que él tomaría
el trono de David, quitándoselo a Herodes, e
incitaría una revuelta contra Roma. En este caldo de
intrigas, chismes y casi derramamiento de sangre,
entraron los griegos.
No sabemos cuántos eran: dos, cinco o diez. Pero
sabemos que no vinieron para quedarse boquiabiertos.
Estaban buscando a Jesús, y el Espíritu de Dios los
impulsaba. Centenares de años antes, otro griego,
Herodoto, había peregrinado por la tierra buscando
la verdad y para descubrir cosas. En esta tradición
de búsqueda de conocimiento, estos hombres querían
“ver”, o contemplar, a Jesús. Y, por la respuesta,
de Jesús, podemos deducir que ellos querían
comprender sus propósitos. Pero Jesús les dijo la
cosa más extraña. Si ellos deseaban servirlo, debían
caer como granos a la tierra y morir.
Considera:
Imagínate viajar desde lejos para escuchar a un gran
maestro, y él te dice que la respuesta a la vida es
la muerte. ¿Qué quiso decir Jesús con las palabras
de Juan 12:24: “Que si el grano de trigo no cae en
la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva
mucho fruto”. ¿De qué manera la muerte de Lázaro nos
ayuda a comprender lo que significa esta
ilustración? ¿Qué nos dice esto hoy, como
discípulos, acerca de nuestro compromiso con Jesús?
¿Qué nos pide él que hagamos?
II. Agua en vino
(Repasa con tu clase Juan 1:35-40.)
Jesús involucraba a sus discípulos en cada aspecto
de su ministerio. Cuando los envió a predicar y a
enseñar, lo hicieron con confianza, por causa de lo
que habían visto que él hacía, comenzando con el
milagro en Caná.
Antes de Caná, Jesús no había realizado milagros.
Solo su predicación y sus enseñanzas, y el respaldo
de Juan el Bautista, le ganaron sus seguidores
escogidos. Juan el Bautista había señalado a Jesús
como el Cordero de Dios, y dos de sus discípulos,
Andrés y Juan, lo dejaron para seguir a Jesús. Jesús
también llamó a Simón Pedro, a Natanael y a Felipe
antes de que ocurriera la boda de Caná. Estos cinco
fueron muy probablemente los que asistieron a la
boda con Jesús.
Así que, tuvieron que haber oído a la madre de Jesús
dirigirse a él para decirle que no había más vino.
Ellos la escucharon decir a los siervos que hicieran
lo que su hijo les dijera. Debieron haber mirado con
curiosidad cuando Jesús dijo a los siervos que
llenaran las seis tinajas de vino con agua, y luego
con asombro creciente, cuando Jesús les dijo que
llevaran las tinajas al que estaba a cargo de la
fiesta. Con qué asombro, seguramente, escucharon al
mayordomo declarar que este vino tenía mejor gusto
que el primero que habían servido. Los discípulos
debieron haber mirado a Jesús con asombro. Habían
visto lo que había entrado en las tinajas. Sabían
que era solo agua.
Considera:
¿Qué nos dice el esfuerzo que hizo Jesús para
tomarse el tiempo de asistir a la boda acerca de
cómo las actividades sociales de la vida pueden ser
parte de nuestra misión de servirlo? ¿Por qué es
importante que este haya sido el primer milagro de
Jesús? A cambio de nuestro compromiso con él, ¿qué
nos dice esta historia que Cristo se compromete a
hacer por nosotros como sus discípulos?
|
|
¡Practica! |
|
Preguntas para reflexionar:
1.
¿Qué quiso decir Jesús con las expresiones “si algo
pidieres en mi nombre” y se hará “conforme a vuestra fe”, en
Juan 14:13 y 14 y Mateo 9:29? ¿Qué nos promete esto? ¿Con qué
propósito? ¿Qué no nos promete esto?
2.
¿Qué nos muestra la comisión evangélica de Mateo 28:19 y
20 que Jesús espera que nosotros hagamos hoy? A la luz de estos
textos, ¿cómo podemos comprometernos a estas tareas, como
discípulos de Jesús? ¿De qué modo nos está llamando él para
servirlo en nuestra esfera? ¿De que manera estos textos nos
ayudan a conocer su voluntad en nuestras vidas, como sus
discípulos, y a seguirlo a él?
Preguntas de aplicación:
1.
En la sección del domingo se encuentra la declaración: “Dios usa
lo que conocemos para enseñarnos lo que necesitamos conocer”.
Pide a tus alumnos que compartan de qué manera Dios hizo esto en
favor de ellos.
¿Qué aprendieron? ¿Qué usó Dios para enseñarles?
2.
Al transformar el agua en vino, Jesús tenía un propósito más
profundo, y usó esta experiencia para enseñar a sus discípulos
una lección de fe. ¿De qué modo este primer milagro en Caná
ilustra los métodos de enseñanza de Cristo? ¿De qué modo captó
la atención de sus discípulos? ¿Cómo convenció sus corazones?
¿Cómo podemos usar estos métodos para alcanzar a otros?
Testificación
Es muy posible que cuando eras niño haya salido una nochecita de
verano con un frasco vacío, para cazar bichitos de luz o
luciérnagas. Las luciérnagas son insectos muy románticos, porque
toda su vida de adultos la pasan cortejando. Pero, si tú fueras
una luciérnaga toda tu vida adulta, vivirías solamente una o dos
semanas. Eso no deja mucho tiempo libre para ninguna otra cosa
fuera que el cortejar, para que la especie sobreviva.
Para atraer a una hembra, la luciérnaga macho enciende y apaga
la luz que tiene en el vientre. Este fuego frío, esa luz
amarillo-verdosa intermitente, es el mismo producto químico que
ayuda a regular los latidos del corazón de los seres humanos. La
mayoría de las luciérnagas hembras no tienen alas. El macho usa
su luminiscencia para hacer señales, con intricados modos de
emitir la luz a las hembras que están en el suelo. Aunque hay
más de doscientas clases de luciérnagas, los esquemas de luz
intermitentes ayudan a las luciérnagas a encontrarse con las de
su propia especie. Una vez que encuentra una pareja, el macho
aterriza cerca de la hembra, para consumar la fertilización. La
hembra deposita entonces los huevos fertilizados bajo tierra, en
suelo húmedo. Hay una especie de luciérnaga que brilla en cada
etapa de su vida, incluso sus huevos. Después de tres semanas,
nacen las larvas, viven uno o dos años, hasta que se transforman
en crisálidas, y más tarde en las luciérnagas que vemos en las
noches de verano.
Considera:
Somos tan impotentes para ir a Jesús como las luciérnagas sin
alas en el suelo, incapaces de volar. Cuando los griegos
salieron para buscar a Jesús, tuvieron que esperar que Jesús se
acercara a ellos. Pero Jesús, la luz del mundo, estaba atrayendo
a los griegos hacia él, por medio de su Espíritu. Su deseo de
buscarlo era una respuesta a la búsqueda de Jesús primero. ¿De
qué modo es esto una respuesta a su búsqueda de nosotros?
Jesús les dijo a los buscadores griegos que si un hombre quiere
servirlo primero debe caer al suelo como un grano y morir. Las
luciérnagas también ilustran esta verdad al enterrar sus huevos
bajo tierra. Solo entonces, después de estar escondidos, pueden
surgir, llegando a ser lo que era el plan que fueran. Como
cristianos, ¿por qué debe el yo esconderse en Cristo para que
lleguemos a ser sus discípulos?
|
|
¡Aplica! |
|
Analiza formas en que los miembros de tu clase
pueden profundizar su compromiso con la tarea del
discipulado. Usa las siguientes actividades para
ayudar a alcanzar esta meta:
1.
Jesús usó la lección objetiva del grano para
ilustrar la idea de que un verdadero discípulo debe
morir al yo a fin de vivir para Jesús. ¿En qué
ejemplos de la naturaleza o de tu cultura puedes
pensar para ayudarte a ilustrar esta idea?
¿Cómo puedes compartirla?
2.
Encuentra a alguien que necesita tus
habilidades. Tal vez sepas de carpintería o de
plomería y sabes de alguien que necesita que se
arregle su baño, pero que no puede pagar el gasto de
contratar a uno. O, tal vez, puedes ser tutor de
alguien en matemáticas. Recuerda la fiesta de boda
de Caná. Encuentra a alguien que tiene “tinajas para
agua” que están vacías, y llénalas. ¿Cómo puedes
usar esta oportunidad para atender necesidades tanto
temporales como espirituales?
|
| |
|