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Más lecciones en el discipulado

Lección 11

Para el 15 de Marzo del 2008

Mateo 14:27 (compara con Mar. 6:45-52)


 

Objetivos para la Enseñaza a tu clase

 

  • Saber cómo Dios, mediante Cristo, ha conquistado todo lo que realmente es de temer.

  • Sentir y nutrir el deseo de hacer que nuestra fe sea central en nuestras vidas.

  • Hacer la decisión de confiar en que Dios nos librará en tiempos de pruebas.

 

Bosquejo de la Lección

                            

                             I.               Saber: Fe en el mar

                                                   A.               ¿Qué lección no habían aprendido los discípulos antes de la tormenta?

                                                    B.               ¿Qué significó que sus corazones estaban endurecidos con la incredulidad?

                                                   C.               A menudo pensamos que tendríamos una fe más fuerte si hubiésemos sido testigos de los milagros espectaculares que Jesús realizó durante su ministerio terrenal. No obstante, el mismo Pedro que caminó sobre el agua hacia Jesús, más tarde negó conocerlo. ¿Qué te indica esto?

                           II.               Sentir: Seguridad en medio de la tormenta

                                                   A.               ¿Qué indujo a Jesús a ir en ayuda de sus discípulos? ¿Qué revela esto acerca de su cuidado vigilante?

                                                    B.               ¿Qué seguridad nos da el poder de Jesús sobre el mar, de que es capaz de salvarnos de cualquier situación difícil?

                         III.               Hacer: Confiar en Dios

                                                   A.               Imagina cómo debieron haber visto los discípulos a Jesús: su manto pálido brillando extrañamente en la oscuridad, sin siquiera pensar que estaba caminando sobre el agua. No es extraño que hayan pensado que era un fantasma. ¿Cómo podemos evitar confundir la ayuda de Dios con algo que podría herirnos, como lo hicieron los discípulos al principio?

                                                    B.               Jesús no les advirtió a sus discípulos acerca de la tormenta. En cambio, los envió a cruzar el mar. ¿De qué modo las pruebas han fortalecido tu fe?

 

Resumen

 

  • Dependemos totalmente de Dios para mantenernos seguros.

 

Motiva

 

Puedes haber oído el dicho (atribuido a diversos autores): “Lo único que aprendemos de la historia es que nunca aprendemos de la historia”. Lo que es cierto de la historia mundial también es cierto de la historia personal. Como el autor señala en la introducción a esta lección, aun los que caminaron con Jesús y lo observaron cara a cara, a menudo aprendían sus lecciones de discipulado de una manera difícil: cometiendo errores.

Aunque Jesús les dio instrucciones maravillosas en sus sermones y sus enseñanzas, cuando afrontaban situaciones difíciles todavía se desanimaban y hacían elecciones equivocadas. En vez de evitar los fracasos, tenían que ser corregidos en medio de ellos.

Anima a tu clase con el pensamiento de que, en todas las Escrituras, los que estaban más cerca de Dios experimentaron algunos fracasos notables en el discipulado. De esos fracasos, surgieron lecciones que los condujeron a un discipulado más fiel. Eso es animador, ¡porque todos nosotros somos dolorosamente conscientes de nuestros fracasos! De hecho, se puede presentar el argumento de que los seres humanos aprendemos mejor y más rápido de los fracasos de lo que aprendemos por la instrucción. Un buen maestro dice: “Es mejor probar y cometer errores que no probar nada”. Al seguir a Jesús, a veces fallaremos. ¡Por eso él nos ofrece el perdón!
 

¡Explora!

 

Comentario de la Biblia

I. Lecciones en el mar

(Lee Mar. 4:35-41.)

La frase más interesante es el versículo 38: “Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos?” Lo que parece incomodarlos es la calma de Jesús. ¡Solo si él estuviera angustiado ellos creerían que él se interesaba en ellos! Esta dinámica es bastante frecuente entre los seres humanos. En el ámbito humano, a menudo actuamos como los discípulos. Esperamos que otros compartan nuestro pánico o angustia. Si ellos parecen despreocupados por la situación, los acusamos de no interesarse acerca de nuestro sufrimiento.

Las reacciones de pánico pueden alejarnos de otros que podrían ayudarnos, ya que ellas pueden hacernos dudar del amor de Dios por nosotros. A menudo, los que permanecen calmos son los que están equipados para proporcionar la mayor ayuda, como lo demostró Jesús.

II. Lecciones en el mar (continuación)

(Lee Mar. 6:45-56.)

A veces, suponemos que si pudiéramos ver milagros frecuentes no tendríamos temor de nada. La experiencia de los discípulos demuestra otra cosa. “Si los milagros solos crearan fe, los discípulos habían sido testigos de más que suficientes para que su fe fuera fuerte”. Frente a un evento que produce temor, su fe en el poder de Jesús, edificada por haber visto y experimentado numerosos milagros, se evaporó. A la luz de este texto, ayuda a tu clase a examinar su propia fe durante las crisis.

Considera: ¿Has hecho alguna vez preguntas como las de los discípulos: “Señor, ¿por qué no tienes cuidado de mí?” “¿Dónde estabas cuando te necesité?” ¿De qué modo estas crisis de fe han sido resueltas en tu experiencia?

III. La levadura de los fariseos

(Lee Mat. 16:1-12.)

Para comprender plenamente este texto, es importante notar la confusión acerca del uso que hizo Jesús de la levadura como una metáfora. En la fe judía, la levadura, por la manera en que un poquito de esa “iniciadora” se difundía por toda una cantidad de masa, simbolizaba la corrupción del pecado. Aunque la levadura era usada en las comidas que horneaban los judíos, no podía ser ofrecida como sacrificio a Dios (Éxo. 23:18; Lev. 6:17), y era eliminada del hogar durante la Pascua (Éxo. 12:34-39).

Uno podría suponer que los discípulos preferían oír mal lo que decía Jesús. Había una tendencia en el judaísmo (como entre los cristianos) de preferir una sumisión sencilla y física en lugar de un profundo cambio de actitud; es decir, es mucho más fácil renunciar a la levadura en tu comida que examinar tus sentimientos hacia pensamientos religiosos comúnmente aceptados.

Considera: ¿Crees que nosotros, los adventistas, corremos el riesgo de cometer el mismo error? ¿Podríamos sustituir una sumisión sencilla (guardar el sábado, comer correctamente) en lugar de un cambio de corazón más profundo y sustancial?

IV. Lecciones del temor

Considera: ¿Cuáles son los más grandes temores de nuestro tiempo? ¿De qué modo se comparan nuestros temores con los peligros reales? (Por ejemplo, la gente es más probable que se mate en un accidente de automovilismo que por el terrorismo; pero la gente rara vez teme un viaje en automóvil, pero sí teme a los terroristas.) ¿De qué modo puede nuestra fe poner los temores en perspectiva?

V. El discipulado y el testimonio

Como una respuesta a la cita de Thomas Nagel en la lección, podrías compartir esta línea del ensayista británico Joseph Addison: “Para ser un ateo se requiere una medida infinitamente mayor de fe que para recibir todas las grandes verdades que el ateísmo quiere negar”.

 

¡Practica!

 

Actividades y discusión para la clase:

1. Lecciones del fracaso

Siendo que mucho de la lección de esta semana involucra lecciones aprendidas de los fracasos, comparte con tu clase una situación de tu vida en la que aprendiste una lección de un fracaso, que no podrías haber aprendido de otra manera. Invita a los miembros de tu clase a compartir sus propios ejemplos. Analiza, con tu clase, el valor de cometer errores como un método efectivo de aprendizaje, así como los peligros de aprender cosas “de la manera difícil”.

2. Orando por la presencia de Dios

Los discípulos estaban constantemente con Jesús; no obstante, durante momentos difíciles sintieron temor y soledad. ¡Cuánto más cierto es esto para los miembros de tu clase! Usa la siguiente actividad para darles ánimo.

Pide a cada miembro de la clase que elija como compañero a quien está a su lado.

Comparte con tu compañero una situación de tu vida en la que tienes necesidad de la seguridad de la presencia consoladora de Dios ahora mismo. ¡Hazlo breve!

·            El compañero debe escuchar cuidadosamente, para estar seguro de que comprende la necesidad.

·            Tu compañero hará una oración breve (una o dos frases) en tu favor.

·            Haz lo mismo, invirtiendo los roles.

 

¡Aplica!

 

En el libro El progreso de Peregrino, un personaje llamado Poca-fe, del pueblo de Sincero, es atacado y lo roban tres hermanos: Corazón Apocado, Desconfianza y Culpabilidad. Le dan la espalda cuando “suponen que un cierto Grande Gracia venía de camino”. Grande Gracia es el campeón del Rey, dice el narrador. Pero añade: “Todos los súbditos del Rey no son sus campeones; ni pueden hacer tan grandes actos de valor en la guerra como él, cuando tratan de hacerlos”.

Como los discípulos, no siempre podemos tener una fe fuerte. No somos necesariamente campeones espirituales. Pero, nuestra débil fe se encuentra con la gran gracia de Dios, y es eso lo que nos lleva con seguridad a la Ciudad Celestial.

 

 

 

 

Compilador: Dr. Pedro Martínez

 

 

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