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Un panorama del discipulado

Lección 1

Para el 5 de Enero del 2008

Mateo 4:18-22


 

Objetivos para la Enseñaza a tu clase

 

  • Saber describir lo que son los discípulos y cómo llegamos a ser discípulos de Cristo.

  • Sentir el deseo de comprometernos sin reservas con Jesús.

  • Hacer la decisión de comprometerse a atraer a otros a Jesús

 

Bosquejo de la Lección

                            

        I.            Conocer: el llamado del Maestro

                              A.            Pedro y Andrés echaron sus redes en el mar en un momento, y al momento siguiente abandonaron sus barcos. ¿Por qué respondieron en forma tan inmediata al llamado de Jesús? ¿Qué revela esto acerca de cómo llegar a ser discípulos?

                              B.            “Discípulo”, la traducción de la palabra griega mathetés, es la de un “aprendedor” vinculado como aprendiz con un maestro, para recibir instrucción. Uno llega a ser discípulo al responder a un llamado. ¿Quién lo inicia? ¿De qué manera nuestra respuesta es la operación de la gracia?

                              C.            ¿Por qué Jesús llamó a Pedro mientras él trabajaba? ¿Por qué Pedro habrá necesitado confrontarse con todo aquello que dejaba?

      II.            Sentir: Quemar nuestros barcos

                              A.            La sección del sábado nos cuenta cómo Hernán Cortés quemó sus naves después de desembarcar en México. ¿Cómo hemos tenido nosotros que cortar con el pasado, o “quemar nuestras naves”, para servir plenamente a Jesús?

                              B.            Considerando el llamamiento de los primeros discípulos, ¿en qué consiste el período de ser aprendices para los discípulos modernos?

                              C.            Cristo escogió –o llamó– a sus primeros discípulos. ¿En qué sentido él nos elige, o llama?

    III.            Hacer: Cumplir nuestro llamado

                              A.            ¿Por qué respondemos al llamado de Jesús, siendo que la vida de un discípulo puede ser difícil?

                              B.            ¿De qué modo Jesús nos motiva para crecer en el discipulado con él? ¿Cuáles son las recompensas?

                              C.            Jesús llamó a Andrés; Andrés llamó a Pedro. Los discípulos hacen discípulos. ¿De qué modo llamamos a otros para ir a Jesús?

Resumen

 

  • El discipulado es una relación íntima entre Jesús y sus seguidores

 

Motiva

 

Concepto clave: Los que aceptan a Cristo y se comprometen con la tarea del discipulado son llamados a rendirse completamente a él.

Parece que no puedes oír o ver las noticias sin escuchar acerca de alguna guerra. Muchos padres perdieron algún hijo en un combate. Cuando consideramos ese sacrificio, ¿de qué manera nos hace reaccionar la palabra rendirse?

Para algunos, rendirse o entregarse es peor que la muerte, como muestra la historia.

En el año 70 d.C., Lucius Flavius Silva condujo a la Décima Legión romana al desierto de Judea. Sus órdenes eran: Aplastar a los sicarios, la última resistencia judía a Roma. El general Silva realizó un largo y feroz sitio a la fortaleza de los sicarios, Masada, y su mensaje era siniestramente claro: ninguno escaparía vivo.

Cuando los romanos entraron en la fortaleza, solo oyeron silencio. La Décima Legión gritó para que sus enemigos se mostraran. Dos mujeres salieron de una cisterna y les contaron una historia horrible. Diez hombres habían sido elegidos, por suerte, para asesinar a todos los demás que estuvieran en la fortaleza. De los diez, uno fue elegido para matar a los otros nueve, incendiar el palacio y luego suicidarse. Los romanos escucharon esto sin poder creerlo. Pero, cuando encontraron los 953 cuerpos muertos, no pudieron alegrarse. Los depósitos de alimentos de la fortaleza, bien provistos, enviaban un mensaje claro. Los sicarios no se habían matado porque estuvieran con mucha hambre y quisieran evitar la vergüenza de comerse a sus hijos. Se mataron para evitar caer prisioneros. Los romanos solo pudieron asombrarse del valor de estos enemigos, que prefirieron morir antes que rendirse.

Considera: Muchos diccionarios definen “rendirse” como “entregarse, como a un enemigo”. No obstante, Jesús es nuestro Amigo. Por ello, ¿por qué se usaría una palabra tan severa para describir lo que tenemos que hacer para servirlo? Analiza cómo nosotros, que somos enemigos de Cristo, necesitamos llegar a tener una relación correcta con él mediante la gracia. Repasa la historia de Masada, para obtener algunas vislumbres. ¿Qué sintieron los sicarios que, si se rendían, se verían obligados a entregar? ¿De qué modo esto nos ayuda a comprender lo que Cristo nos pide que entreguemos a fin de seguirlo?
 

¡Explora!

 

Comentario de la Biblia

I. Dejar nuestros barcos

(Repasa Mat. 4:18-20 con tu clase.)

Jesús caminó a lo largo del Mar de Galilea en una misión muy importante. Durante dos años había predicado, pero no había escogido a nadie para trabajar directamente con él. Ahora era el momento de llamar a los que había de adiestrar y confiarles la obra más importante que se dio al mundo alguna vez. Lejos, hacia el sur, estaba Jerusalén. Allí, la elite intelectual de Israel interpretaba la ley. Seguramente este sería el lugar para comenzar a buscar candidatos que estuvieran entre los Doce.

Jesús se detuvo y miró la superficie serena del agua. Pedro y su hermano Andrés estaban echando sus redes en el mar de Galilea, conocido por sus tormentas repentinas y violentas. Los hombres que pescaban allí, hasta cierto punto, habían tomado las características del agua misma: generosos y fuertes, pero también dados a un temperamento fiero y a explosiones; inestables, como un barco sacudido, ásperos como el viento e impredecibles, como las tormentas repentinas que estallaban con facilidad.

Andrés había sido un seguidor de Juan el Bautista. Él y su hermano Pedro habían sido seguidores “de tiempo parcial”, de Jesús, durante los dos últimos años. Durante este tiempo, sin darse cuenta, Jesús los había preparado para una promoción: pronto sus redes serían inútiles para capturar la clase de peces que Jesús tenía en mente.

Considera: ¿Qué podemos aprender de la respuesta de Pedro y Andrés al llamado de Jesús? ¿Vacilaron ellos, o le pidieron tiempo a Jesús para pensarlo, diciendo que volverían a darle la respuesta en pocos días? ¿De qué modo esto nos enseña a responder al llamado de Jesús? ¿De qué manera el llamado de Jesús es más que solo un llamado a la fe; es un llamado a la acción?

¿A quiénes llama Jesús? ¿Por qué pasó por alto a la elite intelectual y escogió a estos hombres rudos, de poca educación formal o posición social? ¿Qué nos dice esto acerca de a quiénes Jesús puede usar? ¿Qué esperanza nos da esto?

II. Los hijos del trueno y el Príncipe de paz

(Repasa Mat. 4:21, 22 con tu clase.)

Jesús continuó su caminata junto al agua. Más adelante, en la orilla, Jesús vio a dos hermanos en un bote, con su padre, remendando sus redes. Santiago y Juan, junto con Zebedeo, estaban en sociedad comercial con Pedro. Las redes que estaban remendando podrían haber sido redes barrederas, una de las clases de redes que usaban los pescadores de Galilea para pescar a gran profundidad. La red se extendía por el agua, y cuando se reunían los dos extremos, atrapaban peces en ella. Los hombres, que sabían cómo arrojar esas redes, sabían cómo obtener resultados; sabían de la paciencia necesaria para esperar a los peces; y sabían cómo entramparlos. Todas buenas cualidades para incluir en un curriculum vitae de los que se adiestraban para captar almas para el cielo.

Pero, cualquier director de Recursos Humanos en Jerusalén, a quien se le podría haber dado esas informaciones para considerar la posibilidad de ser incluidos como discípulos, podría haber encontrado razones para advertir a Jesús acerca de los riesgos de contratarlos para ese trabajo. Santiago y Juan fueron llamados “hijos del trueno” por Jesús mismo. No era un buen comienzo para aquel que era el Príncipe de paz. Ese nombre hacía pensar en una asociación con tormentas, granizo y rayos, siendo esto último una referencia que Jesús mismo hizo de Lucifer: “Yo vi a Satanás caer como un rayo del cielo”. ¿Podría Jesús estar hablando en serio cuando les dijo a estos hombres que lo siguieran?

Considera: ¿Por qué Jesús llamaría a estos hombres que, externamente, “no parecían prometedores”? ¿Qué indicio nos da la respuesta de ellos a Jesús acerca de la razón por la que Jesús los llamó? ¿Qué nos dice esto acerca de cómo Jesús considera las cualidades para el servicio? ¿De qué modo esto nos ayuda a definir quién es un discípulo?

 

¡Practica!

 

Pensamientos para reflexionar:

1.         El llamado de Cristo es una iniciativa divina. Proviene de él. Hasta nuestra aceptación de él comienza con él. Este llamado nos da una visión del futuro en la que aprendemos de Jesús y queremos llegar a ser como él. ¿De qué manera llegamos a ser como Jesús? ¿Cómo comenzamos a “parecernos” y “hablar” como él, de modo que la gente sepa que somos de Jesús?

2.         Jesús envió a sus discípulos a predicar, con todas sus fallas de carácter que todavía necesitaban ser suavizadas y muchas de sus crueles ambiciones todavía intactas. ¿De qué modo esta obra que hicieron los discípulos no era tanto lo que Jesús estaba haciendo en favor de otros sino que él estaba trabajando en favor de ellos mismos? En otras palabras, ¿de qué manera estaban ellos enseñando y aprendiendo al mismo tiempo? ¿De qué modo nos ayuda esto a saber en qué consiste nuestro aprendizaje con Jesús?

Preguntas de aplicación:

1.         Los discípulos confesaron a Cristo antes que otras personas. Confesar involucra más que hablarle a la gente acerca de Jesús. ¿Cómo puedes, mediante tus actos, mostrar a otros que amas a Dios en forma suprema y a tu prójimo como a ti mismo?

2.         Andrés y Pedro, Santiago y Juan, rompieron completamente con su pasado para unirse a Cristo. ¿De qué modos nosotros tenemos que romper con las cosas del pasado?

Testificación

Cualquiera que ha cultivado uvas sabrá que la vid, a menudo, se comporta menos como una planta y más como un fuego. Crece agresivamente, y necesita una poda severa y cuidado constante.

Hace dos mil años, una noche, mientras Jesús caminaba con sus discípulos rumbo a Getsemaní, la luna brillaba, iluminando una vid. Jesús señaló la vid como un símbolo de sí mismo. Las vides pueden extenderse como fuego, pero sus tallos son débiles. Necesitan ser sostenidos. Y, por causa de su humanidad, Jesús necesitaba ser sostenido por Dios el Padre. En esa relación de sostén que tenía la humanidad de Jesús con la divinidad de Dios hay una promesa para nosotros. Así como el Padre sostiene al Hijo, quien es la Vid, así Jesús sostendrá las varas o pámpanos, sus discípulos.

Considera: La vid tiene un tallo débil. Necesita ser sostenido por algo más fuerte, así como Dios sostuvo a Jesús en su humanidad. ¿De qué modo la vid es una promesa de que Cristo nos sostendrá?

¿De qué modo el Señor nos está cuidando y podándonos constantemente? ¿De qué manera está Dios podándonos vigorosamente y con qué propósito?

Los sarmientos que no florecen y que no producirán fruto drenan a la planta. ¿Cuáles son las cosas que nos drenan y cómo podemos permitir que Dios las pode de nuestra vida?

Esta historia ocurrió de noche antes de una terrible separación entre Cristo y sus discípulos. ¿Cómo nos consuela el hecho de que, cuando las cosas son espiritualmente oscuras, todavía podemos tener una conexión continua con Cristo?

 

¡Aplica!

 

 “El estar en Cristo significa recibir constantemente de su Espíritu, una vida de entrega sin reservas a su servicio” (DTG 630).

Considera: Pide a los miembros de tu clase que compartan formas en las que se mantienen conectados con Jesús. Ofrece las siguientes sugerencias a los que encuentren dificultades para saber cómo sostener ese contacto diario.

1.         Así como el sarmiento que lleva fruto debe estar en constante conexión con la vid para obtener su alimento, nosotros necesitamos una vibrante vida de oración. Pídele a Jesús que enriquezca tu vida de oración. Tómate tiempo para orar cada mañana. Comienza agradeciendo a Dios por lo que él hizo por ti. Agradécele por Jesús. Luego, pide a Jesús que perdone tus pecados y escriba tu nombre en su libro de la vida. Ahora, presenta sus peticiones ante él. Si no ves respuestas de inmediato, no abandones. Sigue orando, esperando con paciencia, recordando que Jesús puede no siempre darnos lo que queremos, pero siempre nos dará lo que necesitamos.

2.         Aquí hay una actividad para hacer en un grupo. Jesús a menudo tomó cosas que había a su alrededor para ilustrar profundas verdades espirituales para sus discípulos. Como discípulo de Jesús, recuerda que todavía eres estudiante de tiempo completo en la escuela de Cristo. Es una escuela de la que nunca te graduarás. Lleva a los miembros de tu clase a la naturaleza y pídele a Jesús que les enseñe por medio de las cosas que los rodean cómo mantenerse íntimamente conectados con él. ¿Qué otras cosas podrían ser una buena lección objetiva acerca de cómo permanecer en Jesús? Compartan sus lecciones objetivas unos con otros.

 

 

 

 

Compilador: Dr. Pedro Martínez

 

 

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