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Para el 1 de Marzo del 2008 |
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Audio: Diálogo Bíblico |
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Audio: Unión Mexicana del Sur |
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Lectura Devocional: Pastor Israel Leito |
Notas de Elena White | |||
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Lectura para la Semana: |
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Siguiendo al Maestro: El discipulado en acción |
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VERSO DE MEMORIA |
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“Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará. Porque ¿de qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?” (Mar. 8:35-37) |
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UN VISTAZO A LA SEMANA |
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¿Cuál debería ser nuestra motivación para servir como discípulos? ¿Qué clase de posición podemos esperar? ¿Qué promesas tenemos al asumir la obra del discipulado? |
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Una historia bien conocida se encuentra en Lucas 5:17 al 26, la historia del paralítico que Jesús sanó. De ella podemos aprender algunas lecciones importantes acerca del discipulado en acción. Lee Lucas 5:17. ¿Qué punto importante y aleccionador podemos encontrar en este relato? ¿Qué mensaje de advertencia debería tener también para nosotros? __________________________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________________________ Aquí estaban, dirigentes, maestros de la ley, que venían de todas partes, aparentemente para escuchar a Jesús. El texto dice que, en ese momento, “el poder de Dios estaba con él para sanar”. En otras palabras, Jesús estaba allí; el poder de Dios estaba allí; la ayuda, el sanamiento y la salvación estaban allí. El único problema era que el yo, el pecado y el orgullo también estaban en su camino. Qué advertencia fuerte para todos nosotros. Entretanto, en esta historia, podemos ver el discipulado en acción. Primero, estaban los que trajeron al paralítico a Jesús. Nota cuánto trabajaron. No pudiendo entrar por la multitud, recurrieron a otros medios. Piensa en cuán desesperados estaban por ayudar a su amigo. Cuán fácilmente podrían haber abandonado el intento. Nota también cómo Jesús reconoció la fe de ellos. Si ellos habían sido sanados personalmente por Jesús, el texto no lo dice. Lo que sabemos es que sus obras realmente revelaron su fe. Actuaron como discípulos, en el sentido de traer a Jesús a un necesitado. Después de que el paralítico fue sanado, él se fue glorificando a Dios. Sin duda, su cuerpo y sus palabras fueron una herramienta poderosa para testificar y para el discipulado (ver también el vers. 26). Entretanto, mientras todo esto estaba sucediendo, los dirigentes ardían de enojo por lo que ellos consideraban que eran blasfemias de Jesús. Permitieron que su religión, su fe y sus enseñanzas se pusieran en el camino para impedirles una experiencia viva con Jesús. ¡Qué lección para todos nosotros! ¿De qué modo podemos, aun como profesos discípulos de Cristo, permitir que algunas cosas se interpongan en el camino del Señor, que quiere obrar en nuestras vidas, o aun en las vidas de otros? ¿Cuáles son algunas de las cosas que guardamos en nuestros corazones que pueden enceguecernos para no ver el poder de Dios? Pero, todavía más importante, ¿cómo podemos eliminarlas?
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