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Para el 23 de febrero de 2008 |
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Audio: Diálogo Bíblico |
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Audio: Unión Mexicana del Sur |
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Lectura Devocional: Pastor Israel Leito |
Notas de Elena White | |||
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Lectura para la Semana: |
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La experiencia del discipulado |
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VERSO DE MEMORIA |
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“Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame” (Mar. 8:34) |
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UN VISTAZO A LA SEMANA |
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¿Qué significa comer la carne y beber la sangre de Cristo? ¿Qué lecciones acerca de la fe podemos aprender de la Transfiguración? ¿Por qué Jesús nos dice que debemos llegar a ser como niños pequeños? ¿Qué significa llevar nuestra cruz por Jesús? |
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En Marcos 8:27 al 30, Jesús les pregunta a los discípulos cómo él es percibido por otros. Después de obtener una respuesta de ellos, les preguntó quién creían ellos que él era. De todos ellos, se registra que Pedro confesó a Jesús como el Cristo. No obstante, Jesús entonces les dijo básicamente que no debían decirlo a otros. ¿Por qué él les diría esto? ¿No era el punto central, de todo lo que él hacía conseguir que la gente supiera que él era el Cristo? ¿Por qué crees que Jesús les dijo eso? ¿Podría haber allí una lección para nosotros, como discípulos, acerca de que el tiempo y las circunstancias deben ser consideradas antes de actuar? (Ver también Juan 4:25-30). __________________________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________________________ Nota lo que sigue después en Marcos. La respuesta de Jesús a Pedro debería haberles afirmado, básicamente, que él era el Mesías. Imagínate lo que debió haber pasado por la mente de los discípulos cuando él comenzó a decirles lo que le ocurriría (Mar. 8:31). Nota, también, que es otra vez Pedro el que responde, el mismo Pedro que unos pocos versículos antes había confesado que Jesús era el Mesías (vers. 32). Lee la respuesta de Jesús a Pedro (Mar. 8:33-38). ¿Qué mensaje esencial está dando Jesús a todos los que serían sus discípulos? __________________________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________________________ El versículo 34 introduce un elemento importante. Dice que cuando Jesús llamó a la gente junto con sus discípulos, comenzó a darles esas poderosas palabras acerca de lo que significa ser un seguidor, un discípulo, de Cristo. Aunque en esa ocasión había ciertas cosas que solo algunos elegidos tenían el privilegio de saber, este mensaje acerca de la muerte al yo, el llevar una cruz, acerca de perder todo por causa del evangelio, era algo que necesitaban escuchar todos los que querían seguir a Jesús. Hazte la siguiente pregunta: ¿Cuándo fue la última vez que llevaste una cruz por Cristo? ¿Qué te indica tu respuesta acerca de la clase de discípulo que realmente eres? ¿Qué cambios tendrías necesidad de hacer, y cómo los puedes hacer?
Lee el Comentario bíblico adventista, t. 5, pp. 728-732; 949, 950; El Deseado de todas las gentes, pp. 347-359; 378-388; 389-393; 394-399; 400-410; 472-476. “Nuestro Salvador dijo: ‘Si no comiereis la carne del Hijo del Hombre, y bebieres su sangre, no tendréis vida en vosotros. [...] Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida’ (Juan 6:53-55). Esto es verdad acerca de nuestra naturaleza física. A la muerte de Cristo debemos aun esta vida terrenal. El pan que comemos ha sido comprado por su cuerpo quebrantado. El agua que bebemos ha sido comprada por su sangre derramada. Nadie, santo o pecador, come su alimento diario sin ser nutrido por el cuerpo y la sangre de Cristo. La cruz del Calvario está estampada en cada pan. Está reflejada en cada manantial. Todo esto enseñó Cristo al designar los emblemas de su gran sacrificio. La luz que resplandece del rito de la comunión realizado en el aposento alto hace sagradas las provisiones de nuestra vida diaria. La despensa familiar viene a ser como la mesa del Señor, y cada comida un sacramento” (DTG 615). Preguntas Para Dialogar: 1. En la clase, analicen lo que significa comer la carne y beber la sangre de Jesús. 2. Medita en la idea de que necesitamos ser como los niños. ¿Qué otros rasgos encontramos en los niños, que los hacen tan buenos ejemplos? ¿Cómo podemos ser más similares a los niños en nuestra fe? Al mismo tiempo, ¿de qué modos podemos llevar la analogía del niño demasiado lejos? 3. La lección de esta semana habló acerca de diversos engaños que tendremos que afrontar como discípulos de Cristo. ¿Cuáles son algunos de estos engaños que la iglesia está afrontando en tu área del mundo? ¿De qué modo se manifiestan? ¿Con qué clase de disfraces se presentan? ¿Cuán fácilmente son desviados nuestros miembros? Como iglesia, ¿qué pueden hacer ustedes para ayudar a proteger a todos los miembros de cualquier trampa espiritual que pudiera encontrarse en el camino de ellos? 4. ¿Cuáles son todas las razones que se nos han dado para tener fe? En otras palabras, ¿por qué somos creyentes? ¿Qué evidencia tenemos de nuestra fe? Medita en las razones que tienes para creer y luego, como clase, analicen las respuestas que dan los miembros. 5. Resume lo que entiendes que es la experiencia del discipulado. ¿Cómo ha sido esa experiencia para ti? ¿Qué abarca ella? En la clase, compartan sus experiencias.
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