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Para el 9 de febrero de 2008 |
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Audio: Diálogo Bíblico |
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Audio: Unión Mexicana del Sur |
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| Notas de Elena White | ||||
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Lectura para la Semana: |
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Mateo 15:21-28; Lucas 7:1-10; Juan 1:3; Hechos 10:28, 34-35;11:25-30 |
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Lo étnico y el discipulado |
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PARA MEMORIZAR |
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“A todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos” (1 Cor. 9:22) |
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UN VISTAZO A LA SEMANA |
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¿Qué otros ejemplos tenemos de que Jesús ministró a otros aparte de los judíos? ¿Quiénes eran los temerosos de Dios y qué podemos aprender de ellos acerca del discipulado? ¿Qué podemos aprender hoy del modelo de discipulado que se practicaba en Antioquía? |
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LUIS SE SINTIÓ LLAMADO a llevar el evangelio a un país extranjero. Al llegar, descubrió que la gente tenía una prueba que les hacían a los extranjeros con el fin de ganarse el derecho de quedarse entre ellos. El extranjero tenía que tragar, sin regurgitar, una poción. Si la persona fallaba en la prueba, debía irse de inmediato; de otro modo, podía ser comida por la tribu. Luis observó cómo la tribu preparaba la poción con leche, saliva humana, sangre, hierbas masticadas y otros elementos vegetales. Se veía y se olía como algo enfermante. Todo lo que podía hacer era orar, y beber la poción. Para sorpresa de todos (especialmente la de él mismo), Luis la bebió y la retuvo, ganándose el derecho a permanecer. Hacer discípulos podría exigir que hagamos cosas extrañas: comer o beber mezclas extrañas, y ser todas las cosas a toda la gente, de modo que podamos ganar a algunos. Este es el llamamiento y el desafío del discipulado, especialmente cuando el evangelio es llevado a todo el mundo y a culturas, a veces, radicalmente diferentes de las nuestras.
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