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Para el 19 de enero de 2008 |
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Lectura Devocional para Adultos |
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Pastor Israel Leito |
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Lecciones en Audio (Real Audio) |
Notas de Elena White | |||
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Lectura para la Semana: |
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Mateo 4:18-22; 5:46: 9:10, 11; Marcos 1:16-20; Lucas 5:1-11; 18:10, 11; Juan 1:35-51 |
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Jesús nos llama al discipulado |
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PARA MEMORIZAR |
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“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Heb. 11:1) |
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UN VISTAZO A LA SEMANA |
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¿Cómo fueron los primeros llamamientos al discipulado? ¿Qué lugar tuvieron las Escrituras en esos llamamientos? ¿Qué podemos aprender del llamado a Leví Mateo? A pesar de las muchas diferencias, ¿cuáles son algunos de los elementos en común que se encuentran en los llamados al discipulado? ¿Qué ventajas tenemos hoy sobre los primeros discípulos? |
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CUANDO GARIBALDI hizo pública su famosa proclama a sus soldados después de tomar Roma: ‘¡Soldados! No tengo nada para ofrecerles sino hambre, sed, dificultades, muerte. Todos los que amen a su país, ¡síganme!’, él sabía que muchos jóvenes valientes lo seguirían, aceptarían el hambre, la sed y la muerte”.–A. Gordon Nasby, ed., Treasury of the Christian World, p. 92. A diferencia de Garibaldi, Jesús nos llama no por amor al país sino por amor a Dios, un llamamiento que –aunque puede involucrar hambre, sed, dificultades y muerte– además ofrece la promesa de la vida eterna. Así, la gente de entonces y la de ahora acepta ese llamamiento a seguirlo y comprometer su vida por él; y, al hacerlo, produce una diferencia en este mundo, ahora y por la eternidad. Esta semana consideraremos otra vez los primeros llamamientos al discipulado, y procuraremos espigar de ellos lecciones para nosotros mismos.
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