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Para el 12 de enero de 2008 |
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Lectura Devocional para Adultos |
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Pastor Israel Leito |
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Lecciones en Audio (Real Audio) |
Notas de Elena White | |||
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Lectura para la Semana: |
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Mateo 24:14; 28:19, 20; Marcos 16:20; Juan 3:21-30; Hechos 5:34-39 |
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El discipulado, entonces y ahora |
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PARA MEMORIZAR |
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“Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían” (Mar. 16:20) |
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UN VISTAZO A LA SEMANA |
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¿Cómo era el discipulado entre los griegos y los judíos? ¿De qué modo el discipulado de Juan el Bautista y el de Jesús fueron diferentes? ¿Qué aplicaciones, para la tarea contemporánea del discipulado, podemos obtener del discipulado en los tiempos de Jesús? |
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Desde el mismo comienzo de su ministerio público, Jesús tuvo discípulos. Él apareció en el escenario judío del primer siglo como un maestro que reunía discípulos, como era la tradición tanto de los maestros griegos como de los judíos. También había puntos de contacto con Juan el Bautista, siendo que Juan lo bautizó como preparación para su misión. Al igual que en las tradiciones judías y griegas, Jesús tuvo discípulos que lo seguían a todas partes, que escuchaban sus enseñanzas y que lo imitaban (Mat. 5:1, 2; Juan 1:35-40; 2:1, 2). Lee cuidadosamente Mateo 4:18 al 20; luego (repasando las secciones del domingo y del lunes), compara las formas en que llegaban a ser discípulos de Jesús, de los maestros griegos y de los rabíes establecidos. ¿Qué cosas tenían ellos en común? ¿En qué cosas eran diferentes? __________________________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________________________ “Hasta entonces, ninguno de los discípulos se había unido completamente a Jesús como colaborador suyo. Habían presenciado muchos de sus milagros, y habían escuchado su enseñanza; pero no habían abandonado totalmente su empleo anterior. El encarcelamiento de Juan el Bautista había sido para todos ellos una amarga desilusión. Si tal había de ser el resultado de la misión de Juan, no podían tener mucha esperanza respecto de su Maestro, contra el cual estaban combinados todos los dirigentes religiosos. En esas circunstancias, les había sido un alivio volver por un corto tiempo a su pesca. Pero ahora Jesús los llamaba a abandonar su vida anterior y a unir sus intereses con los suyos. Pedro había aceptado el llamamiento. Llegando a la orilla, Jesús invitó a los otros tres discípulos, diciéndoles: ‘Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres’. Inmediatamente lo dejaron todo, y lo siguieron” (DTG 213, 214). Cuando Jesús te llamó, ¿qué abandonaste para seguirlo a él? ¿Cuál fue tu respuesta a ese llamamiento? ¿Podrías todavía estar aferrándote a algo que está en tu camino para no comprometerte completamente con el Señor?
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